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kide_nise Kide Nise

Ryodan es alguien de los pocos que en un mundo en el que las personas pueden invocar demonios y monstruos de todo tipo, no pueden hacerlo, aunque una mañana tras oir unos fuertes golpes en su puerta, su vida cambiaria completamente.


Fantasía No para niños menores de 13.

#magia
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Salvados por un escudo.

Mi nombre es Ryodan Fiseyi, soy un chico de diecisiete años.

En este mundo las personas son capaces de utilizar unas cosas llamadas pergaminos, con las que son capaces de invocar desde el animal más inofensivo hasta el demonio más poderoso. Cada uno aprende por cuenta propia a dominarlo, pero al llegar a los diecisiete años, se puede optar por intentar entrar a una academia en la que en principio se le enseñara a explotar tanto las capacidades de su invocación como las propias.

Esa mañana me levanté un poco desganado y miré mi escritorio, allí había una especie de folleto sobre una academia a la cual quería intentar ingresar, aunque no podía, dado que yo no tenía ningún tipo de invocación.

-supongo que será el próximo año...- no me mires así, los pergaminos no son algo que se consiga así como así... en fin, sin darle muchas vueltas bajé a desayunar, allí estaba mi madre Sati, quien junto a Rayira estaba preparando el desayuno... si, Rayira es su invocación, esta tiene la apariencia de una mujer humana similar a mi madre, aunque con la sutil y pequeña diferencia de que es capaz de lanzar ráfagas de hielo por sus manos y puede partir hasta rocas con su lanza... sutiles diferencias, en fin, en la mesa sentado estaba mi hermano pequeño Grad, este tiene diez años... y también está junto a su invocación, este es un pequeño perrito de color rojo, que es capaz de escupir pequeñas cantidades de fuego, su nombre es Jaki. Si, lo sé, hasta mi hermano pequeño tiene una invocación... no hace falta que lo remarques.

-¿sigues sin conseguir una invocación?- ¿acaso no es obvio que no? Si tuviese una invocación estaría saltando de la alegría... algo que no comente es que tanto para mí como para mi hermano, Rayira es algo así como nuestra segunda madre puesto que nos ha cuidado desde que tenemos uso de razón.

-no, todavía no, sabía que era difícil conseguir una, pero no pensé que tanto...- personalmente desde hace un tiempo para aquí había empezado a perder las esperanzas con esto.

-no te desanimes, aun eres joven, seguro que pronto conseguirás una- me dijo mi madre mientras me sonreía, ojala tenga razón, aunque me da a mí que voy a tardar en tenerla.

-eso espero...-

-si quieres puedo prestarte un tiempo a Jaki- ¿que acaso Grad creía que las invocaciones son simples pedazos de papel? Niño idiota. Decidí contener mis ganas de matarlo y revolví ligeramente su cabello.

-Jaki es tuyo, seguramente él se sentiría muy solo si vas por ahí dándoselo a otras personas, ten cuidado con eso-

-está bien, lo siento...- niño tonto, en fin, supongo que no puedo culparlo, aun no tiene la edad como para entender lo que Jaki podría sentir.

De pronto, unos fuertes y desesperados golpes se escucharon en la puerta, por lo que rápidamente la abrí. Lo que vi ahí... bueno... Había un monstruo, aunque era un poco extraño, tenía la forma de una chica de unos dieciocho años, aunque su piel era ligeramente azulada y en sus antebrazos tenía unas extrañas líneas de color gris. Sin pensarlo, la chica nada más entrar cerro con fuerza la puerta y se colocó tras de mi como si intentase refugiarse de algo... como dije, un monstruo bastante extraño al menos a primera vista.

-disculpa, ¿que te...?- no dejaban de tocar la puerta, nuevamente alguien volvió a golpear la puerta como un poseso, aunque cuando fui a intentar abrir, la chica me tomo la mano y hablo con un rostro dominado por el miedo.

-por favor... no abras- ¿que no abra? ¿qué estaba pasando? No entendí nada de lo que pasaba, pero por su parte mi madre y Rayira parece que entendían perfectamente la situación, porque ambas se pusieron en posición, mi madre tomo una espada, imbuyéndola en fuego y Rayira con una mano sostenia una lanza y la otra estaba cubierta de hielo. Esta última antes de abrir la puerta se dirigió a mí y a Grad y sonrió ligeramente.

-chicos, vayan atrás, preferimos que no vean esto- Ya se lo que van a hacer, ¿cuantos años piensa que tengo? De todas formas, si, mejor que Grad no vea esto.

