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Que me pasó

Después de salir del banco Cristian Rodríguez se dirige a la joyería del parque central, son las 5:30 de la tarde, pero parece que fueran casi las 7 de la noche. El cielo está tan nublado que parece que la noche llegó más temprano hoy. Desde el banco hasta la joyería hay 2 cuadras y media, cuando ha caminado media cuadra empieza la lluvia. Gotas grandes empiezan a pintar todo el suelo de gris, la gente empieza a correr, Cristian camina una cuadra más y puede ver el parque central, toda la gente, los boleros, los vendedores de helados, los de los carritos de hot dogs, todos se van con la lluvia. Toda la gente se vuelca a las aceras cubiertas, no hay muchas con cubierta pero las que hay están llenas de gente. A el no le gusta la aglomeración de gente, las muchas personas lo ponen nervioso. Pide permiso y pasa lo más rápido posible, llega a la joyería y entra lo más rápido que puede.

  • Buenas tardes don Juan, como esta
  • Buenas tardes Cristian, que tal. Por aquí todo bien, como está usted, ya sabe cómo le va a decir a su novia...
  • No, ni he pensado en las palabras que diré. Creo que cuando la tenga enfrente, con la sortija en el bolsillo, sabré que decirle.
  • Creo que nunca encontraremos las palabras adecuadas para esas ocasiones, sólo nos sale lo que los nervios dejan que salga y a veces es suficiente. Creo que tiene que abrir su corazón y decirle todo lo que siente por ella y nada más joven Cristian. Creo que ella le va a decir que si
  • Eso espero don Juan, eso espero. Ya está listo el anillo
  • Si, con todas sus especificaciones. Listo completamente. Roberto, trae el anillo del Sr por favor. – el dueño de la joyería se dirige a su ayudante
  • Claro Sr. – dice Roberto – aquí tiene

Cristian ve la caja donde está el anillo con el cual le pedirá a Jessica matrimonio, siente los nervios en su estómago. No tiene idea de qué palabras va a usar al decirle que se case con él, pero se da cuenta de todo el amor que le tiene , es la mujer de su vida y quiere tenerla junto a él para siempre y cuidarla y protegerla y hacerla feliz todos los días de su vida. La ama con todas sus fuerzas, haría lo que fuera para verla feliz. Lo que siente por ella es tan grande que sabe que lo único que le haría feliz sería su felicidad.

  • Ok – dice Cristian – que sea lo que Dios quiera. ¿Entonces lo pactado No?
  • Yo lo veo muy enamorado joven Cristian. Y Dios debe pensar lo mismo, el debe querer que estén juntos para toda la vida
  • Si, ahora sólo falta que ella quiera – Cristian saca su tarjeta de débito y se la da a Don Juan, son 800 usd los que debe pagar por la sortija.
  • Va a querer joven Cristian, ella va a querer seguro.
  • Bueno, esperemos que si… me tengo que ir don Juan. Un gusto saludarle y pues muchas gracias por todo.
  • Gracias a usted por confiar en nosotros Don Cristian. Que le vaya de lo mejor con su novia. El amor es muy bonito, llévenlo con altura
  • Muchas gracias Don Juan. Que este bien – dice Cristian con una sonrisa en su cara

Sale de la joyería con el anillo en el bolsillo interior de su saco y se dirige al parqueadero. Este está a dos manzanas, el agua ha empezado a correr por las calles. Hay al menos tres centímetros de agua sobre las calles. A cada paso que da siente cómo se va mojando, busca lugares que estén cubiertos pero no hay ninguno , al cabo de dos minutos está completamente empapado pero ya no le da importancia. Ya ni siquiera intenta apurar el paso, no valdría de nada por que al momento ya está muy mojado.

Llega al parqueadero, sube hasta la segunda planta alta y va a su auto, un Chevrolet SZ blanco, llega a este, se quita el saco y lo pone en el asiento de atrás. Sale en el carro del parqueadero y se dirige a su casa. La lluvia no para, tiene que poner las plumas a máxima velocidad para saber por donde tiene que ir, la calle está cubierta de agua.

Su casa está fuera de la ciudad, tiene que salir del centro y de ahí unos 30 min a una velocidad de 70km por hora. Desde hace dos meses vive sólo en la casa que sus padres tienen como casa de campo. Él tiene ganas de comprarles porque al ser una casa fuera de la ciudad hay mucha tranquilidad en ella y le encanta, no es la más grande ni la más linda de la zona pero a él le gusta por lo cómoda que la encuentra. Tiene al menos dos hectáreas de terreno a su alrededor así que por espacio tampoco se preocupa.

Sale del centro y empieza la carretera a su casa, el SZ va a 75 km/h en una calle de 60 en condiciones normales, pero son las 7 de la noche, Cristian está empapado y tiene que estar a las 8:30 en el restaurante para cenar con su novia y ahí será donde le pida matrimonio. Sus amigos también están invitados, bueno no invitados pero avisados si, así que estarán esperando fuera para ser los primeros en recibir la noticia. Santiago ha contratado una banda de Mariachis para que en cuanto salgan del restaurante empiecen a tocar.

Todo esta muy planeado, no puede salir mal. Tiene que ser la noche perfecta.

Llega a su casa, se quita la ropa mojada como puede. Coge una toalla y mientras se seca, busca que ponerse, saca unos jeans una camiseta blanca y una chaqueta azul marino, unos boxers y unas medias pequeñas. Se cambia tan rápido como puede, busca los zapatos se los pone y sale corriendo. No quiere llegar tarde, le gustaría estar esperando cuando ella llegue.

Se sube al carro y lo pone en marcha, sale del garaje de su casa y ve que aún se está cayendo el cielo, no le pone mucha importancia y sale lo más rápido que puede. Se han hecho las 7:50 y tiene que llegar ala cuidad y cruzarla para llegar al restaurante.

En la carretera empieza a manejar a más de 100. Tiene que llegar antes que su novia, no quiere hacerle esperar, no ese día.

Pone otra vez las plumas del carro a toda velocidad para poder ver la calle, por esta hay un rio de agua, siente que debe bajar la velocidad para no estrellarse pero al mismo tiempo no quiere por que no quiere llegar tarde a la cita más importante de su vida.

Esta muy nervioso, siente que debe calmarse un poco. Aunque esta sea una noche muy importante, siente que debe tomarse con más calma para que todo vaya bien. Empieza a bajar la velocidad que ahora marca 120. Justo en frente hay una curva, no es muy pronunciada pero tiene que bajar un poco la velocidad para agarrarla bien. Hay unas piedras al otro lado de la calle , tiene la impresión de que recientemente han caído ahí. No da mucha importancia y sigue su camino. La velocidad del auto marca 100 km/h, justo al terminar la curva hay un árbol que ha caído sobre la calle, intenta frenar de golpe pero al ver que no le va a dar tiempo de hacerlo gira el volante un poco hacia la izquierda y da con la llanta derecha delantera en el árbol caído. Por la velocidad a la que iba, el carro da hasta tres vueltas sobre la calzada. Cristian no tenía puesto el cinturón de seguridad.

23 de Octubre de 2019 a las 03:44 0 Reporte Insertar 0
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