Another Magic Story Vol. 01 Seguir historia

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En un univero diferente al nuestro habita Akira Toshiba, hijo de una familia respetada de los dos únicos reinos del planeta Rikan. Él es el riken incapaz de producir ondas mágicas. Pero tras haber librado una batalla con Marius; Akira y su hermano, Trond Toshiba, serán transportados a otro universo. Allí descubriran el gran lío en el que se acaban de entrometer. Este volumen relata el primer arco, en el cual tenemos como antagonista a Marcelius Tumay, el Presidente de Ciudad Leim.


Ciencia ficción Todo público.
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Prólogo: La Sombra más débil

Hoy era 15 de abril del año 736, y por qué, por qué lo era, porque realmente creo que aquí fue donde comenzó todo. Aquí fue donde comenzó mi motivación, aquí fue donde me decidí a cumplir esa promesa.


Me dolían mucho las piernas, mi corazón palpitaba muy violentamente: apenas me podía mantener en pie. Estaba demasiado exhausto, si seguía corriendo estaba seguro que en cualquier momento me derrumbaría. Observé por encima de mi hombro iban unos 8…no, eran exactamente 12 personas, las cuales me tiraban cualquier tipo de habilidad mágica, ya sea fuego, aire, agua o tierra. Pero dejaron de hacerlo, pues se dieron cuenta de que se cansaban más de la cuenta; debido a que yo era inmune a eso.


Yo soy Akira Toshiba, un joven que (en ese momento) poseía 15 años, pertenezco al universo 444, donde habitan los riken una variante de la raza humana. Obviamente en ese entonces yo desconocía todo esto.


Los riken no eran diferentes a los humanos; se nos podría comparar con la sociedad de la Edad Media. Vivíamos en el planeta Rikan, nos subdividíamos en dos reinos: raito y kurai.

Era cerca de las 6 de la tarde. Me encontraba huyendo de ciertos sujetos que si me llegaran a alcanzar, tendría que darme por muerto; pues estos me golpearían sin piedad alguna.

- ¡Maldición! ¿Por qué…por qué no se cansan? — Pronunciaba con una agitada y débil voz.


Esas personas siempre me molestaban debido a que era el riken incapaz de hacer magia. Para muchos, yo era la mayor decepción en todo el reino raito.


Esto inició en el oscuro callejón de siempre. Yo estaba dirigiéndome hacia mi hogar tras haber hecho las compras. Mientras cruzaba por los callejones de la ciudad, vi a uno de los tantos abusivos aproximándose hacia mi posición.


Ese alto hombre poseía un polo gris y unos pantalones negros, se veía muy fuerte; pero no parecía tener otra característica destacable. Al parecer se encontraba totalmente solo, por lo que “quise hacerme el valiente” y pasé por allí sin importarme las consecuencias.

- Así que ahora tienes la voluntad de pagar sin que te lo digan.


Se oía seguro de sí mismo, esto era muy notorio en su forma de hablar. Por otra parte, yo no sabía cómo afrontar esta situación, estaba demasiado dubitativo.


Me encontraba temblando con una sonrisa en mi rostro, pero por alguna razón extraña me armé de valor. Por fin, después de mucho tiempo, hoy los iba a enfrentar.


Realicé una finta, parecía como si fuera a sacar algo de suma importancia. Pero lo que realmente hacía era envolver mi mano izquierda con la derecha.

- …Toma tu asqueroso dinero, ¡idiota!


Ese líquido brotó. Ese líquido, el cual conocemos como sangre, caía de su rostro.


Pude propinarle un severo golpe, lo cual fue un grave error. Tras esto, cuatro abusivos más entraron al callejón; pero para suerte mía, ellos estaban delante de mí. Hubiera sido peligroso que me rodearan.


Dada la situación, no vi mejor opción que salir corriendo. Hui del lugar como si una galesa hubiera visto al león.

- Maldito, pagarás por esto; aunque no hay de qué preocuparse, después de todo solo eres “la Sombra de los raito”.


