Demonios de un hombre enamorado Seguir historia

E
Enrique González


Él nunca tuvo buena suerte, parecía que no la tendría, hasta que la conoció en un bar y todo cambió...para mal.


Horror Horror gótico Sólo para mayores de 18.

#DeLaFraseAlCuento
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Demonios de un hombre enamorado

Nunca he sido un hombre con suerte, por lo menos no que yo recuerde, desde que tengo un verdadero uso de la razón siempre he sido un patético ser humano que la vida a tratado como una mierda. Desde una pésima relación con mi familia a la cual ya no veo, más que cuando un miembro pasa a lo que sea que hay después de esta miserable existencia, hasta un trabajo aburrido que detesto, pero que tengo que soportar por el simple hecho de darme dinero para pagar el "departamento" y alguna que otra comida callejera. Pero por alguna razón creía que todo acabaría cuando encontrara a la mujer ideal, que para mi se llamaba Rebeca, ella era, sin presumir, la mujer más bella e inteligente que haya visto.

De lo poco que recuerdo de la primera vez que la vi, es que la conocí en un bar, razón por la cual no recuerdo mucho es el exceso de bebida que ingería para llenar el vacío que causaba mi suerte, ella llevaba un vestido café con rayas negras corto y pegado que resaltaba bastante su trasero, combinaba muy bien con su cabello castaño oscuro, quebrado, que le llegaba a los hombros, la vi bailar a lo lejos y era hipnotizante. Supongo que ella vio como la observaba y decidió acercarse, tal vez era evidente que alguien como yo no se atrevía a hacer el primer movimiento, no lo negaré, tuve tantas malas experiencias cuando yo intentaba iniciar algo con alguna mujer.

Comenzamos a hablar de las típicas cosas de las que dos borrachos pueden estar aun conscientes en un bar a las 12:00 a.m. o puede que incluso un poco más tarde. Era entretenido hablar con ella en ese estado, no tenía que preocuparme por hacer algo tan especial, porque recuerdo su risa, claro que podría haber estado diciendo cualquier pendejada y el alcohol me estaría haciendo un favor al desorientar su cerebro.

A la hora, ya estábamos afuera de uno de los mejores moteles de la ciudad, porque una belleza como ella no merecía que la penetrara en cualquier sitio de mala muerte con habitaciones donde seguro habría más espíritus que en el hotel de aquella película, "El resplandor" , esa maldita película, estoy seguro que gracias a ella tengo varios de mis traumas y miedos, en especial ese en donde en lugar de estar besando a una belleza sea a un viejo cadáver en descomposición. Cuando entramos a la habitación, no perdimos el tiempo, eso puedo decir que es un recuerdo un poco más borroso, en donde solo se vienen dos imágenes y un sonido, se cuerpo desnudo y sudado, su rostro complacido y sus gemidos, parecidos a los de una virgen que bajaba del cielo con ayuda de unos ángeles.

Al despertar, creía que no la iba a ver a mi lado, pero no fue así, ella estaba todavía en la cama, con aquella sabana blanca delgada que cubría a la belleza desnuda, estuve un rato contemplándola, pensando que en un parpadeo ella iba desaparecer al ser solo una alucinación causada por alguna clase de droga, pero no, al cabo de un rato ella se despertó, volteó y dijo -Buenos días- con una gran sonrisa y unos ojos que no se habían abierto por completo.

Esos "Buenos días" se volvieron los primeros de muchos que me dedicaría con una bella sonrisa, aunque no siempre después del sexo, sino también de aquellos días simples que antes de conocerla parecían una tortura, en donde solo podía ir al trabajo y regresar mientras pensaba si una hamburguesa del Oxxo salía más barata que una del carrito que se encontraba en la esquina, pero con ella sin importar la comida, toda sabía como si fuera la primera vez que la probaba.Incluso,creo, comencé a comer más de lo normal, como si no tuviera lleno.

Sin embargo, como todo, esa bella parte de mi vida llegó a su fin, y de la manera más estúpida, con eso no quiero decir que haya acabado como a la mitad de una película romántica, donde al final uno de los dos se da cuenta que la cagó y no le queda de otra que hacer un espectáculo para enmendar sus errores, para nada. Aunque de cierta manera me esperaba la manera en como iba a terminar todo, jamás creí que me pegaría tanto el saber que ella es de la clase de mujeres que están con un hombre durante unos meses hasta que se aburren de él y encuentran a alguien que en sus palabras "es mucho mejor".

