La Era de las Maquinas Seguir historia

gabriel-alejandro1573954763

En un mundo devastado por la tecnología, la maquinaria y por supuesto la mano humana. nuestras protagonistas, deberán afrontar los distintos peligros que este dañado mundo, ofrece. sumérgete en una peligrosa aventura, lleno de suspenso, drama, y misterios que te aran pensar un poco. las escenas gore y por supuesto el toxico y puro romance. un poco de todo, ¿no crees?. espero que te guste mi pequeño proyecto y la pases super bien. att: Darkarmd


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La era de las Maquinas

Si continuamos desarrollando nuestra tecnología sin sabiduría o prudencia, nuestro
servidor se convertirá en nuestro verdugo.

Omar Bradley


Prólogo

Un despertar algo brusco.


Esta lloviendo, puedo escuchar el relajante sonido de las intensas gotas de lluvias las cuales chocan fuertemente contra el seco suelo de la superficie.

Acostada en el suelo, aun con el sueño en el rostro, trata de estirarse un poco y hacer esfuerzos en levantarse, pero aparentemente su cuerpo adormilado no lo permitía.

- ¿qué horas serán?- pregunta frunciendo el ceño al momento de abrir los ojos. Extiende su mano ligeramente frente a su rostro para observar detenidamente su reloj.

- ¿las 6:00 am?... es temprano, no hará daño unos minutos más de sueño. -Al confirmar esto, postra su ante brazo por debajo de su cabeza y levemente cierra los ojos, dejándose llevar por el muy repentino sueño.

- Oye... despierta, es hora de irnos. -

- hmm?... ¿ya es hora?- pregunta.

- Si, ya debemos irnos. -

Después de escuchar esto, abre los ojos lentamente, todavía con el sueño abrumador en el rostro. Luego de un momento trata de reaccionar, volteando en la dirección de donde escucho la voz.

- sabes que no podemos quedarnos tanto tiempo en un solo lugar... toma tus cosas y vayámonos. -

- o-ok... solo déjeme buscar mi mochila. -Le contesta torpemente, a su compañera. Mientras Mira de un lugar a otro tratando de hallar su mochila, la cual al final no logra encontrar.

- De seguro alguien la abra robado!... -poco después trata de levantarse pero al parecer su cuerpo no logra responder....

- Eh?... ¿qué pasa?... ¿porque no puedo moverme?

Se notaba en su voz la repentina confusión y temor, por los innumerables gritos, incesantes llenos de desesperación y dolor. De gente pidiendo ayuda, al parecer como si estuvieran siendo masacrados, por algo. El repentino cambio de ambiente, no solo era por los gritos que se podía escuchar, sino también por el escenario en donde se encontraba ella tirada. Era un lugar tranquilo y escaso de algún tipo de emoción por parte de los refugiados, que ahora vivían en este deprimente refugio. El lugar estaba lleno de sacos de dormir algo desgastado o sucio y algunas casas hechas con madera de roble con estructura cuadrada o en forma de choza, buscando tanto seguridad como agua y comida o simplemente un techo en donde poder descansar.

- Algo, algo no anda bien... ¿qué demonios está pasando? – pronunciaba la chica en un tono de angustia.

-Lentamente observo como la realidad en donde se encontraba, empezaba a distorsionar se,Cambiando por completo. Su cuerpo estaba temblando, con respiración agitada y algo pesada. De un momento a otro todo lo que parecía su alrededor, se cubrió de fuego, ruido y fuertes gritos de agonía, seguidas de innumerables explosiones que llenaban por completo el lugar en donde se encontraba.

-Rápidamente nota a su compañera, tomarla bruscamente de los hombros.

- Yumi... por favor...despierta!>> exclamo en un tono perturbado.

Yumi rápidamente se pone las manos sobre la cabeza al mismo tiempo que cerraba los ojos, mientras empezaba a gritar fuertemente. Al cabo de unos segundos Todo empezó a temblar de forma violenta hasta que ella volvió a abrir los ojos tan solo para darse cuenta de que estaba tirada en el suelo, con sangre brotando de su cabeza y derramando se a en cantidad.

