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Neus Garcia


cuento/relato paranormal. ¿Parálisis del sueño o realidad?


Cuento No para niños menores de 13.

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PARALIZADO

Ya no recuerdo cuantas noches estuve sin poder dormir en condiciones antes de llegar aquí.

Al principio, simplemente me estuve despertando durante unos 4-5 dias siempre a la misma hora, las 03:33 de la madrugada. Me despertaba con una sensación extraña...como si estuviera alerta, con una sensación de inquetud, de miedo... pero me volvía a dormir, al principio sin ningún problema, pero cada dia que pasaba me costaba más. Y a la mañana siguiente, al sonar el despertador, me levantaba muy cansado, como si no hubiese dormido nada.

Empecé a hacer cenas más tempranas y lijeras ya que cada vez me costaba más conciliar el sueño y había leído en algún sitio de internet que era importante la cantidad y calidad de la cena antes de dormir. También me apunté al gimnasio. Aura, mi compañera de trabajo y, sobretodo amiga, me aconsejó que lo hiciera, que el ejercicio es fundamental, no solamente por encontrarse mejor fisicamente, sino, que mentalmente también te ayuda a evadirte del dia a dia, incluso enfocar las cosas desde otro punto de vista. No dejé de ir, porque descubrí que me gustaba. Pero no cambió nada. Me seguía despertando a las 03:33 y cada vez me costaba más conciliar el sueño. Además de que las sensaciones de miedo e inseguridad iban aumentando.

Una de esas noches, al despertarme a la misma hora de siempre, me pareció ver una silueta, una sombra en la puerta de mi habitación. No estaba dentro, sino a unos pasos de la entrada. Me incorporé sobresaltado. Seguía ahí, pero podía ver a través de ella. Inmediatamente encendí la luz y, no había nada. Fuí al baño, me eché agua fría en la cara varias veces y mirando mi reflejo en el espejo pude ver la cara de cansado que tenía, así que no le dí mayor importancia, pensé que simplemente era cansancio. Volví a la cama y después de no sé cuanto tiempo, volví a conciliar el sueño. Al poco tiempo de lograrlo, sonó el despertador...

Durante un par de días se repitió la misma escena, pero la sombra estaba cada vez un paso más cerca de mi e incluso me daba la sensación de que era más espesa, de que cada vez podía ver menos a través de ella. Una vez despierto dudaba en dejar la luz encendida o no. Quería seguir creyendo que era a razón del cansancio, pero algo dentro de mí me decía que algo raro me estaba sucediendo. Después de ello no conseguía volver a dormir.

La tercera noche, después de la primera aparición de la sombra, estaba dormido, soñando que una sombra entraba desde el pasillo a mi habitación hasta mi lado de la cama, y me observaba, me miraba de un modo burlón e incluso deseoso, algo muy extraño. Tenía una forma humanoide, pero seguía sin definirse, aún así me resultaba inquietante y aterrador. Sabía que era un sueño porqué esa noche antes de irme a la cama cerré la puerta de mi habitación, pensé que así, cuando me despertara a las 03:33 no vería esa...alucinación... Mi sorpresa fué cuando quise despertar de la pesadilla. Abrí los ojos y la sombra seguía ahí, mirandome!! Pude verla mejor. Donde deberían estar los ojos solo había oscuridad. Quise gritar y no pude!! No me salia ningún sonido de la garganta. No podia mover ninguna de mis extremidades. Me pareció ver que la sombra sonreía... Intentaba moverme, gritar, ¿despertarme? No, despertar no. Ya estaba despierto!! Y la puerta de mi habitación abierta!!! No sé cuanto tiempo pasó, no sé si minutos o segundos, hasta que por fín me incorporé hasta quedarme sentado y gritar desde lo más profundo de mi garganta. Tenía un sudor frío por todo el cuerpo y al mismo tiempo mi piel estaba caliente...era una sensación muy extraña e incomoda. Encendí la luz de mi habitación y todo paracía estar en una extraña calma. Y la puerta de mi habitación seguía abierta, pero yo la cerré. Sé que la cerré!!!

No sabía que me estaba pasando.

