Zona muerta Seguir historia

ajimenez46 A. Jiménez

Recopilación de relatos de terror, misterio y suspenso. Acompañe a descubrir la zona muerta que esta alrededor de mi casa, de mis vecinos y la tuya también. Quédate que hoy el viento canta y la sinfonía que esta escondida ha dejado que los oídos mortales logren captar su melodía oscura, por esta noche y las noches venideras.


Horror Horror gótico Sólo para mayores de 18.

#terror #fantasmas #pesadillas #relatos #oscuridad #295 #245
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Olor a alcantarilla

Me levanto de mi cama, observo la hora en mi celular, apenas son las dos de la madrugada. Intento retomar el sueño, pero un desagradable olor en mi habitación no me permite pegar el ojo. Me remuevo en mi cama, coloco una de las almohadas en mi cara y no logro menguar ese olor.

«Quizás, pueda dormir en la habitación de huéspedes» pienso, tomo una almohada y una manta; salgo de mi habitación. La oscuridad que se extiende en la sala de mi casa no me permite ver claramente los muebles, pero no importa conozco muy bien el recorrido hasta la habitación de huéspedes. Llego, me acuesto en la cama y finalmente me quedo dormida.

La alarma de mi celular me despierta, con una de mis manos intento buscarlo hasta dar con él. Me froto los ojos y continuación apago la alarma, al observar la pantalla de mi celular me percato de que son las dos y tres minutos de la madrugada, me resulta extraño que solo durmiera tres minutos. Debe ser que la hora se desconfiguró, busco en el navegador la hora y efectivamente son las dos y tres minutos, vuelvo a colocar el celular debajo de mi almohada. No me queda más que intentar dormir, lo más seguro es que tenga insomnio, aunque hace meses que no los he tenido. Me recuesto en la cama y miro hacia el techo, debería intentar dormir, hoy tengo clases a las ocho y media de la mañana. Cierro los ojos e intento concentrarme en dormir y no lo logro, nuevamente lo intento y no lo logro, lo mismo sucede un par de veces más. Me rindo y simplemente me quedo acostada con los ojos abiertos.

Estoy aburrida, no tengo nada que hacer y dormir no es algo que pueda hacer, además ya se me agotaron las pastillas para dormir, hace semanas que no las he necesitado. Probablemente pueda hacer algo en el celular, quizás ver algunos memes en Facebook o en Instagram, leer algún libro de los que tengo en mi biblioteca. Si mal no estoy ayer compre uno de Susana Jhonson, Las puertas hacia Agartha, creo que se llama.

Tomo mi móvil y al abrir la biblioteca, efectivamente, esta “Las puertas hacia Agartha” de Susan Jhonson, empiezo a leer el prólogo del libro:

Al anochecer del quinto día de agosto, Alberto bajo hasta el sótano de su casa, con desesperación empezó a destruir la pared que lo separaba del refugio, el cual según los planos que había encontrado, fue construido a principios de la segunda guerra mundial. Ese era el lugar perfecto para ocultar los cuerpos de su esposa e hijo, pero debía trabajar lo antes posible, si no aprovechaba el tiempo su coartada no sería sólida, y solo tenía una hora para dejar los cuerpos en el refugio y construir nuevamente la pared que había destruido.

Cuando dio el último golpe, la pared se vino abajo, entonces escucho un estruendo proveniente del agujero que estaba delante de él, Alberto pensó que sería algún ladrillo o mueble que se desprendió por el impacto de los golpes que había hecho con el martillo. De cualquier modo, ya había realizado la primera fase de su plan. Debía hacer lo siguiente en su plan, arrastrar los cuerpos.

Subió las escaleras hasta la sala de estar, donde estaban los cuerpos de su esposa Liliana y su hijo Abel, se acercó y tomo el cuerpo del niño para después de colocarlo en su hombro y con las dos manos arrastro el cuerpo de la mujer.

