Virus Immortui Hecatombe Zombi: Seguir historia

u15723703071572370307 Aleida A. Cuevas

La humanidad y su frágil existencia caminan al borde del abismo por sus ambiciones y fantasmas, uno de esos fantasmas es la Doctora Maggie Olivera, abandonada por su ejercito, clama por su venganza, y la conseguirá a través del la sangre...


Horror Horror zombie Sólo para mayores de 18.

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Prologo - Maggie

1 de Agosto del 2016. Raqqa.República Árabe Siria.


Fue difícil reconocer a la mujer que me miraba en el reflejo del espejo de ese frio pero muy limpio baño.

Solo puedo imaginar que ese es el rostro de una mujer que ha estado cautiva exactamente ocho años, diez meses y ocho días, casi en su totalidad bajo tierra, y ha sido brutalmente torturada tantas veces... tantas... que solo quiere morir.

Mi mente es un hervidero de recuerdos y pensamientos, pero el miedo dejo de estar en ella desde hace tiempo ya, todo mi ser respira gracias a mi sed de venganza, y el hambre pura de hacer arder todo, y a todos.

Si, a todos, no solo los que me han mantenido cautiva, sino también quienes me dejaron atrás, abandonada a mi suerte, incluso dándome por muerta. No puedo quitar de mi mente los videos que el monstruo de Malik me mostro de mi propio funeral, con honores, maldita sea, hasta el mismísimo Secretario de Defensa le dio a mi madre condecoraciones, junto con la bandera.

Mis manos tiemblan de odio, de dolor, de furia, mientras dejaba correr el agua de la ducha, en todo este tiempo no me habían dejado ducharme, ya que solo me daban un precario balde de agua, que todas las noches usaba para beber, lavarme y hacer mis necesidades en lo que salía del laboratorio.

Siendo precisamente mi trabajo en el laboratorio lo que hizo que Malik accediera a permitirlo, él conocía el riesgo de contaminación que se presentaba cuando un ser sucio y andrajoso entraba en las instalaciones, mi pura presencia ponía en riesgo los resultados, pero ese ser despreciable prefirió eso, a permitirme usar estos cuartos de baño, ni siquiera las veces que fui torturada… o violada.

La sorpresa del agua caliente saliendo de la ducha me hizo despertar de mis pensamientos solo por un momento, parece mentira como una persona puede extrañar esas pequeñas cosas, con prisa, pero intentando no lastimarme me quite mi ropa de laboratorio y al ver mi cuerpo en el espejo, pude observar que no solo mi rostro reflejaba lo que pase en este infierno.

Mis costillas marcadas por la desnutrición solo eran disimuladas por mis senos magullados, mi blanca piel contrastaba con hematomas en mis hombros, estomago, caderas, pecho, dos heridas de quemaduras en mi muslo izquierdo y espalda, además de la marca por la pistola dosificadora que todavía fresca latía en el nacimiento de mi vientre.

He rebajado veinte kilos desde mi cautiverio. No pude evitar soltar un par de lágrimas, aunque me había prometido a mi misma no regalarles nunca más ni una de ellas, pero no era por ellos, era por mí, quien había sido en mi otra vida, está muerta y enterrada, yo solo soy una sombra, un espíritu, un alma en pena que solo se mueve por la venganza.

-Doctora Olivera, recuerde que estamos sobre la hora.- Me dijo desde fuera del cuarto de baño Malik, con ese tono educado, y cortés que tanto odiaba y temía.

-Lo… lo siento, estoy en ello.- Conteste, sin lograr evitar mostrar el terror en mi voz, aunque su tono sereno y educado lo ocultaran, el era capaz de sacarme de la ducha a fuerza de golpes y humillaciones si no me apuraba.

Con rapidez me metí a la ducha y teniendo cuidado de lavar mi cuerpo lo mejor posible, por un momento no pude evitar disfrutar del agua caliente recorriendo mi malogrado cuerpo, logrando sentir cada gota como si de una caricia se tratase.

En ese momento de placer una chispa pequeña de lucidez apretó mi mente, y termine de aceptar que todo estaba perdido, no había vuelta atrás, hoy, de una forma u otra, sería mi final.

Salí de la ducha y me vestí con la ropa nueva que Malik me había ordenado ponerme antes de entrar al cuarto de baño, nada del otro mundo, un vestido de una sola pieza pasado de moda verde, que me quedaba por lo menos tres tallas grande, aunque con la bata de laboratorio no se notaba… tanto.