- ¿Qué está pasando? – pregunta con un tono levemente aturdido y suave debido a la conmoción del momento.-Du-duele-.

Confundida empezó a sentir un raro calor en su cuerpo, que se extendía de manera muy rápida, hasta el punto de arder dolorosamente.

-Duele... duele mucho... ¿por qué duele tanto?-exclamo mientras su voz se cortaba, continuamente y tomaba una leve bocanada de aire, a medida que terminaba cada oración.

Al observar más detenidamente su abdomen, nota mucha sangre envolviendo y manchando gran parte de su camisa. La parte derecha de su abdomen estaba dividida en dos pedazos, solo con algunos hilos de carne conectándolos y dejándose observar algunos órganos y parte de su intestino delgado esparcido en el suelo.Trata de permanecer consiente, resistiendo el enorme dolor que estaba experimentando.

-! Duele, Duele, Duele, Duele- su voz estaba agitada, por el incalculable dolor que estaba sintiendo.

Bruscamente tose escupiendo mucha de sangre, mientras Poco a poco su visión empezaba a desvanecerse, solo escuchando el continuo sonido de las personas gritando por algo, ¿el qué? No se sabía. Ya finalmente su visión empezó a fallar, mostrándose muy borrosa, y observando a duras penas a algunas personas fallecer frente a ella.

De igual manera se escuchaban disparos, tal vez de calibre 50, lo cual hacia que ella se preguntara con voz débil y titubeante ¡Mí-Militares... ¿aquí, Por qué? Mientras Permanecía tendida en el suelo y lentamente cerraba los ojos.

- De igual manera estoy a punto de morir... si ese es el caso... no me interesa nada más- el tono de su voz, decaía lentamente.

Después de decir eso, todos los gritos se detienen. -Lo que parecía un sinfín de explosiones, ahora parece una muy antigua biblioteca, cambiando por completo el ambiente de desesperación y dolor que antes se podía apreciar, y esperando a que la joven chica cediese ante al colapso y a la misma muerte.

- Por favor... acepta me- se oye al final con un ligero pero pronunciado susurro.


Autor: Gabriel A.T



Capítulo I

Un día casi perfecto.

- ¿Uh?... ¿dónde estoy? -Se puede escuchar una simple voz a lo largo de lo que parecía ser un lugar completamente oscuro y sumergido en un silencio agobiante.

- ¿Qué está pasando? -...Pregunta, en un tono preocupado.

Después de unos cortos segundos de silencio, se enciende una luz justo alrededor de donde se podía escuchar la simple voz, revelando a una bella chica asustada. Confundida y preocupada La chica empieza a mirar en distintas direcciones, pero lo único que logra observar es ese nada, que se encontraba en la oscuridad. Por alguna razón la chica sentía que algo estaba ahí, observándola continuamente y sin descanso.

-Sin decir ni una sola palabra, ella se acerca al borde de donde llega a alcanzar la luz.

- no tienes por qué temer... yo, no te voy a hacer daño- dice en un tono suave, Acercando su mano por sobre el borde de la luz, cubriéndola completamente de aquella tenebrosa oscuridad, el cual ella logra sentir una leve respiración, que poco a poco, se iba haciendo más fuerte, por encima de su palma. Unos segundos después, empezó a ver a ese "algo" que la estaba acosando desde las sobras.

- Puedes confiar en mí, vamos sal de ahí, te prometo... que no te voy a hacer nada-. Su mano temblorosa, aun seguía extendida, esperando en la oscuridad y en silencio.

Lo que estaba observando eran al parecer dos círculos rojos carmesí, mientras que la respiración que notaba en su mano, repentinamente, se detuvo.

-La que debe confiar, no debería ser yo, sino tu-.se logra escucha en un tono grave y áspero. Mientras algo rápidamente salía justo enfrente de ella, sujetándola fuertemente por el cuello, apretándolo más y más, dejándola lentamente, sin oxigeno que respirar–la repentina falta de aire en sus pulmones, hace reaccionar a la chica tan solo para notar a sus propios brazos y manos sujetando fuertemente su propio cuello, hasta el punto de incrustar sus uñas en la piel y dejar salir un leve hilo de sangre.

