El Niño y el Rey Tirano Seguir historia

sebasilvestri Sebastian Silvestri

A veces, el peor enemigo de la tiranía es la simple inocencia de un pequeño niño.


Cuento Todo público.

#delafraseelcuento
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El Niño y el Rey Tirano

Es difícil ser un niño en un mundo de adultos, pero para él lo era mucho más. Porque el mundo en el que vivía era oscuro y regido por absurdas prohibiciones, porque así lo quiso alguien.


—¿Pero entonces no siempre el mundo fue oscuro? —le preguntó el niño a su abuelo, que solía narrarle historias de un pasado remoto.

—Por supuesto que no —respondió el anciano— Antes de que él llegue, el mundo era un lugar brillante.

—¿Y por qué destruyó la luz?

—Para poder gobernar sin que veamos su rostro.

—¿Qué hay de malo con su rostro?

—Absolutamente nada. Pero gobierna diciendo que es superior, y piensan que si no lo vemos, no notaremos es exactamente igual a nosotros.


«Al menos en el cielo hay algo de luz» pensó el niño un día que levantó su cabeza del piso, violando una de esas absurdas prohibiciones. Y mientras contemplaba las estrellas, algo que también estaba prohibido, pensó que si lograba bajar una podría iluminar ese mundo oscuro en el que vivía.

Lo intentó con sus manos, pero sus brazos eran muy cortos. Intentó saltar, pero sus piernas no tenían la suficiente fuerza. Buscó una escalera, pero por algún motivo las había prohibido también. Finalmente, cuando se rindió, escuchó a la estrella que le hablaba:

—Cuando comprendas que tu destino es brillar, seremos nosotras quienes te alcanzaremos. Sólo sigue a tu instinto y él te llevará a tu destino.

«¿Instinto? Lo único que siento es hambre en este momento ¿Acaso buscar comida será seguir mi instinto?» pensó, y comenzó a caminar hacia el único lugar donde había comida en el reino.


El camino era largo, y él tenía piernas cortas. Pensó en ir saltando, pero eso lo habría hecho parecer un niño alegre, y la alegría estaba prohibida. Aunque él solía violar esa prohibición a escondidas. Pensó en volar, pero no sabía hacerlo y no había ningún ave que le enseñe. Las aves eran animales alegres, por eso habían huido hace mucho tiempo.

Así que caminó sin alegría y mirando el piso, una marcha triste y agotadora. Cuando no tuvo más fuerzas, volteó para ver lo caminado y descubrió que aún podía ver su casa.

Fue entonces cuando notó uno de los tantos carteles que había por el reino. «La alegría es rebeldía, y será castigada como tal». Y sin saber por qué, modificó el cartel. Ahora decía: «La alegría es rebeldía, y será premiada como tal».

Estaba cansado, tal vez lo mejor sería dormir un rato.


Mientras dormía violó otra prohibición. Pero hasta un niño sabía que era imposible no soñar a voluntad. Tuvo un extraño sueño en el que hablaba con un ave, mientras juntos volaban hacia el sur:

—¿Por qué me miras así?

—Porque eres un ave. Y hace años que nadie ha visto un ave por aquí. Todas han huido.

—Las aves jamás huimos. Tal vez, si dejaran de caminar mirando el piso y levantaran sus cabezas, volverían a vernos.


Despertó frente al castillo del Rey Tirano sin saber cómo había llegado ¿Acaso no fue un sueño? ¿Acaso realmente voló con el ave?


—He venido a ver al Rey Tirano —le dijo al guardia del castillo.

—¿Y cuál es tu asunto niño?

—Tengo hambre.

—Si el Rey recibiese a todos los que tienen hambre no tendría tiempo para sus tiranías.

—¿Y acaso eso no sería algo bueno? ¿No le gustaría tener un Rey que no sea un tirano?

—¡Estos niños y sus mentalidades infantiles! Siempre queriendo cambiar las cosas. Soy guardia del castillo, es un buen empleo ¿Por qué querría que algo cambie?

