Reencarnación: El comienzo Seguir historia

katzuma Angélica Barrueta Madalengoitia

Nos encontramos con Alexa, una adolescente otaku con grandes aspiraciones, pero un accidente y el encuentro con un joven cambiará toda su vida y su manera de pensar sobre quién es ella y quién es su familia en realidad.


Fantasía No para niños menores de 13.

#romance #seressobrenaturales #acción #seresdivinos
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CAPÍTULO 1: ACCIDENTE Y UN EXTRAÑO SUEÑO

En el infierno...

Se escuchan explosiones por todos lados, demonios y arcángeles peleaban sin parar, pero solo había una lucha que sobresalía.

– Malditos arcángeles, no nos derrotarán tan fácilmente, ¡Todos, absorban a las almas caídas!
– No lo permitiré... – Aparece un arcángel con una armadura divina, de rostro desconocido pero con voz femenina sacando una espada - No permitiré que dañen a estas almas en nombre de nuestro Señor. – Abalanzándose sobre el enemigo – ¡KYAA!

Suena la alarma del celular... Son las 5 de la mañana del martes, la persona quien dormía profundamente despierta.
– Volví a soñar eso de nuevo... no debería sorprenderme.
Mi nombre es Alexa Madalengoitia Russo, estudiante de academia de 17 años y amante del anime y manga, o sea, me considero "otaku", el año pasado terminé el colegio y este año me preparo para postular a la Universidad y convertirme en una gran periodista reconocida. Vivo con mi madre América, mi abuelita Soledad y mi adorable hermana menor Sasha, aún ella está en la secundaria, pero es una niña muy aplicada; nuestro padre falleció cuando ella nació, en ese entonces yo tenía 4 años, no tengo ningún recuerdo con él, ni siquiera una foto suya, pero mi madre siempre nos contaba sobre él.
Me voy a dar un buen baño caliente, ya que estamos en invierno, me visto con un jean negro, una blusa con blondas color coral, encima una casaca roja con capucha y unos botines negros un poco altos para combinar, ya que soy gruesita y algo bajita. Mientras iba bajando veo a mi madre cocinando y mi hermana viendo las noticias, pero mi abuela no está, me supongo que estará descansando.

– Buenos días mamá, también tú, Sasha.
– ¡Ja!, te gané en levantarme más temprano que tú. – Sasha se levanta de su asiento y me abraza.
– Bueno, no exactamente me ganaste, ya que me demoré en el baño.
– Oh, no importa, la cosa es que tú bajes a sentarte aquí.
– Niñas, vengan a desayunar, les queda 20 minutos. – Mamá se acerca a la mesa con dos tazas con leche.
– Hoy para el almuerzo les prepararé Lomo Saltado, ya que está barato la papa.
– ¡Qué bien, gracias mamá! – Me acerco a mi mamá a abrazarla, pero mi hermana solo se limita a ver, siempre lo hace, nunca se acerca a mamá.
– Sasha, ven, ¿Por qué no abrazas a mamá?
– Si no desayunas rápido te ganará la hora. – Al escuchar eso, miro el reloj de la pared y solo me queda 10 minutos para alcanzar el autobús, tomo la leche rápidamente, me voy al baño a lavarme los dientes, busco a mi abuelita, no la encuentro en su habitación, sigo buscando y la encuentro en el patio de mi casa junto a las rosas.
– Abuelita, me voy, hasta luego. – Le doy un beso en la mejilla, la quiero mucho.
– Cuídate princesa, que los ángeles te acompañen.
– Adiós mamá, adiós Sasha, no llegues tarde.
– ¡Ja!, como si llegara a pasar, cuídate.
– Adiós mi niña. – Mamá se me acerca con los brazos abiertos. – Que te vaya bien.
– Sí, mamá. – Salgo de mi casa con dirección al paradero, mientras camino veo a mi vecino, el padre Rafael regando sus flores.
– Buenos días padre Rafael.
– Buenos días Alexa, que bonita estás hoy, ¿Vas a tu academia verdad?, me recuerdas a mí cuando era joven. Le sonrío con toda sinceridad.
– Sí, debo apurarme, salí muy tarde, adiós.
– Claro, vaya con cuidado, que Dios la acompañe.

