Luz Seguir historia

cosmic_lady Cosmic Lady

Elena, una mujer fría y antisocial, obsesionada con el trabajo y el ser perfecta sufre el que creyó ser el peor día de su vida ya que al salir de la rutina se enfrenta a una enorme cantidad de estrés pero no todo puede ser tan malo ya que conocerá a Lucy una chica amable y social que la ayudará a superar el gran obstáculo en el que se enfrenta y le enseñará que siempre necesitarás de los demás y de una amistad que se formará surgirá algo más... Pero no todo es color de rosa porque donde hay luz también puede haber obscuridad y una obsesión de parte de algún conocido del pasado arruinará lo que pudo ser un final alegre para la vida de ambas mujeres. Todos necesitamos a esas persona que nos ayuden a superar los obstáculos que se ponen en nuestras vidas, necesitamos a ese amor que nos saque de nuestra amargura y soledad, necesitamos a esa luz que guíe nuestro camino.


LGBT+ Todo público.

#amorhomosexual #cuentodeamor #perdida #obsesión #amordeoficina
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Luz

Todos los días era la misma rutina, me levantaba a las 6:20 AM, me vestía, desayunaba y llegaba al metro a las 6:50 para llegar a mi trabajo justamente a las 7:40 AM, me gustaba mi vida, no me parecía aburrida, tenía un buen trabajo como secretaria del jefe una de las empresas de tecnología más importantes del mundo, *IBM pronto podría convertirme en algo más que una simple secretaria, tenía las bases y la experiencia necesaria.

Mi trabajo era lo más importante en mi vida, no tenía mucho tiempo libre y tampoco es como si lo necesitara, prefería quedarme en la oficina y trabajar hasta tarde a salir los viernes a cenar y platicar con mis amigas de la universidad, no tenía novio y no lo necesitaba, el último que tuve me engaño con otra chica por pasar tanto tiempo en la oficina, mucha gente creerá que mi relación con mi familia es igual a la que tengo con los demás pero se equivocan, ellos siempre me han apoyado y presionado para obtener ese puesto que tanto he soñado, al igual que yo mis hermanos y mis padres trabajan demasiado, tenemos una pequeña obsesión con el trabajo, era un ejemplo a seguir para mis compañeros de oficina.

Pero un día mi manera de ser cambio, todo comenzó un día en el que gracias a quedarme despierta hasta tarde y a tomarme una aspirina por un fuerte dolor de cabeza desperté 1 hora después de mi horario habitual, me vestí lo más rápido que pude y salí corriendo a tomar un taxi, mientras estaba en este y me peinaba sentí que algo estaba olvidando, seguramente nada importante, para mi mala suerte después de avanzar una estación después a la que yo subo el tráfico detuvo mi camino atrasándome más, decidí pagarle al chofer y correr hacia la estación del metro.

Intente subir al andén, pero para aumentar mi desgracia choque contra una joven que al parecer al igual que yo también iba tarde, tuve que detenerme a pedir disculpas y ayudarle a levantar las cosas que le tire.

-Lo siento- Fue lo único que pude decir, me agaché, recogí la mochila de la chica y se la di, vi la hora y fruncí el ceño, 7:20 definitivamente hoy no llegaré temprano.

-No se preocupe- Dijo y me dedicó una sonrisa.

Tenía una voz tan angelical y una sonrisa tan hermosa que sin darme cuenta me le quede viendo como una tonta hasta que la vi avanzar, había llegado el siguiente metro y no me había dado cuenta, entre y me puse al otro extremo de donde ella se había sentado, la chica simplemente se sentó, me vio e ignoro completamente mi mirada, como si yo no estuviera, cerca de ella había un tipo extraño que me dedico una mirada fría y llena de ira. La miré durante todo el camino, hasta que bajó una estación antes de que yo bajara y detrás de ella salió el mismo tipo extraño de hace unos momentos, se cerraron las puertas y miré mi reloj, 8:00 AM, mi jefe me matara.