Sin decir una palabra, tome a Grad y a aquella chica y nos escondimos en la parte de atrás de la casa durante unos minutos. En ese tiempo, se escucharon todo tipo de ruidos y gritos, y en un momento la curiosidad pudo conmigo, por lo que los dejé ahí dejándoles bien claro que no fueran a ninguna parte, y fui a ver lo que pasaba. Cuando llegue delante pude ver tanto a mi madre como a Rayira luchando, estas estaban muy compenetradas, mi madre era quien iba al frente, reteniendo, y dañando e inmovilizando a los enemigos, para que luego Rayira termine por ejecutarlos con su lanza. Las mire luchar estupefacto hasta que se percataron de mi presencia.

-¡Ryodan ¿qué haces aquí? te dije que se quedaran atrás!-grito mi madre, aunque fue interrumpida por Rayira quien viendo al enemigo y con un rostro serio comenzó a hablarle.

-cállate, Sati, no es momento para eso, concéntrate en el combate, mientras no pasen por aquí todo estará bien- mi madre asintió, y cuando estaban por volver al combate una voz sonó de entre la multitud.

-señoras, por favor, entreguen al monstruo que entró a su casa y no les haremos nada- al escuchar eso recordé la expresión de terror que tenía aquella chica en el rostro, y lo aterrorizada que estuvo los minutos que nos escondidos. Sinceramente, ¿quién sería tan cruel como para dejar a una chica aterrorizada a su suerte siendo buscada por una legión de psicópatas vestidos de negro como si fueran una secta?... yo no soy así.

-mamá... no lo hagas, tú también viste el miedo en sus ojos ¿verdad? Por favor- mi madre suspiro y se rascó ligeramente la cabeza.

-si me lo pones así, supongo que no puedo negarme... está bien- rápidamente dirigió su mirada al hombre -siento tener que negarme, pero no voy a entregarla-

-como quieras- al decir eso el hombre le hizo una seña a sus compañeros los cuales retrocedieron un poco, este sacó un pergamino de un pequeño bolso que llevaba en la cintura y su invocación apareció sin demora, este era una especie de lobo con pelaje purpura y una pequeña armadura del mismo color, no se veía muy fuerte, pero con estas cosas nunca se sabe, son unas cajas de sorpresas, y como si lo que quisiera fuera cerrarme la boca, el lobo apretó los dientes, comenzó a gruñir y un aura de un color rojizo con tonos morados comenzó a brotar de todo su cuerpo, su pelaje se volvió más regio, creció un poco en tamaño, sus dientes se veían mas afilados, y en general se notaba más poderoso.

Mi madre me había hablado de estas cosas, hay algunas invocaciones que son capaces de este tipo de cosas, de aumentar su propio poder, pero nunca lo había visto, creía que solo eran historias suyas, pero supongo que no lo era, yo al verlo sentí miedo, pero mi madre y Rayira no se achantaban, ¿Qué les pasa a estas, tan seguras están de su propio poder? No sé si son muy valientes o muy estúpidas. Sin más dilación el combate comenzó, aquel lobo rápidamente arremetió contra mi madre quien consiguió bloquearlo colocando el filo de su espada en su boca, aprovechando que él estaba siendo retenido, Rayira se acercó por el costado y con su lanza comenzó a golpear su armadura, con lo que consiguió que este retroceda un poco dañado.

¿Enserio este tipo es tan imbécil de dejar que su invocación sea el único que reciba daño? ¿acaso no piensa ayudarlo? No puedo entender como hay gente que los aprecie tan poco como para dejar que sean dañados y no hacer nada... que gente más estúpida, aunque a ese lobo no parecía importarle que su amo no fuera a ayudarlo, supongo que las cosas son así en el mundo real, quien sabe.

-son buenas... supongo que esto será interesante, me gustan los desafíos- la verdad es que a este tipo se le veía un aura de soberbia realmente asquerosa, nota mental: mantener los pies sobre la tierra en el futuro. No me gustaría llegar a ser como él, pero, en fin, cuando dijo eso, el hombre desenvainó un arma que tenía en su espalda, esta era una especie de katana, aunque era un poco más larga que las que normalmente se ven. Pasando su mano por el filo, la imbuyó con una ingente cantidad de rayos y con agiles movimientos comenzó a acercarse a mi madre, metió una mano en uno de sus bolsillos, sacando algo que parecía ser un circulo, lo lanzo detrás de ella sin que se diera cuenta, y cuando estaba a solo unos metros, se preparó para atacar, aunque como es evidente mi madre se defendió, intentando bloquear la katana, aunque su intento fue inútil, dado que el hombre de un momento a otro desapareció de su vista, para reaparecer a su espalda, nada más hacerlo volvió a lanzar otra de esas cosas hacia adelante, y atacó a mi madre en la espalda, haciendo que suelte un alarido de dolor... ¿cómo se supone que hizo eso? Quiero decir, por más rápido que pueda ser tendríamos que ser capaces de verlo, o eso creo...

