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Zheri y Atty han sufrido muchos en sus caminos, pero las coincidencias hacen que sus caminos se empiecen a acercar y un encuentro entre ambos hará que sus vidas comiencen a tomar sentido.


Romance Romance adulto joven Todo público.

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Zheri y Atty

En una pequeña casa de la ciudad, un lugar poblado mayormente de jóvenes que solo buscaban divertirse, ahí estaba Zheri, una actitud muy fría y poco amigable pero solo por dentro mostrando a los ojos de los demás como alguien alegre y feliz los cuales solo veían apariencias pero no sabian identificar personas, 17 años de edad y un cabello algo alborotado color negro y una mirada muy fría, obviamente no es fácil haberse criado solo en el mundo y mucho menos fué fácil para Zheri, llevando en si una cadena la cual perteneció a su mejor amigo el cual partió de manera inesperada del mundo, obviamente eso ha sido algo que sigue a Zheri hasta el día de hoy. La puerta sonaba y en ella se reflejaba la silueta de una chica de gafas, cabello de color caoba y piel blanca, su nombre era Vienna, así como la ciudad Austriaca ya que su familia pertenecía a esos lugares.

—¿Has venido? —dice Zheri

—Supongo que no tenía nada que hacer el día el hoy — responde Vienna de manera muy fría

—Quería invitarte a comer al centro comercial —le dijo Zheri lleno de ilusión.

—¡Está bien! —respondió Vienna poco convencida.

Zheri siempre ha sido alguien frío, pero es obvio que la presencia de Vienna le cambia el entorno, es como si estuviera en otro mundo alejado de todo lo malo del pasado, han sido dos años juntos los cuales han hecho que Zheri fuera cambiando poco a poco su actitud fría y de pocos amigos y de a poco sintiendo la felicidad que tanto ha estado buscando, aunque aveces el amor es un arma de doble filo.

Todos en el centro comercial acompañados, las parejas paseaban alardeando su amor y felices juntos, pero Zheri apesar de no ser mucho de abrazar a las personas y ser algo frío hacia todo su esfuerzo por hacer feliz a Vienna, aunque ella prefería tenerlo apartado, Zheri no entedía y se cuestionaba,

—¿Porqué es así?, ¿Porqué apesar de todo mi esfuerzo no puedo sentir que ella es feliz? —Se cuestionaba Zheri en su mente.

—¿Porqué tienes esa cara? —preguntó Vienna.

—¡Es raro, todo es muy raro! — respondió Zheri

—¿Qué es raro? — volvió a preguntar Vienna frunciendo el ceño

—¿porqué estás conmigo Vienna, que han significado estos dos años juntos, han significado algo para tí? — preguntó Zheri algo triste, con una cara la cual reflejaba un poco de tristeza.

con una mirada seria y un poco titubeante le respondió: — ¿acaso no es obvio?—.

Vienna guardó silencio y caminó con Zheri, pero sin dirigir ninguna palabra.

—Quiero dos pizzas— le decía Zheri a la chica que atendía el local de comida.

—Son 10 dólares— respondió la chica observando a la novia de Zheri la cual estaba ahí sentada algo molesta y en eso le pregunta a Zheri: — ¿Le pasa algo a su novia?.

Zheri le contesta: — han sido dos años de lo mismo y le paga la comida.

Ambos sentados y algo tensos, ninguno tocaba su comida y solo movían sus vasos de bebidas y pensaban en silencio sin querer romper el hielo.

— ¿Porqué te niegas a aceptarme?, es como si no sintieras nada, en estos años de juntos siempre te vas y vuelves, ¿que más quieres de mí Vienna? — Exclamó Zheri rompiendo el hielo ante la mirada seria de Vienna.

— ¿Acaso alguien como tú es capaz de amar a alguien? — le respondió a Zheri mientras tomaba de su bedida. En aquel momento, algo se destrozaba dentro de Zheri, una sensación desgarradora, se sentía insuficiente, no sabía que más podía hacer por ella, para que se diera cuenta de su esfuerzo.

—¡Perdón! — una voz desgarrada salía de la voz de Zheri, una mirada perdida en su rostro.
— ¿porqué me pides perdón? — le preguntó Vienna algo preocupada.

