En el más allá Seguir historia

azulpontaza Azul Pontaza

Laura ha sufrido un accidente automovilístico que la ha dejado inconsciente. En el "más allá" una conversación poco usual con un ser desconocido, la hace cuestionar sobre si debe seguir viviendo o ha llegado su hora de morir.


Drama No para niños menores de 13.

#cuento #drama #inkspired #vida #historia #muerte #amor #cielo #angeles #accidente #azul #dios #morir #hospital #aprendizaje #limbo #hermanas #oportunidad #lección #azul-pontaza #pontaza #purgatorio #más #allá #en-el-más-allá
8
900 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Laura

Al abrir sus ojos, Laura quedó deslumbrada por la fulgurante luz que la rodeaba; con ambas manos intentó bloquear la entrada de esta en sus pupilas pero fue inútil, el lugar era infinitamente blanco y brillante. Pestañeó algunas veces hasta acostumbrarse a su nueva visión y, cuando pudo abrir los ojos por completo, arrugó el entrecejo y ladeo la boca. Se preguntó dónde estaba y cómo había llegado ese lugar. Levantó su torso y permaneció sentada, echó una mirada en derredor para intentar reconocer el lugar, mas sólo halló luz blanca de regreso.

"¿Estoy muerta?", se preguntó, y cuando lo hizo un torbellino de incertidumbre sacudió su pecho. Se puso de pie y observó su vestimenta; recorrió sus botines negros, sus jeans azules y su blusa verde de licra, ropa que recordaba haberse puesto en la mañana, pero no podía evocar nada después de eso.

¿Qué había sucedido antes de llegar a ese lugar que, a todas luces parecía ser el cielo? No tenía idea.

Cómo era posible que hubiera muerto sin sentir nada, sin saber cómo, sin sufrir y sin malestar alguno. Incrédula pensó: ¿De verdad estaré muerta?

—No —respondió una grave voz varonil.

Laura abrió los ojos como platos. ¿Estaba alucinando? ¿Quién había respondido a su pensamiento? Se agarró la cabeza con ambas manos y giró para todos lados intentando descifrar de quién era y de dónde provenía esa argentina voz.

"¿Qué fue eso?".

—Yo Soy —respondió nuevamente la voz a su pensamiento, tan clara y serena que parecía venir de adentro de su cabeza.

—¿Yo? —dijo esta vez en voz alta.

—No, Yo Soy —repitió la voz con énfasis.

—¿Dónde estás? Te escucho cerca, pero no te veo.

—Estoy en todas partes.

—¿En dónde? —insistió Laura mientras oscilaba la cabeza en todas direcciones.

—En todas partes —reiteró la voz.

—¿Eres Dios?

—Yo Soy.

—¿Estoy... —aguardó un momento temiendo la respuesta— muerta?

—No lo estás.

Laura liberó una discreta exhalación de alivio y continuó haciendo preguntas.

—¿Dónde es aquí?

—Aquí puede ser un parada o puede ser tu destino final.

—No entiendo.

—Tú decides, Laura.

—¿Qué decido? —inquirió desesperada—. ¿Cómo llegué aquí? No recuerdo nada.

—Sufriste un accidente automovilístico.

Laura echó su cabeza atrás y arrugó la frente, luego agachó la cabeza para mirar su cuerpo, y con sus dedos palpó su cadera, brazos y abdomen.

—No me duele nada —arguyó confundida.

—Lo sé, Laura, aquí no duele nada. Aquí sólo se siente paz y felicidad.

—Yo no siento ninguna paz y mucho menos felicidad —replicó.

—Eso es porque todavía no estás aquí definitivamente.

—Pero aquí, ¿dónde es?

—Aquí es el lugar dónde vienen las almas desencarnadas.

—¿No que no estoy muerta? —reprochó.

—Tú alma vino —aclaró campechanamente la voz—, pero tu cuerpo sigue en la tierra, vivo.

Laura soltó una risita nerviosa.

—No, esto no es verdad. Estoy soñando. Dime que estoy soñando y que ya voy a despertar.

—No tienes porqué estar asustada.

—No, asustada no estoy, estoy más bien... enojada.

—¿Por qué?

—¿Sabes cuántos años tengo yo, Dios, o seas quien seas?

—Tienes veinte años.

—¡Veinte nada más! —reclamó Laura—. No puedo morir. No quiero. Tenía tantos planes. Un novio. Un padre que me amaba, a tres hermosas hermanas...

Conforme hablaba, el tono de Laura pasaba de amargo a desesperanzado.

—Pero ¿por qué hablas en pasado? Ya te dije que no estás muerta y si quieres puedes regresar.

—¿¡Qué!?

Laura irguió el cuerpo mostrando las cejas arqueadas y el nacimiento de una tímida sonrisa. Escuchó atenta a la voz que parecía devolverle el hilo de esperanza que había soltado segundos atrás.

—Absolutamente, Laura, tienes la decisión de volver.

—¿En mi mismo cuerpo? —preguntó inquieta y entusiasmada—. ¿Con mi misma familia? ¿A la misma vida?

—Sí. ¿Recuerdas el accidente que te trajo aquí?

—No —admitió decepcionada.

—El auto en el que viajabas con tu hermana Carol fue embestido.

Sus ojos se abrieron de par en par, le resultaba extraño escuchar algo que no recordaba en absoluto.

—¿Cómo pasó?

—El conductor de un auto que iba en sentido contrario perdió el control y chocó de frente contra ustedes.

La descripción del accidente activó en Laura recuerdos fugaces del mismo. Un flash del último momento en el que había tenido conciencia, evocó en ella la angustia y desesperación por ver a un auto acercándose contra el suyo.

—¡Carol! —se sobresaltó—. ¿Cómo está ella?

—Está herida, pero no va a morir.

—¿Ella eligió quedarse?

—Ella no ha decidido marcharse aún. Ha decidido vivir una experiencia fuerte a tu lado que le traerá ciertas consecuencias a su vida.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Te explicaré, y tú decidirás si quieres volver o te quedas aquí.

9 de Agosto de 2019 a las 01:00 3 Reporte Insertar 4
Leer el siguiente capítulo Carol

Comenta algo

Publica!
JOSUE JOSUE
Me gusta esta historia.
Nataly Calderón Nataly Calderón
Me gusta, es atrapante...
ana hoy ana hoy
Muy bueno, felicitaciones!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 4 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión