EL AUTO VIEJO Seguir historia

nayadet-vargas1559366695 Nayadet Vargas

mi auto ese que me trae situaciones únicas arriba de él........


Historias de vida Todo público.
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EL AUTO VIEJO

Tener un auto viejo tiene varias aristas buenas y no tantas.

La primera y la que más me gusta, es que es un auto que a nadie le importa, por ende auto pobre, auto feo, implicas que quedas invisible a la delincuencia, uno que otro güiña de mala muerte aprovecha la oportunidad de llevar uno que otro cachureo en el descuido de una puerta abierta y eso es a veces, ya que muchas otras ni siquiera eso ocurre.

En general ni lo miran, siempre digo que mi auto es antiportonazo.

En el semáforo en rojo siempre te limpian el parabrisas, aunque te lo hayan limpiando en la cuadra anterior, aunque le digas que no tiene dinero, te limpian los vidrios casi como a un buda le frotas el vientre para que te de esa suerte, esa del día que tanto se busca en la pobreza de los semáforos en rojo.

Voy con el vidrio abajo, sin miedo, no tengo joyas, ni celular, ni anillos de valor, una cartera vieja que se confunde con un trapo añejo, voy con el vidrio abajo porque tengo el aire acondicionado del gran smog de la ciudad.

En el auto viejo se acercan con confianza los olvidados de la urbe; el que vende parche curita; el que pide monedas; los que venden helados, inclusos helados que los pagas a la vuelta. Una que otra amiga travesti cargada con sus dolores donde le estiras la mano con unas cuantas monedas y le dices al cambio del rojo al verde lo bella que esta hoy...

En el auto viejo andas por esos barrios desconocidos; y se te acercan aquellos que eternamente cuidan las esquinas con alito de alcohol o drogas...y te hablan como si te conocieran toda la vida; meten medio cuerpo a través de la ventana para abrazarte, saludarte o despedirse.

Seguro que en el auto viejo te venden las gomitas de menta; los cubreparabrisas y hasta las plumillas a la mitad del precio que se ofrece...

En el auto viejo te identifican con esos dolores que son tan difíciles de sobrellevar.

Es como si el solo hecho de manejar el auto viejo dijeses o rompieses esas barreras; y acercarás al más simple o poderoso a una sonrisa.

Mi auto viejo siempre se enfrenta a la soberbia y orgullo de los autos nuevos, los grandes, los del año.

Esos lustrosos y sin abollones creen que pueden adelantarse casi como un aguilucho picante le quita el espacio a mi gigante.

Y si estoy con ganas, que es casi siempre, los dejo atrás al primer juego de primera y segunda y el titilar del semáforo anunciando el cambio, si...es cierto, en mi auto viejo los dejo atrás con una humareda hedionda y oscura que le queda de recuerdo al orgullo aplastado del perdedor.

Mi auto viejo es ruidoso; tiene una lata que si pasa por calles de adoquines se deja escuchar por toda la cuadra...entonces yo sigo cantando arriba de él, con la música bien alta para no escuchar el ruido...pero si aparece otro ruido distinto al que estaba....me preocupo porque él hace largos viajes diariamente...mi auto viejo siempre se anuncia, se cansa..........

A veces miro los otros autos, a veces quisiera no estar en el auto viejo...de repente me doy cuenta que él me entrega otras miradas que si tuviera el auto nuevo no las tendría, ni conocería nunca.

El auto viejo cruza más allá que las calles de cemento, el auto viejo cruza el camino de aquellas almas olvidadas.






















































28 de Junio de 2019 a las 23:07 0 Reporte Insertar 2
Fin

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Nayadet Vargas CAMINOS RAROS, TIEMPOS LARGOS, QUE APROVECHO A RECOGER LAS HISTORIAS BOTADAS, HISTORIAS SILENCIADAS, ALGUNAS LLEGAN A MIS MANOS DE MANERA MÁGICAS, OTRAS LAS ARRANCO DE LAS MEMORIAS AÑEJAS DE MIS INTERLOCUTORES.......DE ESO ESCRIBO .......

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