jacqueline-frayre1539406948 Jacqueline Frayre

Perspectiva del pálido protagonista en: Adrik Fort. Reproducir: When I Was Done Dying, durante la lectura para una mejor ambientación.


Fantasía Todo público.
Cuento corto
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Tenebris


Un cielo decorado por millones de colores que abruman a los ojos testigos, los mismos que sienten al viento acariciarle las mejillas, besar con suavidad su piel desnuda, ante las gotas de lluvia que se deslizan a través de sus dedos. Lo caliente que se siente su cuerpo cuando se expone ante el sol y éste le hace arder cada célula.

Los pies se despegan del suelo y le hacen flotar en la inmensidad de sus dudas. Estirando uno de sus brazos al frente, observando la palma de su mano a la par que estira sus delgados dedos. Admira a detalle las líneas y sus huellas dactilares, inmiscuyendo su mirada a través de sus venas, las cuales transitan sangre por diferentes secciones internas de su estructura corporal.

Le sonríe a la sombra que permanece a su lado, provocando el retumbar de sus tímpanos cuando ésta produce una carcajada. Sus pupilas se dilatan y el iris de sus ojos emite el brillo del amor que busca, aquel del que carece. Da un paso adelante, buscando el camino que debe tomar, pero se tambalea sobre la cuerda y al final resbala, cayendo directo hasta su propia locura, su paraíso personal, a la vez que se convierte en un infierno lúcido y sofocante.

De pronto se abraza a sus rodillas y permite que sus lágrimas se escurran hasta su pecho, en donde se acumulan y le golpean con fuerza, impidiéndole emitir palabra alguna. Pareciera que sus labios han sido sellados por la vaga realidad que intenta mantenerlo en vigilia, aunque se vuelve imposible con el paso del tiempo. Día tras día, noche tras noche. La sensación embriagante de estar en el limbo es abrumadora. Le asusta, pero también le hace sentir que no está solo. Allí está él. Le toma de la mano y siente la temperatura corporal ajena, tan cálida y cómoda.

Su saliva le limpia de sus pecados, le libera de toda represión en su corazón. Trae consigo la calma que siempre necesitó y que ahora invade su alma, besándole con cautela, haciéndole vibrar por completo. El mundo es diferente desde su perspectiva ahora. Nada es como era. Nada era como es.

Cada espejo a su alrededor se fragmenta. El estruendo de la tormenta se introduce en su habitación y le inunda en sus inseguridades cotidianas, ahogándole con la solución más atemorizante que ha pasado por su cabeza.

La jaqueca le carcome lento. Se vuelve sofocante no comprender en dónde está parado, desde qué lugar está contemplando el mundo. Pero no importa, nada importa. Él sólo quiere ser libre.

La iluminación artificial le causa ceguera, sin embargo, no le impide saber los caminos de memoria. Es consciente del destino de cada ruta, así que no teme danzar en la oscuridad. Toma un montón de tela y la abraza, mientras que se traslada de un lado a otro, creando una elegante coreografía en la carencia de luz en su vida. Se convierte en el predicador de sus actos, en la filosofía de su mundo, en el bien y en el mal; el Yin y el Yang. Se vuelve uno mismo con sus piezas faltantes, dejando de ser un puzle incompleto.

Al final del camino está bien postrado frente al gran espejo de marco dorado; que bonito es. Esboza una sonrisa a la par que su llanto no cesa. Coloca su mano en el cristal y se ríe a solas. Sus ojos verdosos se mantienen bien abiertos, a la par que las comisuras de sus labios se entreabren. Las dagas en su corazón se clavan a más profundidad, provocando el sangrado que ahora resbala a través de sus delgados y fríos dedos. Es un bonito color, el mismo que le tiñe en culpa y miedo. No hay marcha atrás, nunca la hubo. Jamás existió.

Con miedo y valentía. Feliz y triste. Emocionado y frustrado. Exhausto y excitado. En tierra y en el cielo. En paz y en el infierno. Consciente e inconsciente. Entre la luz y la oscuridad. En soledad y, a su vez, en compañía.


Cada día de su vida, así se sentía Gabriel Regner Estrada.

4 de Enero de 2020 a las 07:15 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Jacqueline Frayre ¡Me encanta escribir! Es lo que más me apasiona. Deseo mucho compartir mis pequeñas obras literarias. ¡Un placer!

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ugoh Chávez ugoh Chávez
No está mal, gracias por compartirlo. Es una historia interesante pero no la consideraría tenebrosa. Me parece que un estado alterado de conciencia como el que experimenta el personaje, se puede torcer la realidad y así permitirse esta narrativa donde nos desglosa pensamientos como la autopurificación por saliva. Es entonces que aparece un conflicto personal... ¿Qué tanto principio de realidad "común" puedo y necesito colocar en una historia para que produzca efectos en los lectores? Saludos
January 04, 2020, 08:17

  • Jacqueline Frayre Jacqueline Frayre
    Hola, muy buen día. Agradezco, de antemano, que te hayas tomado la molestia de darle lectura a este texto. Paso a las aclaraciones: La palabra Tenebris viene del latín y significa oscuridad y/o tinieblas. Es decir, no necesariamente hace alusión a algo "tenebroso". De hecho, este breve escrito no tiene como objetivo el ser tenebroso ni de género horror. Es algo más apegado a la fantasía. Le he puesto ese título porque esto, con más detalle, se convertirá en el prólogo de una historia que acabo de culminar. Busco, con este texto, que el lector se adentre a la percepción de uno de los personajes principales, de nombre Gabriel Regner Estrada. Es, exactamente, como lo describes: un estado alterado de consciencia que experimenta el personaje, donde se tuerce la realidad. January 07, 2020, 01:46
  • Jacqueline Frayre Jacqueline Frayre
    Me gustó mucho tu comentario. En verdad agradezco que te hayas tomado la molestia de leer y comentar. Respecto a tu pregunta, desde mi perspectiva, hay que definir para qué tipo de lectores se dirige el texto que haremos. En base a ello, podremos definir qué de la realidad común podemos anexar al cuerpo de la historia para que puedan comprenderlo e interpretarlo. Si anexamos metáforas demasiado elaboradas en un cuento infantil, será difícil que el público al que va dirigido lo comprenda. Es decir, yo no puedo poner "su saliva le limpia de sus pecados" en una historia que se dirige a menores, porque no comprenderán desde qué perspectiva intento usar la frase. Sin embargo, para un público de jóvenes y/o adultos, puedo usar aquella realidad común en forma de metáforas sin problema alguno. Pienso que definir el público lector al que irá dirigido, es clave para que puedas ocasionar emociones a través de las letras. January 07, 2020, 01:54
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