Bajo con ellos al sótano, al llegar dejo el cuerpo de la mujer en el último escalón, y sitúo el cuerpo del niño en sus dos manos, atravesó el enorme hueco en la pared y coloco el cuerpo en el suelo. Lo miro por un momento y una lágrima se deslizó por su mejilla, las cosas hubiesen sido diferentes si tan solo Abel no hubiese salido de su habitación. Ahora tenía dos cadáveres, en vez de uno, pero no era momento de lamentarse. Ya tendría tiempo de sobra para llorar a su hijo, y quizás en unos pocos meses enterrarlo en el mausoleo familiar, también tendría que enterrar a Liliana para no levantar sospechas. Le resultaba molesto tener que sepultarla junto a sus familiares, pero era lo mínimo que merecía por haber traído al mundo a Abel.

—Yo nunca merecí tu amor, Abel. Si pudiera cambiaría las circunstancias de tu muerte, pero no puedo. Ojalá, puedas perdonarme en la otra vida.

Le da una última mirada al cuerpo de su hijo, y se agacha para besar su frente. Se levanta y da media vuelta para dirigirse al cuerpo de Liliana, pero cae al suelo cuando algo toma su pierna.

—¿Qué mierda es eso? —Grita Alberto.

Alberto mira horrorizado como una mano negra tiene aprisionado su pie, y este lentamente empieza arrástralo dentro del refugio. Él intenta soltarse, pateando y aferrándose con sus manos al suelo, pero no da ningún resultado. Aquella mano oscura le está llevando hacia el interior del refugio.

Mientras es arrapado, Alberto empieza a arrepentirse de todo lo que ha hecho, de haber comprado esa vieja casa, de haber renunciado a su trabajo, de no haber jugado más con su hijo, de la muerte de su hijo e incluso de haberlo bajado en sus manos hasta el sótano. De lo único que no se arrepiente y ni siquiera le causa remordimiento, es de la muerte de Liliana. Aquella mujer a la cual llamo esposa, no le genera ningún tipo de remordimiento, ni mucho menos cariño. Es más, si pudiera volvería a degollarla con un cuchillo mucho más filoso.

Sin esperarlo, aquella mano en negrecida lo suelta y se levanta de inmediato. Alberto aún estaba aturdido por lo que ha pasado, a continuación, escucha una voz proveniente de la oscuridad que logra captar toda su atención.

—Alberto Breakspeare, has hecho tu sacrificio. La sangre ha sido esparcida y el portal que desciende hasta la tierra hueca te ha sido revelado. Hoy estás ante mí, Edeerft, el guardián de los cuatro portales. Dime, ¿eres digno de atravesar el gran portal de Agartha?Alberto simplemente queda sin habla, estaba delante de un ser poderoso, según lo que había escuchado era el guardián de los portales, no comprendía que sucedía y menos la razón de cómo había logrado haber llamado a aquel ser. De cualquier modo, debía responder rápidamente, antes de que algo malo sucediera, lo mejor sería responder positivamente.

Alberto asiente en respuesta hacia aquel ser, este por su parte le mira con ojos inquisidores. Después de unos segundos, toma una de las manos de Alberto y la mira, detalla cada una de las líneas de sus manos intentando buscar algo. Al subir su mirada, Alberto se encuentra con unos enormes orbes rojos, los cuales eran de color negro antes, sus ojos habían cambiado de manera sorprendente. Aquel ser tenía el poder de cambiar a su antojo el color de sus ojos, Alberto imaginó el gran poder de aquel ser.

El guardián de los portales le mira y suelta la mano de Alberto, con una de sus manos señala hacia el pecho de Alberto.

—La verdad de tu ser, me ha sido revelada; tus ansias y deseos serán los responsables de la partida de tu alma y cuerpo de este plano hacia la tierra hueca. Tu hijo ha sido sacrificado, y solo con ello tu entrada está asegurada, pero tus motivaciones y la muerte de tu esposa son un asunto distinto. No has traído tu familia a las puertas de gran portal de Agartha como sacrificio, los has llevado al matadero por motivaciones egoístas —. El guardián cambia su expresión inmutable por una de enojo— por traer sangre inocente a las puertas de los cuatro portales serás condenado, mi justicia hoy te alcanzara.

