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José Breide


Una curiosa periodista curiosa. A veces la curiosidad nos lleva a peligros inimaginables...


Cuento No para niños menores de 13.
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Diario

Este es mi registro.

La curiosidad me llevó hasta aquí, aunque debo admitir que es una emoción o sensación muy útil en mi profesión. La CSJN (Corte Suprema de Justicia de la Nación) ha defendido muchas veces, incontables, nuestro trabajo. Es esencial para la gente que se merece, y debe estar informada, estar en conocimiento de los temas de interés general. Soy periodista. Mi nombre es Lizbeth Swatt; y estoy plasmando en este momento en mi blog, porque realmente necesito contarlo.

Hace unos diez años comencé una investigación en la que me involucré emocionalmente muy fuerte, porque se trataba de un caso de un maltrato físico a una mujer.

Debíamos conseguir una nota para el diario. Y también quería vivir la nota, y para poder hacer eso, quería vivirla intensamente.

Recuerdo que era un día en el que estaba lloviendo. La construcción era imponente; sí, esta era la dirección correcta. Guardé mi Iphone y entré en aquella gran casa abandonada. Mi hermano es policía, y había aprendido de él unos trucos para abrir puertas; mi marido es abogado, así que sé que no me puedo autoincriminar…

Bueno, continúo. Al ingresar había olor a humedad y polvo, estaba oscuro; ominoso. Hueco. Delante mío se presentaba una escalera a la que por intuición subí por ella. En la habitación matrimonial, que yo me esperaba todo destruido, no era así. Aunque sentí un fuerte escalofrío recorrerme la espalda. En el suelo había un cuaderno negro. El mismo decía: “Te amo. Sos el amor de mi vida…”; y toda una serie de descripciones románticas, por ello, saltee páginas hasta algo más interesante, finalmente dí con un título que decía: “Cama”.

En ese instante decidí vivir lo que allí se experimentaba. Me recosté sobre el lecho, y seguí leyendo: “Todas las noches siento que una rata me recorre los pies, los muerde. Levanto las sábanas y no hay nada. Cucarachas e insectos que me inundan, me asfixian; mi cama se hunde, siento el pecho oprimido, los resortes chirriando, las ventanas golpeando por el viento, no me puedo incorporar. Todas las noches, todas…”

Pobre mujer, pensé. Seguramente esto es lo que sucedía en sus sueños, transformando sus vivencias con este hombre horrible.

Al bajar de la cama, mis pies sintieron una mano huesuda, me aterré, y no voy a negarlo. A pesar de ello, procedí valientemente a mirar por debajo; entonces fue cuando el relámpago y el trueno fueron testigos conmigo de un esqueleto. Salí corriendo de aquella habitación. Era extraño porque ella había sido enterrada. ¿Sí no fuera ella?

Regresé, ya estaba muerto pensé, ¿qué iba a hacerme?

Aunque no soy experta, me arriesgo a decir, sabiendo que se me abalanzarán críticas, pero realmente, parecía la contextura corpórea de un hombre. Pensé que tal vez, ella lo…

Lizbeth dejó de teclear, en ese instante había escuchado un chirrido, filoso y agudo. Escuchó el sonido de ratas que en marea negra avanzaban cambiando el color del suelo…

7 de Diciembre de 2019 a las 23:53 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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ugoh Chávez ugoh Chávez
Personalmente me parece de los trabajos más completos que he leído en esta semana en que comencé a usar la plataforma. Me da gusto que no todo sean reflexiones e introspecciones presentadas como cuentos.
December 29, 2019, 11:04

  • Jose Breide Jose Breide
    Muchísimas gracias por el comentario. Recién ahora lo pude ver, estoy aprendiendo de a poco a usar la plataforma. Realmente me motivan mucho tus palabras. February 18, 2020, 00:07
~

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