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karasu_tengu Karasu Tengu

Hellen, la cual una vez fue un hermoso y próspero reino, ahora no es más que cenizas del pasado. La Gran Guerra ha destruido todo lo que conocías. ¿El sacrificio por la paz es suficiente si se paga con sangre? Acompaña esta historia de unos muchachos, cuyos recuerdos están confusos, perdidos, en un mar de oscuridad, donde la espada y el escudo son tu único aliado.


Aventura Todo público.

#acción #aventura #fantasía #258
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Parte 1: Memorias. Introducción: La última batalla

Siempre soñé con un mundo de fantasía, ambientado en una época medieval o similar. Siempre tuve esos clásicos sueños de adolescente en la cual estabas en un mundo en donde la magia, la ilusión y tu escudo eran un medio viable por el cual explorar un mundo lleno de mentiras, misterios y demás.

Esto, que comencé a escribirlo de hace unos cinco años, son esas ilusiones plasmadas de forma totalmente desinteresadas en esto.

Con solo que una persona lea esto me hace feliz. Y espero estimado lector que disfrutes las cosas que una persona algo infantil, solitaria y amante de los libros intento relatar de la mejor manera posible en esta historia.

Con cariño, Karasu Tengu.


-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Ya han pasado cinco semanas desde que todo se fue a la mierda. Cinco semanas en la que el hermoso y próspero reino de Hellen comenzó a caer.

No podíamos hacer nada para detener la plaga de demonios que salió de lo más profundo de la tierra.

No podíamos enfrentarnos a ellos, no éramos rivales. Su fuerza indiscriminada destruía nuestros escudos y espadas como papel. Nuestros mejores magos y guerreros despedazados en segundos. Hellen, parecía no tener salvación; al menos, hasta que ese plan se presentó, como la última esperanza de nuestra gente.

- ¡Preparen las defensas! No podemos dejar nada al azar. Una vez haya comenzado el ritual no podemos dar marcha atrás. No podemos fallar, esta es nuestra última esperanza.

- ¡Señor! ¡Ya vienen!

- ¡Recuerden! ¡Deben defender su posición a toda costa! ¡Es todo o nada!

- ¡Si señor!

Los soldados corrían de un lugar a otro. Cada uno se aferraba al muro del bastión, preparando sus arcos y espadas para lo peor. Todos estaban conscientes que morirían esa noche.

Las fuerzas de Hellen habían sido divididas o aniquiladas. Nuestro último bastión seguro, la torre de Baal, sería donde pondríamos nuestras esperanzas.

- Tenemos listo todo para el ritual señor. Cuando usted lo desee.

- Bien. ¿Trajeron lo que les pedí?

- Si señor. Está todo preparado como nos lo indicó.

- Entonces no perdamos más tiempo. Debemos detener esta “invasión”

- ¿No esperaremos las noticias del Este?

- Posiblemente estén igual o peor que nosotros. Además, nada nos asegura que nuestros mensajeros hayan podido llegar. No tenemos alternativa, no podemos arriesgar más.

- Pero…

- ¡Todos! ¡Es hora de terminar con esto! ¡Hoy, queridos camaradas, estamos aquí porque somos el último bastión de la vida libre, la humanidad y, si es que desean, todo lo que conocemos! El enemigo ha eliminado todas nuestras fuerzas principales, nuestros aliados del este deben estar cayendo uno por uno y nuestro reino solo nos tiene a nosotros.

Escúchenme, no queda nada más, somos solo nosotros, si caemos, se acabó. Por ello no tenemos más opción que utilizar nuestro último recurso: La invocación de la diosa Merty, madre de la luz y la vida. El objetivo será resistir lo que más podamos hasta que la invocación sea terminada con éxito.

No tenemos otra opción. Defiendan los últimos muros con sus vidas. Luchen hasta que su espada, su escudo o su cabeza sean destrozadas. ¡El renacimiento de Hellen está en nuestras manos!

- ¡El enemigo se aproxima!

-¡Los elegidos por la iglesia! ¡Rápido! ¡A sus posiciones!

Las bolas de fuego, las flechas, la sangre y los gritos de desesperación hacían del ambiente la representación del infierno mismo. Mis hermanos de armas, cada uno era destrozado en cosa de segundos. Debíamos mantener la posición, pero no podríamos hacerlo por mucho más tiempo. ¿Qué íbamos a mantener si solo éramos un frágil muro de carne?

Esa noche, donde los cuervos revoloteaban en los árboles, el viento golpeaba con fuerza y donde los gritos de nuestros camaradas hacían entrega de un himno de sangre y muerte, esa fue la vez en que la humanidad se salvó a un precio muy caro. Ni los paladines de Elefor, ni los sabios elfos sabían del mal que estaban por desatar.

Esa noche, la oscuridad nos consumió. Sacrificamos la luz. El costo fueron nuestros mejores hombres. El bastión no cayó, pero todo se llenó de sangre y fuego.

Las historias de ese día son confusas. Solo sobrevivieron un hombre o dos.

La guerra acabó, pero la paz nunca es duradera.

Sacrificamos a una diosa por nuestro propio bienestar. Nos condenamos a un mundo sin guía.

Por eso, ahora, sentado aquí, debo cumplir con mi cometido. Si abandono mi puesto, es posible que nunca recuperemos la esperanza y no podamos construir un futuro mejor.

Un futuro donde ella viva…

¡Que los demás dioses me ayuden…!

20 de Julio de 2019 a las 17:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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