Cuando me dijo eso, algo se apoderó de mi, pareciera broma, pero estoy seguro que, quien la tomó del brazo y le dejó una marca que aun en sus últimos días se veía, era alguien distinto, alguien codicioso, reaccioné cuando me rasguñó con las uñas que yo le había pagado unos días antes. Ella salió de mi "departamento", sin llevarse sus cosas, estoy seguro que el otro ya le había comprado una casa llena de vestidos apretados con rayas, porque seguro que también lo hipnotizó con aquel baile y aquel cuerpo con ese maldito vestido puesto.

A pesar de eso, nunca la llegué a odiar, la extrañaba, aun puedo decir que la extraño, no es alguien que superes rápido, sonará mal, pero la razón por la que me encuentro en esta situación demoníaca, es por haberla comenzado a seguir a todos lados, una obsesión que muchos llamarían enferma, pero a mi parecer es algo bastante lindo, tener a alguien que se preocupe por ti, incluso después de haberlo tratado como basura y haber jugado con él. Durante dos meses la seguí, ya conocía su ruta, nunca la cambiaba, eso es bastante peligroso, aunque no lo parezca, hay bastantes locos que pueden seguir y secuestrar a bellas damas que transitan por el mismo camino cada día.

En una ocasión, la cual yo creía iba a ser como otras, ella entró al bar donde nos conocimos, con el mismo vestido, la seguí, me quedé sentado un poco lejos de donde estaba aquella noche, ya que mi lugar estaba ocupado por un joven, de aproximadamente unos veintitrés años, él la veía, conocía esa mirada, la mirada lasciva de cualquiera que estuviera frente a semejante belleza, ella se acercó a él de la misma manera como lo hizo conmigo, iniciaron a conversar, y yo solo estaba ahí, viendo como una presa más caía ante semejante depredador. Tomé de más, pero aun tenía en mente mi objetivo, vigilar.

Los vi salir del bar, ya sabía a que tipo de lugar se dirigían, pero estaba seguro que ese tipo no tenia para pagar un motel de los buenos, por lo que una de dos, al ver la pocilga a donde él la llevaba, ella se iba a ir, o podría ser que en su papel de mujer borracha y sensual, no le importara donde la llevara, solo como iba a jugar con el a partir de esa noche. Pero para mi sorpresa, no fue ninguna de las dos opciones, ellos entraron a un complejo de departamentos, se me hacía extrañamente familiar aquella entrada iluminada con dos focos amarillos.

Ellos subieron hasta el departamento 327, vi que el chico buscaba entre sus bolsillos la llave para abrir la puerta, pero no las encontraba, por lo que comenzó a buscar cerca de una de las dos macetas que ahí se encontraban, pero Rebeca, con su sonrisa picara levantó las llaves que ocultaba en quien sabe donde, por lo que el chico dejó de buscar, abrió la puerta y entraron, ella se colgó en él, plantándole un beso al mismo tiempo que él azotaba la puerta, yo me acerqué, pude escuchar risas que apenas se distinguían, zapatos y zapatillas caerse en alguna parte de alguna habitación, y levemente el sonido de una cama vieja rechinando por la aparición de dos pesos sobre ella.

Para ese momento yo ya estaba con la adrenalina al borde, mi vista se comenzaba a perder en alguna parte de la puerta, me voltee para retirarme y así no escucharla gemir por provocación de otro, pero fue entonces que al darme la vuelta escuché algo...a alguien, era una voz, no era de una persona, era una voz fantasmal que venía de mi cabeza. Aquella voz que de repente apareció, grave y aguda a la vez, me decía que no podía permitir que ese tipejo estuviera cogiéndose a mi amada, al principio pensé que era el efecto del alcohol reaccionando en mi, de una manera algo perturbadora, sin embargo cuando este mencionó las llaves con una cinta amarilla ocultas en la maceta de la izquierda y comencé a buscarlas, hasta encontrar exactamente lo que me dijo, supe que esa voz no era proveniente de mi imaginación, era real, tan real como yo, así que ya con las llaves en mi poder procedí a entrar.

