Le Poete. Seguir historia

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Un poeta inmortal que pierde su musa en soledad Quiere volver a tener musa Una flama que le indique vivir Un vestigio de un amor que se perdió de sus pensamientos con el tiempo Su mariposa Su eterna y hermosa mariposa _La odisea por amor._


Romance Erótico No para niños menores de 13.

#relato #fantasia #erotismo #poeta #deidad
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Un solo aleteo.

Los Poetas.

El destino son mariposas esperando a chocar unas contra otras.

En un mundo muy pequeño aguardaba un escriba, se rumoraba que era el mejor.
Que su pluma blandía cual espada.
Que su tinta empapaba miles de historias.
Que sus manos eran dignas de el ser más creativo que jamás piso la tierra.

Aquel sujeto tenía como hogar una cabaña que extendía su prominente madera kilómetros y kilómetros sin aparente fin, pero ente tantos libros, madera, animales y un simple colchón. La soledad murmullaba y atentaba contra la cordura, pero más preocupante, sabia azotar bastante al corazón de ese aislado escriba; lentamente sus poemas y relatos se empaparon inconscientemente de esa soledad, remarcándola tenue en sus letras, al percatarse de ello, vio un problema de inmediato… ¡No quería estar tan solo, no quería que sus personajes tuvieran un fatal final!

Mirándose al reflejo de un espejo completamente polvoriento, ahora un poco limpio por su palma, observo su rostro color leche después de tanto tiempo sin siquiera conocerse a sí mismo, más allá de sus trozos de alma que fragmentaba y pegaba poéticamente a sus relatos, se mantenía joven tal cual como el primer día en el cual llego a ese hermoso lugar, llenándolo como si fuese una biblioteca donde la naturaleza tenia plena presencia. Al mirar su rostro, tuvo algo de inseguridad quería visitar un viejo amigo en plena forma y eso haría, empezó a buscar entre tanto traje olvidado con el que llego al lugar, aunque no necesitara ninguno ya que su prenda actual jamás se ensuciaba. El tiempo era inerte y distintas ventajas tenía el estar en ese lugar, ni siquiera tenía que tocar un baño, o dormir…

Más temprano que tarde encontró una prenda sumamente vieja, que se mantenía con olor a nuevo, una gabardina color negro con botones cafés y detallados con estampados de mariposas en gris con una aún más resaltable; enorme dibujada en su espalda, no recordaba tener esa prenda, mucho menos tener algo tan fantasioso con exuberancia, aun así le gusto bastante, se lo puso de inmediato para luego elegir un jean cualquiera; unos zapatos relucientes y embolados de betún negro, decoraron sus pies.

A penas le puso importancia a su vestir luego de encontrar la prenda principal de su conjunto. Paso sus manos unas cuantas veces por su alborotado cabello purpura reluciente. Estaba emocionado por volver al mundo mortal, a hablar con un inmortal. Estuvo un buen y ostentoso rato buscando la puerta que conectaba la cabaña con cada rincón del universo existente, reboso de alegría nada disimulable al encontrar la única puerta de caoba en todo ese lar, cerro sus ojos y con un tanto de concentración la abrió, todo desapareció, incluido su cuerpo y mente, sin el en ese sitio simplemente desaparece, inexistente.

De repente, el telón imaginario de su historia grácilmente se abrió en un nuevo paraje, en una meseta llena de verde, se encontraba recostado un albino a plena luz del día, con sus ojos cerrados, el cuerpo juvenil que portaba simplemente fue iluminado gentilmente y cubierto repentinamente por una sombra, una simple silueta que le hizo abrir su parpado derecho observándola de par en par…
Le reconoció al cabo de unas ojeadas.
El poeta estaba risueño, en frente de un viejo amigo, literalmente se le tiro encima dándole el más fuerte de los abrazos, sin ton ni son hasta carcajear _ ¡Jasón! No puedo creer que estés tan joven, ¿Qué te dan de comer? No has envejecido ni un día… bueno, unos cuantos._ exclamo el poeta a la par que el espadachín de nombre Jasón hizo lo mismo, correspondió al abrazo para luego levantarse de golpe cargando al poeta, era algo más bajo que el, así que no se le hizo un problema cargarlo y revolotear su figura en el aire, dio unas cuantas vueltas con los pies del poeta suspendidos en el aire, fue un abrazo de dos o tres minutos que para ambas figuras fue más que suficiente ese eterno reencuentro.

