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Un día romántico bajo el sol


A las siete de la mañana, Kevin Ariza se levantó de la cama para desayunar de un café con leche con unas riquísimas galletas tosta-rica. Él era un chico alto, rubio, ojos azules, simpático y bastante atractivo. No sabía qué ponerse, ya que a él le gustaba ir con ropa elegante. Se decantó por una camiseta de rayas azules y blancas, unos pantalones vaqueros y unas deportivas de color rojo y negro.


Poco después, se metió en la bañera para ducharse e ir elegante en su último día de primero de Arquitectura. Fue un día duro en todos los aspectos tanto personal como profesional. Los alumnos de la Universidad de Madrid se preparaban a conciencia para los exámenes finales de todas las asignaturas. Tenían fama de ser muy difíciles, pero Kevin creía en sus posibilidades. Él era un joven muy talentoso para la Arquitectura y los números, no tanto para las letras. Por ese motivo, eligió este plan de estudios, con la misión de ser alguna cosa en la vida.


Cuando esperaba para coger el bus, hacia un calor de justicia con un sol radiante y sacaba el móvil de su maleta para ver qué hora era. Realizó esta labor con ciertas dificultades. Restaban tres minutos para que llegase el bus y se incomodó al ver una atractiva muchacha.


Amanda era una chica atractiva, morena y delgada. Tanto Kevin como Amanda tenían 19 años. Subieron al bus y se sentaron juntos. Fue un momento muy alegre para Kevin, pues nunca había hablado con una mujer y carecía de experiencia en este sentido. Durante el recorrido, charlaron sobre los exámenes finales de primero de carrera y cómo los afrontaban y de otras cosas para que las mentes se relajasen antes del decisivo examen.


Cuando bajaron del autocar, Amanda y Kevin caminaron juntos hacia el aula en el que los esperaban el resto de compañeros. Todos los alumnos de primero realizaron el examen en la misma clase. Se examinaron de las mismas asignaturas. Durante el control, Amanda miró con una sonrisa a Kevin. Parecía que a los dos les iba de fábula el examen y así fue. Entregaron el examen final los dos juntos y se miraron mutuamente a la cara.


Después del control, merendaron en un bar cerca de la Universidad para pensar en otras cosas y despejar sus mente, después de una intensa mañana en la facultad. Hablaron sobre sus respectivas experiencias de pequeños tanto a nivel académico como personal. Permanecieron allí durante una hora muy interesante y romántica. Tras esta pausa, regresaron a la universidad para hablar con el profesor Jorge para saber cuándo saldrían las calificaciones finales. Amanda y Kevin charlaron con Jorge y les comunicó que las notas no saldrían hasta pasado mañana. Ellos se pusieron muy contentos. Media hora más tarde, Amanda tenía cita con el dentista a las 13:00 horas.


Se despidieron y cogieron caminos diferentes, Amanda hacía el dentista y Kevin hasta su casa. No se podía caminar, a causa del fuerte calor y la humedad que había en la calle durante el mediodía. Kevin llegaba a casa y su madre Paula Domingo le preparaba unos macarrones para chuparse los dedos. Antes de empezar a comer, su hermana Elena García, que acababa de hacer las compras, quiso saber cómo le fue el control final a su querido hermano. A Kevin le fueron de fábula los exámenes finales.


Durante la tarde, decidieron ir cerca de la playa a tomar algo en un chiringuito. Ellos comentaron cómo les fue la mañana y hablaron sobre asuntos personales. Al regresar a casa, por casualidad, se toparon a Amanda, que iba a clases de música. Ella perfeccionaba su nivel en una academia, con la finalidad de ser una pianista de alta categoría.


Después de este acontecimiento, se acercaron a su domicilio y se encontraron con su padre, Tom Ariza, que retornó de su trabajo en el Cuerpo Nacional de Policía. Tom Ariza era un hombre de mediana edad de 42 años. Vivía juntamente con Kevin, Elena y su mujer Paula. Tenía un trabajo muy estable y seguro. Cuando estuvieron a punto de llegar a su piso en la cuesta de sol, se toparon nuevamente con Amanda. Cuando Tom se enteró de que Kevin había conocido a Amanda, se quedó de piedra y charlaron sobre el tema


A las once de la noche, Kevin se puso el pijama y se fue muy contento a la cama por haber conocido a una chica tan preciosa como Amanda García. Fue un día excelente para Kevin en todos los aspectos, no se podía quejar de ninguna manera.

26 de Octubre de 2019 a las 18:58 0 Reporte Insertar 1
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