El Cuervo Seguir historia

arzas Juan Candelas

El cuervo alzándose de las profundidades del Tártaro.


Poesía Épico No para niños menores de 13.

#vida #odio #mi
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El valor de nada

Un apagón, la única luz es la del monitor. Puedo sentir el punzante dolor en mi pecho, en una agonía que no parece tener fin. Bienvenido a mi mundo donde no hay esperanza. Todo lo que existe o alguna vez existió, murió quizás no fue más que una dulce mentira, quizás solo se perdió con él pasar del tiempo, de todas formas ya no importa.

Aveces me gustaría regresar, pero no puedo; me encuentro luchando una batalla perdida en un mundo que no es mío. Incluso ahora entre palabras vacías no puedo sentir nada, es una especie de ocaso sin retorno, una mota de polvo en la pestaña de la existencia. No valgo nada, me he dado cuenta de ello. El valor es relativo, mientras tu digas que vales algo entonces por lo menos tendrás algo por lo que vivir… yo no tengo nada.

Sigo escribiendo, porque no tengo nada más que hacer. El tiempo se mueve más despacio, como para atormentarme «¿Cuándo empezó esto? ¿Cuándo el dolor se volvió tan insoportable?» creo que debería dejar de preguntar. Es inútil, todo es inútil, me siento como mi propia redundancia, en la locura existencial más tediosa y patética. Padezco de una enfermedad, llamada vida, cuyo síntoma más extraño es sentir, pero al mismo tiempo el más común. Por favor, que alguien me libre de este sufrimiento, solo quiero que alguien me salve pero al mismo tiempo no hablo ni pido ayuda.

Mi padre me dijo una vez: cría cuervos y te sacarán los ojos. A lo mejor tenía razón, creo que empiezo a ver entre la oscuridad. Cuanto más tiempo paso en ella, esta parece apiadarse de mí; me abraza suavemente entre su penumbra carcomiendo con un tenue calor mi piel, torciendo mis temores, alejándome de la vida.

Es irónico, también curioso pero la oscuridad es mi luz. Por favor madre, guía los pasos de tu siervo el cuervo adolorido, cuyas alas han sido arrancadas de lleno por la furia de ingratos. Arrópame con este manto indescifrable, con el cual alejarás a los impíos de tu siervo. Ya no necesito la luz, me acomodo bien entre la oscuridad, entre mi mamá.

Tanto que te han criticado madre, tanto que te han temido, pero solo eres otra incomprendida más de aquellos que prefieren seguir la luz. En la soledad me hallo caminando cuál peregrino, tocando con mis manos, haciendo sonidos con mis garras. Soy un cuervo, aquel que guiará a la salvación todo aquel dispuesto a aceptar tu abrazo.

19 de Septiembre de 2019 a las 06:04 0 Reporte Insertar 4
Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

Conoce al autor

Juan Candelas Un joven Venezolano en busca de alcanzar el éxito editorial.

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