Sexo Express Seguir historia

heliax Chupito Elpame

Breve historia de hace muchos años.


Erótico Sólo para mayores de 18.

#relato
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Sexo Express

Este relato sucedió hace unos días y trataré de ser lo más explícito posible para que su imaginación haga de las suyas. Espero les guste.

Era domingo. El sábado vinieron amigos y se quedaron a dormir. Luego de estar todo el día se volvían para su casa. Viven en capital. La verdad es que no tenía ganas de tener acción pero a último momento se me ocurrió que podía usar el tirón hasta capital y probar suerte con algún porteño así que les pedí que me llevaran.

Me dejaron en Cabildo y Congreso para tomar el subte. De camino por la autopista había puesto a Palermo como ubicación falsa y estuve hablando con gente hasta quedar con un hombre de unos 37 años que estaba en buena forma. Se me hizo raro la cantidad de italianos que me escribían, por lo que decidí consultar la ubicación falsa que había puesto. En efecto era Palermo, pero no en Argentina sino en Italia, por lo que tuve que disculparme con quién había quedado ya que de ir no llegaría en varios días y retomé mi búsqueda.

Bajé al subte y me bajé en la estación de Palermo. Ya venía escribiéndole a varios chicos. Algunos no contestaban (son tímidos en el momento de expresar su desinterés), me escribió alguien con quien ya había estado y no tenia ganas de volver a ver. Finalmente me invitó a tomar algo una pareja estadounidense, a eso de las 11PM, luego de que ellos cenaran. Les dije que sí pero como tenía varias horas por delante decidí seguir probando suerte y en todo caso si no tenía éxito, iría con ellos.

Aproveché para ir al cajero, mientras aprovechaba para desplazarme y encontrar chicos nuevos ya que en capital sobran y grindr sólo muestra cierta cantidad si no estás suscripto. Varios me respondieron pero ya tenían compromisos, lo que equivalía a la nada misma. Hablando con uno, me propuso que le hiciera fisting, a lo cual accedí, pero terminó retractándose (la gente puede ser demasiado vueltera cuándo quiere).

Me escribió otro con quién ya había estado y accedí a visitarlo ya que era eso o volver sin nada, vivía a pocas cuadras. De camino a su casa responde uno de los chicos a los que les había escrito inicialmente. Su foto lo mostraba montado en una bicicleta, vestido solamente con un short negro bastante corto y una sonrisa de esas que te inspiran inocencia. Nos pusimos a hablar e intercambiar fotos, le pasé mi número y le dije que si quería me llamara. Me dijo que estaba con pocas ganas, que era mejor vernos en otro momento, le respondí que no había problema, no podía enojarme con esa sonrisa y aún quedaban posibilidades de un futuro encuentro.

Seguí caminando a la casa del chico con quién había quedado y luego de hacer dos cuadras recibo una llamada de un número desconocido. Contesto y era el chico de la sonrisa inocente. Me dice que aunque tenía pocas ganas, como yo vivía lejos podía pasar a su casa para conocernos al menos. Accedo y cambio de rumbo una vez que me pasa su dirección. Baja y me recibe en ojotas, con jean y musculosa. Le quedaban bien. Medía alrededor de dos metros, era más alto que yo y eso me vuela la cabeza, su espalda era ancha y no por el gimnasio sino por pura genética. Tenía tez blanca y pelo negro. Su sonrisa no existía sólo en la foto. Subimos a su departamento y me pregunta si quería tomar algo. Le pido agua, me sirve un vaso y nos pusimos a hablar de cosas vanales, me comenta que estaba por abrir un vino y accedo a acompañarlo. Seguimos charlando sentados en el sofá, hasta que decide acercarse y comienza a besarme, luego me puse encima de él, pero me sentía incómodo en el sillón y aún no tenía una erección ya que la primera vez con alguien suelo estar nervioso y él dijo tener pocas ganas.

Estuvimos franeleando un rato. Yo pasaba de besarlo a comerle el cuello, era un cuello rico. El gemía cuándo iba a esa zona pero en un momento me interrumpe y me dice de dejarlo para otro momento, me desilusionó un poco y le digo de tener un poco más de franela, a lo que me responde si quería chuparsela, asiento con la cabeza. Vamos a su cama, mucho más cómoda que el sillón, nos desvestimos y comienzo lentamente a lamer su pene, su postura cambió casi al instante y su pene se puso bastante duro. Parece que lo estaba haciendo bien. Empiezo a tragarme todo su miembro y me dice lo mucho que le encanta. Me agarra de la cabeza y me coge la boca lentamente, bien suave y se mantiene así por un rato. Cambiamos varias veces la postura en la que le hacía sexo oral y en cada una tenía una vista más que excitante de su cuerpo. No estaba marcado pero el sólo hecho del tamaño de su cuerpo y su contextura atletica me la dejaban dura.

Me pregunta si quería que me la pusiera, obviamente no me iba a negar, qué más quería yo en ese momento que el hecho de que me penetrara semejante espécimen? Estuvo un rato rozando su glande en mi agujero y se levanta a agarrar un preservativo. Me pone boca arriba, él estaba de rodillas mientras yo le colocaba el preservativo lamiendole los testículos, se chupa un dedo y comienza a lubricarme, luego me pone lubricante, me dilata un poco más y me pide que me diera vuelta. No tenía una actitud dominante, lo cual me encanta, pero sabía lo que quería. Me doy vuelta y ahora son dos dedos los que entran y salen. La sensación era más que placentera. Comienza a penetrarme lentamente, hasta que la tengo completamente dentro mío y comienza a darme más fuerte, no me esperaba ese ritmo, y menos la constancia del mismo.

Estuvo cogiéndome así largo rato, no tenía una buena noción del tiempo pero el placer fue largo y no parecía cansarse. Cambiamos de posición. Estaba nuevamente boca arriba. El me agarraba de las piernas mientras seguía haciendo ese movimiento pelvico tan rico. Yo recorría todo su cuerpo con mis manos mientras no paraba de gemir. Me dice de acabar. Vuelvo a asentir con la cabeza. Acaba él primero, pero no deja de bombear. Su cara de placer era amplia. Finalmente acabo. Fue más cantidad de la que esperaba, bien blanca y con bastante consistencia. Me llegó hasta el hombro y la gran mayoría fue a parar a mi abdomen. Soy morocho por lo cual se veía más blanca todavía. Una vez que acabo él se detiene y ambos nos reímos. Nos levantamos y vamos al baño. Yo me baño y comienzo a vestirme mientras hablábamos de lo genial que la pasamos. Le digo de abrirme para irme. Baja en short y sin remeras, daba pocas ganas de terminar ahí, pero al otro día había que trabajar. Me despido y quedamos en contacto por whatsapp.

De camino a mi casa ya, en el colectivo me agarró frío y me di cuenta de que me había olvidado el abrigo en la casa de este chico. Digo chico aunque tenía alrededor de 36 años. Le escribí y dijo que me lo guardaba, por lo que ya tengo una excusa para verlo nuevamente y ver si tengo la misma suerte que la de este relato.

Espero que haya gustado el relato y me gustaría que comentaran qué les gustó y qué no, así mejoro mis futuros relatos.

27 de Julio de 2019 a las 02:28 0 Reporte Insertar 0
Fin

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