El viento Seguir historia

sanjorge99 Jorge Luis Calero

Vilcabamba o Valle Sagrado, ubicado al sur del Ecuador, en la provincia de Loja, sorprendido, me detuve por instantes a contemplar la fuerza del viento que posee este lugar, a veces fuerte, otras veces tenue, pero siempre amigable, sin duda aquí en este lugar confluyen los vientos del Oriente Amazónico y del Occidente y con ellos muchas energías mas.


Inspiracional Todo público.
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El viento

Otra vez, un ruido muy tenue pero preciso lo despertó, era la puerta que se movió suavemente como si alguien tocara, pero era muy tarde, y en la profundidad del bosque donde se encontraba su cabaña, no era muy probable que alguien esté tocando la puerta así tan pasivamente con toques sutiles sobre la madera de laurel algo desgastada que formaba la puerta. Horas antes había visto al viento como en intervalos de tiempo cruzaba fuertemente entre las ramas y hojas de los árboles, haciéndolas sonar al moverse y otras veces más sutilmente solo las tocaba, maravillado se había quedado inmóvil, y por primera vez había visto pasar al viento, lo descubría dibujándose como ondas y corrientes, entre el movimiento armonioso y flotante de las hojas de los grandes árboles, yacía ahí, pensativo y estático como un árbol más, en silencio sólo quería ser parte del bosque y confundirse entre los tallos, para que el viento también juegue con él, y lo haga flotar, como grandes olas de ramas y espumas de hojas moviéndose al compás del ritmo del marcado viento, sentía la enorme necesidad de que el bosque se lo tragara por algunos instantes y se perdiera inconsciente, para poco a poco formar parte de la conciencia suprema que rige en todas las fuerzas que componen la naturaleza del bosque, y aquietando su alma y su corazón, los más hermosos pájaros no sentirían su presencia pudiendo admirarlos sin perturbarlos, y luego se uniría, para ser uno solo con el gran árbol y así poder subir entre las más elevadas ramas, y apreciar la clara y lejana luz de las infinitas estrellas.
¿Que puede darte un árbol, entre muchos árboles que forman un bosque?, en la búsqueda de respuestas difíciles sobre la existencia, el gran árbol transmite la inmensurable paz, pero aquella paz que no es fácil de sentir, sin una intuición celestial. Quieto y resignado, como reposado, el árbol solo busca envolverte en su silencio y transmitir la sabiduría de su permanencia entre las constantes del tiempo y la vida que confluyen en nuestro universo.

Otra vez lo despertó aquel tenue ruido,
-se que es la puerta movida por el frío viento, se dijo así mismo. Pero luego un poco más despierto se dijo así mismo nuevamente:
- pero podría ser alguien que confundió su camino y extraviado creyó llegar a su cabaña.

¿Extraviado en un bosque por la noche fría y oscura?
¿Acaso no refleja esta pregunta, muchas veces nuestros caminos, en los cuales dejamos los pasos de nuestras vidas?.
Busqué extraviarme por un tiempo, del asecho agobiante de mi formal vida, llena de compromisos laborables, sociales y privados, extenuante peso que hunde mis sencillos pasos en un letargo inconfundible, insomne y vacío. Extraviado al fin, caminé por el sendero que seguía al río, el cual dibujaba siluetas llenas de claros pensamientos; que eran llevados por el agua más pura y clara;¡casta como los pensamientos de Dios!, cobijado por bosques de arqueados bambús, que formaban túneles donde mis sentimientos más desgastados fueron repuestos por la sombra abrazadora del camino incierto y desconocido, que solo invita a seguir librando a la mente de prejuicios, porque cuando te rodea lo hermoso y simple, no hay nada que cuestionar, tu alma se vacía, para que tu corazón se hinche con los ojos que miran extasiados todo el infinito y profundo mar de brillantes verdes hojas, con tallos y flores; perfumes y formas.
Extraviado tome el camino que no lleva hacia ninguna parte, tome ese camino, para que el me tome y me haga camino de todos los caminos, y así detenido sin buscar nada, sentir el tiempo como se detiene, encontrando al fin aquel reposado momento que se llena de multicolores aves en los quietos árboles, aves que reflejan a los más escondidos y hermosos sueños que siempre llevamos dentro, pero que la penumbra de nuestras incipientes vidas no nos dejan encontrar.

