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La ventana de madera

Ahí estaba la ventana de madera con su reluciente color café. A pesar de estar depie no lograba mover ese pedazo de madera;seguro espor mi escasa edad y baja estatura, muy normal para alguien de siete años. Por eso mi dulce abuela con su cabello inmaculado y cubierto decanaslogra abrir la ventana de inmediato.

En ese momento me doy cuenta que hay una cubierta interna de vidrio, pero puedo observar que hay detrás. Es increíble, es ella, ¡mamá¡

Mis pequeños ojitos aun dormilonesse concentran en esa ventana de madera. Donde lo único que mirar es su apacible rostro, parecíaestar durmiendo el masplacido de los sueños porquesus ojos permanecen cerrados. Conservo la esperanza de que en cualquier instante pueda abrirlo y sonreirá para mí, como me tenia acostumbrada.

No deja de parecerme extraño esta situación, a pesar de tenerla tan cerca, no puedo besarle o abrazarla, es una situación frustrante para mí.

Esa ventana de madera es una fuerte muralla; aunque a simple vista parece frágil, no lo es y les puedo asegurar que cualquier otra persona no importa su edad estaría de acuerdo con mi opinión.

Como permanece cerrada cada vez que algún adulto tiene la oportunidad de abrir la ventana, me apresuro aacercarme en forma rápidamente para volverla a ver por un instante;aunque sea solopor un par de segundos.Es un espejismo poderla ver por un corto tiempo, pero logra tranquilizarme un poco.

Pronto todo terminará,la hora de cerrar enforma permanente esaventana de madera se aproxima. Elataúd debe ir a su destino ymamá con él,es un final inevitable.

15 de Noviembre de 2019 a las 01:43 0 Reporte Insertar 1
Fin

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