- inmediatamente, Se detiene...

-... ¿qué demonios fue eso?, ¿un sueño?-.exclama con respiración agitada y un leve tono de confusión.

Libera su cuello y con una mano lo empieza a sobar suavemente, hasta notar la sangre en uno de sus dedos. Se levanta de su cama y camina hasta su mesa de trabajo a un costado de la habitación, tomando de una pequeña caja de madera con una cruz verde pintada en el medio, una simple bendita adhesiva.- despega el envoltorio de la parte trasera de la bendita y con cuidado la aplica sobre la herida.

-Maldición, duele... pero no mucho, creo de debería volver a dormir, de todas formas aun es tempra... -Antes de que pudiera terminar de hablar sola, suena su alarma ruidosamente y dispuesta a cumplir con su deber. El cual era obviamente, despertar a la pobre chica con sueño.

-! Agh ¡... tiene que ser una broma.- dice en un tono de molestia y enfado.

Caminando rápidamente a donde se encuentra la ruidosa alarma, considera arrojarla por la ventana, pero niega con la cabeza y solo le da un leve golpe por encima, apagándola.

- Tienes suerte de ser mi última alarma -ella voltea observando una pila de alarmas destruidas las cuales estaban en la papelera.

- Bueno, es hora de prepararme... que fastidio es asistir al último día de clases - pronuncia con poco entusiasmo.

Caminando al armario saca un uniforme escolar de color negro con bordado rojo carmesí, luego lo lanza sobre la cama y se dirige a la ducha. Luego de unos minutos, la chica sale del baño con una toalla ajustando en su pecho, y con el cabello suelto pero seco. Toma el uniforme de la cama y camina al espejo.

- Bueno, no me puedo quejar, al menos el uniforme es bonito de vestir - la mirada de pereza y disgusto, cambio después de ducharse y vestir el uniforme.

En el espejo revelaba a la chica con cabello corto de color negro, alrededor de 16-17 años, su nombre, Yumi Hasako, una estudiante de bachillerato promedio. Con una aparentemente vida normal.

Después de terminar de vestirse y medio arreglar su cabello, camina rápidamente a su mesa de trabajo tomando y metiendo algunos libros al azar, y a su vez una carpeta de color azul trasparente a su bolso, el cual carecía de algún tipo de decoración.

- Listo, supongo que esto es lo que voy a usar hoy - echando un vistazo rápido a el bolso, se logra notar que todo lo que llevaba era máximo dos libros y su carpeta, se podía deducir a simple vista lo relajada o despreocupada que era.

Pocos minutos faltaron para que caminara a la puerta de su habitación, girara la manilla y saliera al pasillo de la segunda planta de la casa. Baja con poco entusiasmo las escaleras hasta toparse con su madre en la cocina.

- vaya, mira quien al fin logro despertarse, toma tu almuerzo que vas a llegar tarde...- ella nota rápidamente la bendita que llevaba Yumi en su cuello.

- ¿Yumi?... ¿qué te paso en el cuello? ¿Te cortaste? -se escucho con un tono preocupado.

La madre de Yumi deja la bolsa de papel con el almuerzo en la mesa de mármol en donde lo preparo. Camino a donde se encontraba parada Yumi para observar más detalladamente si era grave la herida, aunque solo se trataba de una cortada común, se podía notar la preocupación que una madre siempre tiene por sus hijos, por más pequeño que sea el problema.

- ¿Eh?... oh ¿esto?, no es nada, solo pequeño rasguño, no hay de qué preocuparse. -Aun después de decir esto la madre de Yumi no deja su preocupación de lado.

-Mmn, ya veo... ¿pero cómo te hiciste eso? - enfatiza en su pregunta.

Yumi sabía que no podía decirle que ella misma se lo hizo, entonces pensaría de que algo va mal, como que su preciada hija esta comenzando a ser masoquista, o ese tipo de cosas las cuales se podrían malinterpretar.

-pu-pues... creo que fueron mis alergias. - dice en un tono más o menos poco realista esperando a que su madre se traque esa mentira poco diseñada.

Su madre la mira entre-cerrando los ojos, examinando la cara de angustia de su hija.

