LA CUEVA DE LA CALAMIDAD Seguir historia

luvioxy Patricia Bravo

"Escúchame bien, Hay una cueva cruzando los mares del norte y si realmente quieres saber de donde provienes debes ir allí, pero debes tener mucho cuidado porque se dice que en esa cueva habita la calamidad en persona"


Fantasía Medieval No para niños menores de 13.

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Parte I

Entre los arbustales podridos se podía escuchar el doliente alarido de una pobre criatura que luchaba por atravesarlos, siguiéndole el paso venían casi una docena de guardias del rey. Al notar que el peligro se aproximaba, la criatura cesó sus quejas y de un salto nos dejo ver rodar de entre los arbustos a una débil chica. Enseguida se levantó y comenzó a correr tanto como sus ensangrentadas piernas se lo permitieron, los arbustos espinosos que adornaban el bosque se encargaron de adornar su piel con vivas cortadas que junto al viento y el sudor debían de ser una pequeña probada del mismo infierno.


La lentitud de su huida delataba su cansancio y sus pies descalzos avisaban de la larga distancia que habían recorrido, mas sin embargo el escuchar quebrarse las ramas ante el filo de sus relucientes espadas, parecía ser incentivo para recordarle que no podía detenerse y así de golpe retomaba el paso que le permitía conservar la distancia entre ella y quienes le perseguían. Atravesando los árboles un rayo de luz que se encontró con su mejilla pareció devolverle las esperanzas y desvió su dirección terminando en el suelo a causa de la mala combinación entre un giro tan brusco y la velocidad de su huida, rápidamente se incorporo y sin dudarlo corrió hacia lo que parecía ser una posible salida. el salado viento de mar rompió en su rostro cuando por fin a duras penas logró salir de entre los arbustales y alzó su vuelo hacia lo que parecía ser su libertad, pero quizás era demasiado bueno para ser verdad y sus deseos de una vida libre se fueron por el peñasco que detuvo su camino, echo un vistazo al fondo y aquella imagen rompió por completo sus deseos de saltar.


Unas olas intimidantes rompían fuertemente en el peñasco, su cuerpo no sobreviviría a semejante golpe, sin embargo, mas arriba en el filo la caída le adentraría un poco mas al mar aumentando las probabilidades de salir con vida. El sol caía y el crepúsculo daba un espectáculo detrás de la pálida chica al borde del peñasco, la luz solar transparentaba aun mas los harapos que en algún momento fueron un ligero camisón dado maliciosamente para vestir a medias su cuerpo, y los rojizos cabellos batíanse ardientemente entre su cuello y sus hombros . En unos instantes el grupo de salvajes hombres se abalanzo sobre ella obligándola a retroceder hasta el borde del risco.


-¡Detente! ¡¿Que piensas hacer?! - solo una mirada furiosa obtuvo como respuesta, un par de pasos mas consiguió retroceder hasta que sus talones no consiguieron suelo donde apoyarse y el instinto y el miedo obligaronle a devolver un paso de su andar para así lograr recuperar un poco de estabilidad.


-¡Tranquila chica, tranquila! No te preocupes, estoy seguro de que el rey no será duro contigo, él espera ansioso tu regreso.- Quien parecía ser el líder mostraba su preocupación al notar en el comportamiento de la pelirroja que la ultima intención que tenia era la de entregarse.


Pareció pensarlo varias veces, intentando buscar alternativa a la locura que estaba por cometer, pero entre mas lo analizaba la única salida posible seria aquella, así que avanzó un par de pasos hacia ellos.


-Moriría primero antes de regresar con él- Un evidente odio en su voz le otorgo un sonido ronco a aquella frase y así luego de aquella declaración tomó una gran bocanada de aire y corrió de regreso la poca distancia que avanzó y en el borde del risco se impulso lo mas que pudo en un salto que la adentrara lo mas posible al mar y aún con la certeza de lo peor simplemente cerró los ojos.


Más no sabía que desde que sus cabellos reflejaron el sol en lo alto del risco, había estado siendo observada por cierto peculiar grupo de personas. Desde lo lejos un sigiloso navío se acercaba siendo ignorado a cusa de la adrenalina de los sucesos que ocurrían en las alturas del risco. Casi toda la tripulación se concentraba alrededor de un hombre joven y apuesto, que a juzgar por su vestimenta debía éste ser el capitán.


-¡Capitán, observe! ¡ Algo esta ocurriendo allá arriba! Uno de los miembros de la tripulación, el vigía, cumpliendo su trabajo se percató de lo que ocurría en las alturas del risco.


-¡¿Son los guardias del rey?! ¿Qué están haciendo tan lejos de sus territorios?- corrió ala proa para observar mejor la situación- Seguramente nada bueno - Dijo observando con tristeza el medallón de plata en su pecho para luego ocultarlo dentro de su abrigo.


-¡Mire, hay una mujer!- El hombre al mando del timón le advirtió al capitán en cuanto aquella figura se hizo notar. En cuanto la luz del sol se posó sobre ella, esos hermosos mechones rojos de su cabellera que al soplar el viento se elevaban como el fuego, llamaron completamente la atención de todos.



-¿Una mujer? Que curioso... me resulta inquietante que el gran rey haya enviado a una de sus mejores tropas para buscar a una simple mujer , aquí hay algo raro- tomo el catalejo y observo la escena- Más aún considerando que estamos en la costa norte de Zaelys, no es una zona muy habitada y que una mujer los haya hecho correr hasta aquí es inquietante, tuvo que haberle hecho una muy mala jugada al rey o esconder algún secreto... Bueno, si es tan importante para el rey entonces también lo queremos nosotros ¡¿no es cierto chicos?!


-¡¡Así es!! - gritó a coro toda la tripulación.


-Bueno chicos, parece que tenemos una misión ¡Atrapemos a esa mujer ! - La tripulación puso en marcha el navío arriesgándose a las fuertes corrientes para conseguir lo que seria su siguiente tesoro. Se acercaron por el punto ciego del peñasco para así conseguir no ser advertidos por los guardias del rey y esperaron debajo del filo a ver que sucedía.


-Capitán ¿No creerá en serio que vaya a lanzarse al mar? ¿O si?- Comentó uno de sus hombres clavando en él la duda, lo pensó y notó que la mujer avanzo unos cuantos pasos.


-Tienes razón, puede que sea una idea descabella...


-¡Esta cayendo!- toda la tripulación se alarmó y comenzó a moverse a todos lados esperando que alguno pudiera atrapar a la mujer que iba siendo arrastrada hacia ellos por la gravedad. El capitán al notar su proximidad extendió sus brazos esperando interceptarla.



10 de Diciembre de 2019 a las 22:37 0 Reporte Insertar 0
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