Me di una última mirada en el espejo, será la última de mi vida y no pude evitar sonreír por primera vez en todo este tiempo, si no fuera por mis cicatrices, mi cabello rubio completamente despeinado y mi extrema delgadez, podía pasar por una doctora adicta al crack que fue golpeada por su distribuidor.

Es extraño las cosas que te pueden dar gracia, seguramente comprender que mi fin solo será el comienzo de algo más grande, algo que moverá los cimientos de todo el mundo, o sencillamente ya estoy más loca que una cabra, cualquiera de las opciones es posible ahora.

Salí del cuarto de baño y al ver a Malik, lejos de bajar la mirada como siempre, continúe sonriendo, lo que hizo que este no pudiera evitar mostrarse confundido, me tomo del brazo y sin volverme a mirar me dijo.- Déjeme llevarla Doctora Olivera, y decirle que se ve encantadora.- Exclamó mientras me conducía por los pasillos del complejo.

En cualquier otro escenario y momento, un cumplido semejante de un hombre como Malik hubiera causado que me sonrojara, el es un hombre de físico estilizado, rostro perfilado, su cabello negro azabache y sobre todo una mirada profunda, llena de oscuridad, de terror, de un lobo que oculta sus verdaderas intenciones bajo una máscara de elegancia.

Claro, en mi solo había odio y desprecio, así que como pude, y todavía mostrando una sonrisa, levante mi rostro hacia él y le conteste.- Muchas gracias, pero me gustaría saber a qué se debe todo esto.- Mis palabras parecieron sorprender a Malik, que nunca había tenido necesidad alguna de responder siquiera una de mis innumerables preguntas.

-Faltaba más Doctora Olivera, claro, he olvidado comentarle, pues simple, nuestros benefactores están esperándonos, usted les mostrara el arma que está desarrollando para nosotros.- Contestó Malik, mientras ponía su mano en un lector de huellas y entrabamos a una especie de salón de reuniones.

El salón estaba ampliamente iluminado, y era más grande de lo que a simple vista pensé con cada paso que nos adentrábamos. Había por lo menos veinte personas, entre personal de seguridad y los grandes líderes de ISIS, además de varios personajes de rasgos asiáticos y de Europa oriental.

A simple vista pude identificar a Abu Bakr al-Baghdadi por algunos informes del ejército que había podido leer, lo que me permitió reconocer sus lentes y obesa figura, además de eso, todos parecían estar alrededor de su persona, este al verme entrar abrió los brazos y prácticamente corrió hasta mi, tomo mis manos y se inclino.

-¡Maravilloso! he aquí quien nos ha brindado la espada más destructora contra los malditos infieles que tomaron el mundo para sí mismos.- Exclamó a todo pulmón, mientras soltaba mis manos y aplaudía, haciendo que todos en el salón lo imitaran.

-Por favor, por favor, ilústrenos mi bella dama, que estamos viendo aquí.- Exclamo casi en tono de suplica Abu Bakr mientras Malik me acercaba a unos grandes monitores que no había notado en el centro del salón, en ellos pude ver a dos hombres atados completamente desnudos dentro de una habitación sellada de vidrio templado, mientras otro sujeto con un traje de peligros tóxicos sostenía una especie de interruptor.

-Para quien no lo sabe, esta bella dama es nuestra talentosa viróloga, la Doctora del ejército Norteamericano Maggie Olivera, ella nos creó el arma biológica que nos permitirá acabar con la mitad de los habitantes en alguna de las principales ciudades de este mundo, incluso antes de que se den cuenta que paso.- Culmino de presentarme haciéndole señas a Malik para que me terminara de llevar al centro del salón.

Ver todos esos ojos duros posados sobre mí, me sobrecogió, pero pude recuperar mi compostura, y con una sonrisa que sorprendió nuevamente a Malik comencé.- Bu..Bueno, en realidad no estaba preparada para una presentación, pero lo que hice fue básicamente una modificación de la bacteria Bacillus anthracis, que permitirá una dispersión en forma aérea, con una fuerza diez veces más potente, que matara al 92% de personas que tengan contacto directo con él, además que su radio de acción puede llegar a cubrir varios kilómetros a la redonda.- Todos me miraron con una mescla de sentimientos, asombro, admiración, e incluso miedo.