-... bueno, ya sabes que debes dejar de rascarte muy fuerte cuando te pega picazón por tus alergias... pero bueno, no se puede evitar, ¿verdad? - riendo dulcemente se acerca a Yumi y le da un amoroso beso en la frente.

-Gracias, madre. Me tengo que ir -

-Su madre responde con suavidad y dulzura.

- cuídate, hija mía -...

Yumi salta a los brazos de su madre y dándole un gran abrazo da la vuelta, toma el almuerzo de la mesa y sale por la puerta principal a la calle rodeándose de el poco relajante sonido de los autos.

-Nos vemos... - dice rápidamente mientras poco a poco se va alejando de la casa.

-Oh... Yumi, Rita llegara hoy algo tarde al colegio. - Le dice esto en vos alta, esperando de que lo allá oído.

Mediante iba caminando con calma, solo oyendo el relajante y habitual sonido de los automóviles yendo y viniendo, por la extensa carretera que conectaba con la ciudad de Detroit y de regreso con uno de los muchos, asentamientos de casas, construidas por orden militar y de el gobierno, con el objetivo de dar un hogar a las diferentes personas extranjeras legalizadas en el país o eso se pensaba.

La familia de Yumi se les asigno en el asentamiento numero 16, ya que sus padres son de sangre extranjera, es decir, son japoneses, a excepción de ella, ya que su madre la dio a luz en los E.E.U.U lo cual la convertía en una estadounidense por política, pero su sangre es legítimamente extranjera.

-agh¡ ...¿por qué me inscribieron en una institución en la ciudad? Me hubiera ahorrado mucho más tiempo yendo a la institución pública del asentamiento, en vez de caminar cuarenta minutos desde casa hasta el la entrada de el muro- dice con fastidio mientras los autos pasan rápidamente.

Tal y como dijo, tomaron cuarenta minutos llegar a la entrada de la ciudad, la cual estaba rodeada por un gran muro de 15 metros aproximados, al parecer de cemento y columnas de otro material. De izquierda a derecha están conectando los dos muros junto a una gran puerta de metal con otras compuertas mas pequeñas abajo, utilizadas para dejar entrar y salir, a los diferentes vehículos que se dirigían a la ciudad. A un costado de la puerta se encontraba, un pequeño puesto de control por donde las personas sin automóviles pasaban para entrar a la ciudad

al llegar al puesto de control se encontraba frente a ella un gran guardia, de aspecto potente y fuerte.

-sus papeles por favor...- dice el fornido guardia que custodiaba la puerta.

Con incredulidad Yumi busca su cartera y la revisa en busca de sus documentos... Después de unos cuantos segundo Yumi voltea hacia el guardia, colocando una pequeña sonrisa, le pasa un pequeño papel con su nombre y datos personales.

-A-aquí tiene oficial- su tono era entre-cortado pero lo ocultaba para que el guardia no se percatara.

El guardia empezó a revisar detenidamente la información del papel, hasta que su mirada para en una parte de el documento. Mira de reojo a Yumi, esta nota rápidamente la severa mirada del guardia.

- aquí tienes.- le entrega el papel, con la información de Yumi, esta ves doblado cuidadosamente.

Yumi lo toma rápidamente sin importarle en absoluto si daña el pequeño papel doblado. - gracias oficial – su tono aliviado sede cuando escucha de nuevo al guardia.

- que esta sea la ultima ves que me entregas documentos vencidos, señorita Hasako – la voz del guardia sonó un poco mas leve que antes. - no quisiera arrestar a la hija de la doctora Emi o mucho menos tener que tratar con ella, después de lo que paso la ultima ves.- se refería a mi madre, Hasako Emi. Doctora con diferentes títulos de la rama de la ingeniería mecánica y física.

-ok... lo siento, la renovare hoy.- su voz sonando culpable y avergonzada, mientras camina derecho a la ciudad.

- oye... y no me llames oficial, soy un guardia, que te quede claro.- dice esto pero esta ves en un tono mas gentil, casi en broma.