Una ráfaga de viento atravesó a Alberto, y para cuando se dio cuenta se encontró a solas, el guardián había desaparecido junto a aquel portal. Soltó un suspiro, por poco se había salvado, y ahora debía seguir con su trabajo y tal vez ir a un psiquiatra.

Alberto sintió como sus pulmones dejaban de hacer su función, el aire deja de entrar por sus fosas nasales. Una extraña nube de humo entró por su nariz, eso había llegado hasta los pulmones de Alberto. Tembló ante la falta de respiración, y poco a poco fue cayendo en el suelo, hasta que aquel humo dejó a su cuerpo sin vida. La justicia había llegado.

El portal había sido invocado, pero sin un sacrificio digno las puertas de Agartha seguirían cerradas para la humanidad.

Me sobresalto al escuchar el pestillo de la puerta y al abrirse la puerta mire a mi madre, la cual coloco una expresión de confusión al encontrarme en el cuarto de huéspedes.

—¿Todo bien, Jenni? ¿Qué haces aquí? — Me pregunta y se sienta en el borde de la cama para poder tocar mi cabello. —¿Tienes insomnio?

Asentí y me siento en la cama para poder a hablar mejor con ella.

—No pude dormir, así que me coloqué a leer un poco, y me vine para la habitación de huéspedes, porque la mía tiene un olor repugnante. Huele a alcantarilla, seguramente debe ser el lavamanos. El enchufe de mi habitación y el tubo del lavamos están en la misma posición. ¿Crees que sería algún escape que sale por uno de los orificios del enchufe?

Mi madre me mira y asiente.

—Seguramente, le diré a tu padre para que lo revise ahorita. De todos modos, él está despierto. Se despertó cuando nos percatamos de que la luz de la habitación se filtra por debajo de la puerta; pensé que uno de ustedes lo había dejado prendido, así que no le preste demasiada atención —. Me sonríe y con una de sus manos tapa su boca para reprimir un bostezo —. Así que cuando salí a beber un vaso de agua se medió por apagarlo, por eso entre, pero no entiendo, tú no eres de dormir en otro sitio que no sea tu habitación, es más a veces tengo que obligarte a salir de ella.

Ella se levanta y sale de la habitación, después escucho que le dice algo a mi padre, pero no logro distinguir el contenido de sus palabras. Cuando escucho sus pasos alejarse, me concentro nuevamente en mi lectura. Al cabo de quince minutos, miro hacia la puerta, espero cinco minutos más y me paro de la cama al ver que ellos no han regresado a la habitación.

—¿Mami? ¿Mami?

Ninguna respuesta, eso me extraña, por lo cual salgo a buscarlos en mi habitación. Efectivamente, los encontré en el suelo, mis padres estaban aparentemente dormidos en el suelo. Al entrar en la habitación aquel olor se intensifica, mis fosas nasales están a punto de estallar; lo mejor será que despierte a mis padres y que ellos se acuesten en su habitación, después nos encargaríamos del olor putrefacto.

Me agacho y coloco una de mis manos en el hombro de mi madre para poder despertarla, pero no parece tener ningún efecto. Vuelvo a sacudir el hombro de mi madre sin ningún resultado, toco el de mi padre y no sucede nada.

—Mamá, mamá, mamá, mamá—la llamo, pero no me responde—Papá, papá, papá, papá.

Esto ya está empezando a preocuparme, mis padres no son personas de sueño pesado. La preocupación empieza apoderarse de mí, empiezo a sentir la habitación demasiado estrecha. Mi respiración sube y baja rápidamente, coloco mi oreja en el pecho de mi madre y no escucho el latido de su corazón. Tomo la muñeca de mi padre y reviso su pulso, es demasiado débil.

El pánico se apodera de mí, empiezo a sudar frío y mis manos empiezan a moverse involuntariamente, froto con una de mis manos mi cara, me remuevo en mi sitio mirando rápidamente entre mi padre y mi madre. ¿Qué se supone que debo hacer?

