Cuento corto
0
357 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

PERSECUCIÓN

AUTOR: Alberto Suárez Villamizar



Al subir al auto en su rostro se reflejaba el efecto del licor. La reunión de amigos se había prolongado hasta altas horas de la noche, celebrando el encuentro de aquella tarde, tenían muchas cosas que contarse tras largos años de distanciamiento, ya que por sus ocupaciones llevaban mucho tiempo sin compartir, siendo así que departieron por largas horas en la taberna del “viejo José, quien siendo conocedor de aquel grupo de amigos estuvo atento a prestarles una buena atención y complacerlos con la música de su predilección la cual escuchaban en el viejo traga-níquel que en su la juventud tantas veces ellos hicieron sonar depositando una moneda.


Encendió el vehículo y lentamente abandonó el parqueadero, con el deseo de llegar a descansar a su casa. La lluvia empañaba el panorámico de su auto, dificultando la visibilidad, por lo cual marchó a una velocidad moderada.


«José sigue siendo un hombre alegre sus divertidas ocurrencias conservan la gracia de los años en que compartimos el mismo grupo en el colegio. Sin duda es un hombre feliz»


Con la lentitud con que se desplazaba a casa, Carlos recreaba en su mente aquellos años de su juventud:


«Por su parte Luis sigue siendo un loco sentimental, que con sus recuerdos nostálgicos reviven muchas anécdotas del colegio. Tampoco ha dejado de ser el galán que hacía suspirar a muchas compañeras de clase, llegando a tener ciertos romances con algunas de ellas. Sigue siendo el mismo»


Al llegar a la avenida detuvo la marcha haciendo caso al semáforo que ordenaba la espera. Al reiniciar la marcha observo el retrovisor de su vehículo.


- ¡Oh no, no puede ser, otra vez!


Atrás pudo ver la imagen de un individuo que montaba una motocicleta, y que ya en pasadas ocasiones le había estado siguiendo en horas de la noche. Recuperó la sobriedad al instante, e inmediatamente pensó como poder eludir a aquel sujeto cuya presencia le inquietaba.


- «Tomaré la avenida oriental, por ella puedo ir más rápido. Es muy amplia, y además, a esta hora no debe haber mucho tráfico»


Hizo un giro a la derecha tomando la avenida a una gran velocidad para lograr distanciar a su persecutor. Avanzó raudo, pues como había previsto la vía se encontraba desolada, pero aun así no lograba tomar mucha distancia al motorizado que le seguía, pero pensaba que al igual que en las ocasiones anteriores, finalmente lograría evadirse y ponerse a salvo. Sentía en su pecho el agitado palpitar de su corazón, no lo podía negar, estaba muy asustado. No era hombre de problemas y amaba la vida tranquila.


- «Cruzaré hacia la calle quinta y ya me faltará muy poca distancia para llegar a casa. Ahí estaré seguro».


Tomó la calle quinta a una gran velocidad, logrando alejarse del motorizado, quien no esperaba esta sorpresiva maniobra. Aceleró a fondo, y avanzó por la calle de los sauces donde residía, deteniendo la marcha frente a las escaleras que se dirigían a la puerta de su casa. Rápidamente abandonó el vehículo emprendiendo una veloz carrera hasta la puerta. Introdujo la llave en la cerradura y tras dos giros la puerta de gruesas maderas se abrió penetrando en su casa.


Cerró tras de sí la puerta, buscando refugiarse en su habitación, donde consideraba que estaría más seguro. Abrió su puerta, mientras escuchaba el fuerte ruido que hacía aquel extraño que le seguía, tratando de penetrar en la casa y darle alcance.


Entro en el cuarto, y en la oscuridad buscó con su mano temblorosa el interruptor para encender la luz, y fue en ese instante en que sintió que un fuerte brazo lo rodeo a sus espaldas, y el frio metal de un puñal penetró en su cuello, de donde a grandes chorros se le escapaba la vida, cayendo pesadamente sobre un gran charco de sangre ….



- «¡Oaaa!, ¡oaaa!, - otra vez la misma pesadilla»



FIN

15 de Noviembre de 2019 a las 01:16 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~