Yumi voltea ya a unos metros de distancia y lo mira fijamente.- lo siento señor aburrido, sabia que el cargo de oficial era demasiado para un señor tan amargado como usted.- le saca la lengua mientras le hace un gesto con el rostro, después de esto hecha a correr como si un oso le estuviera persiguiendo.

-¿¿EH??... ¿QUE DIJISTE MOCOSA?, sale el grito del guardia el cual se cree que se escucho hasta el otro extremo de la ciudad.


Acto I.


Después de haber dejado la entrada principal de la ciudad. Se aproxima por las alborotadas calles de Detroit. Observando a medida que pasa, las diferentes tiendas que estaban ubicadas a lo largo de la calle en donde se encontraba, y que por lo general usaba como atajo para llegar algo temprano a la institución.

Camina lentamente mientras observa por los grandes ventanales en donde los vendedores ponían en exhibición los diferentes productos que vendían las tiendas. La mayoría de artículos en venta, eran cosas inservibles o simple chatarra.

- De seguro solo quieren deshacerse de toda esa basura...- dice con algo de molestia en su tono, mientras sigue observando la simple basura que los comerciantes vendían a un precio ridículamente alto

- solo se están aprovechando de la situación actual, vendiendo su basura de comida, agua, o otro tipo de chatarra inútil a precios elevados, por que saben que la desesperada población de Detroit, esta en crisis, por esos distintos rumores acerca de una posible invasión terrorista.-

la mayoría de la población, al expandirse estos rumores, empezaron a preocuparse, y preguntarse, si era cierto o no. todo empeoro cuando por las noticias en televisión, la radio, y en las calles, anunciaron reforzar todo tipo de hogar o vivienda aparte de abastecerse de suministros como comida, agua, entre otras cosas. Gracias a esto hubo pánico y descontrol por unos días, hasta que los militares entraron en la ciudad, y forzaron a la gente a calmarse o de lo contrario acabarían muertos... mas de 50 personas murieron en una semana, por las manifestaciones y saqueos.

Luego de caminar por toda una calle, casi antes de doblar la esquina, pasa por al lado de una pequeña tienda de televisores usados. Este tenia un gran cartel que decía: televisores de alta calidad, compre aquí.

- se detiene en frente de esta tienda.

Los televisores en exhibición los cuales estaban emitiendo diferentes canales, repentinamente cambian, esta vez emitiendo solo al canal de noticias.

Yumi se queda observando a los televisores, mientras algunas de las demás personas que circulaban por la calle también se detenían a mirar, que estaba sucediendo. Aparentemente el comentarista asignado de el canal de noticias, estaba mencionando los diferentes sucesos que estaban ocurriendo en todo el país.

-se les informa que hace alrededor de 3 horas, han ocurrido diferentes explosiones por todo el país, exceptuando, Detroit y San Francisco hasta los momentos. Anunciaba con un tono moderado, suficientemente alto y claro.

En un momento casi todas las personas que estaban caminando por la calle. Se centraron en todas las tiendas de televisores en donde se estaba anunciando la noticia. Varios automóviles también se habían detenido, tan solo para escuchar lo que estaba anunciando.

-El anunciador continua.

-debido a la escasa información que provee el Departamento de investigación Nacional, se sospecha que las causas de las explosiones son por acción terrorista, o alguna manifestación hostil, que hace unos días se había controlado.

Poco a poco la gente empezó a alterarse, mientras continuaba el anuncio.

-se recomienda a todos los ciudadanos de los Estados Unidos de América que se mantengan en sus casas o viviendas hasta saber mas información de estos sucesos, aquí su anunciador del canal de noticias nacional, que tengas buenos días.

Al terminar el anuncio el televisor instantáneamente se apaga, dejando oír las diferentes voces de las personas angustiadas y preocupadas.

- entonces que se supone que debamos hacer?... ¿esperar en nuestras casas sin mas que hacer?... necesito trabajar para alimentar a mi familia. -Menciono una señorita en un todo de molestia y enfado.

- ¿Tiene razón, que se supone que va a pasar con mi tienda?... necesito trabajar para comprar todo lo necesario si es que nos invaden. -Opino otro señor que había salido de una de las tiendas de la calle para ver el anunciado por las noticias.