Era bastante grande, mucho más grande que el mio, con eso me di cuenta el porque prefirió llevarla a su departamento y no a un motel, incluso, por más bueno que fuera al que yo la lleve, no le llegaba ni a los talones a aquel lugar. Avancé con cuidado de no hacer mucho ruido, veía cada rincón del lugar, todo ordenado, nada fuera de su lugar, o por lo menos el que creía yo era su lugar, cuando me acerqué a la cocina, la voz volvió y me dijo -Ya sabes que hacer, toma el que más te guste y hazlo- cuando finalizó, yo ya me encontraba frente a los cuchillos, eran demasiados, de distintas formas y tamaños, algo me decía que aquel chico era una especie de chef, porque nadie tiene tantos cuchillos a menos que sea un apasionado de la comida, también estaba seguro de que tendría un montón de otras cosas para hacer más deliciosa la comida que seguro tenía pensado prepararle a Rebeca la mañana siguiente, pero ya que yo estaba ahí, eso no iba a pasar. Reconocí uno de los cuchillos para carne, de un vídeo de YouTube que una vez vi y lo tomé.

Estoy seguro que fue obra de aquella voz el hecho de que antes de tomar el cuchillo no escuchaba nada más que mis pasos, después de tomarlo mi oído se agudizó, comencé a escuchar el rechinar de la cama y los gemidos de Rebeca, mi corazón latía bastante rápido, la mano donde tenía el cuchillo temblorosa y sudorosa comenzó a guiarme a la habitación donde se encontraban los lujuriosos.

Abrí la puerta de golpe, no les dio tiempo de reaccionar, solo alcanzaron a verme y yo a ellos, él aun estaba dentro de ella, me abalancé con todo mi odio, y atravesé al pobre chico que solo quería una buena noche, Rebeca me vio, comenzó a gritar, pero no mi nombre, eso me decepcionó bastante, no se podía mover por el miedo y yo seguía atravesando el cuerpo del chico una y otra vez, hasta que no quedó mucho para amar.

Luego la vi a ella, me acerqué para abrazarla, quería calmarla, decirle que todo estaba bien porque yo ya la había librado de estar con otra persona, ahora ella me pertenecía. Al principio ella se rehusaba a acercase, pero de repente, lo hizo, sin más, no mostraba temor, yo me puse feliz, comenzó a deslizarse sensualmente hacía mi, tocó mi pecho con una mano y mi entrepierna con la otra, me besó y cuando alejó sus labios de los míos, la vi, como era en realidad, quiero decir, no sé, si esa era su verdadera forma o la única manera en la que mi cerebro podía procesar su apariencia.

Ella...eso, era una criatura, no parecía femenina, no parecía tener rasgos humanos, más allá del rostro que terminó por partirse en dos parte verticales que dejaba ver hileras de dientes pequeños pero afilados, sus ojos colgaban de sus cuencas, el escultural cuerpo que tenía como disfraz se veía ahora como una bolsa de grasa en la que podían observar pequeños brazos con tres dedos, una linea extraña dividía su vientre, la mire fijamente hasta que la abrió, era una maldita boca, donde solo había tres dientes, sacó un lengua grande y viscosa, en la que había un ojo, me lamió y volví a escuchar la voz, ahora decía- Gracias por la comida dulzura- esa cosa tomo con su lengua el cadáver del chico y lo metió a su boca, la que tenía en su vientre, sin embargo, un pedazo del chico, su brazo para ser exacto fue llevada a la boca pequeña y como si fuera una trituradora el brazo desapareció, dejando una lluvia de sangre que me salpicó el rostro. La criatura de repente desapareció, el cuerpo también y yo me quedé manchado de sangre de una persona que ahora no existía.

Me quedé en el departamento hasta que amaneció, la novia del chico entró al departamento y me vio, en la cama, manchado de sangre, por motivos razonables salió corriendo mientras gritaba, tiempo después llegó la policía, me arrestaron.

No recuerdo haber llegado a la cárcel, de repente me encontraba ahí, supongo que no respondí mucho en el interrogatorio, sin embargo aunque hubiera respondido algo, el cadáver del chico jamás sería encontrado, ya no estaba en este mundo, de eso estaba seguro.

