Las brujas del pozo Seguir historia

bicycleization Emanuel Di Cristofaro

"Si escuchas las voces, es mejor que corras" Un micro-novela de terror y misterio, espero que les guste. Sirve como precuela de Charlotte.


Horror Historias de fantasmas No para niños menores de 13.

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Las brujas del pozo



Las pezuñas de los caballos se posaban sobre el suelo con cada paso, mientras ellos llevaban consigo detrás de sí un carruaje negro del cual transportaban un señor con su hija. Los recuerdos de ambos se esclarecían cuando miraban fijamente la luna menguante, sabían que a partir de ese recorrido sus vidas cambiarían para siempre.


— ¿A dónde vamos papá?


— A nuestro nuevo hogar— Mientras el papá se limpiaba los lentes con un pequeño pañuelo que llevaba.


Pasaron un par de horas para que ambos llegaran a realizar su nueva vida debido a lo ocurrido hace cinco años, específicamente en 1830, donde la madre de la niña murió por una grave enfermedad en la habitación de su antiguo hogar. El lugar que decidieron escoger para pasar el resto de sus días era un pequeño pueblo conocido por ser un lugar famoso por haber cazado y asesinado varias brujas en el siglo dieciséis. Sin embargo, esa práctica se perdió hace mucho y ahora es un buen lugar para vivir, al menos eso creían ambos.


Cuando están cerca de la entrada al pueblo los recibe la vendedora de la nueva propiedad.


—Usted debe ser Albert Rogers y la pequeña debe de ser su hija Margaret, ¿Me equivoco?


—Está en lo cierto señorita.


—Encantada, mi nombre es Anastasia aunque por el pueblo me llaman Ana— Mientras le entregaba los papeles de la nueva propiedad.


—Igualmente Anastasia.


—Dígame señor Albert, ¿Por qué decidió mudarse acá?


—Digamos que por unos imprevistos muy delicados y por ende, decidimos que lo mejor para ambos era mudarse.


—Ya veo, bueno señor Albert su casa no queda muy lejos, sígame.


En el camino hacia la nueva propiedad de la familia Rogers ocurre algo inesperado, ya que un señor se les acerca alterado.


— ¡Corren un grave peligro!


— ¡Guardias otra vez este sujeto! — Gritaba Anastasia.


— ¡Si viven en esa casa corren un gran peligro! —Mientras el hombre estaba siendo forzado por los guardias.


En el acto de arresto y alejamiento del señor, el padre como la niña miraban asombrados.


— ¿Por qué dijo eso?, ¿Hay algo que no sabemos? —Dijo Albert un poco nervioso.


—Descuide señor Albert, es solo un demente de la calle que suele asustar a los nuevos visitantes o en este caso los nuevos residentes.


Pasaron unos minutos hasta que llegaron a su nuevo hogar que a simple vista era una casa bastante atractiva aunque algo muy antigua, además de quedar algo alejada del pueblo. La misma poseía dos habitaciones, una cocina, un baño, la sala estar, un sótano y un ático que daba con un pequeño balcón. Desde allí se podía apreciar el patio donde se divisaba un bosque, estaba el jardín con una fuente y un pozo donde este último elemento inquietaba un poco al señor Albert, como si tuviera un mal presentimiento sobre aquella estructura hueca.


Cuando terminaron el recorrido por la casa, el señor se dispuso a terminar de revisar y arreglar con Anastasia los papeles necesarios para finiquitar la compra de la casa.


Era las once de la noche y pasaron tres horas después de que se hiciera la compra; solamente el padre pudo organizar algunos inmuebles del hogar, entre ellos la cama de su hija de diez años.


—Bueno hija es hora de dormir, ya es tarde.


—Papá, quisiera preguntarte algo antes de ir a dormir.


—Dime tesoro—Mientras la arropaba.


— ¿Crees que seremos felices acá?


—Eso deseamos, ¿No?


— Si, la extraño mucho papá.


—Yo igual Margaret, bueno es hora ya de dormir.