Me levanto y acuesto bocarriba a mi padre, con mis manos empiezo a empujar su caja torácica. Uno, dos, tres y nuevamente, uno, dos, tres y así durante unas diez veces más. Tomo su pulso por tercera vez, nada. Las lágrimas se deslizan por mis mejillas, una atrás de otra, desesperadamente intento reanimar a mi padre. No puedo perderlos, no a él, no llegue a tiempo para ayudar a madre, pero no me rendiré con él. Así me cueste la vida, le mantendré con vida. Mientras este en mis fuerzas, su pulso no dejara de parar.

Lo intento nuevamente, y sigo así, me acerco hasta su boca y le doy respiración, sigo con la misma acción hasta que soy consciente de que debo llamar a emergencias.

Busco mi móvil, el cual está en el suelo y marco al 123.

—Emergencias. ¿Cuál es su problema?

—Mis padres no pueden respirar, he intentado reanimar a mi padre, pero su pulso sigue siendo muy débil. Necesito una ambulancia en la carrera 23 del Barrio San Cristóbal.

—Enseguida, no deje de hacer la reanimación. Inténtelo hasta que los paramédicos lleguen, por seguridad la línea estará abierta por si surge alguna controversia.

Coloco el móvil en el suelo y activo el altavoz, sigo en mi labor de presionar contra el pecho de mi padre, tomo su pulso nuevamente y el aire se escapa de mi cuerpo. No hay pulso, vuelvo a comprobar y sigue sin haber pulso.

—No, no, no. ¡No! —lo intentaré nuevamente, no puedo dejar que se vaya.

Presiono frenéticamente en su pecho hasta cansarme y saber que ya se ha ido. Un sollozo sale de mi garganta y sigo así hasta caer sobre el pecho de mi padre, me aferro a su suéter, no es posible que los haya dejado morir. Levanto a mi padre para poder abrazarlo, y lloro cada vez más fuerte, aferrándome con mis abrazos a su cuerpo.

—¡Maldita sea! ¡No! — Grito y vuelvo a hacerlo—. Papa, no me abandones.

Suelto su cuerpo y me arrastro hasta la pared y miro sus cuerpos inertes, sin vida, ahí están los dos en el suelo con sus cuencas cerradas. Esos rostros que me han acompañado toda mi vida están sin vida, sin sangre bobeando en su corazón. Siento dolor e ira, estoy furiosa por no poder ser más fuerte, por quebrarme incluso antes de que mi padre muriera, lloro por no llegar antes. Por estar leyendo una estúpida novela mientras mis padres morían, por no estar en la habitación con ellos, debía acompañarlos y tal vez así hubiese tenido la oportunidad de despedirme. Ahora no tengo nada y todo por culpa de ese estúpido olor en mi habitación.

Todo esto ocurrió por no salir de la habitación junto con mi madre, si no me hubiese quedado habría estado en el momento exacto cuando ellos se desmayaron.

— ¡Estúpido olor a alcantarilla!

Me encargaré de ese problema, me levanto y busco el zapapico en la caja de herramientas de mi padre, regresó a mi habitación y observo la pared que separa mi habitación con la del baño. Atino un golpe fuerte en la pared y sigo así, hasta que veo el tubo del lavamanos y con toda la fuerza que me queda, grito y destruyo el tubo. Suelto el zapapico y quedo parada frente a la pared destruida, y lanzo un grito de dolor, nada ni siquiera destruir esa habitación hará que yo pueda recuperar a mis padres.

Observo nuevamente la pared destruida y al hacerlo una nube de humo está frente a mí, aquel olor se desprende de ella. Aquel humo sale desde el tubo que he roto, mi boca se abre y cierra frenéticamente, todo mi cuerpo empieza a temblar, aquel humo parece tener vida. Sin previo aviso, este entra con fuerza en mis fosas nasales, apoderándose de mis pulmones, siento como se extiende por todo mi cuerpo, llegando a cada rincón de mi organismo. Mi cuerpo queda suspendido en el aire mientras distintas extensiones del humo salen de mi nariz, boca y oídos.

