Cosmonauta Seguir historia

J
J. A. Matuk


El capitán Kozlov se embarca en un viaje épico en donde encontrará la salvación para la Tierra.


Cuento Todo público.

#381 #343 #347 #341
Cuento corto
1
463 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Cosmonauta

Capítulo I: Vértigo


Eran las 11:32 de esta fría mañana de verano, la vibración comenzaba a acentuarse mientras unas pequeñas gotas, producto de la condensación, comenzaban a danzar en el cristal de la escotilla superior. En casi un estado de trance oía la cuenta atrás (36… 35… 34…), pronunciada por esa mujer de voz robótica, sintética.

El mundo comenzó a congelarse a mediados de la década del 2050, fue inevitable. Recuerdo de niño que en la escuela de comando se hablaba del calentamiento global. Que errados estábamos, nuestro egoísmo ecológico solo retrasó lo que sería el fin de la humanidad, el efecto invernadero que trataban de evitar nunca ocurrió y la naturaleza con poderosa e irrefutable sabiduría nos descargó sin piedad toda su sabiduría en forma de hielo.

Faltaba poco para el despegue, y encontrándome solo al mando de esta maravilla de la ingeniería mitad japonesa mitad china, la voz sin alma se opacaba con el estallido de los reactores de fusión fría, mi mente solo contaba lo que faltaba para el lanzamiento (4… 3… 2… 1…) y en ese último segundo que duro una eternidad, como si estuviera perdido en el espacio y el tiempo, mi mente se puso en blanco al sentir toda la fuerza de la gravedad en mi cuerpo. IGNICIÓN.

Se demoran unos 3 o 4 segundos para volver a reaccionar del empuje vectorial, las gravedades eran muchas y se sentían en cada célula de mi cuerpo, el modulo se seguía sacudiendo y rotaba sobre su eje, ahora era la fuerza centrífuga que amenazaba mi estado consiente y apenas podía moverme a pesar que flotaba en el centro, a los 18 segundos exactos desactive los propulsores auxiliares. Ya estaba a pocos segundo para alcanzar el punto de no retorno pero no temía a nada, estaba preparado.

Siempre supe que mi papel en la historia iba a ser importante, desde aquel momento que nos anunciaron en el complejo espacial lo que había ocurrido durante aquel apagón del 2053. Tenía 15 años y sabía que algo sin precedentes estaba ocurriendo, nos reunieron a todos los cadetes en el salón de conferencias y nos dijeron lo que pronto sería lo que sellaría mi destino; una señal de cosmos se había recibido en todas las antenas del planeta, esta señal laser traía información binaria y fue estudiada, analizada en pocas horas. Provenía de una forma existencial inteligente, y esa definición fue la que más llamó mi atención, uno siempre espera escuchar forma de vida inteligente pero ¿existencial?

En la noche el cielo oscuro, un haz de luz láser se dirigía hacia la tierra a velocidad inusual y como si hubiera un beam splitter a unos 50.000km el rayo se fragmentó al tocar la magnetósfera y la divergencia de esta luz coherente envolvió a la tierra en un manto esmeralda que duro unos 10 segundos. Este evento mágico y aterrador a la vez, ya que se produjo un efecto PEM sin fusión, tuvo como resultado el cambio de nuestra vida como la conocemos al confirmar que “entidades” inteligentes estaban interesadas en nuestro planeta, y nos observaban.

Dhyana era el nombre de mi módulo de comando esférico, construido en su mayor parte con oro y silicio mide 4 metros de diámetro, la parte interna era un desafío tecnológico fabricado por una infinidad de conexiones que se conjugaban en un punto de conexión, este por medio de un cable y que finalizaba en un conector que se insertaba en la parte posterior de mi cabeza donde se encontraba el neuro-implante con el cual controlaba todos los aspectos mecánicos de la nave. El interior estaba forrado por una malla panal compuestos de materiales magnéticamente inducidos y alimentados por litio, que junto a mi traje de aleación de cobalto-aluminio creaban la sensación de gravedad o en etapas de despegue/aterrizaje podían mantenerme flotando mantenerme flotando.