—Buenas noches papá—Mientras recibía un beso en la frente del padre.


El hombre se dispuso a dejar entrecerrado la puerta de su habitación y antes de dormir se quedó pensando sobre aquél hombre que le gritaba en varias ocasiones que corrían un grave peligro. Él se preguntaba en su cabeza que solo estaba demente y nada más.


Era de madrugada y la pequeña se despierta ya que escuchó unos ruidos extraños en el ático, como si algo estaba allí arriba. Ella al principio pensó que era que los fuertes vientos que entraban por el balcón hicieran tumbar algo, sin embargo, mientras se estaba acomodando sus sábanas, empezó a temblar cuando escuchó una voz de una mujer que le hablaba.


— Así que tú eres la nueva residente—La voz era algo muy espectral, algo que jamás la niña tuvo la oportunidad de oír.


— ¿Quién eres? —Decía Margaret muy nerviosa.


— Sería muy difícil explicarte quien soy, digamos que tengo muchos nombres, muchas personalidades.


— ¿Qué… quieres de mí?


— No temas, soy una vecina. Digamos que quiero ser tu amiga pero no debes contarle nada a tu padre, que sea un secreto. Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?


— Margaret.


— Un gusto en conocerte Margaret…


Con esta última pregunta la misteriosa voz dejó de hablar y de nuevo se escucharon los ruidos en el ático. Era ya de día y la niña no le contó nada a su papá, todo transcurrió con normalidad además que la casa ya estaba lista. Sin embargo, en el momento en que el padre estaba organizando el ático se topó con algo que lo dejó inquieto ya que conseguir eso en una casa era muy extraño y se trataba de un símbolo muy curioso que se encontraba dibujado con tinte blanco en una de las paredes de madera, este era una especie de círculo con símbolos desconocidos que se asemejaban a los usados en cosas demoniacas ya que en una ocasión tuvo la oportunidad de ver. A final el padre no le prestó mayor atención y siguió ordenando.


A la siguiente noche la pequeña vuelve a escuchar los ruidos y la enigmática voz, pero había algo distinto, ya que era la misma mujer pero con una voz diferente como si se trataba de otra persona, pero no lo era ya que sabía su nombre.


—Hola Margaret, ¿Me recuerdas?


—Sí, pero tienes una voz distinta.


— ¿Recuerdas que te dije que era difícil de explicar quién soy?, bueno también tengo muchas voces, pero no te preocupes sigo siendo la misma.


—De acuerdo—Decía Margaret muy sorprendida pero a su vez con miedo.


—Quisiera contarte algo especial. Sabes que en el patio hay un pozo y allí se conceden deseos.

— ¿Sí?, pero papá dice que esas cosas no existen.


— Él está muy equivocado, yo puedo demostrártelo ahora… si quieres.


—No sé, ¿Puede ser otro día?


Desde ese momento pasaron unos minutos en silencio, como si la mujer que estaba arriba no le gustó esa respuesta, sin embargo al final le responde aunque con algo de desagrado.


—No te preocupes podemos dejarlo para otro día.


Luego de eso la voz misteriosa se marchó de nuevo. La pequeña seguía sin contarle a su padre de los acontecimientos y cada noche hablaba con aquella voz espectral cambiante, hasta que Margaret empezó a caerle bien y prácticamente ya la consideraba su nueva amiga.


Todo se empezó a torcer y ponerse cuesta abajo cuando en una de las noches la presencia femenina con otra voz, le pide a la pequeña algo importante que quedó pendiente.


—Margaret, necesito que me hagas un favor.


— ¿Sí? —Preguntaba la pequeña con curiosidad.


— ¿Recuerdas el pozo de los deseos que te mencioné?


— Si lo recuerdo.


— ¿Será que esta vez me dejarás que te muestre que si es verdad que concede deseos?


—Eres mi amiga, pero me da miedo que mi papá se dé cuenta que me levanté de la cama.


—Tranquila será solo un momento, ardo de deseos de conocerte en persona. Te espero allí.


