Fuegos del Corazón Seguir historia

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Un chico huye de su casa, puesto a que su padre lo maltrata gravemente por ser gay, se va a la casa de su mejor amiga, dónde se encuentra a alguien que le cambiaría la vida, descubre esta emocionante historia.


Acción Sólo para mayores de 18.

#Homo-erótica #acción #lgbt #gay
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I

Bueno, comenzamos esta historia de una manera, bastante breve, me presento, soy Diego, actualmente cuento con la edad de 17 años, sexto semestre de Preparatoria, básicamente estoy a una nada de salir, y bueno, descubrí que soy gay desde hace aproximadamente 3 años, me encuentro cenando tranquilamente con mi madre, hasta que de repente, ocurre lo peor...

-¡Llegue a casa, mariposas!- Dijo gritando el odioso de mí padre, lanzó sus cosas al sofá y se sentó bruscamente en la mesa

-Que bueno que llegaste cariño, te estábamos esperando para cenar- Dijo mi madre sonriendo

-Yo no, ni de broma esperaría al tipo este- Dije muy molesto

-Ja, ni que me importara tu maldita opinión, maricón de Mierda- Dijo mi padre burlándose de mí, el sabía lo que yo era, lleva años burlándose de mí por ser gay, cada vez ha ido empeorando más.

Coloqué las manos sobre la mesa con fuerza, dando a entender que me enfurecía lo que estaba diciendo.

-Cariño, deberías de dejarle de decir así, es tú hijo...- Dijo mi madre un poco triste y defendiendome

-¡¿Ahora tú lo vas a defender?! Debes estar bromeando, ¿Quien querría defender a un asco de hombre como el? Es un desperdicio de hombre, solo míralo, "Todo arcoíris", patético, te dije que debimos de abortarlo- Dijo mi padre en tono de enojo y de burla

-¡Ya me tienes cansada, no quiero que te vuelvas a dirigir así a nuestro hijo! ¡Llevas ya tres jodidos años tratandolo así!- Dijo mi madre muy exaltada y furiosa por lo que mí padre estaba diciendo.

Mi padre la golpeó, tan fuerte que incluso la tiró al suelo, en la misma caída ella se golpeó la cabeza con una de las esquinas de la mesa, lo cual la dejó inconsciente, me quedé paralizado durante unos segundos, hasta que reaccioné.

-¡Maldito pedazo de mierda!- Corrí hacia el imbécil de mi padre y lo golpeé en el rostro con el puño, haciéndole un grande daño por que en ese momento traía puesto un anillo de orejas de gato, luego lo pateé en el estómago y lo derribé, me puse sobre el y empecé a golpearlo a puño cerrado en el rostro

-¡Que ni se te ocurra volver a tocar a mi madre, maldito hijo de puta!- Dije enfurecido con incluso lágrimas en el rostro.

Para desgracia mía mi padre reaccionó, me pateó en el estómago y me hizo volar por los aires, hasta caer sobre la mesa, varias patas de esta se rompieron, mi padre se quitó el cinturón y empezó a azotarme con este, como si de un látigo se tratase.

-¡¿Con que muy hombrecito, eh?! Maldito joto, ¡Veamos si tu fuerza puede con la mía!- Continuó golpeándome, hasta que después de varios minutos se detuvo -Espero hayas aprendido la lección, iré a atenderme las heridas que me hiciste, espero que cuando regrese te hayas llevado todas tus cosas de aquí, o te juro que te mataré yo mismo- Dijo muy enojado, luego salió de la casa.

Me quedé sobre lo que solía ser la mesa unos segundos, luego me levanté con mucha dificultad por el dolor, hice lo que pude para levantar a mí madre y colocarla sobre el sofá, luego subí de la manera más difícil posible a mí habitación, me recosté sobre mi cama, y marqué por teléfono.

El teléfono timbró varias veces, hasta que contestaron la llamada

-¿Hola?- Escuché al otro lado del teléfono

-¿Miriam? Supongo que es bueno encontrarte despierta...- Dije adolorido, incluso hablar me dolía.

Miriam es mí amiga de la infancia, desde siempre hemos sido inseparables, le comencé a contar todo lo que había sucedido.

-¿Realmente crees que sea buena idea irte de tu casa?- Me dijo Miriam bastante nerviosa.

-¿Y que supones que haga? ¿Que me deje golpear por el imbécil de mí padre otra vez? Casi me mata- Dije un poco molesto

-Bueno, entonces, iré por ti en una hora- Dijo Miriam y luego colgó.

Tomé todas las maletas que pude y empecé a colocar mis cosas dentro, ropa, videojuegos, cosas de higiene personal... Lo que todos tenemos en el cuarto, luego me dirigí al cuarto de mi padre, abrí su caja fuerte y tomé todo el dinero que tenía dentro de esta, también tomé su arma de fuego que guardaba ahí, era como un tesoro para el.

-Podré vengarme mínimamente arrebatándote tu "fortuna", me llevaré tu maldita arma por que si no lo hago matarás a mí madre, realmente me da pena que una escoria humana se haga llamar mí padre, pero que asco...- Dije rencoroso y cerrando la caja fuerte.

Lo último que hice fue escribirle una carta a mí madre, diciéndole que tenía que escaparme de casa, llamé a los paramédicos igual, no podía dejar a mí madre ahí tirada.

Después de unos minutos Miriam y los paramédicos llegaron, acomodé todas mis cosas en la camioneta de Miriam, los paramédicos sacaron a mí madre de la casa y la subieron a la ambulancia en una camilla.

-Antes de que se la lleven, quiero que le entreguen esto justo en cuanto despierte- Le dije a uno de los muchachos antes de que se fueran.

La ambulancia se fue, me quedé con Miriam y luego nos subimos a la camioneta y nos fuimos de ese horrendo lugar.

-Mínimamente podrías haber dejado la casa cerrada...- Dijo Miriam un poco preocupada -¿Que pasará con las pertenencias de tu madre?-

-De eso no te preocupes, soy más listo de lo que parece, he metido todas sus cosas en cajas y se las he mandado a la abuela, por mí, que alguien se meta a la casa y se lleve todos los "tesoros" de mí padre, espero sufra por eso, aparte de ser un asco de persona es materialista el muy imbécil- Dije con un tono bastante rencoroso.

Después de un rato llegamos a la casa de Miriam, no tenía a ningún otro lugar al cual ir, así que Miriam se ofreció a dejarme vivir en su casa el tiempo que necesitara, los padres aceptaron, así que no había ningún problema.

-¡Por Dios hijo! ¿¡Pero que te pasó!?- Dijo muy preocupada la madre de Miriam

-Estoy bien, solo son unos rasguños...- Dije un poco apenado

-¡Nada de eso, ven de inmediato, que voy a curarte!- Dijo la madre de Miriam, mientras casi salía volando hacia un botiquín que tenía cerca.

Me encontraba en el sofá de la sala mientras la madre de Miriam me colocaba alcohol en las heridas, ardía como el jodido demonio, pero realmente no tenía nada mejor que hacer.

-No me puedo creer que en serio tú padre te haya casi matado por ser así, cariño...- Dijo angustiada la madre de Miriam

-El problema no es ese, es que el bastardo golpea a mí madre por defenderme...- Dije un poco nervioso

-No te preocupes pequeño, ella y tú estarán bien, yo me encargaré de acogerte en mí casa, como sí fueras el hijo gay que siempre quise- Dijo la madre de Miriam muy contenta

-Je, me impresiona el hecho de que me quieran tanto incluso siendo gay- Dije un poco apenado

-Oh vamos, ¡Solo mírate! Eres un chico hermoso y con muchos valores, ¿Quien no te querría?- Dijo la señora con mucha ternura

-Je, basta, me halaga...- Dije, sonrojandome un poco.

-Bueno... ¡Ya está! Completamente desinfectado, ¿Hay algo más que necesites, cariño?- Dijo la madre de Miriam con mucha ternura

-Sería todo, ahora solo necesito descansar- Dije bastante cansado

-¡Miriam! Lleva a Diego a la habitación de invitados, por favor- Dijo la señora dirigiendose a Miriam, que se encontraba al otro lado de la sala escuchando música.

-¿Eh? Ah, sí sí, voy voy- Dijo Miriam un poco torpe y levantandose.

Miriam me llevó a la planta de arriba de la casa, casi muero en el intento, aún me dolía mucho, luego entramos en un cuarto que estaba al final del pasillo, era bastante amplio, y como para ser la habitación de "invitados" estaba muy bien decorada, es como si un chico hubiese estado viviendo aquí antes.

-¿Y como por qué la habitación está tan bien arreglada? Aquí hay todo lo que un chico de mí edad podría querer- Dije curioso, mientras observaba el lugar.

-No es muy relevante, que descanses.- Dijo Miriam muy apresurada, salió del cuarto y cerró la puerta de golpe.

-Bueno, que se le va a hacer- Dije despreocupado y me recosté sobre la cama, pronto me quedé dormido.

12 de Octubre de 2019 a las 05:36 0 Reporte Insertar 0
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