-¡Sati!- Rayira quien se veía realmente enfadada rápidamente saltó a intentar defender a mi madre, aunque aquel lobo se lo impidió poniéndose en medio. Aprovechando esa situación, y viendo que mi madre iba a darse la vuelta para atacarlo, volvió a desaparecer de su vista, reapareciendo nuevamente tras ella, y, aunque esta vez no lanzó nada, sí que comenzó a atacarla sin cesar, dejándola muy herida, y por su parte Rayira estaba luchando con el lobo, buscando cualquier abertura que pudiese aprovechar para ir a ayudar a mi madre, aunque no encontraba ninguna, al ver la situación, en la cara del hombre comenzó a dibujarse una mueca de decepción.

-aw, pensé que darían mas juego, supongo que estaba pidiendo demasiado ¿verdad?- ¿quién se creía que era este imbécil? Aunque bueno, en esta situación sinceramente puede actuar como quiera... Tras unos segundos de silencio, ese imbécil reacciono, y tomando nuevamente su katana, se dispuso a asesinar a mi madre, cuando de mi espalda escuché bastante ruido, y una figura que en su antebrazo derecho portaba una especie de escudo pasó rápido por mi lado interponiéndose entre ambos, bloqueando el ataque con éxito por unos instantes, tiempo que para mi madre fue más que suficiente para reaccionar.

-¿acaso crees que solo tú los conoces?- ¿que les pasa a todos? ¡¿enserio en estas situaciones se permiten estar tranquilos?! Cuando pude ver la situación con mas atención, vi que quien había bloqueado el ataque fue aquella chica, quien ahora estaba tendida en el suelo inconsciente, por su parte, mi madre de la misma forma que lo hizo el hombre, sacó de un bolsillo suyo un circulo el cual lanzó con fuerza por detrás del hombre, y nuevamente en un abrir y cerrar de ojos apareció tras él, propinándole un corte en la espalda, sin dejarlo descansar, volvió a lanzar otro de esos por delante suyo, y comenzó a atacarlo por la zona del pecho dejándolo bastante dañado, para acto seguido quitarle el arma, y mirarlo con un tono burlesco -aw, pensé que darías mas juego, supongo que estaba pidiendo demasiado ¿verdad?- supongo que es una buena forma de intentar dejarlo en ridículo, pero ¡este no es el momento para eso! aunque, rápidamente volvió a ponerse seria y le dio un fuerte puñetazo el cual lo lanzó unos metros atrás, al menos sabe centrarse. Cuando volví a mirar a Rayira, esta comenzaba a verse superior al lobo... supongo que el estar pendiente de mi madre no la dejaba concentrarse en el combate, dado que tras unos segundos y sin demasiado esfuerzo, consiguió derrotarlo, tirándolo junto a aquel tipo.

-¿que se supone que hagamos con ellos?- ante esa pregunta mi madre suspiro y se acercó al tipo, colocándole la espada en el cuello.

-¿porque buscas a esa chica?-

-eso no es algo que te importe-

-¿tan seguro estas?- al decir eso poco a poco comenzó a presionar, aunque al ver que no le sacaría nada retiro la espada de su cuello, y le dio una fuerte patada en la cara haciendo que le sangre un poco el labio-vete y no vuelvas, créeme que no seré tan benevolente la próxima vez- sin pensarlo el hombre devolvió a aquel lobo a su pergamino y se fue corriendo lo más rápido que sus heridas le dejaban, siendo seguido por todos sus compañeros... ¿o debería decir sirvientes? No lo sé, por su parte mi madre al verlo irse, se desplomó, aunque Rayira consiguió sostenerla. Yo por mi parte al verla en ese estado sin pensarlo me acerque a ella.

-mamá, ¿estas bien?- obviamente no lo estaba, no me juzguen, fui presa del momento, aunque ella parece que se lo tomo bien, dado que tras toser un poco sonrió, me colocó la mano en la cabeza y revolvió un poco mi pelo.

-si... supongo que... lo estoy-

-Ryodan, yo llevaré a Sati adentro, tu encárgate de la chica- espera, ¿y Grad donde esta? ¿está bien? De pronto lo recordé, lo deje allí porque estaba con la chica y supuse que estaría bien... pero... Rápidamente me metí en la casa dejando desconcertada a Rayira y fui hacia el fondo, afortunadamente allí estaba en el mismo lugar en el que lo deje, nada más verlo me tranquilicé, y le di un abrazo.

-¿qué te pasa?- obviamente no entendió por qué lo hice, en fin, tampoco es algo que necesite entender.