La voz se sintió bastante complacida y con algunos ruidos en el ático se marchó. La pequeña se dispuso a levantarse de su cama y con mucha cautela empezó a bajar las escaleras de la casa, para que su padre no la escuchara. Luego agarró el farol que estaba en un armario de la sala, lo encendió y poco a poco iba acercándose al patio para dar con el pozo. Para mala suerte de la niña y a su vez algo milagroso, Albert se despierta por primera vez al escuchar los ruidos del ático, se levantó de su cama y pudo ver desde la ventana que una luz se estaba emitiendo desde el patio. Pudo observar como Margaret estaba cerca del pozo, cosa que lo alarmó mucho y se dispuso rápidamente a ver qué pasaba.


La pequeña niña antes de acercarse al pozo pudo ver una figura femenina en los arboles del oscuro bosque que tenían cerca, sin embargo no pudo reconocerla ya que a los pocos segundos se marchó.


Al estar cerca del pozo escucha la voz de su amiga.


—Así que estás aquí, ¿Quieres saber cómo se concede un deseo?


— ¡Sí!


Pasaron unos segundos hasta que la voz le respondió.


— ¡TIENES QUE LANZARTE! —Con una voz más siniestra, monstruosa y desagradable.


Rápidamente la niña empieza a gritar al ver cómo un brazo deforme, quemado y monstruoso quería arrastrarla, por suerte para la pequeña no la llega a alcanzar y en ese preciso instante se acerca a su padre a abrazarla y alejarla del pozo.


— ¡¿Hija que ha pasado, te encuentras bien?! — Mientras veía como su hija estaba muy asustada y llorosa.


— ¡Papá, un monstruo salió del pozo!


— ¿Un monstruo?, pero hija mía te he dicho que no te acerques a ese pozo, es peligroso. ¿Por qué te acercaste ahora?


—Una voz, o varias voces me dijeron que me acercara, papá tengo mucho miedo—Mientras lo abrazaba fuertemente.


El padre se dispuso a tomar el farol que tenía antes su hija y revisar el pozo, pero no vio nada.

—Hija, esas voces ¿Dónde las escuchaste?


—Venían del ático, eso creo. Papá, ¿Puedo dormir contigo a partir de ahora?


—Por supuesto tesoro.


Albert deja a su hija por unos minutos en su habitación arropada, mientras le dice que debe ir un momento al ático. Cuando se dispone a llegar al mismo, se tapó la nariz ya que el olor era putrefacto y nauseabundo. Se asustó cuando observó que el símbolo estaba ahora coloreado de color rojo y desde ese momento ambos en esa noche durmieron bien arropados.


Era de día, Albert no tenía que ir a trabajar y con el día libre se dedicó a prepararle un buen desayuno a su hija, luego se dispone a sentarse en una de las sillas de la sala mientras veía como la pequeña comía. El hombre estuvo pensando lo de aquella noche, estaba aterrado y más porque Margaret podría estar en peligro.


Pasaron unos minutos y empiezan a tocar la puerta de su casa, el hombre se levanta y se dispone a abrirla, para su sorpresa la persona que tocaba era aquél hombre que en un principio Anastasia había dicho que estaba loco.


— ¿Qué hace usted aquí, no lo habían encerrado?


— Me soltaron y rápidamente vine para acá, por favor se encuentran en grave peligro.


— ¿Pero qué clase de peligro?


—Si me permite entrar le puedo explicar.


En ese momento él sabía que después de lo ocurrido este hombre puede ser la clave para entender lo sucedido anoche.


—Por favor, pase.


—Muchas gracias señor, por cierto mi nombre es James y no estoy loco, tengo mis razones.


—Un placer, mi nombre es Albert.


Cuando dejó entrar a la casa al hombre le presentó a su hija y le invitó a que se sentara, además Albert le llamó la atención que James llevaba un libro negro.


—Por favor tome asiento, ella es mi hija Margaret que está desayunando.