_ Maldita sea Fred, no te imaginas cuanto espere a que salieras de tanto escribir y escribir…_ Antes de ponerse sentimental rodo los ojos aun sonriente para luego colocarlo nuevamente en el suelo, el poeta se limitó a sonreír con la frente algo fruncida pero su sonrisa se mantenía por los altos _¿Ya empezarías con tu cursilería barata? Vamos, sabias que volvería, no era necesario dejarte a la espera._ Clamaba mientras dejaba un golpe en el hombro de Jasón, este al recibirlo no pudo evitar reír entre dientes, cerro su mirar para luego tomar los hombros del poeta, aun con ojos cerrados exclamo _Tu que tanto escribes, la próxima vez usa tu tiempo para mandarme una carta de saludo o una invitación para ir a embriagarme entre litros de bebida._

Las palabras revoloteaban entre ambos, intercambiaron historias añejas de tiempos en los que sus miradas no se cruzaron, Jasón fue totalmente la figura que predomino como buen charlador, ya que él no se la pasaba escribiendo y viajaba eternamente , aun así Fred, el poeta. No se limitaba a contar anécdotas y resumir una que otra de las historias que escribió con sus propias manos, estuvieron buen rato charlando, hasta que en un momento el poeta se subió a los hombros del albino para poder irse en estos; Estaba anocheciendo, Jasón con el poeta encima de sus hombros comenzó a andar por la basta meseta, lentamente las palabras se adueñaban de esa penumbra y la confianza crecía aún más entre ambos. Tal fue el agrado que el poeta ya no se sentía en plena soledad, aunque muy en el fondo sentía que algo le faltaba, no sabía el que.

Embriagados por la luna, ambas figuras seguían su incansable parloteo, tenían como objetivo llegar al hogar de Jasón, una cabaña de tres pisos bastante grande con todo tipo de lujos, hasta televisión parabólica aguardaba en aquel hogar. Al llegar, el primero en entrar fue el poeta, bajando de sus brazos abrió la puerta encontrando como primera escena la sala amueblada, con uno que otro cuadro pictórico con paisajes color carmesí y otras tonalidades de rojos. Inmediatamente al entrar se abalanzo contra el sillón, soltando un bostezo la tenue iluminación de los eternos candelabros denoto su gabardina, tal fue la distracción del espadachín que no logro notar los grabados que portaba esa prenda; _ ¿Qué? … eso se me hace bastante familiar._ Exclamaba a la par que se sentaba en el apoyabrazos a un lado del poeta, este le miro con algo de ofuscación sin saber él porque simples trazados en forma de mariposas serian reconocidos por su acompañante _ ¿Enserio? No los reconozco ni yo mismo en realidad, no los tenía cuando la compre en este mundo._ Jasón seguía mirando los grabados, frunció ligeramente los labios, organizo sus palabras para luego musitar, algo inseguro dijo _No la recuerdas por lo que veo, ella siempre dibujaba esas mariposas tan detalladas, lo sé por esas alas… esas alas…_ Empezaría a divagar mientras el poeta se levantaba de su reposo quedando tranquilamente sentado, tomo su prenda jalándola ligeramente para mirar los grabados, parecía concentrado y un tanto serio, no era más que un circo; no reconocía para nada de quien hablaba su amigo _ No, no recuerdo a ninguna mujer en mi vida que dibujara de esta forma. _

Ambas figuras empezaron a charlar, el poeta no sabía a quién se refería, tanto tiempo escribiendo, tantos años, un cerebro mortal no tiene espacio ilimitado y aunque el suyo tenga de sobra para guardar todo murmullo… ignoro algo, tanto que ni recuerda cuando lo olvido, redundante, pero cierto. En cambio el albino nunca supo a montón sobre la chica que el mismo revelo, apenas pudo saber algunas cosas que el poeta le conto, que era muy misteriosa, que le encantaba escribir y que siempre estaba atrás suya, haciendo relatos de árboles de cerezo, hilos rojos y mariposas blancas entre un largo etc de significados que no investigo a profundidad, el poeta lentamente recordaba, pero eran cosas vagas y escenarios maltrechos entre hilares de sus recuerdos que apenas trastocaba; al saber poco, quiso saber más, quiso saber todo, su corazón fue una locomotora que se estrelló contra su pecho, causando algo de dolor y revelando el vacío que aún le azotaba y se levantaba como su abismo incesante personalizado.

