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victor-alejandro Victor Alejandro

El descubrimiento de una realidad escalofriante en medio del ataque de un virus mortal


Ciencia ficción Todo público.

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Lucha interna

Era un poco tarde, la verdad no tenía mucho ánimo de volver a casa si es que se le podía llamar de esa forma, la ansiedad últimamente se estaba apoderando de mí, y en cierta forma creía que el trabajo era la mejor forma de desconectarme, algo un poco inusual para el general de las personas. Era un desastre en ordenar mis prioridades, lo que me había valido que me trataran de egoísta y egocéntrico un montón de veces, con el tiempo perdí muchas amistades y el contacto con mi familia, razón por la cual tomé la decisión de abstenerme por un tiempo de los sentimientos.

Esa noche en particular había un silencio que me tenía intranquilo, trataba de concentrarme pero las estrellas me distraían, para no quedarme dormido había bebido mucho café y unos medicamentos que agudizaban mis sentidos, reducían mi ansiedad y me hacían trabajar a una mayor velocidad. Últimamente tomaba cada vez más pastillas ya que el efecto que tenían en mí, habían disminuido considerablemente este último mes. Esa noche, las estrellas tomaron particularmente mi atención, no podía dejar de mirarlas, caminé hacia la ventana, y repentinamente en el cielo comenzaron a aparecer líneas tal como lo hace la televisión cuando hay mala señal, el fenómeno duró tres segundos, me restregué los ojos. Me pregunté si alguien más había visto lo mismo que yo, de inmediato pensé que era muy improbable, y que lo más probable era que la cafeína estaba afectando mi cerebro o que debía bajar la dosis de mis medicamentos. El sonido del timer me sacó del lapsus en el que me encontraba, había olvidado por completo el protocolo que estaba implementando en el laboratorio, apagué el agitador, fui a sacar las muestras y las almacené, pronto estaría listo nuestro primer robot regulador, había una gran ceremonia para celebrar el lanzamiento de nuestro primer prototipo, el mismo canciller iba a venir para ser el primero en conocer el avance tecnológico que estábamos desarrollando.

Nuestra tecnología permitía a un robot que tenía el tamaño de una proteína integrarse al ADN y por mecanismos epigenéticos era capaz de regular todas las funciones biológicas, este era el primer paso para nuestro real objetivo, que era introducir genes de otras especies a nuestro organismo, y con ello introducir características que nos permitieran subsanar las debilidades de nuestro cuerpo, a la vista de los ciudadanos nuestro propósito era que el cuerpo se autorecuperara y se volviera altamente resistente a un amplio rango de enfermedades, y que el envejecimiento iba a ser parte del pasado, ok, las personas si me importaban, sin embargo mi real motivación era descubrir cuáles eran los límites, si es que había alguno.

Me recomendaron que esa noche descansara, más no pude hacerlo, en realidad lo que estaba haciendo en el laboratorio no tenía mucha relevancia, sólo estaba buscando desconectarme, cosa que sólo lograba irónicamente trabajando.

Todo partió debido a una crisis interna cómo la mayoría de este tipo de cosas, antes de que nuestra iniciativa fuera patrocinada por el consejo recorrí un largo camino solitario renegando lo que el “destino” tenía deparado para mí, o más bien lo que otras personas pensaban que era mejor para mí. Para que todo el mundo me dejara en paz, desarrollé distintas personalidades que me permitían fácilmente adaptarme a cualquier lugar, el problema surgía cuando alguien más se percataba de estos cambios dependiendo del lugar que me encontrara, por cierto, por esta razón frecuentemente me decían que era una persona falsa, y la verdad es que para la forma general de ser del mundo quizás lo era, lo cual me tenía sin cuidado, mi único problema era, que después ya ni siquiera sabía quién era yo, ni cuál forma de ser, era predominante sobre otra. ¿Qué me motivaba realmente? desarrollar tecnologías para ayudar a la gente o recibir reconocimiento por aquello, ¿estaba mi felicidad en el presente o en la posibilidad de trascendencia al lograr algo que nadie más hubiera logrado?. Una vez estuve discutiendo esto por horas con un filósofo, me dijo que la filosofía hacía solamente las preguntas correctas, no las respuestas, lo cual me dejó un poco decepcionado, pero luego me dijo algo que me hizo mucho sentido, recuerdo muy nítidamente sus palabras: en la vida en todo lo que hagas hay un costo oportunidad, hagas lo que hagas siempre te vas a arrepentir de algo, pero las cosas ocurren de la única forma que pudieron haber ocurrido, así que mejor haz lo que tengas que hacer y vive una vida sin remordimientos.