De pronto la atmosfera se disipó y la trama de soles distantes sin más orden que el caos en expansión se revelaba ante mis ojos aliviados, la primera etapa estaba finalizada y con solo un pulso de sinapsis ordené desprender los motores de fusión fría para continuar con la misión.

—¡Capitán Kozlov! —La voz femenina era clara, serena y profunda. Carente de alma como todo cerebro positrónico.

—Etapa 1 completa. Proceda. —Mientras daba las órdenes para orbitar el modulo pensaba en cómo sería el cuerpo de esa cosa… ¿La habrían hecho parecer una mujer verdadera o solo sería un computador a modo de las mejores películas de los ´60?

La segunda etapa consistía en orbitar el planeta hasta posicionarse en las coordenadas correctas determinadas en el mensaje láser y luego lanzarse al frío y solitario espacio profundo. Esto solo debía hacerlo por impulsos mentales los cuales direccionaban el módulo, y el sistema de navegación IA de coordenadas tridimensionales haría todo el trabajo. El espacio, siniestro vacío de nada y todo, me atemorizaba al mirarlo por la pequeña escotilla y el vértigo se apoderó de mi estómago, no estaba acostumbrado todavía al vuelo espacial, y el tratamiento de adaptación que iniciaron en mí desde la escuela de cadetes sirvió poco, es un problema mental cuando lo físico fue modificado para adaptarse y solo tenía que adaptarme, el tiempo no podía acelerarlo para disminuir mi temor y malestar, no todavía.

Son las 11:59 y faltan pocos minutos para alcanzar el objetivo, mi posición final en esta etapa es 30°24′8.61″N 130°58′28.35″E 505kmh donde se enlazara la red neuronal de la base Tanegashima junto al centro espacial, esta red era para que en base pudieran escanear mis pensamientos en tiempo real y así poder analizarlos mediante un sofisticado sistema logarítmico y así, la IA pueda sacar conclusiones de mis operaciones, tecnología militar de primer nivel con el que controlaban batallones enteros con una sola orden directa mediante los implantes neuronales en la cabezas de los soldados. Siempre odié que pudieran leer mi mente, pero no hay otra forma de comunicación más rápida y certera, con la que una maquina japonesa estuviera sacando conclusiones por uno mismo.

—Posición consolida. —ADE se anunció en mi mente como el subconsciente.

Era el momento y el lugar, encontrándome en el espacio flotando sin más soporte que una trayectoria fijada, estaba posicionado a las coordenadas indicadas en el plan de vuelo. Ahora se desarrollaría una parte crucial en la misión, debía activar el PSC (propulsor de salto cuántico) y este me enviaría a los confines de la galaxia, funcionaría tan solo unos segundos, calculados por el computador en tierra, solo esos segundos en mi vida serian algunas semanas en tierra. El tiempo, la madre de todas las unidades, ahora estaba a punto de ser modificada para alcanzar un punto lejano en el universo. El hombre ahora sería un Dios, y lo modificaría todo a su conveniencia.

La terminal Summit ubicada en Oak Tennessee había colapsado, así como todas las computadoras del mundo. El velo láser provocó que cada terminal de datos colapse sin remedio, se perdieron una infinidad de recursos cibernéticos y solo algunas fábricas y establecimientos militares lograron salvar sus equipos electrónicos, ellos previnieron muchas cosas, entre ellas un posible ataque nuclear, sus instalaciones podían soportar un PEM en cantidades indefinidas. De las que sobrevivieron, la primera que pudo determinar un fehaciente resultado de la composición binaria del mensaje fue la NISETar IV Argentina, luego fueron los chinos en sus bases subterráneas y luego el resto del mundo, el código eran grupos de mapas estelares con sus coordenadas, infinidad de planos y lo más importante, un texto con detalles que permanecieron secretos para la mayoría de las personas.

