El amor de mi vida Seguir historia

u15635387001563538700 Sofia Martínez

Esta es la historia de como el amor de mi vida, me inspiró para relatar nuestros pensamientos y encuentros más íntimos.


Erótico Sólo para mayores de 18.
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Capítulo 1 - Rendición

Algo me estaba dando en la cara muy reluciente cuando me di cuenta de que ya estaba amaneciendo, olía aún a chocolate de anoche cuando comí las fresas con mi marido que aún está durmiendo en la cama... -¿Le sentará bien que le despierte..?- Usé la técnica infalible, la “mimosa”, como cada mañana amanecía con una tremenda erección matutina de la cual no podía resistirme a llevarme a la boca cuando la veía, pero para más tarde la iba a dejar, sé lo que está esperando.

Empecé dándole un beso en la frente, esperando una respuesta pero él seguía sin moverse y respirando profundamente. Seguí bajando por su recta nariz y labios, noté como se estremeció y su boca empezó a moverse con el ritmo de mis besos, lentos y voraces. -Buenos días, Sofía... ¿Desayunamos...? -Respondí entre gemidos que si, cuando me di cuenta ya estaba encima de su miembro duro y queriendo guerra. -Cabálgame cariño, quiero verte... quiero comerme esos pechos, pecados de cualquier religión... y abrirte entera hasta que no sepas quien eres... -Asentí con ganas y me dispuse a hacerle el amor como pidió. A los 5 minutos ya me arrancó el primer orgasmo, me corrí, no dejaba de embestir con mis caderas, él estaba disfrutándome... pero sabía lo que quería... y me lance a su boca para besarlo como le gustaba, lo hice más lento y conseguí estar con él en la flor del loto, dándonos caricias por todo el cuerpo, besos, miradas.... Me tumbó con cuidado boca arriba tras darnos todo el cariño que necesitábamos del otro, y abriéndome las piernas entró en mi todo su miembro, sentí sus besos al fondo... - Agus.... Él me miraba mientras yo rebotaba sin cesar pero con cariño, amaba verme abierta, amaba verme hendida en su enorme miembro, todo él era mío... y yo toda suya. -Adoro tenerte así cariño... quiero tenerte así todas las noches.... -Amaba cuando me hablaba con esa lengua aterciopelada, mi cuerpo se estremecía debajo suyo y no quería parar de recibir sus oleadas. Me besó una vez más y entrelazó sus manos con las mias, para embestirme, entre gemidos mis caderas rebotaban y mi orgasmo estaba apunto de llevarme al éxtasis. -Aguuuuuss... Mi orgasmo fue intenso y le hizo enloquecer, mojé la cama de mis fluidos y con su erección me bañó con su semen dentro y fuera. Me sentía bien, desplomado, mi marido cayó a mi lado y me besó de nuevo. -No quiero otra diosa en mi cama, te amo...

Acabados de hacer el amor, él se fue a trabajar luciendo un elegante traje negro de corbata plateada, que le regalé hace un par de meses por nuestro aniversario. -Eres tan bella cariño... te volvía a hacer mía... tengo que irme, pero luego... bueno, luego verás algo... -me besó antes de oír sus zapatos resbalar por el parqué y con una caricia suya me acurruqué en la cama para seguir durmiendo un poco más antes de irme a trabajar.


Eran las 8, llamé al ascensor de casa para subir, me dolían los pies del tacón, cogí las llaves de mi pequeño bolso y abrí la puerta cerrando detrás de mi. Cuando entré, vi una nota en la pared de color rojo con algo escrito en ella: Haz esto antes de que llegue, y prepárate para recibirme. Unos puntos decían lo que tenía que hacer. El primero era pintarme las uñas de rojo con un esmalte que me había dejando en la mesita del recibidor, en uñas y pies, lo segundo, depilarme toda. (Supuse que toda era hasta los pelillos más escondidos). Lo tercero me sorprendió, con un moño bien arado, labios pintados de rojo. El pintalabios iba a juego con el esmalte que tenía al lado... Seguí leyendo; cuarto punto, esperar arrodillada y en el tanga de encaje que te he dado...

