El Artefacto Seguir historia

izanru Izan Ruiz

Esta historia la hice con el propósito del concurso de San Jordi (Juegos florales) del instituto. Concurso en el cual quedé primero en mi categoría, espero que lo disfrutéis y que os guste, un saludo ;)


Horror Horror adolescente Todo público.

#prohibido #peligro #Valla #bosque #Artefacto
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El Artefacto

Ya hace un año desde lo ocurrido, todavía no se lo he contado a nadie, pero la culpa me pesa demasiado, por eso voy a escribirlo todo para más tarde enseñárselo a los demás, ya que no me veo con suficiente fuerza como para decirlo sin más, es un tema un tanto extraño y complicado de entender.

Quedaban pocos días para la semana santa, unos amigos y yo teníamos pensado ir a acampar unos días a la montaña. Estuvimos hablando para elegir a qué montaña ir, no estábamos muy de acuerdo entre todos, así que propuse ir yo mismo a mirar distintas montañas a las que poder ir y también para buscar una zona que nos fuera bien en caso de finalmente encontrar una buena montaña. Tenía todo el día libre y no tenía prisa, pero me dijeron que no tardará mucho así que fui lo más rápido que pude, no tardé más de tres horas en encontrar la montaña ideal, en ese momento solo faltaba encontrar una buena zona. Perdí una hora buscando un buen lugar hasta que encontré un camino por el que había una valla un poco rota, había un cartel colgado que decía que era una zona peligrosa y que se prohibía el paso. Yo, al ver la valla un tanto rota pensé que no importaría echar un vistazo ya que además nadie les molestaría por allí en caso de ser buena zona de acampada. La pasé sin ningún problema.

Estuve explorando en busca de una explanada o simplemente un lugar en el que pudieran caber 5 adolescentes con sus respectivas tiendas de campañas y un espacio en el centro para hacer una hoguera. Finalmente encontré lo que se podía nombrar como el paraíso de la acampada, una explanada no muy amplia, pero si lo suficiente, era perfecta para nosotros. Envié una foto y las coordenadas exactas por el grupo que teníamos, les

parecía bien esa zona, mi mejor amigo, que también iba a venir, dijo algunos aspectos que se podrían mejorar, pero él, sabiendo lo que tardé en encontrar este sitio, lo aceptó. Cuando estaba a punto de irme, vi algo que emitía una luz de poca intensidad, pensaba que solo era el reflejo del sol en un cristal, pero al acercarme pude ver que era un fragmento de lo que parecía una máquina, pero yo que estudio sobre las máquinas y la tecnología nunca había visto nada igual, ni siquiera parecido. El fragmento estaba muy deformado, tenía una palanca y una rueda en un lado, por otro de los lados había unos botoncitos y en lo que parecía la parte de arriba había una piedra que emitía poca luz a través de un cristal aparentemente blindado. Lo estuve mirando un rato y cuando iba a tocar uno de los botones que ese cacharro tenía, justo me llamo uno de mis amigos, me dijo que volviera para planear que llevaría cada uno y como nos dividiríamos los trabajos. Guardé el artefacto en la mochila que llevaba y volví a la ciudad. Llegue a mi casa, deje las cosas y me fui al parque, ya que allí era donde había quedado con mis amigos para hablar sobre cómo nos íbamos a dividir las tareas y tener una mejor organización.

Cuando la semana santa llegó, mis amigos y yo estábamos preparados para la acampada. Como nosotros aún no teníamos permiso de conducir, nos llevó mi padre y el padre de mi mejor amigo, claramente en distintos coches, ya que, sino no cabíamos todos, ni todas las cosas que llevábamos.

Nos dejaron a aproximadamente unos 300 metros de la valla que vi, ni a mi padre ni al padre de mi amigo les dije sobre la valla, especialmente para que no se preocuparan. Sabíamos subsistir solos sin más ayuda que nosotros mismos, o por lo menos eso pensábamos.

