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LALI ESPOSITO Y LOS CARLOS ASESINOS




En una ciudad de provincias, no importa cual, ocurrió este relato que voy a contaros a continuación. El intendente (o alcalde como prefiráis llamarlo) de aquella ciudad decidió aplicar una política de “pan y circo” y contrató a una famosa y exitosa cantante del momento, llamada Lali Espósito, que era muy popular entre las jóvenes (o jovenas como las llaman algunos).

Ocurrió entonces que no solo concurrió casi toda la ciudad al recital, si no también mucha gente de los pueblos vecinos y de mucho más alla también. Digamos que el recital era vivido como una auténtica fiesta popular por las gentes del lugar, llenas de gozo y algarabío, con mucho sexo y drogas.

Dicen que entre la multitud, aparecieron de repente, cinco hombres, altos y patones, con fuerte olor a Queso en los pies, precisamente esto les fue allanando el camino, pues la fragancia que arrojaban esos pies espantaban a la gente que la rodeaban. Los tres estaban vestidos de negro, con guantes incluídos y capuchas, como el traje del asesino de Scream, “Ghostface”.

Eran tres futbolistas y los tres se llamaban Carlos…



Uno de ellos era Carlos Izquierdoz, el Cali, jugador de Boca Juniors, armado con un enorme cuchillo y portando un Queso Emmental…

Otro de ellos era Carlos Luna, el Chino, jugador de Tigre, armado con varias shuriken (estrellas ninja) y portando un Queso Pategras…

Quien contemplaba la trilogía era Carlos Quintana, “el Hacha”, quien obviamente llevaba un hacha, y un Queso Cheddar…

Sin contratiempos, los tres se abrieron paso entre la multitud, y llegaron al lugar donde estaba la susodicha cantora. Presos de una especie de magia, los custodios quedaron como dormidos, desvanecidos o drogados ante el avance de los tres Carlos, que los fueron fulminando con el olor de sus pies.

Lo cierto es que de repente, en medio del escenario, y sin que la multitud lo viera, pues estaban en un auténtico viaje por el cielo con diamantes, quedaron la cantante y los tres Carlos.




- ¿Quiénes sois vosotras? – dijo Lali Esposito – vaya es que me ha salido este tono tan español, ¿Por qué será chavales? – la propia Lali no podía explicar porque hablaba así, pero lo cierto es que de esta forma le salían las palabras.

- Somos los Quesones – dijo Carlos Izquierdoz – Quien habla Carlos el Cali Izquierdoz, mi fiel compañero Carlos el Chino Luna y mi fiel correligionario Carlos el Hacha Quintana. Los Quesones.

- ¿Quesones? Ja, ja, ¿Es que sois acaso unos Quesos vivientes?

- Por supuesto – dijo Carlos Luna – eso es lo que somos.

- Morirás asesinada – dijo Carlos Quintana – será un acto de justicia la Logia así lo quiere, mira como la juventud esta perdida con vuestras canciones.

- Ja, ja, ja – río Lali Espósito - ¿Ustedes acaso me asesinaréis? Si sois tres pelmazos, ¡Vaya sigo hablando con acento español! Yo los asesinaré a vosotros…

No sabemos como, pero Lali Espósito sacó un revolver con silenciador y apuntó al Chino Luna, diciéndole:

- Morireis Carlos “Chino” Luna…

Pero cuando disparo, en vez de salir un balazo, lo que salió fue agua…

- ¡Ja, ja, ja! – río entonces el Chino Luna – sabíamos que eso ocurriría, los Quesones no dejamos ningún detalle al azar.

Viéndose perdida y rodeada de tres asesinos, Lali se arrodillo y dijo:

- Estoy dispuesta a lo que sea pero por favor no me asesinéis.

- Queremos tener sexo con vos – dijo el Cali Izquierdoz.

- Solo tendré con uno – dijo Lali Espósito.

- Aceptamos – dijo el Chino Luna – solo uno tendrá sexo con vos.

- El que tenga más olor a Queso – dijo Carlos el Hacha Quintana – vos elegiréis.

Los tres Carlos entonces desfilaron sobre Lali, que quedo tumbada en el piso, poniendo sus pies sobre la cantante, los tres tenían un olor a Queso apestante, muy fuerte, la cantora los olió los tres y entonces eligió a quien tendría sexo con ella…

- Carlos el Chino Luna.

El goleador de Tigre quedó eufórico al ser el ganador, y disfrutó mucho del sexo con la cantora, tardo mucho, tanto que tanto Izquierdoz como Quintana se extrañaron…

- Vaya lo que tardan – comentó Quintana – se nota que el Chino Luna es muy fogoso en el sexo.

- Todo bien, pero uno de nosotros tendrá que asesinarla – dijo Izquierdoz - ¿Vos o yo?

- Tiremos una moneda. Cara ganas vos, ceca gano yo.

Tiraron la moneda. Ganó Carlos Izquierdoz.

- La asesinaré – dijo entonces el Cali Izquierdoz.

Cuando el Chino Luna salió del lugar donde tuvo sexo, una especie de tienda como en los campamentos de la antigüedad, entonces Carlos Izquierdoz, con el cuchillo en la mano derecha y el Queso en la izquierda, entró al lugar.

Espósito se hallaba tendida en el piso, muy contenta con el sexo que había tenido con el Chino Luna, y cuando vió que el Cali Izquierdoz se acercaba con el cuchillo le dijo:

- Hacedlo pero clávamelo en las tetas. Moriré contenta.

El asesino cumplió con el pedido de su víctima y le dio la primera cuchillada en la teta izquierda, le hundió el cuchillo hasta el mango, y luego hizo lo mismo con la teta derecha, para darle una tercera puñalada en el medio de ambas. Carlos Izquierdoz siguió apuñalando salvajemente a su víctima, con cuchillazos en todos lados… cuando terminó le tiró el Queso…

- Queso – dijo en voz alta.