La puerta volvió a sonar y junto con ella chirrió la hamaca que se encontraba a fuera en el patio cubierto, luego de unos minutos el detector de movimiento encendió la luz del patio.
Decidió levantarse y buscar por la ventana, tal vez encuentre a alguien, se detuvo a mirar por largo rato, solo descubrió un fuerte y tenaz viento, y se quedó ahí contemplando, hasta que la luz se apagó, decidió nuevamente acostarse y descansar lo que restaba de la noche y pensó antes de dormirse haciéndose esta pregunta

-¿y si es el viento que está llamando a la puerta de mi cabaña ? ¿Y con el viento están llegando las voces del tiempo?

¡Las voces del tiempo!, ¿en fin que es el tiempo?
Es tener la idea clara de lo que ya no es; ¡es lo que fue!, ¡o la idea clara de lo que será; ¡es lo que será!, pero aquel pequeño instante en que es, siempre se transforma en pasado, sin duda la medición del tiempo siempre es la misma, pero la percepción del tiempo es diferente para cada alma que habita esta tierra; dependerá del estado anímico en el momento en que se lo mida, y así como el fuerte viento no se sabe de donde viene ni hacia donde va, el tiempo se sentirá según llevemos nuestras emociones.

Caminando hacia la montaña, desde el comienzo del sendero, abrace con optimismo el sentimiento de llegar muy rápidamente a su cima, pero luego a cada paso que daba se vio lentamente retenido por el peso de mis años, dispuestos en mi cuerpo y corazón, y sentí como el tiempo se volvió lento y desgastado, al descubrir los senderos empinados y mal formados con enormes piedras sueltas, acompañados del vértigo de profundos abismos, que llevan hacia el fondo de lo desconocido.

Pero al alzar la mirada y contemplar el camino que has ido dejando atrás, miras con fascinación el empeño hacia esta huida que te lleva hacia la cima, incontables eternas montañas se abren paso en una nueva perspectiva para contemplar el mundo, y el cansancio se desvanece con el frío sudor derramado, calentándose la sangre con el nuevo ímpetu de saber que puedes llegar, y en ese momento sentir la inconfundible voluntad que transciende sobre toda derrota mental y física, ¿acaso alcanzas la mayor meditación cuando solo piensas en respirar, para llegar?.

Luego desde lo alto, soñar en buscar nuevos planetas con nuevas cimas que te eleven de los fríos mundos que has dejado y que te envuelven, atrapándote en lo simple y cotidiano.

Desde arriba puedes soñar como volando y tus pensamientos se van con el fuerte viento que despeja la niebla de tus ilimitados horizontes, al fin descubres que somos los mismos en todos los rincones del mundo, pero en cambio intuyes, que nuestros más celestiales sueños desde sus elevadas cimas nos permiten siempre, ver el rostro fraternal de Dios.

21 de Junio de 2019 a las 22:08 3 Reporte Insertar 3
Fin

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Fanny Nuñez Fanny Nuñez
Hermoso cuento soy de Ecuador y felicito tu talento,describes el paisaje con la realidad y haces imaginar que una está ahí sintiendo el viento
26 de Junio de 2019 a las 19:54

  • Jorge Luis Calero Jorge Luis Calero
    Muchas gracias, después llegar de Vilcabamba, pase una semana pensando en todos los detalles que pude ver y sentir, y lo resumí en este pequeño cuento. 5 de Julio de 2019 a las 09:53
~