— ¡No puedo continuar esto, me cansé de estar siempre ahí cuando quieres, cuando te conviene, me cansé de seguir mintiéndome a mi mismo pensando que sientes algo por mí, no puedo seguir esperando algo que jamás encontraré en ti—con lágrimas en los ojos y una voz totalmente quebrada, Zheri se levantó de su asiento y decidió irse. Vienna sorprendida de su decisión se levantó y fué tras él.

la gente transitaba por la ciudad y Vienna no encontraba a Zheri, rodeado de gente por todos lados logra ver una silueta sentada en una plaza con su cabeza agachada.

—¡Aquí estás! — le dijo a lo lejos de manera fría que caracterizaba a Vienna.

Zheri no podía hablar, su tristeza lo consumía, amaba con todo su ser a Vienna, pero también sabía que no podía seguir ahí, esperando un amor que le hace daño, teniendo un corazón en manos de otra persona y sin el valor de irse de ese lugar tan frío.

—¿No dirás nada? — Vienna le preguntaba pero Zheri no reaccionaba.

la mano de Vienna se alzaba y un golpe hacía reaccionar a Zheri.

—¡¡MÍRATE, ESTÁS AHÍ CON CARA DE IMBÉCIL!!, ¿COMO ES POSIBLE QUE ALGUIEN SIN SENTIMIENTOS PUEDA LLORAR POR AMOR? — Gritando a los cuatro vientos se escucharon las palabras de Vienna.

— Jamás estuviste enamorado de mí, solo te gustaba ser mi centro de atención, te gustaba ser la prioridad de alguien porque sabías que haría cualquier cosa por tí, eso era lo que te gustaba — dijo Zheri dando media vuelta y despidiéndose de Vienna. sin palabras, sin alguna respuesta que dar estaba Vienna, sabía que era verdad, no podía hacer nada y solo observaba a Zheri alejarse cada vez más y más hasta que ya no era visible.

Zheri no se detenía. No podía dar marcha atrás. Era una lucha entre el cerebro y el corazón en donde quién ganara, acabaría con los sentimientos de Zheri.
—Hare todo para apartarla, debo olvidarla — Decía Zheri mientras caminaba.
Era hora de voltear la página. Habían muchas cosas en las cuales enfocarse y el destino tiene preparadas muchas cosas a futuro.

Mientras tanto en otro lugar...

Brillante como las estrellas, la ciudad americana relucía sus grandes rascacielos y su gran economía, en aquel lugar en medio de una villa en las orillas de la ciudad, un lugar con pocas personas pero con muchas historias, en aquel lugar estaba una joven mujer, con un cabello negro que mostraba un color granate en las puntas de su cabello haciendo relucir su pelo tomado que lucían perfectamente con su piel pálida que notaban sus pecas bajo sus ojos, desorientada buscando la felicidad, alguna esperanza que le ha sido muy esquiva en un mundo en donde no ha encontrado algún soporte que la ayude a quererse a si misma, llena de inseguridades debido a su entorno lleno de soberbia los cuales la hacían mirarse en menos debido a palabras que la lastiman y bajan su autoestima, el nombre de la joven era Atty, 16 años de edad y ya estaba cursando la secundaria la cual era un infierno, al tener pocos amigos que pueden ser contados con solo una mano, ahí estaba sumergida en el mundo de los adolescentes en donde no estaba cómoda lo cual causaba que sea rechazada numerosas veces por sus similares.

salía el sol y comenzaba otro día para Atty, pocos ánimos y una cara de pocos amigos era su día a día, un pequeño bocado y una ducha para preparar su rutina, mirándose al espejo con esos ojos color oliva reflejaba su inseguridad.

—¿Porqué no soy tan linda como las demás chicas?— Hablaba consigo misma frente al espejo

Empuñaba su mano llena de rabia, tomando su bolso y tomando rumbo hacía la escuela.

La campana sonaba y era hora del ingreso, ahí estaba Atty caminando sola, llena de pensamientos que le hacían llenarse de más inseguridades mientras los demás murmullaban.

—Ahí va otra vez — ¡Qué mujer tan rara! —

Atty era distraída pero no era boba, se daba cuenta de ello ,pero no hacía nada, apretando los puños y acelerando su paso buscando un lugar en donde pueda estar tranquila, en donde esas voces callaran y solo sonara el sonido del silencio, esa tranquilidad en la cual Atty quería estar eternamente pero no podría encontrarla, aburrida de todo y de todos sin otra opción, abre la puerta y entra a clases para así comenzar otro día de su vida, una rutina interminable y tormentosa.

—¡SEÑORITA!, ¿ESTÁ PRESTANDO ATENCIÓN A LA CLASE? — Exclamó la maestra—. Atty solamente alternó a mirar a la maestra y agachar la cabeza.

—¡Siempre lo mismo contigo Atty, no hablas, tus calificaciones son buenas pero podrías intentar ser más sociable con la gente! —La maestra seguía hablándole mientras los demás estudiante se reían de Atty. El sonido de la silla se escuchaba por el salón de clases y Atty se ponía de pié, como de costumbre empuñó su mano y caminó hasta la puerta, ante la mirada de todos y de la maestra la cual veía como su alumna se levantaba de manera enfadada y salía de la clase.

—¡Ya me cansé! — gritó la maestra.

Pasaron las horas y Atty no aparecía, en ese momento los padres de Atty estaban en la escuela, la maestra los ha llamado para hablar sobre ella.

—¿Ustedes saben lo que le ocurre a su hija? — preguntó la maestra ante la mirada preocupada de sus padres.

—Ella siempre ha sido así — responde su madre.

—¿Han pensado cual es el problema de ella — Preguntaba la maestra preocupada por la situación de su alumna.

Los padres solo se miraron entre ellos pero ninguno pudo dar una respuesta, la maestra ante esto solo pensó y decidió buscar a Atty.

—¡Aquí estoy, no se preocupen! — una voz sonó tras la puerta, la voz de Atty se escuchaba y los padres preocupados de inmediato se levantaron y fueron a hablar con Atty.

—¿Qué ha pasado, porqué escapaste de clases? — preguntaron sus padres pero Atty solo se limitó a mirar al suelo. La maestra viendo la situación les pide poder hablar con Atty un momento a solas y estos aceptan, cerrando la puerta y la maestra le dice a Atty: —Lamento lo que ocurrió en el salón de clases, entiendo que te hayas sentido mal pero, ¿porqué siempre estás deprimida?—.

Atty solo agachó la mirada y no dijo nada pero la maestra lo entendió como algo que sufrió y que no quiere decir.

La noche cae en la ciudad y el auto arranca con Atty sentada y pensando, tras largas vueltas para llegar a casa el semáforo se pone en rojo, y a lo lejos se ven dos personas caminando juntas, al parecer un chico y una chica los cuales iban tomados de la mano, en el retrovisor se veía el rostro de Atty, al parecer conoce a ese chico y de manera repentina, una lágrima empieza a caer en los ojos de ella, hay algo que involucra a ese chico y los padres rápidamente se dan cuenta de lo que ocurre, ¿Quién es ese chico?, ¿Porqué Atty ha llorado al verlo?, las dudas corren en los padres de Atty.

—¡Hemos llegado! — el padre grita a sus otros hijos, rápidamente bajan los dos hermanos de Atty, 15 y 8 años respectivamente.

—¡Hola mamá y papá, hola hermana! — Dice Bill, el hermano menor de 8 años. Atty no dice nada y solo camina hasta su alcoba, sus padres preocupados van tras ella pero esta se encierra en su habitación, esa lágrimas lo dicen todo.

En su cuarto, Atty abre un pequeño baúl que tenía escondido, en ella saca una foto, la imagen del joven que había visto estaba ahí con un mensaje escrito atrás, "Nunca serás bella", un color rojizo resaltaba esa frase escrita en la foto, y un llanto de Atty callado bajo la almohada empiezan a surgir bajo la noche.
Debido a su baja autoestima y su actitud muy reservada, Atty tenía muchos problemas para hacer amigos y la posibilidad de encontrar algún chico era muy escasa. Pero apesar de todo. Atty siempre mantenía esperanzas. Confiaba mucho en el destino.

15 de Agosto de 2019 a las 22:09 0 Reporte Insertar 1
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