Ellos empezaron a seguirme, seguían y seguían, esto no parecía acabar en una final feliz. Todos querían darle una paliza al indefenso muchacho. Eran demasiado persistentes, no parecían cansarse. Todos estaban confiados, sabían que en cualquier momento me atraparían.


Corría desesperadamente por toda la ciudad; me encontraba lleno de lágrimas. “Idiota, idiota, idiota, idiota, ¡idiota!, por qué, por qué lo hice, ¡en qué estaba pensando!”.


Cuando finalmente llegué al bosque, volteé a ver si alguien iba detrás; después de todo, ya me había dado por vencido.


En ese instante vi una silueta conocida acercándose hacia donde me encontraba.

- Te dije que cambiaras de ruta.


Era una muchacha delgada con cabello negro, ella era mi hermana menor, Torny Toshiba, quien además lucía muy enfadada.


Torny se cogía la cadera mirándome muy fijamente. En este momento, ella llevaba puesto la ropa de combate raito, la cual poseía colores metálicos por el evento que se llevaba a cabo en todo el planeta.


Ella era una de las pocas personas que me protegía de cualquiera que me molestase; pues la mayoría ignora cualquier hecho en el que yo esté involucrado.

- Y bien, dime por qué no lo hiciste.

No sabía que decirle, pues era yo quien había empezado este conflicto. Yo me lo había buscado, yo había hecho sangrar al abusivo, todo era culpa suya.

- Bueno…E-El callejón era el camino más cerca, por lo que…

- Idiota... ¾ Estas palabras denotaban dolor, furia y desesperación.

- He-Hermana…


Lo podía sentir; sentía el dolor de mi hermana, quien se apretaba el pecho con la mirada baja.

- ¡Idiota! Tú no sabes, no lo entiendes, yo…yo estoy harta de todos estos problemas. Yo estoy muy angustiada por esta asquerosa y maldita guerra, todos…todos mueren. Yo…tengo miedo, tengo mucho miedo, ya… ¡ya no quiero sufrir más! — Decía la joven muy afligidamente.


Ella parecía la mayor entre los dos; se encontraba totalmente desesperadamente, al punto de romper en llanto.


La guerra entre los raito y kurai había dado inicio, lo que una vez había sido paz se convirtió rápidamente en un tormento. Algunos de los estudiantes eran obligados a participar en la guerra, allí se encontraba ella, la pequeña Torny.


Coloqué ambos brazos en los hombros de mi temblorosa hermana y dije:

- Hermana, todo va a estar bien. Nosotros siempre vencemos. No importa que nos ataque, juntos podremos frenarlo. Además tenemos a Trond lo recuerdas.

- T-Trond…


Ella empezó a secarse las lágrimas con un pequeño pañuelo azul que sacó de su bolsillo. “…Tienes razón…” fue lo que dijo con un leve tono de voz.


Mientras retomábamos nuestro camino, pensaba en alguna forma de animarla. Mis ojos voltearon a ver el inicio del problema: las compras. Había comprado leche y algunos panes; pero lastimosamente algunos se cayeron cuando huía de dichos rufianes.

- Toma. — Dije mientras sacaba un pan.


Mi hermana lo recibió y de una manera serena respondió con un “Gracias…”.


Torny había despejado el camino, ya no había alguien que nos molestase. Yo creía que era momento de decirle lo que estaba dispuesto a hacer con todos estos problemas.

- Torny, creo que ya no deberías preocuparte por mí, yo encontraré una manera de frenarlos, te lo aseguro.

- He-Hermano, perdón si dije algo que te molestase.

- No te preocupes, creo que ya es hora de hacer lo que lo demás dicen que no puedo.


Ella estaba sorprendida con dicha respuesta, esto hizo que recordase algo; por lo que con una sonrisa en su rostro dijo:

- Es por ella ¿no?


Me quedé sin palabras al escucharla. No había visto venir dicha respuesta por parte de ella, por lo que agaché mi cabeza. Mi tono de voz cambió y entre suspiros lo único que salió de mi boca fue un triste y leve “Sí…”.

15 de Septiembre de 2019 a las 07:38 0 Reporte Insertar 2
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