Todo era muy raro, pero supongo que fue un incentivo por hacer algo nuevo, así pues me dispuse a ello, me pinté uñas, me depilé de arriba abajo (no me depilé las cejas de milagro), también me hice un recogido bonito para él y por último me maquillé como me pidió, eran las 8:30 de la tarde y solo espere arrodillada como me dijo en la puerta. Espere un rato, cuando oí milagrosamente el tintineo de las llaves en la cerradura, era él. Entró como si buscase algo y cogió la nota que puso en la pared y seguido bajó la mirada a mi. -Ay cariño... esta noche vas a descubrir algo muy placentero... Se fué y me quedé ahí, desnuda y sin nada que decir, creo que sé de que se trataba el juego. Un par de minutos volvió sin la chaqueta y con una fusta en la mano, su cara cambio y le dio un azote a mi nalga con mucha suavidad acabando con una caricia del cuero en mi blanca nalga. -Ay... Solté con algo de queja. Alzó la barbilla con la fusta para que le mirara. -Ahora vas a ser mi sumisa, cariño, y yo voy a ser tú amo, todo lo que yo te ordene lo harás sin rechistar... y si no lo haces... -sacó la fusta cerca de mis nalgas. Por un momento mis dientes mordieron mis labios, me estaba gustando y no lo sabia, me estaba dando morbo verle tan autoritario, me estaba poniendo cachonda cuando sus ojos aún me miraban, el tanga se mojó y cuando se dió la vuelta me acercó un collar como de un perro se tratase. -Este será tu collar, y siempre que lo lleves tú voluntad será mia, voy a responsabilizarme de ti y a cuidarte como amo, tu única responsabilidad es tenerme satisfecho y obedecerme. ¿Te queda claro? Ah, cuando acabes de hablar... quiero que acabes con un amo al final, me debes sumisión y respeto. Pero no olvides que yo te quiero... y quiero hacerte feliz... cariño. -asentí hipnotizada y cuando me di cuenta ya estaba atada de manos y con un collar en el cuello. Su bragueta se pegó a mi mejilla y sentí el calor de su masculinidad, deseaba sacar esa presa encerrada, domarla y saber que será imposible... el no era fácil de dominar... -se quitó el cinturón y me acarició la cabeza diciéndome suavemente, -El recogido que te has hecho me encanta... te harás ese siempre que seas sumisa...¿De acuerdo? -asentí y lamí la tela del pantalón mirándole con necesidad, estaba necesitada de su erección y de tenerla dentro de mi boca hasta que no pudiera más. Estaba cachonda perdida pensando en que mi marido había descubierto un punto débil de mi vida, de mi sexualidad. Un punto que iba a ser mi perdición. -Ahora vas a chuparme hasta que de tu boca chorree... -asentí y procedí a sacar su enorme bestia que metí en mi boca cuando la lubriqué primero de mi saliva como le gustaba a él, desde su base hasta el glande y hundirmela repetidamente. Sin dejar de darle lo que quería olvidé que no disponía de manos y tuve que apañármelas con mi boquita, le sacaba la lengua mientras lamía sus testiculos llenos y calientes, con los cuales aún me ponía más excitada de sentirlos. Mi mirada estaba bajo la suya -eso es, sigue... quiero ver como te la tragas hasta que no puedas más... pero no toda, no quiero ahogarte... tu boquita no es tragona... es la boquita que más me pone pero no se las traga... Ahh... -gimió de gusto mientras mi campanilla tocaba su glande y mi saliva caía por mis comisuras, le deseaba tanto en ese momento, lamía sus laterales y con su mano detrás mi cabeza, empujó para ayudarme a meterla un poco más pero sin ahogarme. -Eso es cariño... dios... me encanta tu boquita... me encantas... -mi lengua bajó a sus testiculos cuáles succionó con cariño y deseo y volvió a subir para jugar con su glande y frenillo. Adoraba besar su glande, era mi pintalabios personal...

Cuando se sació, me hizo levantarme y me dió un azote fuerte, gemí, sé que a él le gustaba y a mi también mientras yo disfrutase. Lo estaba deseando más y más... mi amo...

Me coloqué encima de la mesa del comedor todavía con las manos atadas. -Abre las piernas, quiero comerte esos labios... Así lo hice y me devoró hasta que volví a correrme, le mojé la cara pero lo disfrutó. Su erección estaba lista y mi vagina chorreante. Me acaricio los labios con el glande y agarrándome del culo y adorándome de nuevo me penetró hasta el fondo. Gemí del placer. Su enorme miembro me estaba llevando a límites insospechados, quería más, y más... y más. Me besó la espalda como no pensé que lo haría, -Me pones tanto cariño... deseo tenerte abierta de piernas la próxima vez que quiera someterte... .Gimió del placer y subió el ritmo, mi cadera no dejaba de chocar contra la mesa y gemía del placer. Estaba cerca de correrme otra vez, era increíble, una máquina del sexo, del amor, del placer, del extasis... Con las manos atadas seguía intentando zafarme pero sin éxito. Él seguía con lo suyo y yo me dejaba llevar. No pude más y volví a correrme, el flujo le llenó la carne de su erección y yo no me contení. Lo dejé ir. Quería más...