Todo el mundo hablaba de la importancia de ser tu mismo, lo cual yo personalmente pensaba que era una basura y que era más bien una excusa para conformarse y quedarse tranquilos en la zona de confort, algo era seguro, jamás era yo mismo, pensaba que los cambios importantes se producían desde afuera hacia adentro y no al revés, me forzaba muchas veces a actuar de cierta forma, hasta que esos actos se volvieran tan cotidianos que luego pasaban a ser parte mí, el problema era que cada vez que lograba adaptar algo, pasaba un tiempo y tenía que buscar algo más que me desafiara, razón por la cual mis momentos de felicidad eran una estrella fugaz. Cuando pensaba en este tipo de cosas, hablaba conmigo mismo diciendo Tahiel, eres un desastre.

Antes de embarcarme en este proyecto, había trabajado mucho tiempo en la unidad de diagnóstico de enfermedades, no obstante luego de cinco años en esa área, tenía a mi gusto uno de los sentimientos más horribles que alguien podía sentir, sentirse atascado, esa sensación de que el mundo va avanzando y te quedas atrás, y es claro que no va a detenerse a preguntarte o a pedirte que hagas un cambio en tu vida, simplemente sigue adelante. Con el tiempo me dí cuenta que la naturaleza no está a favor ni en contra tuya, si algún día decides desaparecer, el sol seguirá saliendo y las olas del mar seguirán moviéndose, esto me llevaba a cuestionar fuertemente si es que realmente existía un propósito, ese propósito del cual todos frecuentemente hablan para buscar darle sentido a sus vidas, en general, lo único que agradecía de nuestra consciencia e inteligencia era la capacidad descubrir cosas nuevas, el resto de las cosas eran pasos en falso en la evolución, estaba seguro que aquellas cosas iban a corregirse, no en un futuro próximo, pero algún día.

En ese momento el consejo implementó políticas donde el diagnóstico de enfermedades era lo más importante ya que querían desarrollar estrategias de prevención. Para mí el problema era la debilidad de nuestro ser, nuestra piel fácil de penetrar, nuestros órganos que se degradaban, nuestra susceptibilidad a los cambios ambientales, mi padre que falleció hace cuatro años, fue el que me transmitió este pensamiento, lo habíamos diagnosticado un año anterior a su muerte, no obstante no existía ningún tratamiento para él, fue la frustración más grande que he tenido, todo lo que hacía era inútil, más que el sentimiento de perderlo, sentía rabia por la debilidad de nuestro cuerpo, pero no podía hacer nada más por él, es más desde que se enteró de su condición, su situación empeoró exponencialmente, pensé que fue un error haberlo diagnosticado, y que a veces la ignorancia de los hechos es una mejor opción de vida, sus últimos días fueron terribles para el, cayó en depresión, y después de rogarnos por un tiempo decidimos acceder y desconectarlo de la máquina que lo mantenía vivo.

Esta semilla creció en mi cerebro y fue creciendo hasta formar una planta de crisis y cuestionamiento constante, fuertemente ramificado en cada neurona, lo cual me llevó a estar decepcionado de la realidad y muchas discusiones interminables, no sólo con otras personas que me hablaban sobre el lado positivo de todo, si no a discusiones conmigo mismo. Pasaba horas interminables preguntándome la razón de las cosas. Me perdía en el tiempo, pensaba demasiado en la utilidad de las cosas que hacía, y cuando hacía esto siempre mi visión era demasiado a largo plazo incluso más allá de mi esperanza de vida, lo que me llevaba con frecuencia a olvidar el corto plazo, mi presente, el futuro era demasiado intrigante como para vivir sólo el día a día y no pensar en trascender. Me gustaba mirar a las demás personas, con frecuencia subía a sectores altos a observar el movimiento de las masas, sentía que estaba dispuesto a sacrificar muchas cosas, con tal de que lograr algo con real relevancia, luego de pensar esto siempre era lo mismo, me daban ataques de risa y me olvidaba completo del lugar en el que estaba. Me decían que mi sonrisa era muy contagiosa, que era genial ver a alguien tan feliz, como odiaba a la gente que decía eso. Era como si siempre estuvieran dos personas en mí, una viviendo en el futuro y otra en el presente, la del futuro era mucho más importante, pensaba más en lo que iba a ser, que en lo que era hoy, por lo tanto podía ser muy inconsecuente en el presente pero consecuente con el futuro, sólo que nadie era capaz de entender eso.