Mi ultima noche en mi celda, cuando digo esto no me refiero a que me liberaran, sino a que ellos vinieron por mi, ¿ellos? una raza que el humano no entiende, unas criaturas que te seducen, te llevan a la desesperación y hacen que los alimentes, no solo con la victima, sino también con tu alma, lo que entendemos como alma, el portal se abrió en la pared y de ella salieron dos criaturas aladas, lo más parecidas a los típicos demonios que se mencionan en la biblia, ellos me llevaron, ataron mis manos con algún tipo extraño de material, estaba caliente, más bien estaba hirviendo. Atravesé el portal con ellos como guardias, y lo vi, el infierno mismo, estaba lleno de criaturas horribles, ni siquiera lo que dice la iglesia llega a ser tan aterrador, no tenían forma alguna con que compararlos, a excepción de los guardias. Muchos se comenzaron a acercar, me veían y me abucheaban, eran más que nada rugidos y gruñidos sin sentido.

Llegué a lo que pensaba que era mi destino final, pero solo era una parte del camino, y ahí estaba aquella criatura, Rebeca, en su forma grotesca, no se movía, por lo que entendía estaba recostada, con algunos otros seres a su lado, que cuando llegué se apartaron para que la viera. En el vientre de Rebeca, podía ver que algo se movía, era algo grande, creía saber que era y por eso mismo me aterrorizaba pensar lo que seguía, una garra rompió su vientre, haciendo que ella rugiera de dolor, todos los demás la acompañaron en un ritual que me dejó casi sordo, la garra seguía desgarrando a Rebeca, algo comenzaba a salir cubierto de lo que sea que ellos tuvieran dentro, sus patas largas como de un saltamontes pero parecidas a las de un reptil rompieron lo que quedaba de ella, la nueva criatura salió por completo y ahí fue cuando los rugidos de Rebeca terminaron, aunque no la podía ver bien del todo, eso se la comenzó a comer, hasta no dejar nada, se volteó hacía mi y pude ver con horror como esa cosa, una criatura totalmente diferente a Rebeca, tenía facciones similares a las mías, tenía mis ojos, mi rostro, pero no tenía el cuerpo de un humano, esa cosa era mi hijo, después de que eso me tocara el rostro, un ser más grande lo tomó y lo llevó a donde estaban lo que supongo eran las hembras para que le dieran de mamar, en cuanto a mi comenzaron a llevarme a lo que ahora si era mi destino final.

Las criaturas estaba tristes y enojadas, se sentía eso en el aire, había muerto una de los suyos, y yo era el culpable, vi a lo lejos lo que parecía un centro de ceremonias, como los que tenían los mayas, si mis clases de historia no me habían mentido, la multitud se hizo más grande. Caminaba con las manos atadas, arrastrándome a la sentencia que todos deseaban para mí, suponía cual era.

me ataron de manos y de piernas, una criatura pequeña y delgada se acercó a mi, me hizo algún tipo de ademán, como si estuviera dando las gracias por que yo había llegado, con sus dedos me tocó el pecho, comenzó a hacer mucha presión, hasta que me atravesó, como si fuera nada, comenzó a jugar con lo que estaba dentro, hasta que tomó mi corazón y lo desprendió de mi cuerpo, no sé porque seguía con vida, mi corazón aun latía pero fuera de mí, eso no tenía sentido. La criatura vieja llamó a otras, que tenían a lo que era mi hijo, me gustara o no, y le dio de comer mi corazón, dolía de una manera monstruosa, pero lo peor fue cuando mi "hijo" se transformó por completo en mi, algo me decía que Rebeca pasó por lo mismo. Eso lanzó un rugido al cielo y las demás criaturas se lanzaron contra mi, comenzaron a despedazarme, dolía demasiado, mis gritos tenían mayor intensidad que los rugidos de las criaturas y de repente, estaba todo oscuro.


Me desperté en un bar, me había pasado de copas, era evidente por todas las que estaban a mi alrededor, miré a la pista de baile y ahí estaba ella, con un hermoso y ajustado vestido café con rayas negras, su baile era hipnotizante, ella se acercó a mí, hablamos hasta que le pregunté su nombre.

Su nombre era Rebeca.



19 de Noviembre de 2019 a las 02:25 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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