Petrolera del desierto Seguir historia

deanneal Agustin Cernotto

Cuando la cotidianidad se torna excesivamente invasiva y los pilares de la vida se derrumban solo queda un camino para la salvaci√≥n interna: Metamorfosis. ūüĎČ Puedes aportar al arte aqu√≠: https://www.patreon.com/tipthewriter


Cuento S√≥lo para mayores de 18. © Agustin Cernotto

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I

La noche se presentaba con un mo√Īo especial, esta vez se decoraba con una luna tan llena que rebalsaba su brillo en los grandes y est√°ticos cactus del desierto. El √°rido paisaje se vislumbraba entero, como si fuese de d√≠a. Las dunas, las lejanas monta√Īas, nada se mov√≠a, parec√≠a que no hab√≠a vida alguna y que la arena all√≠ descansaba desde tiempos inmemorables.

El fr√≠o era otro condicionante para este panorama tan errante. El silencio era abrumador hasta que empujabas las oxidadas puertas del bar y resonaba su chillido caracter√≠stico. El caos, entonces, comenzaba a introducirse por tus o√≠dos para revolotear en el cr√°neo. Era un bar de mala muerte situado en alg√ļn desierto del sur a 50km de cualquier civilizaci√≥n.

¬ŅQuienes eran los clientes del bar? Nadie importante. Don nadies de la vida: pescadores perdidos de puertos lejanos, alg√ļn que otro redneck del desierto y alg√ļn extraviado que manejaba por la ruta 9.

Aquella m√≠stica noche se encontraba la camarera de siempre, Leti, una joven de infarto. Tal vez la √ļnica muchacha hermosa del lugar. Su dorada cabellera junto a sus ojos esmeralda destacaban como una joya perdida entre baratijas. Ni que hablar del lunar que ten√≠a a cent√≠metros del labio superior que le decoraba el gesto. Aun as√≠ ten√≠a un car√°cter fuerte y siempre parec√≠a estar tres pasos adelante. Posiblemente eran sus finas cejas las que daban este aspecto. ¬ŅQue hac√≠a una chica tan bonita en un bar de mala muerte? Algunos dicen que escapa de su pasado, otros que es adicta a las drogas y al alcohol, otros que est√° tan loca que nadie se atreve a encararla. Pueblo chico infierno grande, dice el dicho. Tambi√©n hab√≠a dos viejos borrachos que sol√≠an frecuentar el antiguo bar, eran obreros en una gran petrolera del desierto. De j√≥venes hab√≠an logrado ahorrar una gran cantidad de d√≥lares porque ganaban muy bien, dinero que ahora despilfarran en whisky barato y se notaba en la expresi√≥n de su cara como en la de cualquier alcoh√≥lico. Hablaban de la suba de intereses en las acciones de Wall Street, otro viejo vicio en el cual perd√≠an miles como en el casino o la bebida.

Y claro, estaba el Alguacil del condado, John Hook que era tal vez el √ļnico cliente fijo del bar. Era un hombre corpulento con unos ojos grandes y una mirada penetrante que siempre impon√≠a autoridad y gracias a su altura tambi√©n intimidaba. Un personaje c√≠nico que todo lo ten√≠a calculado dentro de sus par√°metros. √Čl era quien controlaba la ruta que se extend√≠a en sus vastos desiertos aunque viv√≠a a unos 70 km en el pueblo pr√≥ximo, un pueblo fantasma pr√°cticamente. La misma gente de siempre, nadie nuevo llegaba a vivir y los viejos se iban muriendo lentamente. Se encontraba sentado en el mismo asiento de siempre, con la cabeza gacha escuchando la charla de los borrachos sin entender casi nada, sin prestar mucha atenci√≥n. John no prestaba atenci√≥n a la m√ļsica country del bar- que de hecho ya sab√≠a la playlist de memoria canci√≥n por canci√≥n- ni siquiera daba atenci√≥n a Leti que cada tanto le preguntaba si quer√≠a otro bourbon, a lo que John respond√≠a con un leve gesto agachando a√ļn m√°s la cabeza en forma de asentimiento. El bar era viejisimo pero acogedor, con sus luces tenues y los asientos de la barra c√≥modos. Y claro, el clima era agradable en comparaci√≥n de afuera. John se sent√≠a c√≥modo f√≠sicamente pero parec√≠a que en su cabeza solo resaltaba el silencio petrificante de afuera. Estaba ido y cada sorbo de alcohol incrementaba su estado.

