Amor a todo Gas Seguir historia

escritoranonima Escritor Anonima

Cuando dicen que no juzgues a un libro por su portada cuanta razón tienen. Las apariencias engañan, por ejemplo, como una dueña de un gran confesionario, una ejecutiva, una jefa seria y distante a primera vista puede tener otra cara, una en la que su vida es mas turbia de lo que la gente piensa y ve, algo que nadie se puede llegar a imaginar. Luego esta la inocencia e ignorancia que tiene una niña de apenas dieciocho años, llegara a un punto en el que todo superara sus limites y le hará pensar en si seguir a ciertas personas pueden llevarle por un buen camino o no. La ejecutiva le mostrara a esta chica un gran mundo..........¿Pero será el mejor?


Fanfiction Celebridades No para niños menores de 13.

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1.


Volvía del instituto con las notas recién entregadas, en todas las materias había sacado sobresaliente, como era lo normal.

Iba a un ritmo tranquilo y lento, montada en su vieja y adorada bicicleta azul cielo.

Después de un rato llego a la zona donde vivía, era una zona donde vivía gente humilde y trabajadoras. Las casas reflejaban esa realidad.

Llego a la verja blanca que daba paso a su casa, la abrió, dejo la bicicleta apoyada en su pata mientras se dirigía a la puerta de entrada. Entro al interior y oyó como sus padres estaban hablando, cerro con cuidado para que no la escucharan ya que quería saber de que trataba el tema, se les notaba algo acalorados. Se acerco a la cocina que estaba a unos pasos de la entrada a mano izquierda, se apoyo en la pared y empezó a escuchar la conversación de sus padres.


Alejandro: no podemos permitírnoslo


Sinuhe: ya lo se Alejandro, pero ella se lo ha ganado, no se ha esforzado para nada, se merece lo mejor


Alejandro: ¿Te crees que no lo se? Lo se perfectamente, pero no tenemos dinero, apenas tenemos dinero para mantener la casa, ¿Como vamos ha pagarle la universidad? Y menos vamos a poder pagarla después de que nos denegaran el crédito


Sinuhe: lo se, pero encontraremos alguna forma, siempre lo hacemos- ahora ya hablaban mas calmadamente-


Alejandro: podría buscar otro trabajo, al menos conseguiríamos algo mas de dinero, igual si vamos ahorrando podamos pagársela


Sinuhe: no puedes hacerlo, tu trabajo en la fabrica es suficiente, llegas cansado de el, no permitiré que tengas un segundo trabajo implicando eso que ponga en peligro tu salud, porque ante todo vamos nosotros por delante


Camila escuchaba atentamente y le estaba doliendo oír la preocupación de sus padre por intentarle brindar un futuro, sabia que no tenían el dinero pero aun así se esforzaban al máximo por ella, no aguanto mas escuchando, así que se acerco a la puerta de entrada, la abrió y la cerro para que ahora si se percataran de que ella ya estaba en casa.


La primera en salir de la cocina fue su madre, que se acerco a ella mientras se limpiaba alguna lagrima y la abrazo fuertemente, seguido de su padre que hizo lo mismo. Les entrego las notas y la felicitaron, de otro cosa no se podían quejar, estaban muy orgullosos de ella y de lo que se esforzaba por sacar las cosas hacia delante, sabían que siempre intentaba sacar lo mejor de ella, y eso les hacia muy felices, era algo que la hacia excepcional.


Ya en su habitación empezó a pensar en que ella debería echarles una mano a sus padres buscando un trabajo, podría ayudarles a pagar la universidad, pero primero tenia que conseguir el empleo, no les diría nada hasta que no tuviera algo asegurado.


Sabia que sus padres no le permitirían trabajar, porque no esta dentro de su labor, tenia la edad, si la tenia, pero para sus padres la única obligación que tenia, era la de seguir estudiando y así forjarse un futuro, un gran futuro, mejor del que tenia ahora, no era gran cosa lo que tenia pero para ella era suficiente.


De todas formas Camila quería hacerlo, quería trabajar, aun que solo fuera ese verano, por ellos y por ella misma, por una vez ella se esforzaría por ese futuro que tanto querían sus padres que tuviera, ya estaba bien que ellos fueran los que cargaban con todo el peso, ya era una adulta, podría coger parte de ese peso que sus padres sostenían sobre sus espaldas.