Con calma, tome un momento para agarrar aire y poder continuar, evitando mirar a la desdichada pareja de hombres en los monitores.- Por otro lado, lo que verán a continuación, supongo que es la aplicación del arma a esas perso…sujetos de pruebas, lo que les provocara la muerte súbita de los mismos, ya que inhibe la vía MAPK.- Termine mi exposición, dándole una señal de afirmación a Malik que a su vez, advirtió al propio Abu Bakr.

Este último comenzó otro sonoro aplauso, al tiempo que gritaba.- ¡Por Ala!- Inmediatamente el hombre en el traje de peligros tóxicosactivaba el gas en la cámara de los sujetos de pruebas, que casi de inmediato comenzaron a retorcerse hasta morir en cuestión de segundos.

Estoy bastante impresionada por los efectos del arma, ya quela desarrolle bastante rápido en el laboratorio, para poder contar con espacio suficiente para trabajar en mí verdadero proyecto, mi virus Immortui, por lo que en realidad, no esperaba que tuviera ni la mitad de efecto del que les había prometido.

La voz de Abu Bakr me saco de mis pensamientos. –Estupendo, estupendo, de verdad que estoy encantado, claro, me hubiera gustado un poco más de dramatismo en sus muertes con algo más de dolor, pero no se puede tener todo en este mundo.- Termino de decirme al tiempo que sostuvo de nuevo mis manos.

-Pídame lo que quiera mi bella dama, usted me ha abierto las puertas del mundo.- Exclamo el Califa supremo de ISIS sorprendiendo incluso a Malik, que no se esperaba tal ofrecimiento, y a decir verdad, yo tampoco, por lo que me tome un momento, no para decidir, sino para escoger bien las palabras para decirlo.

Claro, probablemente el y Malik pensaran que clamaría por mi liberación, pero lejos de eso, sabía exactamente que pedir, incluso si no me lo hubiera ofrecido, buscaría la forma de forzarlo.- Bueno mi señor, solo quiero una cosa… morir justo ahora.- Mi respuesta sorprendió a todos en la sala, creo que fue la primera vez que alguien como Abu Bakr no tenía nada que responder.

-Eso está fuera de discusión Doctora Olivera, usted es un bien muy preciado para nosotros.- Se adelantó en responder Malik, visiblemente más molesto que sorprendido.- Discúlpela mi señor, ya mismo la llevare a sus aposentos.- Termino de decirle mientras tomándome con fuerza por mi brazo me llevaba hacia la puerta.

-Detente Malik.- Exclamo muy tranquilo Abu Bakr, justo cuando mi carcelero había abierto ya la puerta para salir del salón, sorprendiendo a todos allí, incluyéndome, cuando pude mirarlo al rostro, no pude reconocer sus emociones bajo esa mascara de rostro neutro y tranquilo.

El Califa se acercohacia nosotros con mucha calma, casi como estudiando cada paso que daba, hasta que estuvo lo suficientemente cerca de mí para poner su boca en la entrada de mi oído, mientras con un tono dulce respondió.- Si quieres morir ya, que así sea, pero no será rápido.

Un grito de mujer lleno el salón de reuniones subterráneo, y solo pude darme cuenta que había sido yo misma al ver la mancha de sangre en mi estomago, luego de que Abu Bakr sacara la punta de una pequeña navaja que no había visto en ningún momento.

-Servida mi bella dama, nunca se podrá decir que no cumplo con lo que prometo.- Exclamo para todos el Califa, mientras limpiaba su navaja con un fino pañuelo.

Curiosamente no sentía nada más que el frio del suelo penetrando mi cuerpo, y las manos de Malik revisando la herida con un rostro visiblemente desilusionado.

Podía sentir como el ritmo cardiaco y mi respiración poco a poco se hacían más débiles.- Todos están perdidos y no lo saben, primeramente tu Malik, has tenido contacto conmigo desde el primer momento que aplique el virus Immortui en mi misma.- Exclame con mucho dolor, pero con toda la satisfacción del mundo mirando.

-Muera en paz Doctora Olivera, yo no soy un tonto, el arma no es ningún virus, y habría muerto en el laboratorio de habérsela aplicado.- Respondió Malik calmado, mientras se incorporaba para ir hacia el Califa.

Mi risa ahogada en sangre hizo que Malikposara sus ojos en mí, sorprendiéndose hasta casi trastabillar, no imaginaba que ya mi cuerpo estaba en plena transformación, lástima que no estaré aquí para verlo, lástima que no podre ver el mundo arder.

30 de Octubre de 2019 a las 00:06 0 Reporte Insertar 1
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