El padre Rafael es una persona muy generosa y honesta, pero a la vez misteriosa. Hace 30 años, él vivía en Roma y predicaba la palabra de Dios a miles de fieles, viajaba a muchos lugares con diferentes religiones, creencias y costumbres, estudiaba cada una de ellas y las respetaba, ayudaba a muchas personas y mascotas en abandono y mendigos, visitaba hospitales y a todos ellos les decía que deben tener fe en el ser que ellos creen, que todos ellos siempre los escucharán, era el sacerdote más respetado en todo el mundo en ese entonces, pero hubo un incidente: Lo acusaron de violación a 2 menores en su propio país. Al principio no creían en eso, pero después paso otra desgracia, la iglesia donde predicaba se incendió y murieron las monjas que vivían ahí, nadie sabe cómo se originó. Muchos sacerdotes se reunieron para conversar con él sobre estos dos sucesos, pero era muy tarde, el papa culpó al padre Rafael de todo eso e incluso logró convencer a muchas religiones a quitarle sus cargos, que nunca vuelva a predicar, pisar una iglesia y lo peor, al exilio de su país, cosa que a muchos seguidores no lo aceptaron. Hubo mucho alboroto en ese entonces, pero él se presentó en televisión anunciando que obedecerá lo que el papa dice que, si cometió algún error, que Dios sea el juez que lo juzgue, pero lo que nunca dejará es en creer en Dios. Vino aquí a Lima, Perú y se mudó en la zona donde vivo, todo el mundo se enteró, muchos lo apoyaban y otros lo acusaban de cobarde, hasta ahora, toda esa historia me la contó mi abuela, ella no cree que haya pasado todo eso por culpa suya, había alguien quien odiaba al padre y por eso lo hizo, pero hasta ahora nadie lo sabe, mi madre incluso cuando era pequeña veía que me acercaba a él y ella me gritaba: ¡Alexa, ven aquí! – Iba corriendo hacia ella. – No quiero que te acerques a ese hombre, es peligroso, entra a la casa. – Ella cree que es un criminal, pero yo no lo creo.

Llego al paradero, esperando el autobús cuando veo un niño de más o menos 5 años cruzando la pista mientras los autos avanzan sin percatarse del niño, no me quedo parada, suelto mi mochila y corro hacia el niño, logrando salvarlo de un auto que venía a toda velocidad, cruzo la pista hacia el otro lado y veo a la madre del niño que viene corriendo.
– Andy, hijo mío, por mi descuido casi te pierdo, muchas gracias señorita. – La señora sonríe y yo la imito, miro al niño y le acaricio su pequeña cabeza y noto que la madre me mira fijamente. – Disculpa señorita, me pareces conocida. – Me quedo sin palabras, nunca he visto a esta señora. – Me recuerdas a alguien que también me salvó en una situación similar, hace mucho tiempo. – Solo me limito a escucharla, no entiendo de que habla, me despido de ella y volteo para cruzar la pista y recoger mis cosas, pero en eso no me doy cuenta del semáforo que está en luz verde, cruzo y un auto viene directo hacia a mí y salgo volando, caigo en el pavimento, no puedo escuchar a nadie, mi visión se pone borrosa y lo único que logro ver es a un joven parado delante de mí y todo se vuelve oscuro.

... Escucho voces… no las reconozco, veo sombras que se mueven pero no las reconozco, de pronto todo se vuelve oscuro otra vez.
– Uhm… – Abro los ojos, algo mareada y lo primero que veo es un cielo claro sin nubes y pájaros volando, noto que estoy echada sobre algo suave, me levanto y veo un campo lleno de flores, puedo sentir su aroma, es precioso este lugar…pero, no sé dónde estoy. Sigo observando detalladamente este lugar y logro divisar un árbol con flores de cerezo, camino hacia allá y también logro ver algo, no puedo distinguirlo bien, camino un poco más y veo a un joven parado, mirando hacia atrás.
– Ah… disculpa… bueno… no quiero molestarte, pero… – Se voltea a mirarme con seriedad, siento un escalofrío terrible, pero me pongo firme y hablo. – ¿Me podrías decir dónde estoy?, ¿Por qué estoy aquí?
– Humph, no me digas que no reconoces este lugar. – Me habla, sí que da miedo pero no lo quiero demostrar.
– ¿De qué hablas? No sé qué lugar es este pero si tú lo sabes, dímelo.
– De acuerdo… Estamos en el Paraíso. – En ese momento sentí como si me echaran un balde de agua helada.
– ¡Q… Qu… Q… Quéééééé!... No, ¡Es mentira!, ¡Estás loco! – Le grito, no puedo controlarme. – Sé que esto es un sueño, muy pronto despertaré. – Digo sonriendo, aún me aferro a que es un sueño, de pronto me empieza a doler mucho la cabeza, veo visiones, son un poco borrosas, no entiendo, me arrodillo sobre el pasto, el dolor es inmenso.
– ¿Por qué no las dejas fluir?, si no lo haces no te dejaré “despertar”. – Lo miro, aún tiene ese semblante frío, aún me duele la cabeza.
– ¡¿Qué?! ¿Me estás pidiendo condiciones para despertar? ¿Quién te crees que eres?, solo… – Duele horrible.- Solo esperaré.
– Déjalos fluir y ya no te dolerá más. – Insiste, no quería hacerlo, pero no me quedaba de otra que dejarlos fluir, bajo las manos de mi cabeza, me paro y cierro los ojos; empiezo a ver muchas imágenes, al principio las veía borrosas, pero luego se aclaran, puedo verlas.