—Señor Albert sería posible que este tema lo charlemos en privado, no me gustaría que su hija escuche lo que tengo que contarle.


El padre se quedó inquieto por unos segundos, sabía que lo que iba a escuchar sería siniestro.


—Hija, ¿Podrías terminar de comer en tu habitación?


—Pero papá me has dicho que es de mala educación.


—Tranquila tienes mi permiso, necesito hablar con este hombre a solas. Por favor si necesitas algo avísame, estaré aquí.


Cuando la pequeña decidió dirigirse a su habitación, James depositó el libro negro encima de la mesa de estar.


—Así que dígame, ¿Por qué está aquí, que es lo que me tiene que decir?


— ¿Ha tenido eventos extraños estos días?


—Solamente ayer, cuando mi hija se acercó al pozo y me dijo que vio a un monstruo. Además, me dijo que escuchaba unas voces.


—Es peor de lo que pensaba, ¿Y usted vio o escuchó algo extraño?


—Bueno en el ático cuando estaba ordenando las cosas al día siguiente de mudarme, vi un símbolo extraño de color blanco. Luego de lo ocurrido anoche, el ático olía muy mal y además ese dibujo ahora estaba coloreado de rojo. Esta mañana volví a revisar y de nuevo se encontraba en blanco.


James se dispuso a abrir el libro y mostrarle una página que dejo anonadado a Albert.


—Este símbolo, ¿Cierto?


—Sí…—Decía con temor.


—Estos eventos no paran nunca, este libro negro contiene rituales desagradables y uno de ellos lo usaba la secta, además, ¿Sabes que nuestro pueblo tiene el reconocimiento, por decirlo así, de asesinar brujas hace 200 años?


—Lo escuché.


—Bueno, esta casa era una de las cuales se realizaban estos asesinatos, pero a diferencia de las demás zonas acá fue mucho peor.


— ¿Cómo así?


—Verás, lo normal era que a las brujas en aquella época se debían asesinar quemándolas, bueno en esta casa existía una secta con un líder que se dedicaba asesinarlas pero en nombre de un demonio llamado Vultuk.


—Ya va, me está insinuando que el peligro es algo… ¿sobrenatural?


—Así es. El símbolo que usted tiene en su casa es de la secta y la forma en que mataban a esas mujeres era atroz. Ellos no la asesinaban de la forma habitual.


— ¿Cómo? —Decía Albert con algo de curiosidad pero a su vez temeroso.

— A las brujas se les quemaban, sí, pero no completamente ya que el objetivo era que ellas quedaran demacradas y carbonizadas por el fuego, pero tenían que mantenerlas vivas.


— ¿Es decir que las quemaban hasta cierto punto y luego las dejaban vivas en ese estado?


—Sí, pero eso no es lo peor ya que una vez esas mujeres agonizaban en ese estado, la secta las llevaban al ático donde eran descuartizadas vivas. En ese momento como es lógico morían y las extremidades cercenadas eran arrojadas al pozo.


— ¿El mismo pozo que tengo en mi patio?


—Sí.


Albert le costaba hablar, no sabía mucho que decir esta historia lo dejó en shock.


— ¿Cómo es que sabes todo esto?


—Porque mi abuelo estuvo en esa secta y por las notas que dejó en el libro negro. En esas mismas notas estaba escrito que todo era parte de un ritual a un demonio muy poderoso y tengo entendido que si se llegaba a ofrecerles estos sacrificios a la deidad demoniaca y luego estos fueran lanzados al pozo, se les concedían deseos.


—Ya no sé qué decir…


—Lo importante es que ustedes se encuentran en peligro, en especial su pequeña hija. Esto lo se dado a los acontecimientos de los últimos años.


— ¿Qué acontecimientos?


—Hace 20 años vivía una pareja en esta misma casa que se habían recién mudado. A los pocos días la mujer se volvió loca, perdió la cordura y en uno de esos actos se lanzó al pozo. Lo extraño, es que el cuerpo no fue encontrado dentro, desapareció. Con respecto al hombre, se suicidó. También antes de ese evento algunas mujeres también se lanzaron en ese pozo.