Se sentó en la cama, cogió su viejo ordenador, no era gran cosa serbia para lo básico, para hacer los trabajos de clase y poco mas, la mayoría de la gente tenia un Apple, y claro que ella querría uno, pero sabia su situación económica, mas bien la de sus progenitores y era consciente de que ese ordenador que ahora estaba sobre sus rodillas era el necesario y suficiente. Abrió un documento de Word y empezó a hacer un currículum. Una vez que lo acabo imprimió varias copias, se las preparo en una carpeta y decidió que no había tiempo que perder, que esa misma tarde empezaría ya a dejar las fotocopias en diferentes sitios.


Salió de la habitación, se acerco hasta la cocina donde se encontraban sus padres, era una casa pequeña lo justo para tres personas, una casa de una sola planta, tenían un recibidor, a mano izquierda la primera puerta era la cocina, a la derecha el salón, al lado de la cocina estaba el baño, luego la habitación de Camila y enfrente había dos puertas, una la habitación de sus padre y la otra habitación era la de invitados, se asomo un poco por la puerta y le dijo a los dos adultos que se iba a dar una vuelta, se despidió de ellos, salió de casa, agarro su bicicleta y se fue de allí.

En un par de horas ya había repartido casi todos los currículum que había imprimido, también los había dejado en sitios donde ella intuía y creía que la podrían contratarla. Se sentía bastante contenta y orgullosa de si misma con lo que estaba haciendo, sin darse cuenta y mas por estar pensando en sus cosas se fijo que había llegado hasta la parte lujosa y costosa de todo Toronto, era una parte muy a desacorde con ella, solo había que mirar las casas, las calles y todo, tambien la gente como iba vestida, con ropa cara y elegante, a diferencia de ella que iba con unos pantalones cortos con rotos, una camiseta de tirantes blanca y unas convers negras muy desgastadas.


Siguió pedaleando porque quería dar una vuelta por esa zona, a lo mejor tenia suerte y encontraba algún sitio, que aunque no estuviere a su altura, donde pudiera trabajar, ¿Quién sabe? Podrían darle una oportunidad, al menos sabia que el salario que recibiría seria bastante alto y beneficiosos en su caso. Llego hasta un concesionario, de hecho el mas famoso de la ciudad y bastante conocido por todo Estados Unidos, era bastante prestigioso, un gran edificio, todo acristalado, por los cuales se podían apreciar muy bien los coches. Bajo de la bicicleta, la apoyo en un árbol que había enfrente, se encamino hacia la puerta, solo había dado un par de pasos pero le basto para pararse y mirarse, sabia que si la veían entrar así la echarían inmediatamente, lo pensó y decidió que volvería mañana e iría mas arreglada, presentable, quería dar una buena impresión, el trabajo en aquel lugar no le haría ningún mal.


Ya no tenia nada mas que hacer, pero todavía no quería irse a casa y pensó en la opción de ir al bar de su barrio a tomar algo. Solía frecuentarlo cuando quedaba con sus amigos, también era un sitio muy tranquilo para estar tu solo y poder pensar en tus cosas.


Se sentó en la terraza de afuera, en una esquina y espero a que la atendieran. Se puso a mirar su móvil mientras tanto, había recibido un par de mensajes de su madre, los cuales no tardo en contestar. Mientras escribía una respuesta oyó que la llamaban a sus espaldas, se giro y vio a su amiga en el coche parada enfrente suyo.


-: ¿Karla?- se sonrieron ambas ampliamente- no sabia si eras tu, pero me alegro de verte, ¿Acabas de llegar?


Camila: si


-: ¿Te apetece tener compañía?


Camila: claro, aquí te espero Ally


Ally: vale, dame dos minutos que aparco el coche y voy- Camila solo le sonrió y asintió, Ally era su mejor amiga, la conocía muy bien y viceversa, se conocían desde siempre, sus padres eran amigos y era inevitable el que no coincidieran y empezaran a hablar entre ellas. Ally era tres años mayor que Camila pero esa pequeña diferencia de edad no les impedía ser muy buenas amigas. La mayor llego y se sentó enfrente de ella, a los segundos apareció un camarero, pidieron lo que iba a tomar y una vez que se fue con lo anotado Ally miro sonriente a su amiga- enhorabuena


Camila: ¿Enhorabuena? ¿Por que?


Ally: ¿Por que dices? Tu madre llamo a mi madre, le conto que habías sacado en todo matricula de honor y como era de esperar ella me lo conto a mi, así que nuevamente enhorabuena


Camila: gracias- sonrió tímidamente-


Ally: tus padres están muy orgullosos de ti y yo también lo estoy- le sonrió- y con mis felicitaciones dadas, ahora tu turno de felicitarme a mi


Camila: ¿Y eso porque?