Al llegar a la siguiente estación baje y corrí una cuadra después de la estación, llegue exhausta al edificio, fui directo al elevador, presioné el botón y espere a que llegará, 8:05 realmente llegaré tarde, pero prefiero esperar el elevador a subir 48 pisos, al fin llego el elevador, subí y presione el botón con el número 48, para distraer mi mente de lo que dirá mi jefe me puse a pensar en la muchacha que encontré en el metro.
¿A qué hora comúnmente estará en el metro?, ¿Será posible que la vuelva a ver? Sé que parezco una acosadora cuando cuento esto, pero si ustedes la hubieran visto también pensarían lo mismo que yo en ese momento, después de todo tengo 22 años y ella parece una chica de unos 19 años, no están tan alejadas las edades.

Un piso antes de llegar mis pensamientos por esa chica se esfumaron y recordé aquello que había olvidado, si que era algo importante, el trabajo por el cual me desvele y que era una gran oportunidad para obtener un puesto diferente al que ocupo, se me heló la sangre y pensé en reportarme enferma para solucionar las cosas, antes de poder huir las puertas del elevador se abrieron y todos mis compañeros y mi jefe se me quedaron viendo.

Me acerqué a mi jefe el cual me veía con una expresión entre molestia y vergüenza, entramos a su oficina y me senté frente a su escritorio.

-Elena, puedo preguntarle ¿Por qué el retraso? - Su voz sonaba molesta, baje la mirada, tenía miedo de que me despidiera.

-Señor Hernández lo lamento- Mire a mi jefe, podría perdonarme, después de todo soy la más eficiente de todas sus trabajadoras- Quedé atrapada en el tráfico-.

-Entiendo Elena- Se sentó en frente de mi- ¿Dónde está el diseño del nuevo sistema de seguridad para el hogar del señor Mijarrez y el presupuesto que tenemos para llevar a cabo el proyecto? –

-Lo olvide en mi casa, lo haré de nuevo señor- Definitivamente me despediría, pero no se me ocurrió ninguna excusa que pueda sonar real - Me quedaré hasta tarde y no tomaré mi hora de comida de ser necesario-.

-Te doy esta oportunidad ya que siempre has cumplido con tu trabajo en tiempo y forma- Me sonrió lo cual me dio más miedo -Lo quiero antes de las 6-.

Me levante y estaba a punto de salir de la oficina cuando dijo:

-Deberías arreglarte antes de ponerte a trabajar-

Me puse roja de la vergüenza y salí directo al sanitario, todos se me quedaban viendo y escuchaba murmullos de parte de mis compañeros, antes de entrar al sanitario logré escuchar lo que unas compañeras decían:
-La trabajadora modelo ya no es tan perfecta-

Entré al sanitario y me miré al espejo, mi cabello enredado mal acomodado en un intento de coleta de caballo, mi rostro a medio maquillar y mi ropa des combinada junto con un suéter mal abrochado, estaba horrenda y moría de hambre, contuve las lágrimas, me arregle lo mejor que pude hasta parecer la misma Elena que todos los días pisaba la oficina, salí del sanitario y caminé hacia mi escritorio, eran las 9 de la mañana, tenía 9 horas para terminar el trabajo, debía ponerme a trabajar y demostrar que la trabajadora modelo seguía siendo perfecta.

Trabajé arduamente, ya era la 1 de la tarde y yo no llevaba ni la mitad del trabajo, moría de hambre pero sabía que si me levantaba de mi lugar, bajaba dos pisos por algo de alimento y después volvía a ponerme a trabajar nunca acabaría, seguí muriéndome de hambre y apurándome a terminar mi trabajo hasta las 2:30 de la tarde, 30 minutos más y llevaría más de a mitad de mi trabajo, sin embargo seguía con la idea de que si me detenía jamás acabaría. Todos estaban sorprendidos por lo rápido que trabajaba, los dejaría con la boca abierta en cuanto vieran que seguía siendo la trabajadora más eficiente que había en esa oficina, claro sino moría de inanición primero.

Me levante rápidamente a buscar unos datos que me faltaban, cuando volvía a mi escritorio cargando algunas hojas necesarias para mi trabajo y otras más que me había pedido mi jefe algo inesperado paso, una jovencita salía de la oficina de mi jefe y choco contra mí, la mala suerte me perseguía el día de hoy, levante los papeles sin prestarle atención y cuando estaba a punto de darle los papeles a mi jefe la chica me hablo:

-Lo siento mucho, yo le entregaré los papeles al señor Hernández-
Era la misma chica de la mañana, no entendía que hacía aquí, pero sin importarme lo que dijo pase a lado de ella y le entregue los papeles a mi jefe.