Aquel humo toma mi cuerpo poco a poco, hasta que no tengo voluntad de nada, solo de mi conciencia. Escucho en mi mente como pronuncia mi nombre.

—Jenni Guzmán, has hecho el llamado, has destruido las barreras que se paraban mi presencia del mundo humano. Yo Azarbeth, he sido invocado por tu mente y el sacrificio ha sido hecho. Tu hoy podrás pasar por uno de los cuatro portales, que tu elección sea sabía, pues no hay retorno. Hoy se abre ante ti, el multiverso de este plano.

Aquella voz me habla con tanto poder. ¿Será aquel ser de los libros? Si es así, lo que menos quiero ahora es viajar a otros mundos, quiero recuperar a mis padres.

—Señor yo no he invocado a nadie, y en el proceso mis padres han sido los sacrificados— le digo a aquella voz— tómeme a mí, mi vida por la de ellos. Yo no necesito viajar por los cuatro portales, solo necesito que ellos vuelvan a vivir, sé que usted es poderoso. Tomé mi vida.

El dolor es lo único que siento, a pesar de que no soy dueña de mi cuerpo, aquella sensación de pérdida no desaparece y si estos son mis últimos momentos de existencia que sean para recuperar lo perdido.

—Es extraño, nunca antes he acudido a alguien sin ningún tipo de invocación de por medio. El sacrificio está hecho, y no puedo romper las leyes que rigen el viaje por los cuatro portales.

—Por favor, no tengo ninguna intención de conocer otros mundos. Es la verdad, prefiero morir antes que perder a mis padres.

—Ya este hecho. Adiós, Jenni. Ahora duerme.

Eso fue lo último que escuche, antes de perder la conciencia, todo a mi alrededor se volvió oscuridad y silencio perpetuo.

—Jenni.

La voz de mi madre me saca súbitamente de mi trance, observo a mi alrededor para comprobar que todo está exactamente como lo deje, mi habitación está sin ningún tipo de cambio y mi madre. ¡Mi madre!

Ella está viva, viva. La observó al borde de las lágrimas, me acerco a ella y le doy un abrazo, le doy un beso en la frente para después aferrarme fuertemente a su cuerpo.

—Parece que estás muy cariñosa hoy —. Me mira dulcemente, mientras se separa de mí. —Levántate que el desayuno está listo.

Asiento y observo la pared, veo que está intacta. No hay nada destruido, la pintura está perfecta.

—Oye, Mamá. ¿Qué paso con aquel olor desagradable?

Ella se voltea, y me mira levantando una ceja.

—Tu misma me dijiste ayer que ese olor simplemente se había ido. Así que llame al plomero para que no viniera.

Ella sale de la habitación y cierra la puerta, quedo aturdida, pues no recuerdo nada de aquello. Quizás, todo aquello fue un sueño, una pesadilla más bien. No le daré más vueltas al asunto. De todos modos, todo se encuentra en su lugar.

Me levanto y me estiro un poco, busco mi celular y observó la hora son las siete en punto, algo está mal. Es seis de agosto, tengo la certeza de que ayer era cuatro de agosto.

¿Qué sucedió el cinco de agosto y porque no puedo recordar nada? Bueno, nada más que aquella pesadilla.

21 de Septiembre de 2019 a las 02:27 5 Reporte Insertar 1
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Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
Un relato muy intenso, me gustó mucho la forma como narras, sigo con el siguiente capítulo.
Galo Vargas Galo Vargas
Hola! Somos del equipo de verificación de historias de Inkspired. Quisiéramos dar por verificada la tuya, pero antes de eso necesitamos que por favor corrijas ciertas faltas ortográficas como de tildes y puntuación. Por favor, cuando lo hayas hecho, responde este comentario. ¡Gracias!
Joanna Daniela Joanna Daniela
Ten cuidado con las rayas de los diàlogos, buena trama. Pero trata de que no comiences de una todo, trata de explicar todo poco a poco, asì evitaràs que te quedes sin ideas.

  • A. Jiménez A. Jiménez
    Muchas gracias por tus sugerencias, las tendré en cuenta. 😊 2 weeks ago
~

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