La gema del olvido Seguir historia

itstoontime Fabian Monge

En el pueblo de Itaca en la antigua Grecia algo esta matando a los pescadores que se atreven a entrar al agua. Galateo, un joven pescador de 17 años es elegido por Zeus y Guiado por Poseidon a través del oceano para encontrar y destruir una joya monstruosa que es la causante de estas muertes.


Aventura Todo público.

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El bello canto de la muerte

En una noche de luna llena, en la bahía del pueblo de Ítaca. Un humilde pescador se dispuso a entrar al mar en su bote para pescar lo que sería la cena de su familia al día siguiente y la mercancía que vendería en el mercado local. No era una buena época así que como supuso antes de salir de casa, esa sería una noche larga. Justo cuando pensaba devolverse a su pueblo con la resignación de que no tendría un solo pez, un chapoteo llamó su atención, miró a su alrededor pero no había ningún pez a la vista.

-Estoy volviéndome loco, eso deber –se dijo a sí mismo- ya es muy tarde debería volver, mi esposa debe estar preocupada.

De pronto otro chapoteo se escuchó, esta vez más fuerte que el anterior. Justo cuando pensó que su mente no podía jugarle otra jugarreta sus ojos vieron algo inusual. Una bella joven salía del agua y cantando una hermosa canción. El pescador nunca en su vida había escuchado una voz como aquella, tenía la sensación de que embrujaba su mente, así que sin pensarlo, tomó el remo de su bote y se adentró hasta donde había visto la silueta, pero para su decepción la mujer se había marchado.

-¡En el nombre de Zeus! ¿Qué pasa conmigo? Estoy cansado, es todo –de pronto esa hermosa voz volvió a escucharse esta vez proviniendo del fondo del mar. –SI ESTO ES UNA BROMA MEJOR DETENTE QUIEN QUIERA QUE SEAS!- vociferó el pescador- E…es…es en serio, no, no… no he tenido un buen día- cuando el pescador empezó a escuchar la voz más cerca tuvo la curiosidad de asomar su cabeza fuera del bote. Al principio no vio la mayor cosa, nada más que el agua del inmenso mar que estaba a su alrededor iluminado por la luz de la luna llena, de pronto con temor a volverse más loco, vio algo fantástico. Un rostro se aproximaba desde el fondo del mar hasta la superficie.

Antes de que el pescador pudiera reaccionar sus ojos toparon de frente con el rostro de una hermosa joven de no más de 18 años de edad que le miraba y sonreía con una expresión de alegría.

-¡Hola! –dijo el pescador con mucha confusión en su rostro y respirando con dificultad- me…me llamo Acacio ¿Cómo te llamas?

La Joven no contestaba solamente lo veía sonriendo gentil mente haciendo que el pescador se ruborizara más y más.

-¿Estás perdida? ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Necesitas volver a la bahía? ¿Cómo llegaste hasta acá? ¿Estás herida acaso?

El pescador continuó haciéndole miles de preguntas, entonces sin previo aviso, la joven puso sus manos en el rostro de aquel hombre y beso en los labios al incrédulo hombre que sintió que el corazón se le aceleraba como un veloz carruaje. Después de que la joven soltó su rostro se alejó unos 5 metros del bote incitándolo a entrar al agua con ella. El hombre sin dudarlo se lanzó al mar y nadó hasta tener los brazos alrededor de la cintura de la joven.

-Eres tan hermosa, nunca había conocido a alguien tan fantástica con… -en ese momento el pescador se percató de que la cintura de la mujer a la que el abrazaba no se sentía como la cintura de su esposa o la de cualquier otra mujer que él hubiera conocido, sin embargo, sintió algo muy familiar, una textura que tenía entre sus manos muy a menudo, una textura que se había convertido en su fuente de ingresos desde que tenía 11 años de edad y su padre le ayudo a perfeccionar con el paso del tiempo. Lo que ese hombre sentía en las palmas de sus manos, eran escamas.

-¿Qué demonios eres? –Susurró el hombre con el miedo recorriéndole la espalda –tú no eres una humana ¿para qué me traj…?

Sin terminar esta pregunta algo escalofriante pasó. La joven mujer lanzó un alarido espantoso y agudo y empezó a sumergirlo. Bajo del agua era borroso ver, más aun siendo de noche, muchas burbujas salían de su nariz y boca y el único sonido era el agua y sus gritos dejando escapar el poco aire que tenía. El rostro de la chica se posó frente al suyo y pudo ver una sonrisa morbosa y macabra, justo después entre siluetas y luego sombras pudo distinguir bajo la cintura de su asesina una gran cola de pescado de un color verde opaco, para después perder el conocimiento por la cantidad de agua dentro de sus pulmones y no despertar jamás.

Varias semanas habían pasado ya desde la desaparición de Acacio el pescador. Su familia, vecinos y amigos no dejaban de buscarlo por todas partes con gran desesperación, después de ver su bote vacío a la orilla del mar a la mañana siguiente de su desaparición.

Después de un mes y medio de que el pescador no daba señales de vida, un barco zarparía en su búsqueda con 9 hombres adentro, siendo despedidos por sus familias en la bahía de Ítaca colmándolos de bendiciones y buenos deseos.

Galateo, el más joven de los pescadores, de 17 años, huérfano de padre y excelente comerciante, decidió ayudar en la búsqueda de Isidro, ya que este era el que le había enseñado a pescar y sentía gran aprecio por él. Galateo era un joven delgado, con cabello castaño y rizado, ojos cafés y de piel bronceada, que al mismo tiempo, era un poco alto para su edad. Despedido por su madre en la bahía sintió un gran nudo en la garganta al oír a su madre decir:

-Ten mucho cuidado hijo mío. Le pediré mucho a los dioses que velen por ti, no sé qué excusa le daría al espíritu de tu padre si algo te pasa.

-Madre no te preocupes por mí, seré muy cuidadoso –añadió Galateo- Acacio es alguien a quien aprecio como si fuera parte de mi familia y prometo traerlo sano y salvo

-Eres valiente, decidido y terco muchacho, justo como era tu padre. Te estaré esperando. Suerte y que los dioses estén de tu lado

El barco zarpó de la bahía con mucha gente despidiéndolos, agitando sus manos en expresión de adiós y de que los tendrían en sus oraciones.

7 de Septiembre de 2019 a las 15:57 0 Reporte Insertar 0
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