Cuento corto
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Ella es bella sin lugar a dudas, su piel tersa y pálida brilla tenuemente a la luz de la luna.

Los sonidos propios de la noche me introducen en un remanzo de paz que es reforzado por esa fresca brisa que llega a mi cálida piel enfriando la punta de mi nariz y llenando mis pulmones para sacar de mi ser cualquier pecado que haya cometido en esta escasa vida.

El cabello rojizo que la caracterizaba le viene a juego perfecto con las pecas que marcaban su rostro.Mírala allí, me dice él, que suaves parecen sus labios, que agradables se deben sentir esos pequeños bellos casi invisibles de su cuerpo.


La mente se me atrofia por unos segundos y lanzandolo a recuerdos lejanos y obligandome a guardar silencio lo que me hace prestar mas atención a la orquesta nocturna mientras él corre por galerias de fotografias y videos; sigiloso es el cantar del búho como no lo son el llamado de los grillos pero si lo es el vuelo del murciélago, Espléndido logro decir justo cuando él termina el viaje y el auto encendido roba nuestra atención.

Giro de nuevo la cabeza hacia el torso desnudo de mi amada, cuan exquisitos son sus senos, la parte profunda de su cuerpo, el embriagante aroma de su nuca, la suavidad incomparable de sus glúteos; la deseo, la deseo con ímpetu.

Hace ya tres meses que nos conocemos y hoy por fin tuve la oportunidad de declararle mi amor y henos ahora acá, el uno frente al otro, deseándonos con pasión profunda; el insatisfecho deber que tengo para con mi placer por fin estará resuelto al amanecer pero yo, al contrario de él solo lamento una cosa de esta historia de amor furtivo, solo lamento que su corazón no esté latente como lo está mío.

31 de Octubre de 2019 a las 03:25 0 Reporte Insertar 3
Fin

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Emmel G. Karamchand Solo un simple mundano más, tan corriente como cualquiera, con gustos simples y una vida simple.

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