Paulatinamente los sonidos y la bulla fueron apacigu√°ndose y consumi√©ndose por s√≠ mismos, la mente del alguacil iba bajando el volumen a la bulla del entorno para subirle el tono a su voz interior. Minuto a minuto la voz de su mente se iba sintiendo mas y mas fuerte, monopolizando su persona. Fue en este momento cuando John empez√≥ un sin fin de preguntas sin respuestas en un estado semi somnoliento. Pensaba acerca de su vida y por primera vez hab√≠a hecho un parate en el tiempo y se pregunt√≥: ¬ŅQu√© he hecho hasta hoy?

John hab√≠a sido en el pasado un joven militar de buen rango pero que nunca hab√≠a estado en la guerra, era tambi√©n un atleta respetable y un gal√°n de primera. Unos a√Īos luego hab√≠a acabado su servicio retir√°ndose con honores de la milicia y dej√≥ su vida de deportes. Luego se cas√≥ con una hermosa muchacha lo que supuso un giro de 180 grados a su vida pasada, como una tortilla. En fin de cuentas ve√≠a su vida como una estrella fugaz que sigue sin parar hasta consumirse et√©rea. Su vida y su pasado ya todo lo sent√≠a tan lejano, y cada segundo, cada respiro, lo entromet√≠a cada vez m√°s en su delirio en donde su ego y su persona se enfrentaban en el ring mano a mano.

¬ŅY que era de su d√≠a a d√≠a? B√°sicamente John se levantaba a las 7 am todos los d√≠as -excus√°ndose por la costumbre- incluyendo francos y feriados. Se ba√Īaba con agua helada y com√≠a apuradamente el desayuno que su esposa le preparaba diariamente. Dos huevos fritos, tocino frito y pan con caf√©. Esto le llevaba una calculada hora.

John se entend√≠a bien con Magui, estaban ya casados hace 30 a√Īos. Pero ya no era la hermosa muchacha que conoci√≥ en su juventud, sino una vieja compa√Īera de vida. En sus ojos se ocultaba una mirada tierna de puro amor, una visi√≥n sincera de las cosas. Las ojeras se confund√≠an entre las arrugas y la pintura gris como su pelo ya conquistado por las canas, aun as√≠ manten√≠a un atractivo incre√≠ble, no f√≠sico sino interior. Su alma coraz√≥n y mente eran grandes aliados en su personalidad ya que los tres tiraban para el mismo lado. Era una relaci√≥n normal, sin muchos altibajos y se complementaban muy bien.

Luego se dirig√≠a hacia el trabajo que le resultaba aburrido por lo general, pero le sentaba a la perfecci√≥n. No requer√≠a demasiado esfuerzo y actuaba como un robot, hac√≠a todo de memoria. Por lo com√ļn, patrullaba la ruta 9 y vigilaba los desiertos que la rodeaban, sol√≠a encontrar alg√ļn que otro mexicano caminando en busca de sue√Īos perdidos. Luego del trabajo, iba a cenar al bar de la ruta, la comida no era la mejor pero bastaba. Repet√≠a este ciclo todos los d√≠as laborales y lo repet√≠a desde hace tres d√©cadas.

De golpe, Leti, dejó caer un vaso al suelo detrás de la barra que explotó en trizas e hizo un ruido tan evidente que John inmediatamente levantó la cabeza y le dirigió su mirada con autoridad. Los borrachos asimismo. Ella solo sonrió y esto bastó. Les preguntó si querían algo más de beber. Enseguida John pagó la cuenta, saludo a Leti y los borrachos con un gesto de su gorra de policía y se marchó hacia la patrulla que estaba cubierta de escarcha. Iba tambaleando hacia el auto y sentía el frío penetrante que lo rescataba de su estado de ebriedad. Subió al carro y lentamente retorno a casa.

25 de Julio de 2019 a las 18:30 2 Reporte Insertar 0
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Galo Vargas Galo Vargas
Hola Agustin, somos del equipo de verificaci√≥n de historias de Inkspired. Nos gustar√≠a dar como verificada la tuya, pero antes de eso necesitamos que hagas unas peque√Īas correcciones en las tildes y ortograf√≠a. Una vez hayas hecho estas correcciones, por favor contesta este comentario para darla como verificada :)
9 de Agosto de 2019 a las 09:40

  • Agustin Cernotto Agustin Cernotto
    Hola Galo! Ya est√°n hechas las correcciones. Gracias. 9 de Agosto de 2019 a las 12:53
~

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