De repente entre palabra y divagación de ambos juntando trazos de historias pequeñas sobre esa chica que aún no lograba reconocer el poeta, se levantó de golpe y exclamo a pulmón latente _ Si cuando me fui del mundo normal no tenía esos gravados, significa que ella los hizo en mi mundo, es decir, sin que me diera cuenta de absolutamente nada, pero… se siente raro escarbar entre recuerdos que desconozco._ El albino simplemente ignoro sus palabras, miraba de reojo al techo a la par que le decía al poeta _ También la describías como alguien que te acosaba bastante, tal vez un acoso pleno._ El poeta simplemente tomo a Jasón de sus prendas empezando a sacudir su cuerpo de atrás hacia adelante _ ¡Pero ahora quiero encontrarle! ¿Y si es mi musa? ¿Y si es a quien dedicare todo mi derroche de noches?_ Jasón tomaba al contrario de igual forma empezando a sacudirlo al compás de ambos cuerpos tambaleantes, ninguno de los dos tubo tacto sutil _ ¿Y si me dejas de sacudir?_ Dijo con una ligera sonrisa, disfrutaba del “juego” que se fabricó en aquel casual momento.

Llegaron al acuerdo amistoso más lógico posible para ellos, buscar a esa dama, el albino nunca observo tanto interés en su amigo, tal fue este que desidia ayudarle sin ton ni son aunque ninguno de los dos tuviera mucha pista.
Un poeta
Un artista
Un espadachín
Un colega.
Ambos dispuestos a una simple búsqueda… aunque en ese momento por alguna razón el poeta sintió sueño después de tanto tiempo, al no estar en su mundo, su cuerpo nuevamente recurría a uno de los más hermosos placeres, en medio de la charla y gritos, se durmió plácidamente.

El fulgor se coló por una de las ventanas de aquella cabaña, ilumino parte del rostro blanquecino del poeta provocando que este despertara, comenzó a rascar sus ojos para luego abrir estos mismos levemente, no estaba nada acostumbrado a dormir. Miro de reojo que fue tapado mientras dormía por una cobija acolchada y gruesa de color gris, sus manos recorrieron este telar para disfrutar la suavidad.
Jasón entro por la puerta principal de la cabaña, cargaba una bolsa con un grabado que indicaba ser comida rápida. _ Buen día, ¿Qué tal descansaste?_ Preguntaba a la par que se sentaba como anteriormente en el apoyabrazos quedando a un lado del poeta, de la bolsa saco una hamburguesa más grande de su puño, el queso se derretía gentilmente por la carne mientras el pan tostado le daba un color y olor más llamativo, el poeta la acepto sin rechistar al respecto, comenzó a dar bocados lentos y no tan pronunciados, no está acostumbrado a tener apetito _ Fue bastante raro, pero me siento más liviano. Tuve pensamientos mientras dormía, una mano me tocaba el pelo y después me dejaba una mariposa en el cabello._ Al igual que su amigo, comenzó a comer mientras entre cerraba los ojos escuchándolo. Este le miraba de reojo a la par que se daba su saludable desayuno _ Mas bien sería un sueño, no estás muy familiarizado con ellos. Pero si, básicamente es pensar mientras duermes, nuestros deseos más profundos pueden aparecer en aquellos momentos o hasta simples idioteces, en este caso seguramente es por la charla que tuvimos anoche._ El poeta conocía los sueños, pero con otro nombre “Pensamientos nocturnos” sabía que eran, pero en un significado un tanto tosco _ Yo creo que fue uno de esos pensamientos estúpidos entonces, ni siquiera escuche una vez, solo escuche una risilla y ni los ojos podía abrir por el cansancio._ Ignoraron esa parte de la charla cuando el poeta pregunto dónde había conseguido tan deliciosa comida, empezando a hablar de un puesto de comidas rápidas a millones o miles de kilómetros alejados de la cabaña, el viajero albino ni problema tenía en la lejanía.