Ally: digamos que me han ascendido- sonrió ampliamente- se acabo eso poner multas, ahora toca pasar a la acción, voy a trabajar en el departamento de antidrogas


Camila: ¿Va en serio?- Ally asintió rápidamente- mis felicitaciones entonces, me alegro de que lo hayas conseguido por fin- su amiga cuando cumplió la mayoría de edad se metió al cuerpo de policía, se quería dedicar a ello, lo tuvo muy claro desde siempre. Esta al acabar los dos años de preparación hizo el examen final y aunque saco muy buena nota , de las mejores, no le sirvió para hacer algo mejor que controlar el trafico, no era lo que mas le gustaba pero se conformaba, aunque al parecer la tuvieron en cuenta desde un principio para ahora ascenderla, y por fin a sus veintiuno lo había logrado, haría lo que mas le gustaba desde un principio-


Ally: gracias Karla, ¿Tu ya sabes que vas a estudiar?


Camila: no, pero creo que acabare estudiando administración y dirección de empresa, eso si consigo el dinero para pagar la universidad


Ally: ¿Si consigues el dinero? ¿De que hablas?- la miro preocupada y Camila le dio una mirada triste-


Camila: hoy he escuchado una conversación entre mis padres- Ally le iba a decir algo, seguramente la regañaría por escuchar a escondidas, pero la pequeña no la dejo acabar- se que estuvo mal lo que hice, pero cuando llegue los oí gritar y quise saber que pasaba, al parecer no les han concedido el crédito que pidieron, mi padre incluso esta pensando en buscar otro trabajo, pero que esperas, mi padre trabaja en la fabrica y mi madre trabaja en un supermercado, el dinero no da de si para la casa, los gastos y ahora la universidad


Ally: podría prestaros dinero o incluso mis padres, sabes que podemos permitírnoslo


Camila: lo se, pero nunca lo aceptaría y lo sabes perfectamente Ally


Ally: ¿Y que vas a hacer entonces?


Camila: hoy he estado dejando curriculums en varios sitios, espero que me cojan en algún lado, al menos podre ayudar a mis padres, no les voy a decir nada hasta que no tenga algo seguro, si se lo digo antes de hora no me dejarían trabajar, porque ellos piensan que de lo único de lo que me tengo que preocupar es de los estudios, pero hay mas cosas aparte de eso


Ally: tienes toda la razón


Camila: hasta he llegado a la parte rica y creo que probare suerte en alguno de los concesionarios


Ally: ¿Acaso entiendes algo de coches?


Camila: no, pero por probar suerte, imagínate que me contratan, conseguiría el dinero suficiente


Ally: eso no lo dudes


Pasaron lo que restaba de tarde allí juntas hablando de cualquier cosa, todo tema de conversación les iba bien. A la hora de pagar las consumiciones Ally no permitió que Camila pagara. Eso a la pequeña le sentó mal porque tenia dinero para pagar un par de refrescos no era tan pobre.


El sábado por la mañana se levanto temprano, desayuno, se ducho y se vistió lo mas arreglada que pudo, se puso unos pantalones negros ajustados, una blusa blanca y unas sandalias de color blanco. Sus padres ya no estaban en casa ambos ya se habían ido a trabajar, cosa que aprovecharía para ir al concesionario de ayer, no perdía nada por intentar trabajar allí, el no ya lo tenia.


Después de un rato paladeando llego, bajo de la bicicleta y la dejo apoyada en el árbol que había enfrente del edificio, respiro hondo, se mentalizo de que iba allí a por todas y se dirigió a la entrada.


Mientras en el gran despacho acristalado que se situaba en el centro del concesionario y en un piso superior, se encontraba una mujer de pelo negro, ojos verdes, mirando al exterior a la vez que bebía bourbon de su vaso y hablaba de varios asuntos con un cliente. Por unos segundos no escucho al hombre porque le llamo la atención una chica que estaba entrando por las puertas de su imperio. Parecía algo nerviosa y perdida, la seguía mirando, observando sus movimientos hasta que el hombre le interrumpió sus pensamientos.


-: ¿Entonces Señorita Jauregui? ¿Cual me recomienda?

1 de Julio de 2019 a las 21:33 0 Reporte Insertar 1
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