La siguiente noche me tomé una infusión de melisa junto con dos capsulas de valeriana. Aura me dijo que me sentaría bien, ayudaría a relajar mi cuerpo y mi mente y podría descansar mejor. Realmente deseaba que tuviera razón, necesitaba dormir...Esta vez me aseguré de que la puerta de mi habitación estuviera cerrada. A lo mejor pensé que la noche anterior la había cerrado y no fué así. Eso me decía Aura. Intenté abrirla desde fuera y desde dentro sin tocar el pomo y no se abria. Bien. Aún así, parece ser que no fué suficiente. Volví a tener la misma pesadilla. Ésta vez la sombra estaba encima de mí!! Arrodillada sobre mi pecho, con las cuencas vacías y llenas de oscuridad y una sonrrisa diábolica y llena de ira. Intenté despertar y ya no veía a la sombra, pero sentía su peso y su presencia sobre mi. Como la noche anterior, no podía moverme, ni gritar y la puerta de mi habitación estaba de nuevo abierta. Pasados unos minutos o segundos (no tenía orientación del tiempo en esos momentos), pudé gritar e incorporarme. Salí corriendo de la habitación encendiendo todas las luces a mi paso. Llegué al baño y ví mi cara en el espejo. Mi cara era de miedo, sorpresa, inquietud... Decidí darme una ducha e intentar descansar un poco en el sofá. Volví a tomar la infusión de melisa y las valerianas. Creo que pude descansar un poco.

Curiosamente, la noche siguiente dormí como un bebé. Nada de despertarme a las 03:33. Nada de pesadillas. Nada de nada!!! Qué bien!! Aura se dió cuenta de ello conforme entré por la puerta de la fábrica de cerveza en la que trabajabamos. Seguro que ella tenía razón, sería un episodio de estrés...

...Canté victoria muy rápido...

Esa misma noche volví a ver y sentir a la sombra encima de mí. No podía moverme, sentía que me sujetaba los brazos a los laterales de mi cuerpo. Miraba a mi alrededor y no solo estaba la puerta de mi habitación abierta, había otra!! otra sombra!! Ésta era más definida, parecía la silueta de una mujer, pero igual de siniestra que la que no me permitia moverme. No me rendí. Me agitaba e intentaba deshacerme de lo que fuera que estaba torturandome. Al fín lo conseguí, no sé cuanto tiempo estube luchando, pero lo logré. Encendí la luz, me levante y decidí vestirme e irme a un bar del polígono que abría las 24 horas y tomar un trago. No bebía habitualmente, pero no sabía que hacer y necesitaba que mi mente dejara de pensar...

Llegué al bar, me pedí un whisky doble, saqué mi móvil del bolsillo y me dispuse a buscar en internet algo que me ayudara a entender que me estaba sucediendo. Necesitaba saber que me pasaba. Me estaba volviendo loco, o quizás es que ya lo estaba... Terminé mi primera copa en dos tragos y pedí otra al camarero. Mientras esperaba que me sirviera, ví una marca rojiza que me rodeaba todo el brazo izquierdo, salí tan rápidpo de casa y estaba tan absorto en mis pensamientos que ni me dí cuenta de esto. La toqué con los dedos y me escocía, era como una quemadura que ya estaba en proceso de curación. Miré mi otro brazo y también tenía una marca de las mismas características... Era ahí donde me estaba sujetando la sombra. No podía creerlo!! era, era.... No sabía que era!! Pero tenía que solucionarlo como fuera. Sentí pánico!! Si se suponía que dormía, ¡¿como podía ser que estuviera marcado?! LLegó el camarero con mi copa y con cara de preocupación me preguntó si estaba bien, cogí la copa, me la bebí de un trago y le pedí más. Respondiendo a su pregunta, le fuí sincero, le dije que no estaba bien, nos miramos fijamente unos segundos y con un gesto de rendición, me sirvió otra copa.

Sabía que no eran del todo sueños, pero de ahí a estar marcado...

Entre trago y trago encontré algo en el móvil que podía explicar que me pasaba. Algo sobre unos demonios nocturnos, Súccubus e Íncubus. Son demonios que aparecen mientras dormimos y que se ponen encima nuestro con tal de paralizarnos y no dejarnos mover con el fin de asustarnos o incluso mantener relaciones sexuales con la persona. El Íncubus es una variante del demonio masculino, aparece a mujeres con el fin de mantener relaciones sexuales y a los hombres con el fin de asustarlos. Siempre mientras se duerme. El Súccubus es la variante femenina del demonio. Incluso encontré una explicación a la hora en la que me despertaba, las 03:33. Esa hora es un simbolismo satánico, ya que es la mitad del 666, el número de la Bestia. Las 03:33 es el momento en que se desarrolla el velo de lo sobrenatural en su verdadera esencia, para unir el mundo de los vivos en lo que habita en el más allá...

