Fallando en olvidarte Seguir historia

r
rebeca pinilla


Mis labios siguen esperando cuando vuelvan a besar los tuyos y mi mente quiere volver a tocarte, a hacerme mía tantas veces como tu lo has hecho. Pero también quiero odiarte y alejarme de tu vida para poder olvidarte. Olvidar que tuve un amor tan profundo como falso. Olvidar que te quiero.


Poesía Romance No para niños menores de 13.

#amor #desamor #lgbt #lagrimas #homosexualidad #239 #bisexualidad
Cuento corto
0
1592 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Ya no te quiero como antes.

Todavía tengo la sensación de tus dedos en mi piel y tus labios en los mios, rozando cada herida que produciste intencionalmente, sin embargo dices que quieres mi amor. Tu no sabes lo que sufrí, lo que lloré, ni lo que grité solo por ti. Aún recuerdo las noches en mi habitación deseando que tus palabras nunca más las repitieras. Mas sigo amando cada centímetro de tu piel, anhelando el día en el que abras tu mente y me dejes invadir tus pensamientos como tu lo hiciste.

Cada vez que te veo tengo sensaciones contradictorias abrazando mi mente; quiero correr a buscarte y besar tus labios con el dulzor que tanto los caracterizan y que recuerdo cada vez que saboreo una dulce dona, o un pastel de manzana; pero tambien quiero que me dejes ir lentamente para no ir a buscarte mas a pesar de todo el daño que me has hecho. Quiero correr y no para ir a buscarte. Dejame ir y ser libre mirando como te quedas atras, por favor. Estoy de rodillas esperando tu regreso y tu ida. Cada vez que te veo es un alivio por la espera que me trajo tu ida, pero también es un dolor al alma que no se cura con el fuego que traes. Quiero que me dejes ir.

Ya estoy bastante dañada con las heridas de mi pasado, y deberías saberlo. Solo me quieres para ti, para saber que estoy contigo. Estoy aburrida de quererte, mas no puedo dejarlo. ¿Como saber si lo que dices no son más que mentiras? Dices que me amas pero no lo demuestras. Eres acogedor y frío a la vez.

A este punto no recuerdo cuando te veía pasar por la calle y no se me revolvían las entrañas por volver a acariciar tu piel y tirar de tus cabellos, olvidando hasta mi apellido por inundarme en tu aliento. Cada vez que te veo es como si me apuñalaran con la espada más profunda y afilada que existiera en este mundo. Y lo que más me duele, es que sé que tu no sientes lo mismo. Solo me ves como algo pasajero.

Tus mentiras son tan reales que si lo comparara con algún criminal, serías una asesina serial a sangre fría, que mata por placer y derramar sangre le produce placer y lujuria. Quiero que grites mi nombre con toda la fuerza de tu débil cuerpo. Haría lo que fuese necesario para complacer tus deseos y necesidades y que luego grites mi nombre. Solo el mío. Yo lo sé, y es divertido, ¿verdad?

Deseo por igual que tus músculos se tensen bajo mis sábanas por mi culpa como que sonrías por verme al llegar exhausta de mi vida. Pero lo único que he conseguido apreciar es que cualquier persona griten tu nombre y tu te quedas satisfecha al ver como al yo verlas, me hago un mar de lágrimas tan incontrolable que he quedado con heridas abiertas que tu nunca sanaras, ni con el más profundo de tus suspiros que me hacen sonreír con tan solo recordarlos.

Oh por favor, te pido que me dejes ir. Dejame ser libre, tal y como nací. Quiero no depender de nadie, pero cada vez que te lo digo me recuerdas entre mentiras que te encanta ver como te toco y como te devoro con el hambre insaciable que come mis entrañas. Dices que soy única y quieres que lo haga una y otra vez para luego botarme como si fuera algo utilizable. Pero no, he entendido que el problema no soy yo, sino tú con tu ninfomanía despreciable y deseada y tus cuerdas que atas a otras pobres chicas a las que se hartan de escuchar tu nombre y cortan tus hilos, cosa que yo todavía no puedo hacer y sigo colgando de tu mano, como si tú, fueras un titiritero, que me usas para presumir que tienes muchas y me dejas oculta entre las otras títeres.

Mi último recuerdo de ti se hace presente todos los días, recordando cuando estábamos cerca de los cerezos donde me hiciste tuya por primera vez, sin importar lo que la gente susurrara a nuestras espaldas sin decir a nuestra cara. Me mirabas con una falsa dulzura que nunca olvidaré y recuerdo que acercaste mis labios a los tuyos y sentí que de nuevo probé el sabor de las mentiras que me decías. Pero también entre aquellos besos mordiste de mis labios, haciendo que gimiera en tus labios y tirara de tu pelo, cosa que provocó que bruscamente te pusieras encima mio y me dieras un beso tan salvaje como apasionado, recordando cada momento que hemos vivido juntos. Tus labios marcaban un camino tan recorrido que seguro ya querías algo nuevo y por eso me cambiaste. Tu lengua exploraba mi boca buscando mi lengua y cuando las dos se encontraron hicieron un baile sincronizado que a cualquiera le volvería loco. Pero tu no eres cualquiera. Eso sería la punta del iceberg que me podrías hacer, y que me has hecho.

Tus besos son dulces y salvajes, imitando el hambre de hacerme tuya y el amor que me has hecho tenerte. Todo contigo me gustaba. Antes. En el pasado, porque ahora lo único que queda son cenizas. Te procuras de que cada vez que me dabas una sorpresa, al día siguiente me quemaras los ojos. Quieres que te odien, pero yo no soy así de fácil. Sigo enamorada de ti. Me sigues gustando. Me encantas. Pero no me interesas. Ya no. Fuiste mi primer amor que sentí con ganas, deseando tener uno así de nuevo. Fuiste la chica que amo y tal vez ame en un futuro, si es que no llego a odiarte.

21 de Julio de 2019 a las 02:30 0 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas