Dulces Estrellas Seguir historia

alejandra-ramos1569377589 Alejandra Ramos

Sergio y Samantha tienen un primer encuentro muy particular, lo que empezó como una simple casualidad podría convertirse en la mejor experiencia de sus vidas. La banda sonora va transportándonos por las distintas emociones de los protagonistas en una historia llena de divertidos momentos donde un accidente da inicio al romance y enredos que la vida trae consigo.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 18.

#amor #258 #novela-juvenil #humor
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Cap. 1 Sergio

Canción recomendada: El amor después del amor/Fito Paez


Miro las blancas luces del techo y mentalmente me despido de ellas, por fin podré volver a mi casa luego de dos semanas en esta fría habitación. Mi madre mira la televisión pero sin entender realmente lo que están diciendo, se nota en sus ojos que está agotada

- Mamá ya te he dicho que estoy bien, no tienes que quedarte todo el día aquí - estuvo durmiendo junto a mí en el hospital durante tres noches seguidas

- Sergio, no te preocupes, unos cuantos días de dormir en mala posición no me van a hacer daño, quiero estar contigo

- Lo sé mamá y lo agradezco pero no tienes que descuidar tu salud.

Tocan a la puerta

- Pase- dice mi madre arreglándose la blusa que estaba un poco arrugada

La puerta se abre y entra una joven, cabello castaño y tez clara, tiene una amplia sonrisa en el rostro y una gran canasta con muffins en los brazos

- Disculpen la interrupción - entra al cuarto y deja la canasta sobre una mesita - Me llamo Samantha y trabajo como voluntaria aquí, vine a dejarles unos muffins

Me quedo mirándola por unos segundos pero no emito ningún sonido, el hablar con personas extrañas no es lo mío, en cambio mi madre sonríe y se pone de pie

- Gracias linda, se ven deliciosos - se acerca a Samantha quien estira un muffin hacia ella

Samantha voltea a verme y toma otro pastelillo, se acerca a mi cama y lo pone delante de mí, sigo mirándola sin saber bien que decir, me limito a coger el pastelillo y a murmurar gracias. Ella sonríe y se despide cargando nuevamente su canasta y cerrando la puerta, sin necesidad de voltear ya siento la mirada de mi madre sobre mí.

Podrías ser un poco más amable – mi madre se sienta en la silla junto a mi cama y empieza a comer

- Lo sé, lo dices como si no me conocerías desde hace años

- Por suerte tu pesimismo no se me ha contagiado aún – ríe y se queda pensativa mirando el pastelillo- ¿ya llamaste a la empresa para coordinar como va a ser tu trabajo por estos meses?

- Si, ayer que me trajiste mi teléfono respondí a todos los mensajes, ayuda el hecho de que hoy me dan de alta, solamente tendré que implementar el Skype para las reuniones semanales y todo seguirá como siempre

Muerdo el muffin y esta delicioso, por fin algo sabroso después de una semana comiendo comida baja en sal, de pronto tocan nuevamente la puerta pero esta vez no esperan una respuesta, dando paso a la enfermera Becky, una señora de unos 40 años que le habla a todos sus pacientes como si tuvieran 10 años.

- Buenos días mundo- abre los brazos haciendo como si el sol estuviera saliendo – ¿Qué tal ha despertado mi paciente favorito?

- Despertaría mejor si no tuviera esta piedra en lugar de pierna – hago un amago de sonrisa pero mi madre me golpea suavemente el brazo

- Discúlpalo Becky ya sabes cómo es él, su sentido del humor esta atrofiado hace mucho

- No te preocupes Clara, a pesar de todo es mi paciente favorito porque es el que menos se queja, es una pena que tenga que irse hoy

- Tengo que trabajar, me aburro de solo estar viendo la televisión o esperando las visitas del doctor – miro a Becky cuyo semblante no pierde su sonrisa

- Lo sé Sergio, los chicos de ahora no pueden estar quietos ni un minuto – revisa mis signos vitales y verifica el yeso en mis piernas - ¿sientes algún tipo de dolor ahorita?