Entre palabra y palabra terminaron de comer, Jasón se relamió los dedos sin pena alguna, a la par de que poeta estiraba sus brazos hacia arriba, “Desperezándose” No noto como una mariposa salió de entre los mechones de su cabello hasta que poso en su mano izquierda, bajando esta rápidamente por el susto de sentir sus patas esponjosas, la mariposa no bajo de ese lugar en ningún momento, sus antenas se movían de abajo hacia arriba mientras movía sus alas color blanco para cubrir ligeramente su cuerpo, una mariposa común y corriente _¿Pensamientos? Si claro y yo soy un amante de las bestias… Creo que eso de hecho… Olvídalo. Lo que tuviste no fue ni en coña un sueño. Estuve fuera casi toda la noche así que cualquiera pudo entrar._ El poeta no presto mucha atención a lo dicho por Jasón, lentamente empezó a acariciar aquellas alas blanquecinas con las yemas de sus dedos, con delicadeza ahora apreciaba su suave textura sin ningún miedo. Levantándose del sillón empezó a observarla con más atención _ Tengo un terrario, pero está lleno de serpientes, si es que piensas quedártela._ Negó con su cabeza al escuchar a su amigo, levanto la mariposa hacia su hombro izquierdo, esta poso en ese lugar en plena calma sin ninguna intención de irse, el poeta le sonreía a aquella mariposa como si fuese una reliquia de sus recuerdos más profundos y perdidos en mares de nada _Siento como si me llamara, como si me hablara._
_Eso es esquizofrenia, debemos llevarte rápido a un manicomio._
_Que gracioso Jasón._
_Sabes que te reíste en el fondo, muy en el fondo._
_Hablando enserio, siento como si esta mariposa tuviese más significado que… una cosa que vuela y traga polen, estoy seguro de quien la dejo fue “ella”._
_Claro, pero como la chica mariposa sabes que estas aquí, en este mundo, aún más concreto, como sabe que estas en una de mis cabañas, eso me da miedo, creo que debería llamar a la policía._
_¿Y si es una chica que viola hombres en masa?_
_... ¿Alguien dijo policía? ¿No? En ese caso quiero conocerle._
Dijo por ultimo Jasón mientras reía entre dientes, denotando su burlesco tono.

Entre medio de las jocosas bromas de Jasón, ambos empezaron a discutir cual era la procedencia de la mariposa, querían pensar que era una casualidad pero al ser de ese característico color que describieron antes, era imposible para sus mentes. Aunque tuvieran esa mariposa como una “pista” era poco decir y poca prueba para saber quién era la mujer ahora apodada por Jasón como “Chica mariposa”, la charla empezaba a largarse por las ramas, volviéndose un cumulo de teorías no tan bien orquestadas en un compás de bromas. El poeta acaba con esta abruptamente _ Creo que no llegaremos a nada hasta tener algo más de que aferrarnos._ Jasón rascando su nuca asintió reafirmando lo que dijo su compañero, aunque disfrutara la charla, las horas empezaron a consumir aquel momento. Además de todo, ambos tenían algo de aburrimiento de no hacer nada más.

Jasón propuso distraerse, igualmente no llegarían a nada por el momento, era mejor idea disfrutar del tiempo con su amigo _Vamos a explorar, antes de que te duermas y despiertes con un bicho encima, o la chica mariposa encima… el resultado es distinto, reza por lo segundo._ exclamaba este mientras el poeta reía ligeramente tapando sus labios con su mano izquierda, asintió con su cabeza; ambos salieron de la casa, los tres juntos… claro incluyendo a la mariposa.
La meseta era bastante grande y cálida abrigándolos con distinta espesura de plantas relucientes frente al brillo del sol, la mariposa iba y venía de flor a hombro, pero en ningún momento se alejaba demasiado del poeta o desaparecía, aguantaba las ganas de ponerle un nombre ya que si moría, sería el primero en encariñarse. Canticos de aves decoraban la caminata, los dos apegados amigos empezaban a charlar de lo que parecían banalidades, empezando a abrir boca respecto a todo lo que veían, ahora el poeta tenía la palabra inicial
_ Últimamente me he preguntado bastante sobre la muerte y el amor, no viene al caso, pero quería tu opinión frente a esa dos palabras._
_ Son significados bastante parecidos para mí, el amor puede hacer sentir a una persona en los cielos, pero si no sabe mantenerse en esos cielos, se quema cual Ícaro y cae. _
_ ¿Y la muerte?_
_ Existe gente que tiene a la muerte como su mayor confidente, la palpa casi a diario, es su único amor y acompañante._
_ ¿Tú tienes algún amorío? No recuerdo que me contaras demasiado de tu vida amorosa._
_ A mí no se me calcinaron las alas, se me calcino el corazón._
_Emo._
_Habla el de pelo tinturado._
_ ¡Que es cabello natural!_
_ Lo que digas, oxigenado…_
Alivio las cargas emocionales antes de seguir hablando de amor, más aun sobre el suyo. Pero aun con su broma y carcajeada final, decidió preguntarle exactamente lo mismo, la luna empezaba a subyugar al sol levantando las tiniebla poco a poco; el poeta comenzó a responder.
_El amor…_
_ ¿Qué?_
_Puedo decirte el significado de diccionario pero no recuerdo haberlo sentido nunca antes._
_ ¿Y te haces llamar un poeta?_
_Me llaman de esa forma._
_Espero que usen más palabras para llamarte, porque eres el mejor de todos._
_Que dulce la miel del avispero._
_Que cálido el invierno en Rusia. ¿Y qué es la muerte para ti entonces?_
_Tu eres un dios y me lo preguntas, que mediocre._
_Así me amas._
_La muerte es el fin de absolutamente todo, el fin, nada más existe después de ella, aunque el rezar y creer que existe algo después… lo hace más fascinante y hasta posible el que no sea solo una completa oscuridad eterna._
_ ¿Y ya?_
_No me gusta hablar tanto de ella._
_ ¿Porque?_
_ Para degustar mucho más el día que lo saboree._
El poeta terminando las preguntas que ejecuto como un doble filo, simplemente se estiro un poco en medio de la caminata de ambos, todos se cansan de hasta el paraíso, por ende; ya le aburría aquel panorama.