Pasamos por la valla, con algunas dificultades por la cantidad de cosas que llevábamos, pero de igual manera no tuvimos tantos problemas como me esperaba con esa valla, sinceramente, no sé porque mis amigos no dijeron nada ni de la valla ni del cartel, supongo que tenían ganas de llegar e instalarse. Una vez instalados estábamos hechos polvos. Ya era un poco tarde y estaba oscureciendo, en ese momento a algunos les empezó a entrar un poco de pánico por la oscuridad, pero es algo común, terminaron adaptándose y, además, preparamos la hoguera y la encendimos, se estaba mejor de lo que podéis pensar. El cielo ya estaba totalmente oscuro, a pesar de eso se podía ver bien, ya que la luna reflejaba bastante bien por esa zona, a parte teníamos linternas, lo teníamos todo muy bien preparado.

Al estar sin tanta luz artificial, las estrellas se podían apreciar perfectamente, se veían hermosas. Volvimos al campamento para ponernos a cenar, mientras los demás trajeron carne para asarla en la hoguera yo me traje un bocadillo de jamón y un batido de chocolate, fui a cogerlo de la mochila, cuando vi una luz poco intensa, era el artefacto que encontré en esa misma zona, no recordaba que lo tenía y mientras cenábamos y charlábamos lo estuve mirando más detalladamente y vi que debajo de la palanca había unos símbolos extraños, no parecían ni de esa época ni del propio planeta. A mis amigos no les dije nada en un principio, pero más tarde fueron ellos que me dijeron que parecía distraído con lo que tenía entre las manos, en un principio lo dijeron irónicamente, pero les enseñe lo que literalmente tenía en las mismas, se quedaron un poco extrañados, y uno de mis amigos lo cogió y sin pensarlo ni preguntar giro la rueda noventa grados hacia el sur y le dio a la palanca. Justo en ese instante la hoguera se apagó y la luna empezó a verse menos por una niebla que cada vez se hacía más y más opaca. Todos estaban muy pegados y asustados, mientras que yo me había escondido en mi tienda de campaña aun pudiendo verlo todo.

El artefacto, que fue lanzado al suelo empezó a agrietarse e iluminar de una forma muy peculiar, ya que solo iluminaba la niebla, llegó un momento en el que ya no se veía nada, me quedé lo más callado posible mientras que mis amigos seguían ahí gritando y suplicando a lo que fuera que hubiese ahí, que no les hiciera nada. Al cabo de cinco segundos empecé a escuchar como cada uno de mis amigos gritaba y cesaba de gritar de repente. Sin saber de dónde vino, algo me golpeó la cabeza de tal manera que me dejó inconsciente. A la mañana siguiente, que es cuando mi padre y el padre de mi desaparecido mejor amigo volvieron para recogernos, estaban esperando a que apareciésemos, como nadie aparecía, se bajaron de los coches y siguieron las marcas de las bambas que llevábamos, cuando de repente me encontraron inconsciente y tirado en el suelo al otro lado de una valla. La valla. Cuando le pregunte a mi padre sobre la valla me dijo que la valla parecía estar sin ninguna abertura ni rotura, me preguntaron que qué fue lo que pasó, preferí no decir nada ya que como he dicho al principio, sería demasiado extraño y complicado de entender. Hoy lo dejo todo aquí escrito, aún no sé cómo enseñarlo, ni si enseñarlo siquiera, a pesar de que haya pasado un año, recordar escuchar a mis cuatro mejores amigos gritar y desaparecer así sin más será algo que nunca se me olvidará y me seguirá a todas partes. Saber que han desaparecido justo a cinco metros de mí y no haber podido impedirlo me hace sentirme impotente y un cobarde, aunque seguramente si no hubiese llegado a esconderme y no decir nada, habría acabado con el mismo destino. Me quedé con la duda de qué o quién me golpeó y me llevó al otro lado de la valla.

No sé si agradecer o lamentar haberme escondido aquel día.

16 de Agosto de 2019 a las 22:24 0 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

Izan Ruiz Soy un chaval de 15 años a quien le gusta hacer historias de vez en cuando, mayoritariamente suelen ser de "drama", "miedo", "intriga". Cosas como esas me salen solas a la hora de escribir...

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