Cuento corto
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al fin

después de varias horas intentando matar un cuerpo, por fin lo hemos conseguido.

¡señoras y señores!, por fin la inmortalidad a sido vencida. esta es la primera vez en nuestra era, que se logra lo que parecía imposible, milenios habían pasado, pero creo y por fin, la decadencia de existir sin un final visible ahora se puede observar solo como un recuerdo, que de seguro mas de uno estará feliz de olvidar. el dolor que nos corroe y la locura de las memorias acumuladas, ahora se podrán desbocar en libros así como los antiguos lo hicieron alguna vez.

por fin, nuestra era de generaciones sin necesidad termina, que nuestros cuerpos putrefactos fertilicen el suelo quizás dando la vida que tanto necesita nuestro mundo, el cual yace muerto junto a nuestros momentos vividos.

entonces, destruyamos cada edificación construida en nuestra locura, en la cual nos sumergimos al ser llevados a nuestros limites del aburrimiento, aun después de ya habernos saciado de esta vida, en la cual seguimos a muy de nuestro pesar, ya que el esplendor que alcanzamos solo fue la muestra de la ruina de otros, los cuales yacen en esta inmensa tumba llamada mundo.

hoy, ya no queda ningún otra especie, ninguna planta, nosotros mismos nos volvimos un instrumento, eramos los mas evolucionados y de igual manera muchos otros decidieron ser animales, cazándose entre ellos mismos, comiéndose. es horrible ser comido vivido y no morir, por la ridícula capacidad re-generativa.

por otra parte, otros se sentaban simulando ser plantas, con sus largos cabellos los cuales creaban campos completos de bolas de pelo, las cuales cada una tenia a una persona que se sumía en un nihilismo abrumador, cabe decir que fueron los perfectos conejillos de indias con los cuales experimentar, ya que no eran agresivos, y en el peor de los cazos solo se podían escuchar sus quejidos.

por un mejor futuro, que las próximas generaciones alcancen las estrellas, esperemos que al saber que tienen un limite de tiempo se apresuren a cumplir algún propósito.

nosotros solo nos sumimos en hacer todo después, hasta que después ya no había nada que hacer. hoy, nuestro regalo es nuestra propia muerte.

11 de Septiembre de 2019 a las 22:55 0 Reporte Insertar 0
Fin

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