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bmr7 Baltasar Montenegro

Dos jóvenes, una tragedia, cartas...y el surgimiento de una luz entre tanta oscuridad para Tristán. Solo queda una cosa por hacer: cumplir con su promesa. La que le hizo a Julieta.


Romance Romance adulto joven Todo público.

#amor #cartas #258 #adolescentes
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El último pétalo

Cuando un corazón se fragmenta al punto de empezar a caerse en pedazos los sentimientos comienzan a amontonarse, las lágrimas no parecen acabar nunca y las manos se vuelven frías. La respiración se torna agitada y el esfuerzo por ocultarlo es cada vez mayor. Una ligera convulsión parece invadir el cuerpo y finalmente se comienza a llorar permitiendo que el dolor del pecho deje de estar reprimido y soltarlo como una bomba a punto de estallar. Se deja de lado toda forma de felicidad, entrando en un estado de insufrible libertad en la que las grietas siguen abriéndose hasta que los ojos se cansan y paran por un momento para continuar. Tristán lo sentía así, ahogado entre sus lágrimas y sus gemidos de dolor, porque esa grieta que el sentía en el medio del pecho se hacía cada vez más grande a medida que se tapaba la cara con las manos. Su cuerpo que el mismo describía como simple y sin nada especial se convertía en una especie de resorte que comenzaba a recibir cada vez más peso. Algo en el ambiente lo estaba presionando, haciéndolo sentir como uno de los ejercicios de física que la profesora Marta le hizo resolver en diciembre del año pasado para evitar llevársela a marzo. Un ejemplo, algo que se puede convertir en algo real, algo que nadie puede ver ni tocar, algo que está en la cabeza de las personas. Algo parecido a un recuerdo. Algo en lo que se convirtió Julieta hace una semana: un simple recuerdo que permanece escrito en letras grandes y amarillas adornadas con bordes rojos sobre una corona de flores que dejaron sobre su tumba. Julieta, Julieta, Julieta. De cualquier modo que Tristán la recordaba no podía dejar de encontrar en ella la perfección en su persona, no podía dejar de ver su rostro en las paredes, no podía volver al pasado para rescatarla del trágico final que la succionó al fondo del abismo. Al igual que los vacíos producidos en el océano. Ahora la grieta es tan amplia y profunda que su corazón se parte en dos haciendo que caiga sobre la cama tragando todo lamento que sale de su garganta. No, ella no es un recuerdo: ella fue, es y será Julieta, apoyándose más en la religión que en la filosofía dictada por viejos que vestían de blanco y andaban descalzos. Pero lo atosigan las dudas: al final nadie tiene la última palabra. O sí. Ella estaba con él, ella compartió parte de su vida y abrió sus alas con él. Y ya no está, algo más allá de su comprensión se la llevó, no solamente fue un paro cardíaco, un fallo en su cuerpo, sino algo que ensañado con la belleza de su persona la apartó de su lado impidiendo que puedan volver a verse. Gira sobre la cama, la que tiene desde hace muchos años, aquella en la que también estuvo Julieta, amándolo. Puede que sea su imaginación, pero le parece sentir el aroma de sus manos en su almohada, tocar su piel, su cabello, ver sus ojos verdes delante de los suyos y volver a reprocharle que se cuidara su pierna que se lastimó jugando al vóley. La culpa también aparece en esa marea, expectante de que de la herida brote sangre fresca para comenzar la cacería. Es un perfecto depredador y Tristán la perfecta presa. Nunca le fue infiel, siempre intentó hacerla feliz y entregarse a ella sabiendo lo que significa esto, si él la hubiera detenido, si no la hubiera hecho enojar, si no se hubieran peleado esa tarde. Ahora ya no podrá pedirle disculpas por lo que le dijo y se quedará en el fondo de este calabozo ocultándoles al resto de personas cercanas que tenían una relación, como acordaron meses antes. Eran las seis de la tarde, le daban ganas de maldecir la rutina, recién acababa de regresar de física y tenía que bañarse, luego hacer lo de derecho y finalmente escribir una carta para su amor. Como lo hizo las últimas semanas que pasó junto a ella. Una promesa.

7 de Agosto de 2019 a las 21:46 2 Reporte Insertar 1
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Sara García Sara García
¡Hola, Baltasar! Estoy revisando tu historia, pero para poder verificarla necesito que corrijas algunos errores. En el siguiente capítulo, por ejemplo, usas diálogos. Te recomendaría que emplearas el guión largo o raya (—), recuerda que al final del diálogo siempre hay un punto. Por ejemplo: —Tengo que encontrar el tesoro —le dije impaciente. Ten cuidado con las frases muy largas y emplea las comas para hacer pausas. Cuando corrijas los errores puedes dejarme un mensaje en este comentario y volveré para verificar la historia. ¡Un saludo!, cualquier duda puedes consultármela.
22 de Agosto de 2019 a las 13:56

  • Baltasar Montenegro Baltasar Montenegro
    ¡Hola! Gracias por escribirme e informarme sobre los errores. Quería informarte de que corregí los diálogos y algunas oraciones que resultan largas ¡Nuevamente gracias! Saludos! 22 de Agosto de 2019 a las 14:52
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