Ya estando en posición decidí tomarme un descanso, el malestar ocasionado por el despegue y puesta en órbita se había desvanecido como el las densas nubes de hielo que atravesé en los primeros segundos de vuelo. Necesita ordenar mis ideas, hacer repaso de los comandos a seguir y verificar aspectos físicos del módulo de comando. El neuro-cable disponía en su interior de otro cable de soporte vital, este comenzó a enviar fluidos a mi cuerpo por el implante que se extendía a todos los órganos de mi cuerpo, creo que detecto alguna encima en niveles bajos o simplemente mi estómago vacío, el fluido es un aminoácido con sustancias vitamínicas. Observando por la escotilla mientras el sistema alimentaba mi cuerpo, admire el cosmos, su profunda oscuridad atrapaba toda la luz de cualquier estrella dispersándose en su inmensidad, no todo se veía a simple vista, había energía, gases y polvo en partículas tan grandes como lejanas, había un unicornio en Nebulosa Trífida, constelaciones, tiempo y gravedad, agujeros negros, vida. Estos dos últimos eran de interés para la misión.


Capítulo II: El Último Dios


La muerte no es el fin, es solo una transformación a otra forma de existencia.

—¡Capitán!, ya es hora. —Mi meditación fue interrumpida por la dulce voz de la oficial médica. Hermosa… pensé y me ruboricé ya que de pronto me di cuenta que toda la base en Japón estaba analizando mis pensamientos.

—Estoy en ello Eli, no te preocupes. —Elizabeth era una hermosa chica de tez y cabellos oscuros, más joven que cualquiera en esta misión, se graduó en la nueva Universidad de Notre-Dame du Lac donde antes existía una catedral, ella era la médico que diagramo todo el proceso de adaptación en mi durante el entrenamiento. Era una niña genio.

—Capitán, tengo lecturas de pulso acelerado ¿Se encuentra bien?

—Enterado. —Respondí con vos seca y certera. Solo necesitaba unos segundo más.

Cada vez que base se comunica conmigo, en mi cabeza se escucha una mínima estática, sé que el micrófono está abierto y un segundo antes que escuchara a la dulce medicó envíe los comandos al módulo para empezar la etapa 3. Luego, no hubo palabras, solo un leve ruido blanco.

El texto detallaba todo lo referente a un viaje espacial, pero no como cualquiera o como imaginábamos, sino a través de la singularidad gravitacional. Era un manual, todo un proceso por el cual un ser humano debía adaptarse mediante alteraciones en su ADN, su composición molecular y en todos los procesos psicológicos de adaptación que una persona pudiera tener, en ese texto se detallaba como hacer un humano perfecto, también eran muy específicos a qué tipo de “que humano seleccionar” y creo que aquí caigo yo, quizás mi composición genética adaptada durante miles de años al clima extremo de la gélida Siberia me hizo un candidato excepcional. Siberia, mi hogar de hielo solo habitable en las fronteras sur de la región, ya que la naturaleza, no mediando otra cosa que su imparcialidad ante cualquier cosa, bajo sus temperaturas hasta los -50 grados en casi toda la zona.

Luego de un solo pulso sináptico, el PSC se comenzó a desplegar de la parte inferior de la esfera, estos motores no eran de empuje como el de cualquier aeronave, eran 5 propulsores de reacción atómica los cuales estaban unidos a los vértices de un marco pentagonal que parecía una tuerca. Al encenderse el marco dimensional alcanzaría una velocidad específica que destruiría la constante gravitacional de un sol. De pronto, una estridente sirena se encendió, empezó a abajar la luz atificial de mi modulo y debajo los controles una tenue luz verde comenzó a aparecer.

—¡Sinapsis confirmada! —Oí en mi conciencia con vos cibernética.

—3… 2… 1… ¡IGNICIÓN!

