LOS VIOLENTOS Seguir historia

gus-donoso1573511208 Gus Donoso

El mundo ha cambiado, la violencia lo ha cambiado. Millones de humanos se han enfermado de alguna manera, y se matan unos a otros.


Post-apocalíptico No para niños menores de 13.
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CAPITULO 1 - El Comienzo

Y todo se fue a la mierda. No vino el Señor, ni hubieron bombas atómicas, ni un meteorito. Hace cuatro días se vio en redes sociales, videos que mostraban hechos extremadamente violentos en Europa, personas se volvían locas, se mataban unos a otros, con lo que tuvieran a mano.

Nadie entendía que ocurría, no había algo lógico para esta violencia, al día siguiente siguieron subiendo videos de Asia y Norteamérica. Se decía que era una enfermedad, aunque no se tenía claro. Se decía que no afectaba a todos, pero que la gran mayoría de la gente se volvía violenta, al parecer se propagaba en el aire. En ese momento supe que esto no quedaría ahí, que no había tiempo.

Tome mi mochila, llene dos botellas con agua, ropa adicional, una chaqueta abrigadora por si acaso. Es primavera y no hace frío, pero obvio afuera no iba a hacer calor en la noche. Eche la comida enlatada que encontré, 4 atún, 3 jurel, 3 duraznos, una piña, y esa era mi ración.

Pensé ir a buscar a mi familia, pero…hubiera sido una estupidez. Ir a Santiago, la capital, como 7 millones de personas por lo menos viviendo ahí, 150km. Claro, en auto eran 2 horas de viaje, pero si esa mierda llegaba en el trayecto… Además, como saber si me pasaría a mí, o a ellos. No era una opción ir a buscarlos.

Saque el auto y me quede pensando para dónde ir. Llegue hace poco a San Fernando, no conozco la zona. Si soy un fan de los zombis y esas mierdas, pero realmente nunca he sabido que es lo mejor para un caso así. Además los zombis son lentos o idiotas. Esto es muy diferente, la gente no se muere, ni se volvía idiota, solo violenta, llena de ira, parece que la adrenalina los hace inmunes al dolor, en los videos, les disparaban y seguían corriendo como si nada.

Cerca de mi casa, había varios cerros que no están muy habitados. Pensé en ir para allá, estaban a 5 minutos, pero después de darle una vuelta, pensé que no era lo mejor, estaban demasiado cerca de la ciudad, y detrás de ellos había más pueblos. No iba a estar seguro. Era mejor estar más aislado. Decidí ir hacia la cordillera, tampoco podía subir demasiado, por qué haría mucho frio, y poco alimento.

Salí de la casa, y parece que no fui el único que estaba preocupado, había mucha gente en la calle. A las pocas cuadras pensé que iba a pasar si esto duraba mucho tiempo, con la poca comida que llevaba, no viviría mucho, nunca fui scout, ni nada de eso, con suerte acampe un par de veces. Y los malditos fósforos…como iba a hacer fuego, y que más podía comer, en la zona hay muchas plantaciones, cerezas, uvas, manzanas…eso es lo que sé que hay, pero fuera de moras silvestres no sabía que más podía comer.

Me detuve y busque en internet donde había una biblioteca, el internet se podía caer, y pensé que podía necesitar saber cosas de supervivencia. Tenía también que llamar a mis viejos, no podía dejarlos tirados y no decirles nada. Trate de llamar, pero ya no entraban las llamadas, y el internet se cayó como pensé. Ni siquiera deje anotado donde estaba la biblioteca, solo note que estaba en Manuel Rodríguez, cerca de la clínica.

Pensé que definitivamente iba a necesitar los fósforos, que además podía llevar el cargador solar para el celular, podía servirme. Me devolví a la casa, tome esas cosas, además de alcohol, algodón, un cuchillo y el hacha que tenía en las herramientas. No lo había pensado pero la podía necesitar más que cualquier otra cosa.

Salí directo a la biblioteca, en el centro había un caos, toda la gente corriendo, robando en los negocios, era una locura. Tuve que pasar con cuidado para no atropellar a nadie, pero poco más adelante tuve que parar, porque los autos estaban tirados en la calle, la gente se había bajado, no sé si estaban robando o arrancaron a pie, pero no pude seguir manejando.

Encontré la biblioteca a dos cuadras, estaba cerrada, como todo era un caos, rompí la entrada con el hacha y me metí a buscar algún libro sobre la flora de la zona. No fue fácil, porque creo que solo una vez estuve en una biblioteca, maldito inculto. Por lo menos nadie entro mientras estuve ahí, seguro que nadie estaba pensando en robar libros.