Al cabo de mucho desgaste decidí tomarme un receso de un mes para pensar lo que iba a hacer, por una parte sentía que había dedicado demasiado tiempo de mi vida al área de diagnóstico como para renunciar repentinamente, sin embargo lo que hacía con visión en el largo plazo no me satisfacía, y bueno, esta fue la principal razón por la que finalmente renuncié, fui a conversar con Jayri, el director de la unidad, quien había estado evitándome este último tiempo, al parecer presentía lo de mi renuncia, no contestaba mis llamados ni respondía mis mensajes, hasta que un día decidí esperarlo en la recepción de nuestras instalaciones. Al momento de decirle que iba a renunciar, su única respuesta fue: está bien, no necesito que me des explicaciones, estoy ocupado, adiós. La verdad es que me sorprendió un poco su actitud, yo esperaba que tratara de persuadirme a que no lo hiciera, no obstante en lo breve que fue la "charla" note mucha rabia en su mirada. Me causaba curiosidad que en nuestra naturaleza había una tendencia a evitar las conversaciones difíciles.

Luego de renunciar tenía sentimientos encontrados, por una parte sentía que le había fallado a muchas personas que trabajaban y contaban conmigo, no tenía claro si lo que todo había hecho este tiempo había sido malgastado, o si esto era parte del aprendizaje en mi camino, lo único claro es que sentía un gran alivio.

Volvamos a lo importante, antes de que nuestra investigación fuera pública y patrocinada por el consejo, me ví forzado a desarrollar la primera etapa en secreto, debido a que esto se salía un poco del marco regulatorio bioético establecido por el consejo, vivimos momentos en que la adrenalina de hacer algo prohibido era lo único que nos mantenía vigentes, digo vivimos ya que arrastré a un grupo de personas a ser parte de esto.

Cuando nuestro proyecto fue descubierto por el consejo fuimos forzados a trabajar bajo la supervisión de ellos, y nuestras instalaciones pasaron a ser propiedad del consejo

Tuve que dejar mi casa, al igual que mi equipo, con el que habíamos trabajado de forma independiente por dos años, la verdad aún no sé con claridad como el consejo se enteró de nuestro proyecto, nunca quisieron revelarlo, simplemente un día irrumpieron en nuestras instalaciones y nos dijeron que sí no estábamos disponibles a desarrollar nuestra investigación con ellos, ibamos a ser encarcelados por el desarrollo de investigaciones no autorizadas, investigación fuera del marco bioético y por financiamiento “poco transparente”, nos trataron como delincuentes, pero mierda, era por una buena razón y no dejaba de sentirme orgulloso de cometer un delito por la ciencia, estábamos jodidos, el consejo además quería escalar nuestra investigación, y parte del equipo debía moverse a una estación secreta que el consejo tenía para “este tipo de cosas”, la verdad es que era una juguetería, me sentía como un corredor en un garage de autos fiscalizados, me sentí como un niño en tan grandiosas instalaciones aunque sabía la seriedad de esto, y que aquí escalaríamos lo que habíamos desarrollado en el galpón.

Un día decidimos que le debíamos poner un nombre a este proyecto, fuimos a emborracharnos y recurrimos al libro de los cinco grises, el juego era el siguiente, teníamos un dado, la persona que estuviera al lado derecho de quien obtuviera el número más alto al sumar dos veces el lanzado de dados, iba a ser quien abriera al azar en una página el libro, rayén obtuvo un doce y como estaba a su derecha resulté el elegido para la hazaña, abrí la página y Mapu fue la primera palabra que encontré, era una palabra sagrada, nadie sabía claramente el por qué, sin embargo se decía que esta palabra hacía referencia a donde se desarrolla la vida.

Seguí toda la noche en el laboratorio, estaba acostado en un sillón, comencé a leer unos archivos, en realidad fingía que los leía, seguía mirando las estrellas, intenté dormir un rato, sin embargo vino a mi mente todas las cosas que había pasado para llegar a este punto, trataba de dilucidar si había tomado las correctas decisiones, definitivamente no sabía si era feliz, faltaba emoción en mi vida, creo que la razón es que dejé de sorprenderme por las cosas simples, de todas formas aceptaba mi realidad, pero no pensaba ni por un segundo en conformarme con ella.

18 de Agosto de 2016 a las 16:21 2 Reporte Insertar 9
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BD Barbara De La Concha
Me gusta el personaje principal, es fácil identificarse con él
12 de Junio de 2017 a las 15:38
00 00 00 00
Hay algunas redundancias en la redacción pero lo que propone tu historia se me hace interesante, voy a compartirte en el grupo de Inkspired latino en Facebook. Creo que es una novela recomendable.
9 de Junio de 2017 a las 10:50
~

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