—Es terrible, pero no sé a qué quiere llegar.


—Que las muertes provocadas por todo lo que te he contado son de mujeres, pero tenía que intervenir ya que usted tiene es una niña.


— ¿Entonces las mujeres son las víctimas?


—Sí, porque la deidad demoniaca según los escritos se alimenta de los cuerpos de las féminas y que con eso puede tener una forma corpórea en nuestro mundo, solo en los lugares que se encuentre el símbolo dibujado. Todo escrito en este libro negro es siniestro, gracias a las notas dejadas por mi abuelo ya que el idioma original es incomprensible.


—Vaya ahora no sé qué decir, eso explicará los ruidos del ático. Anastasia no me dijo nada de esto al venderme la casa. ¿Qué debo hacer?, mi hija es todo para mí.


—Lo sensato es que se marchen, por su bien. La única forma de detener esto, es que se dejen de hacer estos sacrificios, así la influencia del demonio decaerá hasta dejar de existir. Además sospecho de Anastasia, tenga cuidado con ella ya que me transmite algo muy malo.


—Entonces mañana me iré y tendré en cuenta la advertencia.


—Estaré pendiente de ustedes.


Luego de la larga conversación James se marcha y la pequeña niña se acerca a su papá.


—Papá ¿Qué quería el señor?


—Me dijo que debíamos irnos de la casa, así que eso haremos.


— ¡Si, por favor!, ya me dan miedo las voces.


La respuesta de Margaret lo había sorprendido, sabía que algo ya estaba muy mal.


Era de noche y ya tenían todo listo para mudarse, solo tenían que esperar a la mañana para poder partir. Albert se dispuso a arropar a su hija en la cama de su habitación, ya que le daba temor dejarla sola mucho tiempo. En el momento en que ambos se disponían a dormir, la puerta principal de la casa vuelve a sonar.


—Hija tengo que ir a ver quién es por favor quédate aquí, no te muevas, no tardaré.


Luego de bajar las escaleras se dispone de abrir la puerta y sorprendido ve que es Anastasia.


—Buenas noches señor Albert, veo que se van a mudar ¿Cuál es el problema?


—Se me ha presentado un inconveniente y por lo tanto debo irme.


—Bueno señor Albert no me informó de esto, debo de arreglar los papeles para poder poner la casa en venta ¿Me permite pasar?, será unos minutos.


—Está bien, adelante.


La mujer ingresa a la vivienda mirando fijamente al hombre.


— ¿Por qué desea mudarse, señor Albert?


—Usted no me dijo que esta casa había ocurrido eventos malignos. Si lo hubiera sabido, jamás hiciera la compra de esta casa.


— ¿Qué cosas malignas? ¿Qué le dijo James?


—Asesinatos de brujas, cosas relacionadas con demonios… ya va espere un momento, jamás le dije que esto me lo contó James…


Anastasia se quedó en silencio unos segundos, luego puso una mueca de enfado.


—No puedo dejarle irse de esta casa señor Albert, en especial su hija. James ha estado tratando estos años de evitar los eventos, pero siempre a fallado.


— ¡¿Y quién es usted para detenerme?!


— ¡Soy la líder de la secta del Demonio Vultuk! y si se lo pregunta, tengo 200 años en este pueblo gracias a la juventud eterna que me ha concedido esta deidad, dados a los sacrificios.


Luego de hacerle esa revelación, Anastasia saca de su vestimenta un cuchillo, donde con una increíble fuerza le mete una puñalada a Albert.


— ¡Margaret escóndete! —Grita el hombre con todas sus fuerzas.


—Ella será sacrificada Albert, desde que la observe aquella noche donde se acercó al pozo supe que era la indicada. Ya nadie puede salvarla.


La niña al escuchar los gritos desgarradores de su padre y la petición que le hizo, rápidamente se escondió dentro de un baúl enorme que tenía su papá en la habitación, donde la pequeña estaba llorando y temblando.


