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irving-crespo1570074806 Irving Crespo

El pueblo de Gutenberg no se esperaba la llegada del circo, mucho menos los horribles sucesos que traería consigo.


Horror Todo público.

#terror #circo
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El circo

Una tarde de viernes en el año 1890, el circo llego al pueblo de Gutenberg de manera sorpresiva y sin mero aviso, con una carpa enorme que llegaba a cubrir 200 metros los anuncios no se hicieron esperar. Con carteles coloridos y divertidos, la gente se emocionó por visitar un espectáculo que no habían podido presenciar, en especial los niños del pueblo que estaban ansiosos por ver el espectáculo de los payasos, aquellos que se dedican a hacer reír a la gente.

Ese día en la noche, la gente abarroto las entradas, ansiosos por encontrar una manera de salir de la monotonía que el pueblo causaba en sus vidas.

-Nunca había oído hablar de este circo, dijo el señor Víctor mientras conversaba con su vecina verónica dentro ya de la carpa.

- ¿No es raro que haya llegado sin mero aviso? Por lo general los circos van de pueblo en pueblo, y el miércoles yo estuve en Beckinham, nunca mencionaron nada de un circo en los pueblos aledaños.

– No me parece nada raro, lo que si me resulta peculiar es el diseño de esta carpa, no se parece en nada a lo que había visto antes, parece una carpa echa con restos de cuero y tela entre cocidos, es un poco… diferente diría yo.

Verónica, sin más importancia tomo al pequeño Timmy y a Nora y los sentó en la primera fila, una fila reservada para todos los pequeños de manera previa al espectáculo.

- ¡Necesito ir al baño mami! —Decía Nora—

- Timmy, lleva a tu hermana al baño.

- ¡Pero mamá, no quiero perderme el espectáculo, ella puede ir sola!

- Sin peros jovencito, y es lo último que oirás de mí.

Mientras tanto, la señora Diana Haba, había soltado la mano de su hijo pequeño Ben de 6 años en la entrada y lo buscaba entre las masas del desesperado público por hacerse de un asiento cerca del espectáculo.

En un rincón, el pequeño hijo de la señora Diana, solitario, hacía refugio bajo una de las tarimas que usan como asientos para las gradas.

- ¿Qué pasa querido? —preguntó la señora Diana mientras tomaba al pequeño que, tenía una cara de miedo y en una especie de fuga mental.

- Mami, quiero irme a casa, no me gustan los payasos, no son divertidos cuando están solos —Decía el niño mientras la mamá, desconcertada pero no extrañada por su imaginación, lo toma del brazo y lo llevaba a las gradas.

La función estaba por comenzar, se podía escuchar gente hablando por todos lados. Mientras verónica salía a paso acelerado hacia el baño a buscar a los dos pequeños bribones que estaban por perderse de la función, el espectáculo daba comienzo.

Cuando los cinco payasos que salieron detrás del telón iniciaron con su desfile de risas, todo era diversión para los pequeños niños al frente de las gradas, sin embargo, el señor Víctor se había percatado de la situación de Verónica que rondaba medio circo buscando a Timmy y a Nora.

Poco antes de culminar el espectáculo, uno de los payasos termina con un asombroso truco. Pidió a cinco niños del público, que pasaran al centro de la carpa ya que el truco consistía, en nada menos que hacerlos desaparecer a la vista del público.

-Algo no me gusta Diana, Verónica ya paso por segunda vez y no la acompañan sus hijos, ¿crees que se hayan perdido? —conversaba el señor Víctor con Diana, mientras observaba al pequeño Ben con un rostro que no es de un niño feliz.

¿Qué pasa Ben? no te estás divirtiendo, ¿Verdad?

-Señor Víctor, no me gustan esos payasos, me dan miedo sin sus trajes, hoy que me perdí, pude ver cuando ese payaso se lo quitaba y no me gusta como se ven sin él.

El Sr. Víctor no entendía a que se refería el pequeño Ben y se empezaba a consternar más, cuando de pronto, se escucha un gran aplauso, el truco de magia había sido espectacular.

A la vista de todos, cinco niños se esfumaron sin dejar rastro, los payasos se despidieron y comenzó a difuminarse la luz que iluminaba el centro del circo.

Habían hecho desaparecer a cinco niños, pero jamás los hicieron aparecer.

El público comenzó a retirarse del lugar, excepto los padres de cinco niños, que aguardaban a recibir a sus hijos con una sonrisa en sus rostros de felicidad, sin embargo, jamás llegó ese momento.

Las personas que se quedaron ahí comenzaron a revisar por todo el lugar, sin resultado alguno y sin indicios ni señales de que alguna vez sus hijos habían llegado a ese circo, como parte de algo maquiavélicamente orquestado por quien, hasta ahora desconocido, dirigía ese lugar.

La incertidumbre y la desesperación no se hicieron esperar y los padres, junto con el señor Víctor, fueron a hacer una denuncia correspondiente a las autoridades, argumentando los hechos que habían tenido lugar esa noche y como entre las risas y aplausos, sus hijos no habían vuelto a ser vistos, ni la gente que los desapareció.

Mientras a Víctor le recorría un mal presentimiento por todos sus sentidos, al recordar el hecho de que verónica no había hecho presencia, ni para reportar la desaparición de sus hijos, tratando de especular el mejor escenario en donde ella pudo recuperar a sus pequeños Timmy y Nora y salieron de ahí sin más problemas, ni tampoco podía dejar de lado la idea de que lo mas probable era que algo malo les había sucedido.

Tomaron camino hacia el circo de nuevo, solo para llegar y encontrarse con la espeluznante, si no más que perturbadora y desconcertante sorpresa, de que la carpa que hace unas horas se encontraba alzada a lo largo de 200 metros, había dejado de estar ahí sin ninguna señal de que alguna vez haya habido un circo en ese lugar.

Al revisar todo el lugar, las autoridades hicieron un descubrimiento aterrador que los dejo perplejos, incluso sin habla.

Dentro de un par de cajas, se encontraban los trajes de cinco payasos, hechas de piel viva. En una aterradora escena que nadie tuvo la capacidad de imaginar siquiera y que las personas presentes no podrían olvidar jamás, se encontraba el cuerpo de verónica, al cual le habían removido la piel de manera casi perfecta.

Años después de la desaparición de Timmy, Nora, y cinco niños más, y de una escena que solo puede ser descrita como una verdadera locura organizada por psicópatas, un viernes de 1890, las investigaciones no han dado más resultados de qué fue lo que pasó esa noche. ¿Cómo una carpa que cubre 200 metros pudo desaparecer con siete niños sin dejar rastros, ni testigos, ni alguien que los haya visto sobre el camino?, jamás se tuvo una respuesta a tal acontecimiento.

Un día, el señor Víctor cruzo su camino con Ben Haba, un chico algo mas grande de lo que el recordaba. En una pequeña charla que tuvieron, Ben le contó al señor Víctor, como es que tuvo demasiadas pesadillas a causa de esa noche, y como recuerda, y ahora un poco mas grande, puede interpretar la escena que vio esa noche de 1890, cuando un extraño payaso, se desprendía de su traje de piel para dar lugar a una forma horrible, que cuando era niño no pudo digerir y que el llamaba, los roba pieles. El suceso quedo en el archivo y nunca mas se supo de los niños que esa noche desaparecieron.

Poco después, en una tarde de viernes de 1900, el circo llego al pueblo de Nothingtom, de manera sorpresiva y sin mero aviso, con una carpa enorme que llegaba a cubrir los 215 metros …

3 de Octubre de 2019 a las 15:16 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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