Oscuridad, fuego, tinieblas, gritos de personas que suplicaban ayuda, puedo verlos a todos, muy claramente, es horrible. Veo también a otras personas, no, más bien parecen… ¿Ángeles?, ángeles con armadura, no... arcángeles, los veo pelear contra… monstruos.

– Malditos arcángeles, no nos derrotarán tan fácilmente ¡Todos, absorban a las almas caídas!, ¡Mataremos a todos los arcángeles y conquistaremos el Paraíso! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! – Reía este monstruo de altura más o menos 1.90 metros, tenías alas de murciélago destrozadas, patas de algún felino salvaje, cola de serpiente con cabeza, cuerpo de hombre, 4 brazos, dos en cada lado, el izquierdo son brazos humanos mientras que el derecho parecen de un gorila, cabeza de león de gran melena con cuernos gigantes, una cicatriz en el ojo derecho y dentadura sobresalida, todo su pecho es rojo con algunas cicatrices y con cadenas y armadura en la parte de la cadera. – Tendremos más poder si absorbemos a estas miserables almas.
– No lo permitiré... – Lo vuelvo a escuchar, esa voz, esa voz que siempre la oía en mis sueños. – No permitiré que dañen a estas almas en nombre de nuestro Señor, es por eso que estamos aquí. – Al fin puedo verla, de altura 1.60, vestía con una armadura simple que le protegía la parte del pecho y por las caderas esta armadura parecía como una falta que protegía su vestido blanco corto y con las mangas largas, parecidas al de un kimono con detalles de flores en los bordes, de calzado unas balerinas con una flor en el centro, lleva una espada en la cintura, ojos color aguamarina con ligero rosa suave, cabello largo hasta la cintura color dorado y con un listón largo color blanco con las puntas color lila suave, con alas gigantes y hermosas, aterrizó delante del monstruo. – Libéralas Raionheddo.
– Yo no sigo órdenes de un arcángel, si ustedes creen que con venir hasta aquí y matarnos a todos se acabará, pues se equivocan, la oscuridad seguirá en este mundo, y nosotros nos alimentamos de ello, por ende somos inmortales como ustedes ¿En verdad te dan lástima estas miserables almas que tu Señor las envió aquí para ser castigadas? Si en verdad es “misericordioso”, no debió hacerlo. – No podía creer lo que veía.
– Nuestro Señor lo es, mientras estas almas pidan perdón en vida, aunque hayan hecho cosas terribles, igual los perdonará. Él no quiere enviarlas a este lugar tan terrible, pero lamentablemente no tiene otra opción, él llora cada vez que sus hijos se vienen aquí, pero ya no soportó más y es por eso que nos envió hasta aquí. – Desenfunda su espada y veo que su mirada es decidida, no hay miedo en ella. – Vinimos aquí a llevarnos a estas almas, sufrieron mucho con crueles castigos y en verdad están arrepentidas, pero antes de hacerlo acabaremos con todos ustedes.
– ¡Ja!, ya lo veremos. – De pronto veo que detrás de su espalda salieron dos brazos más de hombre y de la nada aparecieron en cada mano una espada y se abalanza sobre ella. – ¡Primero morirás!
– ¡KYAA! – Comenzó la pelea, el sonido de choques de espadas se escuchaba tan fuerte que los demás arcángeles y monstruos que peleaban se detuvieron y veían la lucha, caían y se levantaban enseguida, en una de esas la espada de la arcángel atravesó la garganta del enemigo y este gritaba de dolor.
– ¡Mal… dita! – De pronto le agarra del cuello y la lanza muy lejos, en eso aprovecha para sacarse la espada y lanzarlo lejos también, logra levantarse y esquiva el ataque, empieza a correr hacia su espada, logra recogerla antes de recibir un golpe. Siguen peleando, está muy impresionante, volaban y lanzaban ataques no solo con las espadas, sino con sus poderes, pero algo pasó, aparece una gran bola de energía que cae sobre todos, tanto arcángeles como monstruos estaban tendidos en el suelo.
