Una Oportunidad En TÍ Seguir historia

hey_its_gabriel58 Gabriel Galvez

La vida es una montaña rusa con distintas direcciones, en las cuales nosotros podemos elegir, pero debido a ciertos obstáculos que nublan nuestro juicio, escogemos la dirección incorrecta, lo cual nos lleva a privarnos de lo maravillosa que puede ser la vida. Esta es la historia de Jesse, un joven de 27 años, quien ha estancado su futuro en las drogas, y que fue abandonado por sus padres a los 17 años, para después rehabilitarse y conseguir más de una sorpresa al final de la misma.


Romance Romance adulto joven No para niños menores de 13.

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Capítulo 1: Al fin libre.

25 de agosto del año 2019.


Jesse estaba emocionado, por fin había terminado su rehabilitación, y era tiempo de salir, eso le hacía pensar en cómo sería después de no estar fuera por 2 años, así que se sentó en el borde de la cama. Él, un joven adulto de 27 años, 1.70 de altura, no estaba mal, suponiendo lo fatal que lucía antes de rehabilitación, ojos color verde avellana, y piel color canela.


Ya eran las 12:00 del día, un minuto después, los médicos que le atendía llegaron con una gran sonrisa para después pararse frente a él:


jesse estaba ansioso por salir y su mente no podía dejar de pensar en ello -¿Y bien? ¿cuál es el veredicto? estoy muy emocionado por este día.- dijo sin dejar de mirar a los médicos.


los médicos lo quedaron viendo bastante bien y se dignaron a hablar como si de una sorpresa se tratase -Felicidades Jesse, has concluido tu rehabilitación, eres libre de salir y hacer algo bueno allá fuera.-dijo el médico que más apreciaba en ese centro de rehabilitación.


Jesse se puso de pié y tomó sus cosas, y el médico que mejor le atendió, lo ayudó a hacer el papeleo, para después guiarlo hasta la salida. Cuando llegaron, el médico le dio un abrazo a Jesse y al mismo tiempo le dijo lo orgullosos que estaba de él, cuando Jesse estaba a punto de salir, el médico le gritó y le dio la mano, para después brindar otra sonrisa, Jesse vio su mano, eran 500 dólares, eso sería su primer apoyo para enfrentar al mundo.


Jesse se dirigió a su antigua casa, le tomaría 2 horas en llegar, ya que estaba algo retirado del centro, no había estado allí por un buen de tiempo, él pensó que estaría como la había dejado, sucia, así que solo frunció la frente y se planteó limpiar en cuanto llegase. Su sorpresa fue que, cuando entró, la casa no estaba sucia, estaba impecable, como si nada hubiese pasado, revisó cada cuarto de la casa sin encontrar una sola mancha, lo cual le hizo ponerse sentimental y comenzó a llorar, se dirigió a la cocina, había una nota en la mesa, la cual decía:


to: Jesse Mchouse

from: Steve Samuel

Hola, espero te haya gustado pasar tiempo en rehabilitación conmigo, eres un gran amigo, un mes después de que ingresaste al centro, me tomé la libertad de husmear en tu expediente, y allí encontré tu dirección, espero que no te vayas a enojar, limpie todo, ropa nueva, incluso logré conseguir una tv, no es de las más recientes, pero al menos podrás distraerte en ratos libres, también he dejado un reproductor de DVD, era mio, pero ya no lo usé, hay varias peliculas debajo del cajón, esto es para que puedas seguir adelante, espero que salgas adelante. Y no respondas, está prohibido que los médicos tengan amistad con los pacientes, así que será un secreto de amigos.


Suerte tio, nos vemos luego, cuando portes algún traje de empresario.


jesse solo quedó en silencio, y en su mente daba gracias a esa persona, era un gran amigo, así que le haría caso, seguiría con su vida. Fué a su habitación, todas sus fotos estaban allí, las sábanas y camas eran nuevas, todo era prácticamente nuevo, se sentó en la cama, para poder admirar todo lo que tenía, para después volver a agradecer a su médico, se puso de pie y fue a tomar una ducha, se vistió y se recostó en la cama, era tan cálido, extrañaba esa sensación de tener un hogar, y debido a la nostalgia, se durmió poco a poco.


Eran las 5:00 pm, cuando de pronto se levantó de golpe debido a una pesadilla, aún recordaba todo lo que pasó en su infancia, el maltrato, y cómo sus padres lo habían dejado. Se puso de pie, mientras se secaba los ojos por las lágrimas, se dirigió a la cocina, tomó un bote de leche, para después dirigirse a la sala, para tratar de ver una película, pasó una hora y media, hasta que la película le aburrió, se puso de pie y fue a su cuarto, estaba aburrido de estar encerrado, así que decidió salir a dar una vuelta, se puso unos jeans color negro poco tallados, una playera color blanca que mostraba muy bien su cuerpo, no era atlético y fornido, pero no estaba tan mal. Salió y se dirigió al parque, compró un batido y un hot-dog, extrañaba esos sabores, aunque la comida del centro no había estado mal, acabó todo y se puso de pie para caminar, paso a una tienda de libros, compró tres libros acerca de superación y un periódico, iba tan centrado en el espacio de publicidad y anuncios, y para cuando se dió cuenta, chocó con un joven, era más u menos de su edad, tenía ojos color azul brillante, un poco más alto que él, cabello castaño corto, vestía muy elegante, a lo que levantó la vista, para disculparse:


Jesse no dejaba de verlo, hasta que reacciono -Lo siento, iba tan concentrado buscando en la sección de empleos que perdí la noción del tiempo- dijo apenado, pero sin apartar la vista del joven.


el extraño lo miró profundamente, como si estuviese analizandolo -No hay problema, yo igual iba demasiado rápido, y al girar la esquina no te ví- se despidió y se perdió entre la multitud de gente.


Jesse tomó un taxi para dirigirse a casa, en todo el camino se la pasó revisando el periódico hasta que el taxista le dijo que ya habían llegado, así que bajó y le pagó, para después dirigirse dentro de su casa, cerró la puerta, y aún recordaba a ese tipo, era bastante guapo, Jesse siempre ha sido Bisexual, es por eso que sus padres lo rechazaron y repudiaron, hasta que lo dejaron solo, ante el mundo, pero ahora eso no era problema, estaba listo para seguir, sin interferencias, después de pensar en el joven aceptó que no lo volvería a ver, solo encogió los hombros y bufó y se dirigió hasta su cuarto para descansar, ya que mañana sería tiempo de buscar un empleo, después de todo, el trabajo no llegaría a su casa, se duchó, cepilló y se vistió, para después colocar la alarma a las 9:00 am, esa sería una buena hora para comenzar el día, se recostó en la cama e inmediatamente quedó profundamente dormido.

22 de Julio de 2019 a las 01:12 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Capítulo 2: Los trabajos no caen del cielo... o tal vez si.

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