-Aquí esta lo que me pidió señor- Dije y la muchacha entro detrás de mí.

-Gracias Elena, veo que ya conociste a Lucy la nueva secretaria-.

-Señor, ¿Nueva secretaria? - tenía miedo solo había dos posibilidades, Rick me iba a subir de puesto o me iba a despedir y quien tomaría mi lugar sería la linda chica del metro.

-Tranquila Elena, no te voy a despedir- Sonrió -Claro, si me entregas el trabajo que te pedí antes de las seis-.

Vi la hora, ya era cuarto para las 3, salí rápido de la oficina y volví a ponerme a trabajar, me dolía el estómago al igual que la cabeza, tengo tres horas antes de que esa chica me quite mi lugar. Trabajé como loca hasta las 4:00 hasta que sentí que en cualquier momento me iba a desmayar, Lucy iba a de un lado a otro ayudando a los demás, llevando a la oficina de Rick todo lo que este pedía hasta que se me acerco, su rostro reflejaba preocupación:

-Elena, ¿no es así? - Simplemente dije si con la cabeza. -Te ves muy pálida, ¿acaso ya comiste? -Dije no con la cabeza, estaba tratando de concentrarme. -Deja eso y ve por algo de comer, yo seguiré con eso hasta que vuelvas- Volví a decir no con la cabeza, pero ella insistía -Es importante que comas-

- ¿Y quién me asegura que realmente me ayudaras? Podrías borrar mi trabajo, así lograr que me despidan y te quedarías con mi puesto- La mire molesta y ella entendió el mensaje, se alejó.

Seguía trabajando, quedaba una hora y media para terminar, lo lograría, mi organismo resistiría sin probar bocado, solo una hora y media más; después pude ver que Lucy se acercaba a mi lugar con una ensalada, un jugo y una que otra fritura empaquetada, seguramente se estaba burlando de mí, tan angelical por fuera pero por dentro tan despiadada, colocó una silla en frente de mí, se sentó, tomo con un tenedor un poco de ensalada y lo acerco a mi boca; la miré confundida, se supondría que te burlarías de mi estado comiendo mientras yo trabajo aun muriéndome de hambre.

-Abre la boca y come- Me sonrió. -No tengas pena, necesitas comer para terminar antes de las seis y si solo así puedo ayudarte entonces lo haré-.

No entendía porque lo hacía, pero no lo pensé dos veces, abrí la boca y probé esa deliciosa ensalada, y así estuvimos hasta que terminé el trabajo treinta minutos antes del tiempo impuesto. Lo imprimí, me levante y lo deje en la mesa de mi jefe el cual me felicitó y me dijo que si todo salía como se había planeado dejaría de ser solo una secretaria. Salí de su oficina victoriosa, volví a mi lugar y ahí seguía Lucy, después de todo si que es bondadosa, le pedí perdón y le di las gracias por su manera de ayudar, ya a las 7:00 pm salimos del edificio platicando y riendo, era raro ya que nunca había hecho eso con una compañera del trabajo, ambas íbamos hacia el mismo lado por lo cual no dejamos de hablar hasta que ella tuvo que bajar una estación antes que yo, detrás de ella el mismo hombre de la mañana salió, ¿Coincidencia?, espero que así sea.

Mi rutina cambió un poco conforme me hacía amiga de ella, despertaba a las 6:30, me vestía, ya no desayunaba y llegaba al metro a las 7:00, ella subía en su estación a las 7:10, juntas llegábamos al trabajo a las 7:50 y empezábamos a trabajar, comíamos juntas, nos apoyábamos cuando había mucho trabajo y nos íbamos juntas hacia nuestras casas, había días en los que es hombre extraño nos seguía, aún así no le prestábamos mucha atención, nos hicimos muy cercanas y muchos en la oficina empezaron a rumorear sobre una posible relación entre nosotras, que tontería ella seguramente tenía novio y no se fijaría en ninguna chica, yo en cambio tal vez muy dentro de mi ser deseaba que eso fuera posible más sin embargo no echaría a perder la amistad que teníamos por algo sin sentido.

Un día Lucy me contó sobre un novio que tenía, después de que terminaron el comenzó a acosarla, ¿Cómo puede haber gente tan enferma?, inmediatamente después que me contó eso pensé en el hombre que comúnmente nos seguía, tenía pensado hablarle sobre él, realmente no me sentía segura y menos al saber sobre su exnovio, esa noche al regresar a casa noté que el mismo hombre de todas las noches estaba siguiéndonos, estaba por contarle a Lucy cuando ella comenzó a hablar sobre los rumores que había en la oficina, al preguntarle qué opinaba respondió con esa típica sonrisa angelical:

- ¿Por qué no? ¿O es que no te gusto? – Dijo un poco sonrojada.

Antes de poder contestarle llegamos a su estación, me dio un beso en la mejilla y salió del andén, baje en mi estación y camine hacia mi casa, sentía mariposas en el estómago de repente baje de mi nube y me di cuenta de algo, ese extraño hombre no bajo en la misma estación que ella, voltee sutilmente y lo vi siguiéndome, corrí hacia mi hogar y antes de poder entrar ese hombre me tomo del brazo.

-Ella es mía, no te le vuelvas a acercar o ambas lo lamentarán- Sin decir más me soltó y se fue, entre a mi casa, cerré con llave y me senté en el sofá, tenía miedo, no miedo por lo que ese loco podría hacerme, miedo por lo que le haría a ella sino me alejaba, pero no quería abandonarla, no ahora que sé que tengo una oportunidad a su lado, tomé una decisión, mañana cuando salgamos del trabajo y ve que ese hombre trata de seguirnos gritaré por ayuda, no dejaré que le haga daño a Lucy, con miedo a lo que pudiera ocurrir fui a dormir.

Desperté y al momento de cambiarme pude notar que mi brazo me dolía, estaba morado por la fuerza que utilizó el hombre para agarrarme, me puse manga larga, salí no sin antes ver que nadie estaba afuera esperándome y fui al metro a encontrarme con Lucy, cuando ella subió se veía más bonita que otros días, se había puesto una falda negra y una blusa blanca y se habia recogido su hermoso cabello rubio en una coleta de caballo, me sonrió y me saludo con un beso muy cerca de los labios, no entro detrás de ella ese hombre y el no verlo de alguna manera me tenía intranquila.

- ¿Estas bien? Te veo preocupada-.

-Estoy bien, tranquila- Le sonreí, no quería alterarla.

-Sobre lo de anoche, me gustaría hablar de eso contigo, ¿te parece si vamos a cenar esta noche? Después de todo es viernes- Me sonrió.

-Claro Lucy- No sabia que más decir, tenía miedo de todo, de ese hombre, de que Lucy viera la marca que tenía en el brazo, de lo que pudiera pasar esta noche.

La rutina fue la del día a día, pero antes de salir e ir a cenar con Lucy Rick me hablo, le pedí a Lucy que me esperara en el primer piso y que no saliera del edificio, no entendió el porque de mi preocupación aun así hizo lo que le pedí, entre a la oficina de Rick y el comenzó a hablar:

-Elena, has trabajado arduamente para poder obtener un puesto más allá que el de una secretaria y me alegra poder decirte que lo conseguiste-.

-Gracias señor Hernández-.

-Ya no eres una secretaria, dime Rick por favor- Me sonrió de una manera diferente a las demás veces que me ha sonreído -Tal vez te gustaría ir a celebrar conmigo, podríamos ir a cenar y tomar unos tragos-.

-Lo siento señor…Rick, pero ya tengo planes para esta noche- Antes de Lucy hubiera aceptado sin dudar, pero ahora la situación era otra.

Rick frunció el ceño frustrado y me pidió de manera cortante que me retirara y así lo hice sin dudar, Lucy me tenía preocupada, baje hacia el primer piso y ella no estaba, la busque afuera y tampoco la encontraba, decidí marcarle por teléfono y nada, no contestaba así que corrí hacia el metro, entre y ahí estaba ella, me tranquilice hasta que vi que alguien la sujetaba del brazo de la misma manera n la que me sujetaron anoche, era ese hombre, corrí hacia ellos sin ninguna duda, los vi forcejeando hasta que lo escuche gritar:

-Le dije que no se acercara a ti, ¡sino serás mía no serás de nadie más! –
Se me heló la sangre cuando la vi caer al suelo, llegue y golpe con todas mis fuerzas a monstruo que atacó a Lucy, después de golpearlo todos se acercaron y lo retuvieron mientras los policías de la estación llegaban, me deje caer al suelo y tome a Lucy entre mis brazos, sus ojos estaban entreabiertos y cuando me observo volvió a tener en su rostro esa hermosa sonrisa que la hacía parecer un ángel caído del cielo, su blusa blanca estaba manchada de un rojo carmesí y el cuchillo que había usado su exnovio para dañarla yacía en el suelo a un lado de Lucy.