Ahora todo encajaba, la hora de cada noche, el sentimiento de miedo, la sensación de presencias al despertar, las dos sombras... Pero, ¿porqué los dos demonios? ¿no tenían suficiente con uno? ¿porqué Íncubus me dió una noche de tregua y luego vino con Súccubus? Estaba claro que se estaban alimentando de mi miedo, pero no sabía que más querían de mi. Continué buscando y ví que la única manera de desacerme de estos demonios, era enfrentandome a ellos y, sobretodo, no mostrar miedo.

Por los ventanales del bar ví como empezaba a amanecer y después de toda la información que había encontrado y de las copas de whisky que llevaba en el cuerpo decidí que era el momento de largarse y preparame para solucionar esto. Pero no quería ir a casa, así que dejé el coche en el aparcamiento y fuí directamente a casa de Aura. Necesitaba contarselo y ella vivía muy cerca del polígono. Cuando llamé al timbre de su casa noté que la había despertado o hacía muy poco que le había sonado el despertador. Subí por el ascensor, sólo era un primer piso, pero no tenía el cuerpo para subir escaleras. Le conté todo lo sucecido sin dejarme ningún detalle, le mostré toda la información que había conseguido. Pero ella me miró con esa cara tan dulce que solamente ella puede mostrar y con su mano en mi megilla me dijo que había bebido mucho y que llevaba mucho tiempo sin descansar en condiciones, que incluso las marcas de los brazos me las pude hacer yo mismo inconscientemente. Preparó café para los dos, pero yo ya estaba medio dormido en su sofá. Me dijo que descansara tranquilamente, diría en el trabajo que estaba enfermo y que en cuanto terminara su jornada vendría directa a casa para ayudarme con todo este lío. Sentí un beso en la frente y ya no recuerdo nada más hasta que Aura llegó a casa. Me había quedado plácidamente dormido.

Aura me preparó una sopa mientras yo me daba una ducha, es tan buena que aprovechando que tenía las llaves de mi casa pasó por allí antes de ir a la suya y me trajo ropa limpia. Mientras me terminaba la sopa me dijo que ella también estuvo buscando información. Con una sonrisa radiante me dijo que tenía la solución, que era algo muy sencillo, nada de demonios burlones ni salidos, que era un transtorno del sueño llamado parálisis del sueño. Los sintomas eran exactamente los mismos: alucinaciones, la sensación de tener cerca presencias extrañas, ansiedad, no poder realizar ninguna función física voluntaria...que ocurría por no sé que proceso de la fase REM del sueño y que por tanto el sistema nervioso todavía no estaba "conectado"... Sí, tenia sentido, pero eso no explicaba las marcas de mis brazos, ni que se abriera sola la puerta de mi habitación. Mientras Aura intentaba encontrar explicaciones lógicas a estas cosas yo solamente le pedía que me creyera, que por favor me creyera. No estaba loco. Por fín sabía que me estaba sucediendo y como solucionarlo, pero necesitaba su apoyo, necesitaba que creyera en mí. Su fé en mi era la fuerza que necesitaba para enfrentarme a los domonios.

Era viernes por la tarde y como al día siguiente no teníamos que trabajar, Aura decidió pasar la noche en mi casa con el fin de ayudarme si volvía a suceder, aunque yo sé que por mucho que me dijera que me creía, en realidad lo que quería era desmontar mi teoria. No la culpo. Parecía una história de locos. Pero sabía que lo hacía por mi y con eso era más que suficiente.

Fué una tarde/noche estupenda. Por unas horas olvidé todo lo que estaba pasando. Paseamos, comimos chocolate con churros y en casa vimos un par de pelis con sus refrescos y palomitas correspondientes. Reímos muchísimo. La risa de Aura eran dulces campanillas en mis oidos, tenía una sonrisa que iluminaba mis dias, sus enormes ojos verdes, su pelo largo, liso y oscuro cayendole por los hombros, la nariz pequeña respingona y ese hoyuelo que le salia al sonreir cerca de su boca... Algo me decía que ahora era el momento de decirle lo que sentía por ella, pero no quería estropear éste momento, no quería que se sintiera incómoda y se fuera corriendo y...me dejara sólo...

Llegó el momento de acostarse, intenté alargarlo lo máximo posible, no quería que terminara este momento.

Aura se acostó conmigo, en mi cama, decía que queria estar cerca ya que cuando me pasaba no podia gritar ni moverme. Que pena que fuera en éstas circunstancias la primera vez que Aura se acostaba en mi cama... en fin...