Corrí hasta llegar a la línea del tren, como 6 cuadras creo, ahí encontré una camioneta sin nadie arriba y estaba encendida, me subí y ya en ese lugar no habían tantos vehículos tirados, se podía manejar, me robe la camioneta y quería llegar lo más cercano a las termas del flaco, aunque tal vez unos 20 kilómetros antes, aunque nunca he ido, pero me parece que es muy arriba en la cordillera, recuerdo haber visto en la televisión un reportaje y estaba cubierto de nieve.

Conduje saliendo de San Fernando y se me cruzaba gente, no sé si me querían asaltar, pedir ayuda o no sé qué, pero no pare, era peligroso. 40 minutos después de andar, la maldita camioneta se quedó sin bencina, que clase de zángano tiene 5 litros de bencina en una camioneta. Lo más lejos que había estado era en Puente Negro, esa zona no la conocía, ni sabía si había casas cercanas. Esperaba que no.

Al lado izquierdo de la carretera había plantaciones y al lado derecho, había cerros, parecían seguros. Subí el cerro y no habían casas de ningún lado, creo que era lo más seguro que podía encontrar. De todas maneras subí al siguiente cerro que estaba más alejado de la carretera, para ver si había casas, y no las había.

Baje el cerro, ya que abajo había árboles frondosos y pensé que me cubrirían del frio, corte algunas ramas de los árboles, para hacerme una cama y una casita, que clase de minecraft era esta mierda. No sé realmente si lo vi en “A Prueba de Todo” o donde, pero me pareció una buena idea. No fue fácil, porque no tenía alambre, ni amarras para juntar las ramas, no pensé en eso antes. Termine la tarea a las 7pm, aun había algo de luz aunque el cerro cubría la luz solar.

Me metí a mi choza e intente utilizar el celular, volver a llamar o mandar mensajes, pero ya no había señal, me sentí muy cansado y lloré, porque había dejado a todos, me salve solo, no traje a nadie, luego pensé que aún no sabía si estaba a salvo, porque cuando llegara esa enfermedad, no podía saber si me afectaría o no.

La noche fue muy larga, pase frio, y no pude dormir, pensé toda la noche que podía hacer, si no me enfermaba que haría. Recordé que los violentos no eran idiotas, según había visto, y que la camioneta estaba a la vista. Tenía que dejarla más lejos de donde estaba, por si acaso.

Apenas aclaro, me levante y volví a la carretera, como estaba en bajada podía quitar el freno de mano y llevar la camioneta más abajo, el problema era ir en reversa, además estaba preocupado que no me viera alguien, que pasará alguien por la carretera o el sector. Lo hice lo más rápido que pude y deje la camioneta, creo que unos dos kilómetros más abajo. Me iba a ir, pero recordé que necesitaba amarras o alambre, busque en la camioneta y encontré dos amarras largas y como 5 metros de cable.

Volví corriendo lo más rápido que pude al cerro. Y en el trayecto escuche disparos a lo lejos, quizás de donde venía el sonido, porque solo se veía una casona a lo lejos, pero no veía realmente si había gente ahí.

Volví al cerro con más miedo del que baje, los disparos me habían asustado, que podía hacer contra armas si tenía un hacha y un cuchillo, me sentí muy mal cuando llegue al cerro que debía subir, casi me desmayo, claro no había comido nada. Que idiota, pero bueno logre llegar a la choza y comí un atún, quede cagao de hambre, pero pensé que tenía que racionar.

Me tire sobre las ramas y me quede pensando si ya estaba la enfermedad aquí, estaba sano o aún no llegaba, los disparos habrán sido porque estaban robando o se estaban matando. Me ganó el cansancio y me quedé dormido, al menos unas 3 horas creo. Cuando desperté seguía todo en silencio, parece que era seguro, pero no lograba calmarme.

Tome el libro que había robado de la biblioteca, y en el habían mucha vegetación que me parecía conocida, pero a la vez muy similar una con otra, busque sobre frutos silvestres que podía encontrar en la zona y la verdad no encontré mucho. Pero al menos si encontraba algo que me pareciera comestible podía rectificar si lo era con el libro.

En la tarde reforcé la choza con el cable que encontré en la camioneta, quedo mucho más firme, así que le puse otras ramas.

El cerro volvió a cubrir la luz del sol, la temperatura bajo de inmediato, aunque por suerte no es invierno. Llegó la noche, el celular se había descargado, pensé que el cargador solar tendría carga, porque lo cargue y nunca lo ocupe, pero no cargaba, seguramente se le iba la carga con el tiempo, era chino.

Todo estaba muy tranquilo y yo estaba más calmado, no había visto a nadie desde que llegue al lugar, los disparos que oí no me preocupaban tanto. Pensé que en realidad había escuchado muy pocos vehículos pasar y que desde la tarde no se había escuchado nada. ¿La enfermedad habría llegado?