-no es nada, no es nada- dicho eso tras unos segundos volví a donde estaba antes y tomé a aquella chica entre mis brazos, llevándola dentro -¿dónde la pongo?-

-en aquel sillon- me dijo Rayira apuntando a uno que tenía cerca, por lo que hice lo que me dijo y la recosté ahí... ¿y ahora qué? ¿que se supone que hagamos? esa pregunta me rondó unos segundos por la cabeza hasta que se lo cuestione a Rayira.

-¿y ahora que hacemos?-

-esperar, supongo, tendríamos que esperar a que despierte y no lo sé, preguntarle quien es y ese tipo de cosas- ...no lo sé, tampoco la noto muy convencida de sus propias palabras, supongo que es normal, es complicado procesarlo todo, en fin, es cuestión de algunos minutos y de que las cosas se calmen un poco. Dicho y hecho, luego de algunos minutos, las cosas se calmaron más, Rayira estaba vendando las heridas de mi madre y cuando termino la llevo arriba, a su habitación, yo por mi parte estaba junto con Grad y Jaki, hasta que aquella chica abrió los ojos, se sentó en el sillón y comenzó a frotarse los ojos mientras bostezaba como si nada hubiera pasado... ¿acaso se golpeo en la cabeza o algo? Nada más verme se me acercó e hizo una pequeña reverencia que no entendí.

-¿qué te...?- rápidamente Rayira me interrumpió poniéndose frente a ella con un rostro amenazante.

-¿quién eres tu? ¿por qué te buscaban esos tipos?- la chica como si estuviera asustada se escondió detrás de mí y desde ahí comenzó a hablar tímidamente.

-me... me llamo Neldi- ¿Neldi? Que extraño nombre... aunque bueno, supongo que yo no puedo decir nada, después de todo Ryodan no es que sea un nombre muy normal.

-te repetiré la pregunta ¿por qué te buscaban esos tipos?- Neldi desde detrás mío se veía realmente confundida.

-¿eh? ¿qué tipos?- ¿que acaso no recuerda nada? Cuando llego seguramente sabía lo que estaba pasando porque me dijo que no abriera.

-¿de verdad no recuerdas nada? ¿no recuerdas que por tu culpa Sati fue atacada y herida?- de verdad Rayira ¿qué te pasa? Dios -¿no recuerdas que...?

-Rayira, basta, no entiende lo que pasa, si se lo echas todo en cara sin ella recordar nada será peor, además, gracias a ella mamá está viva y eso seguro que lo entiendes- cuando le dije eso guardó silencio, de verdad esta mujer es increíble, aunque al menos entiende las cosas -oye, ¿y mamá donde esta?-

-está arriba en su cama, le vendé las heridas, pero no sé cuánto tardará en recuperarse, unos días quizás-

-ya veo... subiré a verla, tu encárgate de Neldi y de Grad... y por favor no le hagas nada a Neldi ¿está bien?- Rayira asintió y yo subí a ver a mi madre, al pasar a su habitación la vi echada en la cama con las heridas completamente vendadas con lo que me sentí mucho más tranquilo -menos mal que estas bien-

-supongo que lo estoy, en unos días podre moverme- en ese momento noté alguien que se aferraba a mi espalda, y al girarme pude ver a Neldi ahí... enserio, ¿que le pasa a esta chica? Por alguna extraña razón no parecía querer despegarse de mí, seguramente por Rayira, aunque al ver las heridas de mi madre tímidamente se le acercó y comenzó a hablarle.

-eso... fue mi culpa ¿verdad?-

-no, no lo fue, no te preocupes por eso, de hecho si no hubiera sido por tí, yo ahora estaría muerta, así que debería agradecértelo, gracias- esto es raro, pensé que haría lo mismo que hizo Rayira y le echaría la culpa de lo que pasó, pero en vez de eso le dijo lo mismo que yo... bueno, supongo que por algo somos madre e hijo, al ver a Neldi, esta estaba completamente seria, y sin pensarlo mucho acercó sus manos a las heridas de mi madre, susurro unas palabras que no conseguí entender y un pequeño brillo azul broto. Tras unos segundos, la expresión tensa de mi madre por el dolor de las heridas, se había relajado bastante, y ahora de hecho pasaba a estar confundida, ¿que se supone que había hecho? Nunca había visto algo así.

-¿qué hiciste?- le pregunté confundido.

-¿eh? No... No lo se... ¿estuve mal?-

-no, para nada, de hecho, ya casi no me duelen las heridas- le dijo mi madre sonriendo... ¿qué clase de magia era esa? Algo asi no salía ni siquiera en la información de los guerreros más poderosos, y eso que me la he estudiado de arriba a abajo, y ni siquiera pude reconocer que palabras había usado... ¿quién se supone que es ella?


24 de Agosto de 2019 a las 16:03 0 Reporte Insertar 1
Leer el siguiente capítulo Aquellas palabras que siempre quise oir.

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