El PSC comenzó girar y se aceleraba en pequeños saltos de luz. El habitáculo solo se ilumino de láseres verdes como si rebotaran en pequeños espejos de una disco y un zumbido se creaba en el aire como si se rasgara una cuerda de violín en cámara lenta. El marco estaba moviéndose a velocidades espeluznantes, todo tiembla, todo se mueve y comienza a haber una fuerza que me jala a la parte inferior del módulo, era gravedad y se estaba creando desde la fuerza magnética del PSC. De pronto comenzaron los estallidos, esto jamás nadie lo predijo o no quisieron informarme, me atemorice, sude, temblé pero no escuche ni una sola vos en mi mente que dijera “abortar” entonces trate solo de admirar lo que estaba sucediendo, y desde la escotilla inferior veía el espectáculo cósmico. Miraba como quien se mira los cordones desatados, parado sobre la pequeña ventada, y veía la tierra pero diferente, en la parte exterior del marco la luz se torcía, la visión se distorsionaba y de repente se creó la ilusión de que el marco estaba estático de tanta velocidad. Luz pensé, y el módulo Dhyana con toda velocidad, ingreso al marco como una última bola en la tronera de algún billar.

Tiempo, espacio y materia. Todo en uno y en nada, vacío y masa, luz y oscuridad. El universo ante mí se estiró en un túnel sin fin, con su centro tan oscuro como mi destino. No pestañeaba, no emitía sonido y no pensaba, sentí frío y sentí calor, miré mis manos y veía cientos de dedos y ninguno, como si mi existencia se multiplicara en el espacio como fantasmas estroboscópicos. Segundos eternos que me convertían en un dios, lo había logrado y todo se detuvo, estaba flotando nuevamente bajo un destello de infinitos colores pero que se opacaban de a poco hasta revelar el velo verde láser, este se concentró en un único rayo que parecía provenir de uno de los extremos del módulo e impacto sin velocidad en mis ojos. El universo mismo estaba ante mis ojos y lo veía todo.

La frontera de había traspasado, el tiempo y el espacio infinito ahora estaban en mí y por primera en la historia un hombre dejo de serlo en vida.

El láser ingresaba por mis ojos a la red neuronal como un río caudaloso de información binaria, datos y más datos eran decepcionados en mi mente y estos automáticamente enviados a base, el evento singular duro tan solo 2,83 segundos en mi existencia pero en la tierra las cosas eran diferentes, en casa habían pasado algo más de 22 días. Todo finalizó con un espasmo muscular, mis parpados cayeron pesados, el silencio y la oscuridad del vacío cósmico estaba dentro del módulo, mi corazón se detuvo en el tiempo, mi cuerpo congelado era un resabio del pasado y ya nada podía hacerse, era un viaje de ida, todos los sabíamos. Jamás volveré a sentir, amar o temer, jamás volvería a escuchar la dulce voz de Elizabeth, tampoco el cálido beso de nuestra despedida. Nadie vuelve de la singularidad gravitacional. Mi espíritu y mi conciencia ahora contemplan otro plano más allá de la existencia, soy energía y soy uno con el cosmos.


Capitulo III: Infinito


Los datos recepcionados en base fueron absorbidos por infinidad de computadores, con el tiempo todo el mensaje fue descifrado y la humanidad estaba salvada. Los complejos textos eran en su mayoría detalles del genoma humano, datos adquiridos de análisis extraterrestre de mi cuerpo. Había procesos y descripciones de como manipular ese genoma para crear un tratamiento que haría adaptar al ser humano al nuevo clima. Genetistas del mundo, a los pocos años, redujeron esos tratamientos a simples medicamentos y vacunas que fueron administrados a toda la población sobreviviente en nuestro gélido planeta. Elizabeth se convirtió en una salvadora para la tierra, logro estudios científicos jamás pensados y funcionales, su genio ayudo para hacerlo en tiempo record y el mundo le estaba agradecido.

Con el tiempo y con ayuda de las “entidades” el hombre logro vencer su tiempo, su extinción, ahora ya no éramos simples animales pensantes, ahora somos infinitos.

Por mi cuenta, solo sé que no soy más humano, estoy fusionado con los astros. Mi energía es lo último que quedo de mí y se dispersó por un universo desconocido, me volví una entidad como nuestros amigos. Ahora soy luz, gravedad, calor, materia y tiempo, por ello soy eterno.


J.A. Matuk

15 de Agosto de 2019 a las 14:32 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~