Uno de los vendedores de la calle sale de su tienda y grita a carcajadas a la multitud de gente reunida afuera de la tienda de televisores.

- Me parece una fantástica idea, eso de quedarse en casa todo el día, hasta que se vuelva a anunciar que está pasando... ojala y si fuera una invasión, vaya suerte tendría entonces. Dice el viejo en tono de burla.

La gente enseguida voltea a observarlo reír sin ninguna culpa.

- pero qué estás diciendo?

Empiezan a criticarlo, las diferentes personas, que estaban alrededor.

- ¿acaso te has vuelto loco?... qué crees que le pasara a los niños. Menciona una anciana, enfatizando en su pregunta.

Enseguida, el grande y corpulento vendedor comienza a acercarse a la pequeña anciana.

- oye vieja – dice con mirada de disgusto – ¿acaso crees que me interesan los malditos mocosos?...- se podían notar el vulgar tono que el vendedor robusto pronunciaba –corren por aquí, corren por allá, solo gastándome bromas de mal gusto y burlándose de mí, por eso, prefiero que todos esos renacuajos estén o muertos o muy lejos de mi.

-¿cómo puedes decir eso?, ¿acaso dios no te dio corazón? –las palabras de la abuela eran cada vez más débiles, dejándose dominar por la fuerte y desalmada actitud del vendedor y rindiéndose poco a poco.

-eh?... ¿corazón, Para que quiero eso? Por supuesto, viejas anticuadas como tú, no entenderían la importancia del dinero y las ventas hajajaja¡¡ - reía a carcajadas ante la anciana.

-oye, - se escucho desde la gente que rodeaba al vendedor- ¿me pregunto por qué hay en este mundo, seres tan asquerosos, desalmados y repugnantes como tú?

Dice Yumi caminando entre la pequeña multitud de gente hasta pasar por al lado, de la anciana, para luego detenerse justo a un costado enfrente de ella.

-¿será que los criarían así?... ¿o simplemente naciste con esa insoportable actitud? – las palabras que ella decía, carecían de algún tipo de emoción, tornándose serias y frías a media que hablaba.

El vendedor pregunta.

Q-que dijiste?- con pasos pesados, empieza a acercarse a Yumi, hasta estar justo en frente de ella.

-¿acaso no me escuchaste?... ¿puede ser que quieras que te lo repita?

Mientras tanto, la gente que observaba el repentino conflicto, se quedaban hablando entre susurros, diciendo cosas como:

-que esta haciendo esa niña?

- la van a aplastar.

-llamamos a la policía?... o a una ambulancia?

Entonces, el robusto hombre que se encontraba justo enfrente de Yumi empezó a hablar, dejando callados a todos los espectadores de el lugar.

-por supuesto pequeño renacuajo. Me encantaría que me lo repitiera en la cara o ya como ahora estoy justo en frente de ti, te quedaste muda por el miedo?

El hombre se encorva para encarar a Yumi, la cual debido a esto, repentinamente baja la cabeza y mira directamente al suelo, evitando cualquier contacto visual por parte de ella.

El vendedor al notar el comportamiento de Yumi, baja un poco la cabeza intentando ver su rostro, por el cual lo ocultaba un poco su liso cabello negro. Posando una de sus manos en por entre el lado izquierdo de su cabello y moviéndolo hacia un lado. Permitiendo observar una parte de su cuello y los pendientes en su oreja.

La voz de Yumi se tornó de asco y repugnancia.

- No me toques.

El vendedor empezó a acercarse a ella mientras decía.

- Sabes... eres una chiquilla muy linda. Te podría perdonar todo lo que a pasado si aceptas venir ahora conmigo a mi tienda. Te aseguro que la vas a pasar bien, amenos que quieras que te haga daño, mucho daño por las cosas que me dijiste. ¿entonces, que me dices?

Una repentina sonrisa por parte de Yumi, desencadenó una suave caricia a la grasosa cara del robusto vendedor, mientras poco a poco se iba acercando ella a sus labios hasta quedar a tan solo unos centímetros de besarle.

