La Maldición de Pnixhed Seguir historia

pznelopek Venus Verne

"No habrás nunca el armario, hay solo reside una criatura que te devorará tu cuerpo hasta no quedar nada"


Horror Literatura de monstruos No para niños menores de 13.

#maldicion #pnixhed
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Capítulo único

Me hallaba acostada en mi cama, con la vista fija en mi armario.

Al mirarlo imaginaba a un monstruo salir de el, salir a devorar mi carne. De repente se escuchan ruidos, ruidos extraños provenientes de aquel armario.

Curiosa me pare de mi cama y camine hacia el, los ruidos se hicieron mas, pero mas fuertes.

Cuando estaba a punto de abrir la puerta, escucho el grito de mi madre.

-¡Lea, a comer!- Grita mi madre, desde la cocina.

Me aleje de el, dispuesta a irme. Después vendría de nuevo.

Pero algo me impidió irme, una voz, una voz que viene de aquel extraño armario.

-Quédate un rato mas, entra y veras lo que tanto ansias ver- hablaba una voz en un idioma extraño, que no conocía.

Decidí irme, tenía algo de miedo, pero al rato pensé que era mi mente jugándome una mala pasada.

Salí de mi cuarto y fui a la cocina.

Me senté en la mesa y empecé a comer.

No podía dejar de pensar en aquella voz, que tanto me atormentaba. Decidí que cuando terminara de comer iba a averiguar, que había en ese armario.

Termine de comer y sin despedirme de mi madre, ni lavarme las manos fui directo al cuarto.

Cuando abrí la puerta las luces estaban apagadas. No recuerdo haberlas apagado. Sentí como un escalofrío recorría todo mi cuerpo.

Pase cautelosamente y ni siquiera prendí la luz. Agarre la manilla de el armario y escuche como rasguñaban la puerta.

De pronto esa misma voz hablo:

-ABRE LA PUERTA, ABRELA - La voz ahora se escucha ansiosa.

Supongo que quería que abriera la puerta del armario. Una voz en mi decía que no la abriera, y que me alejara de ella.

No hice caso, y gire la manilla. Sentí como un peso se abalanzaba encima de mi.

Sentí como me mordía. Gemí de dolor.

Trate de gritar, pero no pude. Patalee, empuje a el animal que tenia encima, logre separarlo de mi, me levante y corrí a mi mesita de noche y busque una linterna.

Con las manos temblorosas, la tome y la prendí.

El miedo me consumía, alumbre a todas partes y no se veía nada.

Alumbre hacia adelante y me encontré con una criatura espeluznante y horrorosa.

Era pequeño, tenía la piel quemada y llena de heridas, tenia garras en las manos y unos dientes puntiagudos y largos, sus ojos eran completamente negros y saltones.

Retrocedí un paso, el animal se acercaba a mi, retrocedí otro paso, no pude mas porque mi espalda choco contra la pared.

Estaba sollozando en silencio mirando como aquel monstruo me miraba con una sonrisa diabólica.

-Si te quedas quieta será menos doloroso, pero si te mueves- Me miro y ladeo su cabeza- Sera como un infierno

-Por favor- Solloce- De-déjame…

El monstruo río.

-Pnixhed te va a comer… un, dos, tres voy por ti..- Canturreaba el monstruo- un, dos, tres voy por ti…, cuatro, cinco, seis quédate quieta, siete, ocho, nueve Te comeré- El monstruo seguía canturreando diabólicamente- Diez y será tu fin.

El animal se abalanzo sobre mi y empezó a morderme con sus colmillos, piernas, brazo, me estaba despellejando.

Gritaba, gemía de dolor, pero no paraba.

Clavo sus garras en mi pierna, luego en mi brazo, seguía mordiéndome, pero yo ya me había rendido y no sentía nada.

Ya sabia que iba a morir ¿De qué servía seguir peleando? Cuando ya se que nadie me iba a ayudar , que nadie me escuchaba.

De repente todo se hizo negro, no veía nada. Ya sabia que estaba muerta.

Sentí como aquel monstruo se paraba, sentí su mirada en mí, abrí los ojos y lo vi.

Sonreía diabólicamente.

¿Cómo es que siento y veo, Cuándo se supone que estoy muerta?

Me paro, y miro a todos lados.

Me voltee y vi mi cuerpo tirado en el suelo. Me espante al verlo, todo lleno de mordidas y sangre por todos lados.

Escuche la puerta ser abierta, y ver a mi madre entrando por ella.

Miró mi cuerpo tirado en el suelo y soltó un grito de horror. Se arrodilló frente a mi cuerpo y empezó a llorar. Vi como sacaba su teléfono y marcaba al "911".

Al cabo de los 20 minutos, tocaron la puerta de la sala. Mi madre salió corriendo del cuarto.

Llego con la policía, vi como se llevaban mi cuerpo ya muerto y podrido.

-Nunca podrás salir de aquí, esta es tu maldición- hablo una voz rasposa atrás de mi.

Pnixhed.

Sonreía con malicia.

Llore por haber abierto aquella puerta, llore por mi madre, llore por mi, por mi familia, por la que he dejado, y todo esto es mi culpa.

Pasó un mes y mi madre desalojo la casa y llego otra familia.

Una niña igual que yo, o la que yo antes era. Entro al cuarto dejo su maleta a un lado y se acostó en la cama.

Después vi como se acercaba al armario, para abrirlo. Antes le susurre:

-¡No entres, no lo abras! ¡o será tu perdición!- grite bajito.

La niña miro a todos lados, para después encogerse de hombros.

La abrió y vi a Pnixhed abalanzarse sobre ella y comérsela.

La niña gemía, gritaba y pedía ayuda, pero nadie vino.

Yo no podía ayudarla, como nadie me pudo ayudar a mi.

Murió, su familia inmediatamente desalojaron la casa.

Vino otra familia y paso lo mismo, vino otra, y otra, y otra más, la misma historia siempre se repetía Y yo no podía hacer nada para cambiarlo.


20 de Julio de 2019 a las 18:36 0 Reporte Insertar 2
Fin

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