En El Tren Seguir historia

mr_riz_rhymer Riz Rhymer

¿Cuanto podría durar un viaje en tren de punta a punta de Inglaterra? Según Kitty, apenas unos minutos. Cuando uno sufre de neuroticismo, combinado con depresión clínica, no es fácil estar en el mundo real todo el tiempo, y nuestra protagonista nos cuenta cómo fue para ella su primer experiencia de este estilo.


Cuento No para niños menores de 13.

#inglaterra #plottwist #eneltren #internetrelationship #giroinesperado
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En El Tren

Después de una semana de trabajo sin descanso, atendiendo clientes que parecen tener retraso mental, vendiéndoles ropa y accesorios en una tienda de marca, una no puede estar tranquila. Estoy sintiendo una mezcla de ira con tristeza, alivio y tensión, con una ligera pizca de alegría. Una muy pequeña. Después de terminar esa semana de trabajo sin cesar, por la cual el jefe me pagó el doble por relevar a mi compañera del turno matutino, quien se encontraba en el hospital, pude comprar mi boleto de tren y pagar el hotel en el cual me estaría hospedando durante la próxima semana.


Me iba de vacaciones al otro lado del país, a conocer en persona a un chico que conocí por internet. empaqué todo en mi maleta, llené mi equipaje de mano y corrí a la estación de tren. tuve que despertarme a las cuatro de la mañana para estar lista a las cinco y llegar a la estación a las cinco y media, treinta minutos antes de que el tren partiera.


de cierta forma, me estaba jugando un buen porcentaje de mi futuro en ese viaje, porque iba a conocer en persona a un muchacho que había conocido en internet hacía ya unos meses y, si todo salía bien, cabía la posibilidad de que me mudara con él. Digo que me estaba jugando parte de mi futuro porque a mis amigos los estaría dejando atrás, junto con mi trabajo, mi apartamento y todo lo que conocía. Pero bueno, de eso se trata la vida, ¿No? De experimentar cosas nuevas. También extrañaría mucho a mi jefe(si es que me mudaba). Él era una de las personas que hacía de mi trabajo en la tienda algo más soportable; él y las personas que dejaban billetes como propina en lugar de monedas.


Tras dejar mi equipaje en el vagón correspondiente, subí al tren y me acomodé al fondo en el lado derecho del pasillo, pegada a la ventana. Seguía molesta con esos clientes estúpidos. ¿De verdad me preguntas cuánto cuesta una camiseta que estaba en el estante con un letrero que dice "£5"? ¡¡¡Por favor!!! ¡Es un letrero de quince por veinte pulgadas, de color amarillo chillón, con el precio ocupando siete octavos del cartel! Es decir, si eres ciego, lo entiendo, pero si no lo eres, la única explicación que encuentro para eso es que seas retrasado, que te duches con los tenis puestos, que cuando te dicen que la leche está cortada, crees que le pasaron un cuchillo por el medio, que te haya parido un Teletubbie, etc.


En fin, fui la primera en subir al tren, así que pude escoger el mejor lugar. Pobres aquellos a los que les tocó sentarse hasta el frente y en pasillo, porque el viaje iba a durar unas seis horas o más. Realmente no investigué la duración del viaje. Cuando los vagones comenzaron a moverse, saqué mis audífonos de mi mochila y me los puse. Conecté la entrada Jack a mi celular y pulsé el botón de Play para reproducir mi playlist favorita.


La primera canción que sonó fue "Heathens". La siguiente fue "In The End". La tercera fue "Cleaning Out My Closet".


Pronto perdí el seguimiento de qué canción sonaba, dejándome llevar por los ritmos de cada tema individual.


Tras un rato de viaje, el tren comenzó a detenerse. Lentamente, la velocidad de los vagones comenzó a disminuir hasta quedar completamente detenidos. Aún estaba oscuro afuera, y no se veía nada por las ventanas. De repente, las puertas de mi vagón se abrieron, dejando entrar a dos personas. Eran nada más y nada menos que mis padres. Para que se den una idea de cuanto me emocionó verlos ahí, les diré que me corrieron de la casa porque no quise estudiar medicina como mi hermana menor o una ingeniería como mi hermano mayor, y por eso tuve que buscar un trabajo que me diera lo suficiente como para rentar un apartamento en un lugar decente. Ellos nunca me apoyaron en nada, pero cuando me independicé de ellos, siempre se metían en mis asuntos, me decían que mi vida no tenía rumbo alguno y que debía estudiar lo que ellos dijeran.


Ese es el afecto y amor que les tengo: cero.


