Recuerdos de mi vida en Venezuela Seguir historia

u15394356041539435604 Tarcisio Luna

Comparto el quehacer cotidiano de mi existencia en un país con una difícil situación económica y social. Las intimidades de un diario personal, con reflexiones sobre la vida, angustias y desesperanzas; proyectos a futuro, sueños y deseos, las vinculo en una narrativa de la política, las costumbres e historia de la Venezuela actual.


Historias de vida Todo público.
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Mi llegada a Venezuela

Toda historia de viajero comienza con el momento del arribo a una tierra, y esta debo situarla en el año 1960 en Caracas, la capital de Venezuela. Pero mi memoria, negada a realizar un esfuerzo de introspección, no me muestra imágenes claras de esos tiempos. Pero resulta curioso que en instantes me venga el recuerdo de algún episodio del pasado contemplando el presente, razón por lo que he decidido escribir tal cual como mi mente lo va dictando, en un monólogo que compartiré con los lectores y dejará de ser de mi exclusividad. Esas vivencias desconocidas podrán ser recordadas por otros antes de que se pierdan en el olvido de mis deterioradas neuronas o se hagan confusas en el delirio de la vejez.

Mi vida era como la de cualquier citadino de un país occidental, pero acontecimientos de confrontación social, cambios drásticos en el modo de vida y finalmente el desarrollo de una especie de estado de sitio o asedio que se estableció en cada ciudad y espacio del territorio me llevaron a considerar la vida de otra manera, a valorar las cosas con otros parámetros para seguir viviendo. Recordé las historias de Famagusta, Tiro y Numancia. Me imaginé al Capitán Bragadino dando ordenes en los muros de mi casa. Sentí la angustia de la cercanía de Alejandro Magno a la isla en las noches oscuras sin electricidad y olí las cenizas de los numantinos en las revueltas callejeras.

Cuando tenía la oportunidad de leer o escuchar los noticieros informando sobre los acontecimientos en Venezuela y me preguntaban alarmados desde el extranjero sobre mi situación, no dejaba de pensar como podría hacer para que conocieran la versión natural, simplemente vívida, de la historia en lugar del reporte noticioso alterado por cada paso de la cadena de noticias: desde el reportero que omitía o resaltaba una parte de los hechos hasta el locutor que enfatizaba o moderaba con el tono de su voz el texto del telepronter.

Esta es mi historia, contada para mis adentros desde el sillón y escrita para recordarla.

10 de Septiembre de 2019 a las 21:14 0 Reporte Insertar 1
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