La ambulancia llego rápido para llevarnos hacia el hospital, los doctores hacían lo que podían para salvarla, perdió mucha sangre, no quería moverme del hospital, pero los oficiales me pedían que les dijera lo que había sucedido, después de tanto insistir y no obtener respuesta se llevaron al acosador de Lucy a una celda donde estaría hasta que se le diera condena.

Estuve horas esperando y nadie me decía que le deparaba el futuro a Lucy, 7 horas después de los hechos me permitieron entrar a verla, lucía pálida y ya no tenía esa sonrisa que me encantaba, me senté a su lado.
Sin contenerme comencé a llorar. -Claro que me gustas Lucy- Después de decir esto me acerque a sus labios y la bese.

3 horas después murió, perdió demasiada sangre y ya no pudo resistir, le llore durante toda una semana para después encargarme de que el desgraciado que la quito de mi lado se pudriera encerrado en una celda por el resto de su patética vida.
Volví a trabajar después de esa semana, aunque Rick me dijera que podía tomarme más tiempo no acepte, no quería quedarme más tiempo encerrada en mi hogar ya que sabia que si lo hacía jamás saldría y entraría en una terrible depresión de la cual nadie me sacaría.

Pasaron dos años, de ser una simple secretaria me volví la subdirectora de la compañía. Volví a salir con mis amigas de la universidad y seguí siendo una trabajadora modelo.
Aún extrañaba a Lucy, era difícil estar aquí sin ella pero confiaba en que estaba en un mejor lugar, descansando en paz. Deje de ser tan amargada y obsesiva por el trabajo y me dedique a ser bondadosa como lo era ella, pienso que si me viera se sentiría orgullosa, después de todo ella me cambio y puso mi mundo de cabeza.

Como ya era costumbre me levante a las 7:00, me vestí mucho más elegante de como me vestía antes, salí de mi nueva casa y subí a mi automóvil, pase por un café y llegue a las 7:40 a la compañía, hoy haría una entrevista para conseguir una secretaria, no es que lo quisiera más sin embargo mi trabajo no me dejaba hacer todo sola, entre al edificio, salude a todos incluido a Rick, terminé mi café, tire la basura y subí al elevador, presione el botón con el número 49, se abrió la puerta del elevador y salude a todos los compañeros que trabajaban en sus escritorios, y como hace dos años atrás una chica choco conmigo, al parecer iba tarde, se disculpó, tomo sus papeles y corrió a la oficina de la subdirectora, mi oficina.

Entre, me miro avergonzada y se disculpó:

-Lo siento mucha señorita…- Parece que no se sabe mi apellido, le sonreí y me miro avergonzada.

-Llámame Elena- Le sonreí. -Supongo que vienes por el puesto de secretaria-.

-Si señorita Elena- Hablo cabizbaja.

- ¿Tú nombre es? –

-Alba-

Sonreí- Bienvenida a *IBM, Alba-

Ese día conocí a quien se volvería el nuevo amor de mi vida y aunque no pude estar a lado de esa chica angelical que fue mi compañera hace dos años atrás, pude encontrar amor después de haberlo perdido, pude encontrar otra luz que guió mi camino.

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*IBM: International Business Machines Corporation (también apodada Azul Grande) es una empresa dedicada a facilitar a sus clientes los métodos para
hacer frente a los problemas empresariales mediante una adecuada utilización de las tecnologías de la
información. Sus actividades incluyen la investigación, desarrollo, fabricación y comercialización de tecnologías,
productos de hardware y software, así como servicios de TI, outsourcing, integración de sistemas,
financiamiento y servicios de consultoría de negocio.
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30 de Junio de 2019 a las 20:40 0 Reporte Insertar 0
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