– Lo siento, no quería dañarlos a todos, solo a los arcángeles.– Apareció una mujer, no era horrible como él, más bien es bonita, alta, cabello largo y negro, pero con ojos rojos y armadura que protegía su vestimenta. – Perdón por llegar tarde, estaba castigando a las almas que me olvidé de esta situación. – Lo dice con sarcasmo ¿Ella también es uno de ellos?
– Nunca piensas en tus actos América y siempre con ese maldito sarcasmo que odiamos. – ¿América? ¿Ella se llama América? Es igual al de mi madre; ahora que la veo bien, se parece mucho a ella. Veo a la arcángel abrir los ojos, aún en el suelo, con algunas heridas y una de sus alas despedazadas.
– Vamos, ahora que estoy aquí, yo me encargaré de ella.
– Espera, yo lo haré, lárgate de aquí. – Le toma del brazo, pero ella le mira con una sonrisa terrorífica y de pronto le apuñala en la zona de corazón con una espada brillante.
– ¡AAHHH! ¡¿Qué… qué diablos haces?! ¡AAAAAHH! – Gritaba de agonía, era muy diferente cuando tenía la espada en el cuello, esta vez sí sufría.
– Jamás debes tocar a una mujer y menos cuando ésta tenga una espada bañada de agua bendita.
– ¡AAAAAAAAHHHH… ! – Cae y empieza a desaparecer, la arcángel logra levantarse, sus heridas y ala sanaron.
– Era tu compañero…
– Humph, no me importa, ya me tenía cansada. – Lo decía fríamente. – Empecemos a pelear arcángel, el bien contra el mal, me pregunto quién ganará.
– De acuerdo. – Comienza otra vez la pelea, es más impresionante que la anterior, la arcángel logra quitarle su espada y antes de darle el golpe final se escuchan pisadas, son tan ruidosas que detienen el combate.
– Mi Amo y Señor está aquí. – Lo dice mostrando alegría. – Ninguno de ustedes tienen oportunidad. Aparece alguien que no se mostraba su rostro ni su cuerpo, todo es negro.
– América, mataste a uno de mis sirvientes, pero te lo perdonaré solo porque eres una de mis mejores sirvientas. – Su voz me daba escalofríos.
– Muchas gracias amo, no se preocupe, usted será el próximo gran Señor de este miserable y pobre mundo y o me encargaré de que lo logre. – Veo que todos los arcángeles están boquiabiertos, parecía que aún no o esperaban. – ¡Todos, arrodíllense ante el gran Lucifer! – ¿Lucifer? Entonces ¿Esto… es el infierno? Cómo no me di cuenta, que tonta soy, arcángeles, demonios, soy una tonta.
– Acabemos con esto ahora. – Esa voz estremecía a todos y una vez que acabó de hablar apareció mucha niebla oscura y una bola mucho más grande que la anterior cayeron sobre todos y a la vez matándolos, tanto arcángeles como demonios. No puedo ver nada, todo está oscuro pero poco a poco empiezo a ver otra vez y lo que vi me horrorizó: La arcángel tenía una espada demoníaca atravesada en el pecho.
– Perdiste arcángel Angel, ahora absorberé tus poderes hasta secarte. – Antes que eso suceda aparece dos personas, un arcángel y uno que se parece a un Shinigami, un dios de la muerte.
– Suéltala América, esto se acaba ya. – Habla el arcángel, es muy guapo.
– Amenadiel, Rinne, hace mucho que no los veía.
– Te dije que la sueltes.
– Oblígame. – En eso, ese ser oscuro o mejor dicho Lucifer se abalanza sobre ellos, mientras esa mujer se alejaba llevándose a la arcángel, pero no contó que ella se recuperó y la golpeó en el estómago, se levanta y se quita la espada, pero estaba débil. – No podrás matarme, estás muy débil, es mejor que te rindas ante la oscuridad.
– ¿Eso crees?, mejor mira lo que le pasa a tu Señor. – Lo dice con una sonrisa.
– ¿Qué…? – Voltea y se queda sin palabras al mirar que el Shinigami atravesó con su guadaña el corazón de Lucifer. – ¡MI SEÑOR! – Grita con furia, aprovecha la arcángel para atacarla, pero la mujer reacciona y la ataca lanzándola por los aires. – ¡Malditos, pagarán lo que hicieron! – Se acerca a la arcángel y le atraviesa el corazón.
– ¡Angel! – El arcángel grita al verla, pero la mujer le toma del cuello e intenta absorberla, pero no puede.
