Cuento corto
0
1025 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Te vi partir

Hay días en las que sin razón alguna, uno se despierta con una sensación de melancolía y sientes que tu corazón palpita más de lo normal.

Pero con la esperanza que un milagro cambiara mi estado de ánimo, me levante temprano y salí de mi casa a dar un paseo como de costumbre. En el camino vi un joven muy apuesto y atractivo de esos que quiérase o no, llaman tu atención pero al final de cuentas no dejaba de pensar en él y en su hermosa sonrisa. Sabía que le iba a ver más tarde y aunque sentía una sensación de incertidumbre, mi corazón deseaba volverlo a ver y estar juntos.

Devuelta a mi casa busque la mejor ropa que tenía para que él se deslumbrará y por lo menos me dijera un piropo... ¿Qué novia no desea que su novio la halague? Supongo que todas...

Marche y me diriji hacia el lugar donde nos encontraríamos de nuevo. Lo vi... Y mis manos temblaban pero no del nerviosismo de verle, sino que mi corazón me recalcaba que algo no estaba bien, pero aún así no quise darle importancia, quería creer que las palabras que me había dicho con anterioridad eran verdaderas, que ese "te quiero" y ese Lucharé por ti" eran sinceros.

En simple instancia lo note raro y distante, me senté a su lado y no me agarro la mano como de costumbre, mi corazón se partía en pedazos y él no tenía el valor ni siquiera de mirarme a los ojos... Se siente una terrible tensión entre los dos y simplemente dijo: Que no estaba dispuesto a cambiar por mí, que no estaba preparado para presentarme a su familia y mucho menos a luchar por mi amor.

Mi cuerpo temblaba y mi corazón decía: ¡Cobarde, eres un cobarde!. Cobarde por no luchar por mí, a pesar que yo estaba dispuesta a jugármela por ti, cobarde por no presentarme a tu familia aún sabiendo que yo, ya te había presentado a la mía y cobarde por renunciar al inmenso amor que sentía por ti. Fuiste cobarde.

Y con la voz entrecortada lo único que pude decir fue: ¡Está bien! Temía que si expresaba todo lo que sentía me pusiera a llorar como una tonta y no podía darme el lujo que me vieras sufrir... Te dije que todo estaba bien, que no pasaba nada y que no te preocuparas por mi, que yo estaría bien... Él ni siquiera me miro y simplemente marchó...

Así te fuiste, así te vi partir de mi vida llevándote contigo todas las promesas e ilusiones que una vez tuvimos y que ahora nunca se harán realidad.


15 de Julio de 2019 a las 21:27 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~