- No, todo está bien, solo un poco de comezón – Becky termina de revisarme y posa su mirada en el pastelillo a medio comer sobre la mesita de noche

- Oh, ¿ya paso Samantha? sus muffins de zanahoria son los mejores

- Si… vino una chica… - desvió la mirada ligeramente al recordarla, mi madre no lo deja pasar por alto y suelta una risita, estaba muy callada para su gusto

- Bueno Sergio, está todo listo, vendrá una ambulancia dentro de una hora para llevarte a casa y se te llamara para programar los días que un médico o enfermera vayan a hacerte las revisiones necesarias

- Gracias… - sigo comiendo para así evitar tener que decir algo más, ya he agotado mi cuota de interacciones por el día de hoy

Mi última hora en el hospital fue más de lo mismo, revisar correos en el teléfono, mi madre viendo televisión y evitando quedarse dormida, el camino a casa también fue tranquilo, tanto como es posible al tener una pierna rota debido a un accidente de auto. Estos días que estuve en cama me dieron tiempo para pensar y recordar cómo se dieron las cosas, hace una semana regresaba en bus del trabajo, solo tengo que ir una vez por semana a las reuniones de equipo para coordinar fechas y ver los nuevos productos… solo una vez por semana y justo ese día el bus tenía que chocarse con otro debido a la fuerte lluvia, yo iba en el asiento al costado del chofer, tenía el cinturón puesto lo cual evito que saliera volando pero no evito que mi pierna izquierda terminara rota. Los policías y la ambulancia llegaron rápidamente al lugar, para ese entonces yo ya estaba inconsciente por el dolor, recuerdo nada más haber despertado en medio de una habitación de una clínica totalmente a oscuras, los doctores aseguraron que mi pierna sanaría en unos 6 meses sin contar la rehabilitación.

Mi madre había adecuado en casa mi habitación para poder empezar mi encierro, no es que antes del accidente saliera mucho de ella pero al menos podía tener la libertad de hacerlo, ir al cine ocasionalmente o pasear por el parque. Otro inconveniente era que mi madre iba a estar preocupada todo el tiempo, ahora menos ya que estábamos en casa, pero eso no quitaba el hecho de que las mínimas cosas le quitaran el sueño, desde que mi padre falleció de cáncer de próstata hace unos 5 años hice todo lo posible porque ella no se encerrara en casa, a pesar de que eso es algo muy de mi estilo, la motive tanto que empezó a trabajar en un pequeño taller de costura y tenía miedo de que decidiera abandonar todo por cuidarme. Ella había prometido solo tomarse una semana libre mientras yo padecía en la clínica y asegurarse de que mi traslado fuera exitoso, una vez todo estuviera arreglado volvería a trabajar como siempre, no afectaba mucho ya que siempre estaba en casa para comer y tenía las tardes libres a menos que quisiera hacer algún trabajo de costura extra o saliera con sus amigas.

Por mi parte yo también había coordinado con la empresa donde trabajo, desde hace 5 años soy el encargado de manejar la imagen de la empresa en las diversas redes sociales además de promocionar todos los productos, su rubro era más que nada electrónica pero estaban pensando en expandirse a otros ámbitos. Solo debía acudir a la oficina una vez por semana pero ahora eso sería reemplazado por videollamadas o llamadas telefónicas constantes, me gustaba realmente ese trabajo, nunca se me dio bien el contacto con las personas y el poder estar escondido en mi habitación detrás de una computadora generando dinero era la excusa perfecta para que mi madre no se preocupara…tanto.

- ¿Estás cómodo? – la voz de mi madre me saco de mis pensamiento

- Si… gracias, ¿Qué te parece si almorzamos? Quisiera volver a comer lo que tu preparas y ya no esa comida insípida

- Jajaja, no estaba tan mal, al menos en la clínica te daban doble postre – sale de la habitación a preparar la bandeja con el almuerzo.

Me quedo pensando en el día de hoy y de pronto recuerdo a la joven que me dio el muffin… Samantha, era muy bonita, y prepara unos pastelillos asombrosos, me gustaría haberla visto más pero mi primera semana en el hospital me la pase sedado. Me pregunto cómo será en el día a día, que tipos de amigos tendrá, su familia, en que trabajara…

Nuevamente mis pensamientos son interrumpidos con la llegada de mi madre y el almuerzo, escucho rugir a mi estómago y me acomodo lo mejor que puedo para disfrutar de la comida, comenzamos a charlar un poco sobre el trabajo en el taller y de cuantos nuevos clientes ha conseguido, me comenta que en unos días tiene una cena con sus compañeras y que si debería cancelarla para quedarse conmigo.

- Madre, prometiste que no dejarías todo de lado por cuidarme, ya estoy en casa y puedo moverme bien con la silla de ruedas

- Si lo sé, pero el doctor dijo que era mejor que no te esforzaras de forma innecesaria

- Y es por eso que me quedare todo el primer mes solo en cama, me levantare para ir al baño y esas cosas pero no veré más allá de mis cuatro paredes

- Está bien hijo, prometo traerte algo delicioso

Después del almuerzo me sentí algo cansado, probablemente por todo el trajín del día, decidí apagar mi teléfono y tomar una pequeña siesta.

25 de Septiembre de 2019 a las 02:26 0 Reporte Insertar 0
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