- Acaso piensas que yo, podría hacerlo con un sucio y asqueroso animal como tu?. Pues déjame decir que estas demasiado paranoico como para pensar eso. – un tono de asco inundaban cada palabra seguidos de gestos algo dramáticos y finalmente terminar con una expresión seca y seria.

-Se levanta bruscamente.

- Tu... ahora voy a hacer que ni tu propia madre, pueda reconocer tu rostro.

De repente justo al momento de que el vendedor terminará de hablar, no pasaron ni 2 segundo para prevenir el fuerte rodillazo que impactó en su flácido y gordo abdomen. Dejando al hombre sin aire y arrodillándose en el suelo de la acera. Sosteniendo sus estómago y tratando de recuperar oxígeno.

Sin dejarlo descansar, Yumi toma distancia de el vendedor, para luego correr en dirección a el e insertar u fuerte patada en la parte izquierda de su cara. Las personas tan solo al ver este gran e inesperado espectáculo, no hicieron mas que quedarse callados boca abierta no pudiendo creer lo que estaban observando.

El vendedor con un poco de sangre ya fluyendo por su cabeza, coloca las manos por encima tratando de protegerse de Yumi.

- Eres una maldita!... tan solo deja que me ponga de pie. Te vas a arrepentir.

Se aleja de el, dándole tiempo a retomar el aliento y ponerse de pie.

- aquí te espero.

Dice colocando una pose defensiva.

- Pequeña idiota, has cometido un gran error.

Con un gran impulso de ira, el vendedor trata de embestir a Yumi, haciendo que se pareciera cada vez mas a un gran y furioso animal. Pero justo antes de poder tocarla, esta da un fuerte salto, un rápido giro y una fuerte patada, por la parte posterior de la cabeza de el vendedor. Este después de recibir aquel impacto, siguió caminando unos pocos pasos por delante de Yumi, caminando cada vez menos hasta detenerse, caer sobre sus rodillas y finalmente al duro suelo.

De un momento a otro y sin mas que decir, Yumi comienza a caminar a la extensa multitud. Pasando por un costado de aquel vendedor hasta llegar a detenerse justo enfrente de aquella anciana, de aspecto tierno y bondadoso.

- Le pido disculpas por haber ocasionado tal alboroto- dice arrodillándose sobre una pierna.

La anciana le acaricia la mejilla tierna mente- linda, no entiendo por que te disculpas, si aquí no a ocurrido nada.

Yumi rápidamente mira por un costado de el hombro de la anciana tratando de observar a las demás personas. Estas simplemente voltearon la mirada y como si nada hubiera pasado comienzan a circular de nuevo por las calles.

La cara de sorpresa de Yumi iluminó una repentina sonrisa en el rostro de la anciana.

- Pero... lo que acabo de hacer... eso es ilegal.

- Ilegal? – la anciana ríe breve mente. No creo que sea ilegal, ver a un triste borracho tropezar y caer al suelo con algunos golpes por la caída. Tu solo diles eso, por si acaso algún oficial te pregunta.

Luego de un corto tiempo, la anciana toma la mano de Yumi y la mira directamente a los ojos.

-linda... creo que deberías prepararte.

-eh?... prepararme? -pregunta –a que te refieres?

La anciana retrocede un poco, alejando cada ves mas de ella hasta detenerse.

-pues para ir a tus clases. ¿no es tarde ya?. Si te apresuras podrás llegar antes de que las clases terminen. Vamos no hay tiempo que perder.

Yumi, rápidamente se levanta,toma su mochila del suelo y regresa su mirada a la anciana, para agradecerle.

-oh, casi se me olvidaba. No le e preguntado...- ella al momento de regresar su vista a la anciana y hacerle su pregunta, lo único que logra observar es el tétrico vidrio de el gran ventanal de la tienda de televisores, que marcaba su reflejo.

-su nombre. Es lo ultimo que termina de decir de su antes incompleta oración.

Gira su cabeza de un lado de la calle a otro, tratando de buscar a la anciana que antes se encontraba frente a ella. Pero sin lograrlo, da la vuelta y comienza a correr en dirección a su institución.


-continuara. . .

17 de Noviembre de 2019 a las 02:08 0 Reporte Insertar 1
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