Andando con patera Seguir historia

robertberl Robert Berl

Es la historia de un habitante de África, donde explica sus razones para venir a Europa. Simplemente es una información de lo que no se dice en los noticiarios.


Inspiracional Todo público.

#áfrica #actualidad #europa #Emigración
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Mi amigo Abiodun

Se aprovecharon hace siglos y no hubo pateras, sino esclavos con pasaporte para trabajar como animales en sus campos de cultivo, ya que todas nuestras riquezas, como alimentos y materias primas, fueron usurpadas durante tanto tiempo que pudieron obtener el dinero suficiente, para que en el siglo de la industrialización, pudiera ser un hecho en el hemisferio norte del planeta.

Nunca había oído estas siglas en mi vida, pero lo llamaban OMC. No supe hasta cierto tiempo que querían decir, pero viendo mi país supe que mayoritariamente tenían la culpa de que no tuviéramos vivienda, alimentos, medicamentos y formación. Nosotros o mejor dicho, mi país no tiene ese vigor o la fuerza para competir económicamente en este galáctico comercio para poder obtener estas necesidades más baratas, en este mercado mundial.

Sin duda, estos imperios de naciones del hemisferio norte, no nos ayudan mucho para que el precio de estas necesidades primarias, sean más asequibles en un mundo globalizado y monopolizado por pocos e impuesto sin ninguna opción a elegir.

Según los Derechos Humanos de Naciones Unidas nosotros como cualquier individuo o país tiene su derecho civil, político, económico, social y cultural. Ya que si se respetara estos fundamentos tendríamos de tener la posibilidad de obtener estas necesidades. Pero con el pretexto de un libre comercio mundial impide que países como el mío en vías de desarrollo o mejor dicho países del tercer mundo no pueden llegar a pagar estas necesidades básicas. La verdad que si mis hermanos se van al norte en busca de una vida mejor es porque estos mandatarios y su política mundializada denominada globalización no tienen ningún motivo para cambiarlo.

Mi amigo, Abiodun que se armó para defender su postura en este momento de su vida, me dijo que había países que estaban por encima del Tribunal Internacional de Justicia y también de la misma forma, de las Naciones Unidas. Estos podían hacer lo que les placieran como bombardear ciudades, bloquear económicamente a países y mucho más. Por esta razón, el luchaba y me advirtió que si nuestro país o algún otro, se encontraba en una situación como conejo de indias de este monopolio mundial, y se enfrentaba a ellos por lo que les estaba pasando en su territorio, podrían sin ningún inconveniente atacarlos militarmente y definirlos como terroristas, por no estar de acuerdo con su política imperialista. Él lo llamaba la Coalición Imperialista Internacional, ya que estos que podían hacer lo que les placiera, definían como enemigo a todos los individuos o países sin juzgarse de sus decisiones y actos que provocaban en mi país o otros, la muerte de gente, no por sus bombardeos sino por ejemplo, de no tener comida o los medicamentos necesarios para sobrevivir.

Ciertamente mi amigo Abiodun tenía sus razones, pero más tarde, en su lucha se mezcló la religión con la única razón, de tener mucho más poder y, sus principios se mezclaron con algo, que en mi parecer, le hacía actuar de una forma despiadada contra a otras religiones asesinando a gente inocente.

Y siendo humano, por un lado tengo mi país sujeto a un despiadado juego mundial de comercio, que solo se aprovechan los más ricos y por otro lado sus consecuencias, que han hecho aparecer focos de guerra entre distintos pensamientos o religiones, y me ha obligado a irme de mi país a por una vida mejor con patera o saltando una verja en un lugar donde se han aprovechado de mi gente, desde los siglos XV y XVI, de la colonización de mi continente.

25 de Agosto de 2019 a las 17:21 0 Reporte Insertar 0
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Robert Berl Las palabras conducen al paseo, por el laberinto, donde se juntan con otras para formar la base que cura el rasguño y rompe el silencio.

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