Por favor, no Seguir historia

aklowell A. K. Lowell

Mateo y Daniel, amigos de la infancia se ven distanciados gracias a la presencia de Amelia, la futura esposa de Daniel, pero antes de alejarse de sus vidas, Mateo decide confesar sus sentimientos y pedirle por favor, que no se case; porque está enamorado… Y la persona que más ama se unirá en un lazo irrompible, por el resto de sus días.


LGBT+ No para niños menores de 13.

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Compromiso.

De entre todas las sorpresas que Mateo podía recibir, ésta era una que jamás pensó tener pese a que la posibilidad siempre estuvo latente. La <<decisión importante>> que su mejor amigo le anunció en aquella tarde de invierno mientras bebían un café, era su firme decisión de pedirle a Amelia, su novia; casarse con él por la iglesia.


No supo cómo responder, en un principio sonrió y soltó una risita nerviosa, pensando que su mejor amigo le estaba gastando una de las miles de bromas que solía hacerle. Pero, al notar su semblante serio y convencido de lo que acababa de anunciar, Mateo comprendió con mucho temor; que Daniel estaba siendo serio con sus decisiones.


<<— Dani, ¿estás seguro de esto? —preguntó con temor en su voz.

—Más que nunca, Mati —respondió el aludido, observándose directamente a los ojos—, Amelia es la persona ideal para mí. Nos comprendemos, sabemos nuestras debilidades y fortalezas y sobre todo nos amamos.


<< Pero yo también te amo>> pensó con malestar el joven al momento de escuchar la noticia que era terrible para él.


— Es por eso que recurro a ti. Necesito que me hagas un favor, Mati —suplicó el futuro comprometido.>>


De entre todos los favores que Daniel podía haberle pedido, no pensó que tendría la valentía de llevarlo a la joyería para que se midiera el anillo de la futura esposa y prometida. Fue una acción dolorosa tener que probarse un anillo que jamás en su vida llegaría a recibir, odio sus manos gracias a que tenían el mismo tamaño de las de ella volviéndose una situación incómoda y tortuosa al tener que ayudarle a escoger un diseño que pudiera gustarle a Amelia.


Y aunque estaba consciente de que en algún momento llegaría el día en que Daniel trataría de comenzaría una vida familiar, el golpe de recibir la noticia y tener que formar parte del cambio trascendental de él, fue lo que le mantuvo en un estado soporífero que intentó disimular con cansancio y estrés. Aunque en realidad, lo que le mataba día con día perdiendo las esperanzas, era ser espectador de la sonrisa radiante que Daniel tenía desde aquel día y no ser, por supuesto, el motivo de ella. Cada que él hablaba sobre los planes de la boda, de como se le declararía a su novia, de a dónde irían de vacaciones o lo que esperaba dentro de algunos años, Mateo sentía espinas clavarse en lo más profundo de su corazón, lamentándose con el pasar de los días, jamás haberle confesado su amor.


El mundo de Mateo se vino abajo cuando llegó el día en que tuvo que animar a Daniel, ayudarlo a escoger un traje elegante y a reservar el mejor restaurante para que él le propusiera matrimonio. Le destrozaba no ser el motivo de sus sonrisas. Le mataba, que Daniel jamás correspondería a su amor y tener que callar su dolor.


2 de Agosto de 2019 a las 01:15 0 Reporte Insertar 0
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