—¡Estos adultos y sus mentalidades envejecidas! Siempre mirando su propio ombligo.

—Muy bien niño. Si quieres ver al Rey, hay algo que puedo hacer por ti —dijo finalmente el guardia riendo de forma macabra.


La sala donde se encontraba ahora era oscura, mucho más oscura que el mundo fuera del castillo. El niño notó que tener los ojos abiertos o cerrados era exactamente lo mismo. No podía ver ningún rostro, pero sabía que una multitud estaba presente.

—¿Dónde estoy?

—Estas a punto de escuchar tu sentencia por desobedecer las prohibiciones. Se te acusa de levantar la mirada, contemplar las estrellas y soñar con aves. Y algo peor que todo eso: mostrarte alegre cuando creías que nadie te observaba dijo la voz del Rey.

—¿Sentencia? ¿No debería tener un juicio previo?

—No. Ya hemos decidido que eras culpable antes de que llegues ¿Tienes algo más que decir antes del final?

—Sólo una cosa: ¡La alegría es rebeldía, y será premiada como tal! —exclamó sonriente.


Si el Rey hubiese podido ver los rostros de los presentes, hubiese notado su sorpresa. Frente a ellos había un pequeño niño, y ese niño lo desafiaba.

Sin darle tiempo a responder, siguió hablando:

—Algún día contaré historias a mis nietos, como mi abuelo me cuenta historias a mí. Y ya he pensado el comienzo de la mía: Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mí. Pero había algo que el Rey no podía ver: La sentencia que todos deseaban para mí, no era la misma que él deseaba.

—Todos aquí desean lo que yo deseo —interrumpió el Rey.

—¿Por qué no mira sus rostros para ver si eso es cierto? —respondió el niño.

—Aquí no puede verse ningún rostro.

—¿Está seguro de eso? ¿O será que el Rey, acostumbrado a no ver, ya ni siquiera abre sus ojos?

Finalmente el Rey abrió los ojos, y para su sorpresa la sala estaba completamente iluminada. No entendía cómo, pero cientos de estrellas brillantes gravitaban alrededor del niño. Una luz tan fuerte, que posiblemente haya llegado a cada rincón del reino.


Fue en ese momento, en el que todos vieron el rostro del Rey y comprendieron que era un hombre exactamente igual a ellos.

Fue en ese momento, en el que la revolución comenzó.

Fue en ese momento, en el que el niño pudo regresar a su casa, llevando comida para él y toda su familia.

14 de Noviembre de 2019 a las 00:03 11 Reporte Insertar 19
Fin

Conoce al autor

Sebastian Silvestri Arqueólogo de profesión, escritor en mis ratos libres

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Kći Snova Kći Snova
Una historia sencilla, pero muy llamativa. Buen trabajo ;)

Ana Jiménez Ana Jiménez
Una buena historia, me gusto el final. Sólo una pequeña sugerencia, las comillas para los pensamientos son estas («») en vez de estas (""), de lo demás todo correcto. ☺️

  • Sebastian Silvestri Sebastian Silvestri
    Hola Ana. Muchas gracias por tu sugerencia. Ya lo he arreglado. Saludos! 3 weeks ago
Dece Scott Dece Scott
Es excelente la historia,elegiste un buen punto y me parece genial su final. Felicitaciones

Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Me ha gustado mucho el relato, solo debo mencionar que usas el guion normal (-) y las comillas para señalar los diálogos, cuando no es necesario; el guion a utilizar en esos casos es el largo (—) sin comillas... ¡Solucionando eso, queda excelente!

  • Sebastian Silvestri Sebastian Silvestri
    Hola Baltazar. Muchas gracias por el comentario! Ahora mismo lo corrijo! Esot trabajando en una historia narrada exclusivamente en forma de diálogo, así quentu consejo me sirve el doble! 3 weeks ago
Juany García Juany García
Me gustó, por que es diferente a lo que eh leído

~