Mientras el hombre yacía sanguinolento en el suelo, Anastasia empezó a subir las escaleras y aproximarse a la habitación. Una vez allí dispuso de llamar a la pequeña niña.


— ¿Dónde estás Margaret? —Mientras veía a todas las direcciones.


Para desgracia de la pequeña, las voces en su cabeza ocasionaron que moviera el baúl, esto hizo que Anastasia se diera cuenta y la sacó de allí. La niña sollozaba mientras la mujer cruelmente le jalaba del brazo con destino al pozo, donde allí empezaba a salir múltiples brazos monstruosos con ansias de la pequeña.


Cuando se disponía a matar a la niña, Anastasia recibe un disparo de un rifle y este fue propiciado por James que llevaba consigo el arma y el libro negro que estaba dentro de un pequeño saco que llevaba colgado encima.


— ¡Suéltala desgraciada! — Mientras le propina otro disparo que la mata al instante.

James se dispuso de correr rápidamente hacia la niña soltando el rifle y con mucha fuerza la cargó, mientras veía como la criatura empezó a gritar con múltiples voces. A partir de allí lo que vieron ambos fue muy espeluznante, ya que el demonio mostró su verdadera forma al salir de pozo, era una masa de carne quemada acumulada de cada extremidad femenina; los brazos, las piernas, los torsos y en especial las cabezas que le permitían hablar. Sin pensarlo James cargando a la pequeña empezó a correr hacia el bosque, él sabía que al alejarse de allí el demonio no podía alcanzarlo. Al menos eso pensaba cuando de forma muy rápida observaba el símbolo dibujado en los árboles y sabía perfectamente que fueron hechos por Anastasia.


Los símbolos permitía al demonio manifestarse en repentinas ocasiones con el fin de atraparlos y la forma en que se desplazaba era muy desagradable, mientras los rostros de las múltiples cabezas horribles gritaban. James hizo un esfuerzo sobrehumano para esquivar a la criatura y para suerte de ambos el demonio dejó de seguirlos, además al caminar unos minutos más se toparon con unos cazadores que estaban acampando.


James puso a la pequeña en el suelo mientras los cazadores empezaron a atenderlos.

— ¿Qué ha pasado, se encuentran bien? —Decía uno de los cazadores.


—Sí, por favor alejen a esta niña del pueblo. Llévensela a un lugar seguro y además destruyan o escondan este libro.


—Tenemos una casa a pocos metros, vivimos en el bosque. La llevaremos allá para atenderla. También podemos atenderlo.


—Descuiden solo me importa ella, los único que les puedo pedir además de atenderla es que me dieran algo de fuego.


—Tenga esta antorcha, vaya con cuidado.


James no podía quedarse con la pequeña, él sabía perfectamente que hacer y no quería que ella estuviera involucrada. Mientras veía como los cazadores se la llevaban dispuso a volver a la casa, el demonio no estaba debido a que no estaba Margaret.


Al estar allí, con la antorcha en mano se dispuso a quemar la casa y desear a Dios que jamás otra persona pise este terreno. Para finalizar el hombre lanzó la antorcha al pozo donde pudo escuchar los gritos de la criatura, mientras se alejaba del lugar.


El libro fue entregado a los cazadores por parte de James con el fin que pudieran esconderlo para siempre, sin embargo años más tarde el libro se lo quedó Margaret.


Era 1875 y Margaret había prosperado, tenía un negocio lejos del pueblo al que considero maldito y además de estar casada con un explorador muy famoso llamado Robert Williams, donde ambos tuvieron un hijo llamado John Williams. El libro negro quedó escondido por parte de Margaret con el fin que nadie más lo pudiera leer, al menos eso pensó.

15 de Septiembre de 2019 a las 22:06 0 Reporte Insertar 0
Fin

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Emanuel Di Cristofaro Pequeñas y medianas historias de terror o suspense, espero que les guste.

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