¿Y qué llegaron a hacer al tren? Exacto: restregarme en la cara los logros de sus dos hijos exitosos y prometedores, decirme que yo era una inútil y buena para nada y que manchaba el nombre de la familia al no estudiar una carrera de "provecho".


Durante el primer minuto de regaños, los intenté ignorar; durante el segundo, empecé a decirles que se fueran al diablo y que me dejaran en paz, porque ya no podían mandarme de nada y que se jodieran. Después de otros dos minutos de regaños e insultos, yo ya no aguanté, y me puse en modo boxeador. De un golpe llevé a mi padre en el suelo, mientras tomaba a mi madre por el cabello y la llevaba a la fuerza hasta la puerta del tren, donde la saqué literalmente a patadas, cosa que hice también con el hombre tirado en el pasillo entre los asientos. Cuando hube largado a los dos del vagón, cerré la puerta con fuerza y volví a mi asiento. En el momento en que mi trasero tocó el cojín recubierto de tela, el tren reanudó su marcha, lentamente aumentando su velocidad.


Lo curioso de todo el evento fue que los demás pasajeros no se alteraron. vaya, ni se inmutaron. fue como si no hubieran notado lo que pasó.


Volví a presionar el botón de Play en mi teléfono y comenzaron a sonar las canciones. Primero sonó "Don't Stop Me Now", luego "Just Loose It", después "Anemone" y por último fue "Hey Brother".


Después de esta última, volví a perder la noción de continuidad en las canciones. pronto comenzó a amanecer, haciendo que el sol se mostrara deslumbrante a lo lejos, presumiendo vanidoso sus hermosos tonos anaranjados en el horizonte. Tras unos cuantos minutos más, el tren volvió a detenerse. Cuando estuvo estático en su lugar, las puertas se abrieron y dos personas más subieron. No eran otros que mis hermanos. A esos dos si los quería, y salté de mi asiento para correr y abrazarlos. Esa conversación fue breve. Tan solo habían subido al tren para avisarme cada uno algo diferente: Mi hermana menor se iba a casar y mi hermano mayor estaba a punto de ser padre. Me alegré inmensamente por ambos, y antes de que bajaran del vagón, los despedí con otro abrazo igual de fuerte que el primero.


Otra vez, los demás pasajeros parecieron no notar nada.


Las puertas se cerraron y el tren volvió a avanzar.


Nuevamente, volví a pulsar el Play. Las canciones que sonaron esta vez fueron "All of You", "Seven Nation Army", "Payphone", "Android" y "Natural"


Esta vez no perdí la cuenta de las canciones, sino que caí dormida. Mejor dicho, comencé a quedarme dormida. En el momento en que mi cabeza tocó la cabecera del asiento, el tren se detuvo y anunció la llegada al destino.


"Hemos llegado al destino programado. Tren 909045 ha llegado a la estación 224"


Las puertas del tren se abrieron una tercera vez, y esta vez subió al vagón un muchacho de unos veintitantos, con lentes de sol y una gorra, preguntando por alguien.


–¿Se encuentra en este vagón Kitty Kelly?


Inmediatamente me paré de mi asiento y corrí para saludar al muchacho, quien no era otro que Roger, el chico que mencioné al principio.


–Oye,¿Cómo hiciste para llegar en media hora?


–¿Media hora? Pero se supone que tardé seis horas en llegar a la estación.


–No, es que no has llegado a la estación 224.


–¿Cómo que no?


El muchacho rió discretamente.


–Ay, Kitty... ya es hora de que despiertes.


Desperté de golpe en mi asiento del tren, solo que no estaba igual que antes; el vagón estaba de lado, con maletas por doquier, y personas desperdigadas por sobre los asientos y pegadas a las ventanas que tocaban la tierra. Me había quedado dormida, y mientras yo descansaba, el tren se había descarrilado, y las personas que estaban a la vista estaban muertas, con las caras llenas de sangre. Antes de perder el conocimiento, tan solo pude alcanzar a sujetar mi teléfono para llamar a Roger, pero no pude, pues la pantalla estaba estrellada. Tan solo pude encenderlo y ver que una canción estaba sonando en bucle, y lo había estado haciendo desde que salí de la estación. Antes de caer inconsciente, alcancé a leer el título de la canción.




"Sweet Dreams"

20 de Septiembre de 2019 a las 22:22 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Riz Rhymer Poeta, escritor, una pizca de filósofo y gran amante de una buena historia. Si, suena muy ñoño, pero es cierto, y me apasiona la literatura, así como me gusta que a la gente le guste lo que escribo.

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