Tomar Vuelo Seguir historia

I
Ivana Yornet


Pensaba que era incapaz de desear hasta que descubrió una fuerza avasallante que lo envolvía. Deseaba por fin. Deseaba volar


Cuento Todo público.
Cuento corto
1
414 VISITAS
En progreso
tiempo de lectura
AA Compartir

Tomar Vuelo

El era un NO deseante. Aquello que mantiene viva a una persona, aquello que la motiva a intentar esgrimir un argumento sólido para ponerse de pie cada día, aquello que se llama DESEO, como el tranvía, ese instinto de vivir (de cualquier manera), en el no existía.

No deseaba porque no podía, Fito dice "no se trata solo de tu voluntad", en estos términos, se desea o no.

La ausencia de deseo es interno, profundo y sin matices.

No hay nada mas allá de tus ojos, la proyección a un momento siguiente de la vida es impensada, similar a un agujero negro, y no hay mas.

Cuando el lo piensa, siempre fue un sujeto de bajas expectativas. Aquellas cosas que al resto provocaba emoción a el no lo tocaba, ni de cerca, nada. Eso llegó a atemorizarlo, hubo un tiempo que creyó que no sentía nada por eso llegaba un poco de alivio cuando algo lo afectaba, aunque no era frecuente ni de intensidad, se serenaba, se sentía normal y sobre todo acallaba la culpa.

Tenía claro que no era un mala persona, no quería el mal para nadie pero tampoco quería el bien para nadie, no quería nada para nadie, no quería a nadie, no quería, no.

Hubo otro tiempo de turbulencia cuando se empecino en buscar razones, esas que la gente inventa para justificar ser parte de un mundo injusto, cruel y absurdo. Se obsesiono en la busqueda de sentido y vivió atormentado por la falta, perturbado por los seres deseantes de su alrededor que pretendían hacerlo desear, era un martirio.

Y apareció la idea de un viaje. Un viaje de ida con destino a otra vida o a ninguna vida, ese sería el único viaje posible.

Lo hizo antes de lo previsto. Siempre supo que ese billete de ida tenía su nombre como pasajero, era un billete abierto, con fecha a determinar. Y Tanathos comenzó a cabalgar con fuerza. Demasiado ya, demasiada vida en un callejón vacío, demasiados años de resistir una existencia inocua, absurda, de soportar un dolor tan interno, de las entrañas, sin sucesos evidentes que lo explicaran. Solo un dolor vital que le sacaba sentido al mundo, una tristeza furiosa que dejaba sin aliento, abrumadora.

El día que Eros se rindió, exhausta, se imprimió la fecha en el pasaje y los parlantes anunciaban la salida del vuelo. El pasajero se predispone, aliviado y sin dudas, sabe que va a embarcar.

No deseaba tomar el vuelo, porque no deseaba nada. Por eso, TOMÓ EL VUELO.

Un vuelo de poca altura - a centímetros del piso - que lo dejó sin aire y sin vida.

18 de Julio de 2019 a las 00:17 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

Historias relacionadas