Me levantó y me cogió al hombro, seguido de un azote nuevamente que me hizo sentir escozor, era inútil. Era toda suya. El poder me cautivaba. No lo podía evitar.

Me llevó a una puerta con pomo dorado y con una llave abrió al oír un cerrojo, entramos y todo estaba negro. Una tenue luz iluminó la estancia y las paredes eran rojas como el fuego... me bajó, y yéndose a una cómoda sacó un plug anal y un vibrador. Iba a usar eso conmigo. -Relaja el culo... o te haré daño... en el incentivo se llevó un pecho a la boca y gemí, con lubricante que añadió previamente me deslizó el metal frío entre las nalgas y me estremecí, pero no fue tan malo. Me gustó. Él esperó mi respuesta con la mirada al acabar de relajarme y ayudarme con ello, le asentí. -Ahora no vas a estar atada y sin moverte... y voy a vendarte los ojos... Fue a por las esposas que parecían pesadas y me ató estas a las muñecas pegándome a un techo que se podía bajar según quisieras, atada ya no tenía escapatoria. Iba a ser esclava de todo su placer. Me besó y me miro una última vez para ir a por mi venda, era de suave satén, lo disfruté y me besó nuevamente dándome un agarrón mutuo de nalgas. Te follaria sin parar hasta que no pudieras cerrar las piernas cariño... No lo pude evitar, mi cuerpo se estremeció y gemí, el juguete empezó a vibrar y me acarició con el por todo el cuerpo, hasta que bajó a mi clítoris. -Ahh..Agus... Él sonrió con gusto y complacido, se estaba divirtiéndome, su boca volvió a comerse mi otro pecho y a mordisquear el pezón que estaba ya duro de tanto placer que había recibido. Mientras deslizaba el vibrador entre mis piernas, gemía en su oído sin cesar. -Agus... por favor... -gruñó- Dejame hacerte disfrutar, quiero saber quien eres, conocerte, darte lo que deseas... déjame... dártelo todo. Acto seguido me sonrojé y se me escapó su nombre en su susurro. Cogió mis piernas y me hizo que le abrazara. El vibrador dejo de funcionar y cayó al suelo, para ser sustituido por su enorme miembro que se hacía sitio en mi apretada vagina ya muy lubricada. -Dios Sofia, como me estás poniendo.... -se comió mi boca con ansia mientras yo permanecía suspendida en el aire y el penetrandome sin cesar desde abajo. -Córrete Sofia... córrete... quiero que te corras, correte por favor... -me reí juguetona y por consecuente recibí un azote de su firme y dura mano, no fue buena respuesta, pero disfruté de sus castigos, quería más. Fue escalando mis costados hasta mis pechos duros que rebotaban con suaves compases a los choques de sus caderas con mi culo que iba a contra suya, me sentía bien, me sentía feliz y complacida. Me corrí sin darme cuenta y lo mojé todo. Como el no pudo contenerse se estremeció y me embistió rápido mientras yo rebotaba y gemía sin cesar. -Aguss... no... -Sofia... dios... Sofia.. Nos corrimos como fuentes, le empape las piernas y él me llenó hasta arriba de su masculino elixir. No había gozando tanto en años. Me quitó la venda y me besó suavemente mientras aún jadeaba. -Sofi... eres una sumisa espléndida... déjame ser tu amo... necesito una sumisa a la que complacer... Le mire sin saber que decir aún extasiada y le pedí que me soltara, me soltó y le di un beso con una caricia a su nuca, él sabía que era eso. Me acarició las nalgas y me quito las esposas de cuero que me colgaban del techo y me abrazo dándome caricias en el culo, me quito el plug y lo llevo a su sitio. Me sacó de allí cerrando la puerta y me llevó al cuarto, quitándome el collar y guardándolo para la próxima ocasión. -Ponte guapa que nos vamos a dar un paseo... necesitas un poco de aire... y yo una ducha... Le miré sonrojada aún en la cama y sonreí. No lo quería perder y me fui a la ducha con él para prepararme para el paseo. Descubrir con el mi sexualidad me hacía feliz. Él me hacía feliz.

19 de Julio de 2019 a las 13:42 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

Conoce al autor

Sofia Martínez Escritora, ecologista y gamer.

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