La noche fue más cómoda que la anterior, creo que dormí por ratos, aunque amanecí muy cansado y hambriento. Comí un tarro de durazno al desayuno, ya había gastado dos atún y una botella de agua, esto no me iba a durar nada, al menos pensé que de seguro la enfermedad había llegado y no me había afectado, eso era bueno.

El día pasó lentamente, cargue apenas llego la luz solar el cargador, aunque pensé que debí subir el cerro para aprovechar mejor la luz solar. Aunque logre cargar el celular durante el día.

Durante la tarde pensé que las pocas provisiones que tenía no me durarían más de 3 días, por lo que tenía que buscar alguna fuente de comida y sobre todo de agua. Así que decidí que aunque era peligroso, podía ir al anochecer hacia la casona que se veía al final de la plantación y ver si encontraba algo, esperaba no encontrar a nadie.

Me inquiete nuevamente cuando el cerro cubrió el sol de la tarde, era muy peligroso ir hacia allá, sin armas, pero tenía que hacerlo. Pasaron unas horas y subí el cerro, ya estaba atardeciendo y se veía todo calmado, aunque hacia la cordillera se veía algunas columnas de humo, hacia el oeste no podía ver nada, me cubrían varios cerros.

Estuve parado ahí por una media hora, hasta que ya no había demasiada luz. Me arme de valor y baje el cerro, cruzar la carretera me aterraba, aunque no había oído vehículos hace un día. Cruce corriendo y pase el cerco lo más rápido que pude. La plantación era de manzanas, y aún no habían crecido lo suficiente como para comerlas. Hubiera sido maravilloso que estuvieran listas. Aunque sabía que el agua era de aun más importancia que la comida, así que debía seguir avanzando a la casona.

Avanzaba de trayectos cortos y me paraba a escuchar si había ruidos, no distinguía ninguno de preocupación. Al terminar las plantaciones había una zona de cómo 50 metros para llegar a la casona. Me detuve al borde de la plantación y mire detenidamente para asegurarme de que no hubiera personas. Pasaron 15 minutos y nada.

Avance lentamente hacia la casona, cuando de una esquina apareció un perro corriendo directamente hacia mí, no lo pensé, ni titubeé, me abalancé sobre él, con el hacha en lo alto, dispuesto a matarlo. El perro me mordió el antebrazo pero mi hacha no tardo en caerle en el cráneo, aunque no murió al primer golpe. La sangre salto manchándome las ropas y el perro cayo, luego de eso volvió la calma al lugar, el silencio cubrió nuevamente el ambiente.

Definitivamente no había nadie en la casona, con el ruido hubieran salido. Así que me acerque un poco más tranquilo. Aunque muy agitado por lo ocurrido. Mire por la ventana y no se distinguía nada dentro de la casa. La puerta de entrada estaba por el costado, por donde apareció el perro. Llegue a la puerta y mire hacia atrás, se veía un bulto tirado a unos 10 metros, parecía alguien tirado. No fui capaz de ir a inspeccionar, no estaba ahí para eso.

Abrí la puerta lentamente y me detuve a escuchar el interior de la casona. No había ruidos, ni movimientos. Me interne en la sala de estar y prendí el celular, solo la pantalla, la linterna ilumina mucho, podía alguien ver la luz desde lejos, tenía que ser cauteloso. Voltee el celular para que me brindara luz hacia adelante, y encontré con horror a un viejo tirado en el sillón, con la cabeza partida, cubierto de sangre. Estaba muerto. No lo toque, ni me acerque, sabía que estaba muerto.

Camine a la cocina y busque provisiones, encontré varias conservas. Cerca de 10 tarros, no distinguí realmente de que eran, pero los guarde en la mochila. Me acerque al lava platos y llene ambas botellas, busque algo más para llevar agua y encontré dos bidones llenos. No veía bien si era agua u otro líquido, pero los tomé rápidamente y salí de la cocina.

Al salir pase por el comedor y había un cuaderno sobre la mesa. Lo tome aunque no sabía que uso podría darle.

Volví al campamento. más tranquilo, ya había logrado lo difícil. La casona estaba deshabitada y al parecer ya no había más riesgos en las cercanías. Saque todo de la mochila y el cuaderno pensé era lo único que no era de necesidad, aunque podían servir las hojas para hacer fuego. Revise el resto de los bolsillos y encontré un lápiz. Así que he decidido escribir un diario o algo parecido. No sé si realmente sirva de algo, pero de seguro me distraeré escribiendo.

13 de Noviembre de 2019 a las 00:52 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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