_ Tengo sueño, mucho sueño._
_ Debe ser un efecto secundario de la eyaculación precoz._
_ ¿Y tú como sabes eso?_
_ No lo sé, yo no la tengo, así que cuéntamelo todo._

Soltó una carcajada frente a la respuesta de Jasón, aunque enserio tenia sueño y esto se notó en un bostezo nada corto; su cuerpo parecía el de un recién nacido que apenas si podía rechistar sin caer en el blanca nieves.
Pronto llegaron a la cabaña, los segundos se tornaron en horas, ahora el espadachín gozaba del silencio de la penumbra y su amigo del perpetuar de su sueño, ahora, tenía la escena para el solo… no sin antes arropar al poeta.

Surcaba las horas lentamente, las estrellas se apoderaban del cielo llenándolo de un tanto de brillo entre tanta oscuridad; suspirante, Jasón dejo a su compañero postrado como un vegetal, no daba señales de despertar por el momento de su narcolepsia. El rostro de Jasón se asomaba por la noche, al salir de la cabaña, respiraba tranquilamente, con sus ojos ligeramente cerrados y ambas manos en los bolsillos, disfrutando de estar vivo, aunque la pregunta que finalizo el día aun le recorría pasillos de la mente. Recordaba como en su juventud, conoció a una prominente mujer de piel morada y muchos ojos, no era humana en lo más mínimo, mucho menos un monstruo; su piel suave como la seda con un ligero olor a perfume aun embriagaba a Jasón hasta ese día, sus curvas, sus piernas bien torneadas, sus gráciles pómulos, tenía una apariencia leve a araña, los ojos y brazos de más recordaban a una, pero nadie le tendría fobia a tan hermoso ser de cabello corto. Sus últimos suspiros y latidos fueron sostenidos por las lágrimas del albino, su amada ya murió hace tanto, pero la cicatriz seguía ahí, tan dentro, tan profundo, tan sangrante…

Melancólico, esbozó una sonrisa que perpetuaba contra los trazos ultrajados de los años pintados en forma de una alma maltrecha, no tuvo un buen día, una buena semana, un buen mes, un buen año, una buena década, una buena vida. Pequeños momentos que murieron, por lo que aún le atormentaba en su actualidad, ni toda la felicidad, podría abrazarle y susurrarle “Todo… Todo está bien”, ojala la felicidad no estuviese tres metros bajo tierra.

_Aun te amo, aun te amo, no temo a volver a amar, temo a que tú ya no me ames, temo a temer y a ser temido, pero mi mayor miedo, es que no estés conmigo, que no escuches esto, cuando yo logre oír cada uno de tus epitafios, amo al amor, porque tú eres mi amor, por eso, no puedo temer al amor._

Clamaba como un poema que solo el viento se llevaría, dispuesto a entrar a la cabaña, dándole la vuelta a su pasado. Algo azoto contra su hombro, una mano se deslizo contra este, haciéndole presión deteniéndole completamente, rezaba porque oliese al perfume de ella, no olía a perfume… no al menos el que aun recordaba.

_ ¿Quién y porque?_
_ Alguien, por amor.
_ Lo siento, no estoy disponible._

Dijo con algo de gracia Jasón mientras se volteaba muy lentamente, una figura que rozaba lo infantil con un puchero en sus mejillas rosadas le fruncía el sueño, pero era el mujer de una adulta… toda una adulta sin duda, le ojeo de pies a cabeza sin ningún libido pero con la curiosidad de un gato; un bolso de cuero puro, una chamarra de color ciruela y unos jean ajustados que se apegaban a los caudales de la carnalidad femenina con cabello algo despreocupado y despeinado en color castaño, atractiva.

_..._


(Si el relato gusta, el resto sera subido)

_. . ._

12 de Octubre de 2019 a las 04:04 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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