Extrañamente me dormí muy rápido, pero no tardé en sentir una presencia. Cuando abrí los ojos solamente estaban ellas, Aura dormida a mi lado y el Súccubos, el demonio femenino, de pié en los pies de mi cama mirandome fijamente. No era una sombra, parecía de carne y hueso, tenía una figura esbelta, muy bonita, piel muy blanca, tanto que se veían líneas negras indefinidas que supuse que serían las venas, pelo muy largo, rizado y rojo, llevaba un vestido muy corto de cuero negro que hacía resaltar su figura y sus firmes y voluminosos pechos, su cara fina y triangular, con pómulos definidos, labios carnosos rojos y unos ojos que resaltaban el la oscuridad, el iris era de un color naranja fuego, llameantes con las pupilas negras y en vertical. A pesar de su increíble belleza a mi me resultó aterradora. Estaba paralizado pero no como las noches anteriores, mi parálisis era a causa del miedo, mucho miedo, más que por mí, por Aura, no quería que a ella le sudeciera nada y mucho menos por mi culpa.

<Súccubus> pensé. <Puedes llamarme Lilit si lo prefieres. Yo lo prefiero> Me dijo con una sonrisa siniestra, como si hubiese escuchado mis pensamientos. Me incorporé sin ningún problema y le pregunté qué queria de mí, qué no le tenía miedo, qué se fuera y que no volviera jamás! Volvió a sonreir y se acercó hacía a mí a gatas desde los pies de la cama hasta acercarse tanto a mi cara que casi se rozaban nuestras narices, el iris de sus ojos parecía que tuviera vida propia, se movian como bolas de fuego. Sacó una lengua larga, negra, bífida y lamió lentamente todo un lado de mi cara con ella. Después de exhalar un gemido de placer, me dijo que me quería a mi, me deseaba, tenía que ser suyo, no se conformaría con un par de noches o semanas, me quería para toda la eternidad. Que me llevaría con ella y jugaría con mi alma para siempre, algo más que un esclavo, que una mascota. Miré a Aura, seguía dormida. Lilit rió, dijo que ella era el motivo por el que mi alma le daría muchos siglos de juegos y torturas, el amor que sentía por ella era tan grande que me hacía vulnerable. De repente levitó por encima de mi, su vestido se abrió por la mitad transformandose en dos enormes alas negras, como las de un murciélago gigante, las venas negras de su cuerpo se marcaron todavía más, incluso sobresalian del cuerpo y palpitaban en algunas zonas, la piel se veía más fina, sus pies y sus manos se transformaron en garras con unas uñas largas y negras, los ojos se hicieron más grandes y diabólicos y su boca se amplió mostrando dos hileras de dientes afilados chorreantes de una baba espesa que se iba limpiando con su enorme lengua bífida. <Llegó la hora, Uriel> Me dijo. Puso una de sus garras sobre mi pecho y clavó sus uñas en él. A parte del dolor y la sangre que salía de mi pecho sentí que algo se desprendia de mi cuerpo. Era mi alma! No podía permitirlo. Grité y cogí el brazo de Lilit para sacarme la garra de mi interior pero su piel me quemó las manos. En ese momento escuché los gritos de Aura. Lloraba y gritaba mi nombre. Nos cogimos de la mano, aún así yo la sentía muy lejos a pesar de tenerla a unos centímetros de mí. Lilit la miró y rió, era una risa tan aguda que hizo que Aura se tapara las orejas con ambas manos. Lilit seguía tirando de mi alma y sentía como se desprendía de mi cuerpo sin poder hacer nada para evitarlo. Aura puso mi cuerpo sobre sus rodillas, me pedía que me quedara con ella, que no me fuera, que me necesitaba. Con una mano me sacudía del hombro mientras con la otra intentaba taponar mi herida. Pude mirarla a los ojos y decirle que la amaba antes de ver mi habitación desde arriba, ver como Aura lloraba desconsolada sobre mi cuerpo muerto y sentir como mi alma estaba siendo empujada a la oscuridad eterna.

Durante mis primeros años en el reino de Lilit, ella disfrutaba mostrandome la vida que había tenido Aura en ese psiquiátrico, con las muñecas y tobillos atados a la cama, cayendole la baba a causa de los medicamentos y murmurando mi nombre cuando parecía recobrar el sentido.

Todavía no he descubierto la manera de liberar mi alma de éste demonio, pero sé que algún día lo lograré. Acabaré con ella. Lentamente.

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17 de Junio de 2019 a las 12:07 0 Reporte Insertar 0
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