– ¿Por qué no la absorbo?
– Eres estúpida, somos arcángeles, por ende ustedes no nos pueden absorber. – Lo dice atacándola.
– Entonces si no puedo matarla, me la llevaré al mundo terrenal.
– ¿Qué dices?
– Si la llevo ahí, ella renacerá como una humana común y corriente, de esta manera. – Aparece una luz brillante que no permite ver lo que sucede, desaparece la luz y la arcángel desapareció y lo único que hay, es una paloma volando en su mano.
– ¡Qué has hecho!
– Solo destruí su cuerpo y transformándolo en su verdadera o representativa forma y como está en mis manos, no podrá volver a ser arcángel, ahora si me disculpas, tengo que ir a experimentar algo con ella.
– Como si te dejara escapar tan fácilmente. – Se lanza sobre ella, logra esquivarlo y mientras huye, ve a una alma que estaba por ahí, la toma y se la lleva volando.
– ¡No escaparás!- Emprende vuelo también pero es detenido por el Shinigami.
– No lo hagas Amenadiel.
– Hazte a un lado Rinne.
– No lo haré, sabes muy bien que nosotros no podemos interferir en ese mundo.
– ¡¿Entonces dejo que se lleve a mi amiga?!
– Mira Amenadiel, jamás debí ayudarlos a ustedes, mi deber es llevar a las almas o al cielo o al infierno, pero por culpa de estas guerras entre demonios y ustedes, muchas almas quedan en el mundo terrenal esperando el descanso eterno, ahora no permitiré que las sigas.
– ¡Entonces que quieres que haga, quedarme aquí a ver cómo manipula a Angel!
– Claro que no, quiero a Angel como amiga, tampoco permitiré que le haga algo, pero no podemos ir de esta manera, provocaríamos espantos a todos los seres humanos. Este es mi plan, observaremos como pasan las cosas, le enviaré sueños sobre lo que pasó en fragmentos desordenados y esperaré el momento indicado para ayudarla y hacerle recordar quién es ella en realidad ¿Confías en mí?
– … De acuerdo, hablaré con nuestro Señor sobre tu plan, pero sé que él aceptará, hasta entonces Rinne. – Se va volando, mirando a su amigos y enemigos muertos, el único que queda es el Shinigami, de pronto aparece una luz brillante y cálida y milagrosamente todos los arcángeles reviven, el arcángel se da cuenta y regresa con ellos.
– Amigos, que alegría… están vivos.
– Sí, gracias a la voluntad de nuestro Padre Dios. – Ellos miran a muchas almas que venían de varios lugares, el arcángel Amenadiel se les acerca y dice.
– No temáis por favor, que nosotros vinimos hasta aquí a llevarlos al Paraíso, si se arrepienten ahora, podrán pasar. – Terminó de decir eso y todas las almas empezaron a llorar, otras se arrodillaron y rezaban, otros pedían a gritos perdón.
– No os preocupéis, que sus súplicas han sido escuchadas por el gran Señor misericordioso, vamos todos, vamos al Paraíso que les espera. – Todas las almas empezaron a avanzar con los arcángeles siendo cubiertos por esa luz brillante que revivió a los arcángeles, de ahí también esa luz se hizo más fuerte que ya no pude ver nada.

– ¿Ahora lo entiendes? – Abro los ojos al escuchar esa voz.
– … Tú, tú eres ese Shinigami. – Me quedo sorprendida.
– Mi nombre es Rinne, el Shinigami que te enviaba esos sueños, o mejor dicho, recuerdos.
– ¿Recuerdos? ¿Me estás diciendo que todo este tiempo he estado viendo sueños que ahora son recuerdos?- Sigo dudando.
– … Es mejor que despiertes ya.
– ¡Espera!... – Un fuerte viento se me aparece de pronto, estoy perdiendo equilibrio. – Por favor… dime… dime por qué debo creer que estos son recuerdos y no sueños patéticos.
– Primero dime quién eres en realidad, hasta entonces, sabrás la respuesta.
– ¡De qué hablas!, soy Alexa Madalengoitia Russo.
– ¡Dilo! ¡Di que eres la arcángel renacida! – Me gritaba, como si me lo suplicara.
– ¡Soy Alexa, mi nombre es Alexa… ! – Pierdo el equilibrio y salgo volando desapareciendo de ese lugar.

24 de Agosto de 2019 a las 20:31 0 Reporte Insertar 0
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